lunes, 30 de noviembre de 2020

Ibternwy

Las redes del odio y la agresión

(f.a.g.)

Me dice un amigo por qué borro todo lo que subo a internet. Le digo que internet, Facebook sobre todo, me produce mucha angustia. No me gustan las redes, detesto las redes sociales. Detesto a la gente hipócrita de las redes. Detesto la forma de las redes. Pero mi amigo, que es una persona culta, jugada y buena gente, me dice por qué no doy de baja a las redes. Le digo que hace dos meses lo vengo pensando, que sí estuve a punto de apretar el botón de dar de baja a las redes. Pero necesito dejar abierto el facebook, es el único medio para comunicarme por privado con una amiga española. No puedo ir a Europa ahora, porque no es tan fácil viajar, te ponen muchos obstáculos. Si doy de baja no podemos comunicarnos más. Hace un año que no veo a mi amiga española. Y dos o tres personas más que me interesa no perder el contacto. Pero odio las redes, cada vez que subo un ensayo me entra la angustia, una angustia que no me deja dormir. Y cuando alguien me comenta algo me entra un estado depresivo grande. Las redes no sirven o por lo menos a mí no me sirven como escritor. Prefiero el libro, ahí me siento más tranquilo. Publico y distribuyo en librerías y no sé quién leyó el libro. No me interesa saber quién me lee. No me interesa hablar de mis libros, yo los publico para que se lean y no para que se comenten. Por eso no quiero subir más nada a internet, salvo tapas de libros míos. Nada más. Textos completos no me interesa subir. No me interesa la polémica, ni la discusión ni me interesa qué piensa alguien de mis textos. Son míos y de nadie más. No me interesa y nunca me interesó la vida privada de nadie, no me meto en la vida de nadie. No opino cosas personales de nadie. Cada uno con su vida y pensamiento es libre de  hacer lo que quiere. Por eso no soporto ni me interesan más las redes. Las redes son angustia, odio, peleas, ironía, burla y sarcasmo berreta. Eso no me interesa. Solamente me interesa la Literatura, la Historia y el Cine. No me interesa hablar con personas que no manejan estos temas. Ni en cuenta los tengo.
Por eso no doy de baja a Facebook, porque es más económico comunicarme así con mi amiga. Más rápido, y no perder esa amistad con alguien que quiero mucho y con la cual tengo una comunicación única. Espero pronto verla nuevamente.
¿Y Alberto? No hablo de esto. Es imposible toda crítica económica e ideológica al Gobierno. Contra eso no se puede. Están ciegos, fanatizados y agresivos. Que sigan ajustando y reventando todo. Algún día muchos van a darse cuenta que yo no estaba equivocado. Va a ser muy tarde, siempre es así.
Chau, apago el celular hasta mañana a las siete de la mañana. Descuelgo el fijo y desconecto internet. Hoy corrijo mi libro a publicar en días y leer unas horas una novela.

Fabián Ariel Gemelotti
(lunes 30 de noviembre de 2020)

domingo, 29 de noviembre de 2020

Días extraños

Cuando el destino nos alcance en estos días extraños

(ensayo/cine de Ciencia Ficción)

(f.a.g.)

