martes, 14 de enero de 2020

Susana

Susana la tilinga

(f a.g.)

Susana Giménez es una tilinga con guita. Pero la guita no le quita que sea una tilinga. Todos se preocupan por lo que dijo del gallinero, pero a mí me sirve esto para hablar de la tilinga Susana. La setentona Susana es una típica mina de clase media alta, pero que no nació en la abundancia de la clase alta. La Susy es de clase baja que gracias a penes gloriosos y famas de Mary embrujada logró llegar a la fama. La Susy es una negrita teñida. ¿Por qué será que a las negritas les gusta ser rubias? La negrita mortadela siempre envidió a la rubia de verdad. Hay pocas rubias en el país, hablo de rubias blancas y rubio natural del cabello. Generalmente las rubias nacionales son negritas mortadela que se creen blanquitas y son negras. Eso pasa con Susana, una señora que se cree parte de las clases dominantes y es simplemente una tipa que supo rodearse de penes gloriosos. Supo escalar socialmente gracias a virtudes amatorias. Susana nació morocha y negra, y las negras son lindas y muy deseables. Pero en este país de culos más rotos que de inteligencia e intelectualidad la negrita del barrio desea el shopping a la tienda del barrio. Es como el negro bien negro que anda en la cuatro por cuatro y sueña con ser un burgués. En definitiva es negro, y al Jockey Club no va a poder entrar por negro tilingo.
El medio pelo en el siglo 21 es un agrandado muerto de hambre. En un país con cuarenta millones de pobres y un macrismo que se llevó todo y un Alberto que sigue la política neoliberal y se prepara a ajustar a ciertos trabajadores y profesionales, es normal que el pobre se sienta identificado con el patrón, porque esa identificación lo hace sentirse menos excluido.
Hasta acá llegué con el escrito. Estoy comiendo. Y me río pensando en lo pelotudo que son muchos que siguen a Alberto, y sí, Alberto es lo que necesitan los tilingos para sentirse como patrones de la estancia.

Fabián Ariel Gemelotti

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