Charton Heston es un policía que descubre una trama de comida enlatada. Una multinacional usa cadáveres como alimentos para vender a la población. El filme de Richard Fleischer es pos apocalíptico. Un filme de ciencia ficción que en 1973 pasó desapercibido. El mundo en los 70 era un mundo de abundancia. ¿Quién podría pensar en los 70 que la pobreza y el hambre sería la constante del futuro? La ciencia ficción se adelanta a lo que vendrá. Es una caricia que pega fuerte y produce terror y fantasía y placer. El espectador se dice: "es ciencia ficción, nunca va a ocurrir". Katherin Bigelow, esa directora que nos deleita con su cine tan trabajado, en 1995 filma Días Extraños. Juliette Lewis en el filme tiene 23 años (en el filme hace de 19. Ahora con 47 años sigue siendo una belleza interesante), una edad interesante en una mujer son los 23 o 22 o 21. Ralph Finnes tiene 34 años, la edad en que los hombres empiezan a pensar en pendejas y no en mujeres viejas. El filme es alucinante. El mejor filme de la directora. La película trata sobre un traficante de placeres; un hombre (Ralph Finnes) trafica un aparatito donde te lo ponés en la cabeza y podés así disfrutar de los placeres que sienten otras personas en el acto sexual. Se roban imágenes de las mentes de las personas, y se graban y trafican. Así Ralph puede seguir gozando del cuerpo de Juliette al ponerse el aparatito y recostarse en la cama a soñar. La chica fue su amante y ahora lo desprecia. Pero esas imágenes de sexo siguen presentes en ese aparatito. Es el último día de 1999 y el 2000 trae incertidumbre. Es un policial minimalista.
Días extraños y Cuando el destino nos alcance se adelantan al presente en muchas cosas. No es la intención de un director plantear lo que vendrá. Filma y listo. Julio Verne no fue un adelantado, fue alguien con mucha imaginación. Y sus libros son de aventuras, no era un mentalista ni un profeta ni un científico. Fue un novelista nada más. La ciencia ficción es aventuras, fantasía y sobre todo plantear lo que podría pasar. Eso no quiere decir que va a pasar. Es un texto, un libro. ¿Se comprende lo que es un libro? Creo que no. Un libro es un escrito insertado en una cosa con tapa y contratapa. Algo para leer con la vista. Un filme son imágenes para ver también con la vista. Es ficción. La ficción es una fantasía del autor. No es realidad. Es una creación desde la imaginación de quien escribe o filma. Algo simple de comprender, hasta un chico de primer año del secundario podría explicarlo mejor. ¿En qué estábamos? En días extraños. El filme pega fuerte, porque tiene una estética de obscuridad y violencia punk. Tiene esa estética de Calles de fuego y de Ciudad en tinieblas, donde la cámara juega con imágenes y música y rostros perfectos para crear fantasía en el espectador. Ralph sabe que su ex Juliette es una drogadicta y es ahora la amante de un traficante de narcóticos. Ralph la quiere de vuelta para él. Pero la chica ya no lo ama. ¿Alguna vez lo amó? A todos en los noventa nos gustaba Juliette Lewis. Esas tetitas chiquitas y bien pataditas y esa cara de niña mala. A otra generación le calentaba Leigh Taylor, la mujer fatal de Cuando el destino nos alcance. El cine siempre pone una mujer que te haga calentar. Hay mujeres para cada época, después envejecen y pasan a ser un recuerdo. Es como una novia de los veinte años, ahora no te dice nada. Pero en su momento uno quiso suicidarse cuando te dejó. El filme explora (Días extraños) el deseo, el placer y la manipulación. El filme muestra una sociedad alienada y quebrada. Sus ciudadanos viven en una masturbación pos apocalíptica. Drogas, sexo y violencia son el placer de esa sociedad que no quiere reivindicar las virtudes de los puritanos. Es como escape de Los Ángeles. Antes vino el Escape de Nueva York. Son películas de anticipación. Nunca se las tomó en cuenta. Fueron ciencia ficción para los quebrados de los noventa. Me viene a la memoria Soy leyenda, esa novela tan apocalíptica de vampiros escrita por Matheson. Y El hombre menguante. Matheson supo leer el presente y a lo que se podría llegar.
El otro día vi nuevamente Días extraños con una amiga. Le digo a mi amiga: "me calentaba esta mina en los noventa". No entendió lo que le dije, mi amiga está en la plenitud de la belleza y juventud. Las arrugas no se asoman todavía. Tiene las tetas ahí naturales y serían dignas de un filme de Tinto Brass. Pero no sabe quién fue Tinto Brass. No filmaba ciencia ficción, fue el directorar más grande del erotismo. La ciencia ficción y el erotismo tienen esa cosa que nos muestran la vida tal cual es. El futuro siempre será apocalíptico, nos dicen los escritores de ciencia ficción. El cuerpo envejece y las arrugas hacen estragos en los cuerpos, nos dice entre líneas el cine erótico.
Estoy leyendo Pajaritos, me lo prestó una amiga. Me gusta, bien escrito. Y ahora voy a buscar un filme a mi biblioteca. Hace años que no veo Brazil. Le dije a mi amiga, "te voy a mostrar Brazil", y me dice: "¿qué es eso?". El sexo y el cine y el vino son un condimento para el presente porque el futuro es la muerte.
El destino ya nos alcanzó en estos días extraños.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 29 de noviembre de 2020, cuatro y diez de la tarde)

sábado, 28 de noviembre de 2020

1984

1984

(f a g.)

El odio es el odio. Le tengo odio a Alberto, lo digo. Ya no me interesa agradar a ningún boludo. Me acuerdo de Orwell. ¿Alguien leyó 1984? No me interesa si alguien lo leyó o no, si no deben saber ni qué es la novela. La habrán sentido por eso del Gran Hermano de la TV. La gente es ignorante, con muy poca gente se puede dialogar. ¡Que verga es todo en el país!!!! Nos están haciendo mierda y nadie reacciona. Rodeado de cagones y alcahuetes. Me duele la cabeza y es de la bronca. La cabeza de arriba, la otra la chupa tu esposa. La angustia, la desesperación y el odio te pueden llevar a la muerte. La muerte es el descanso de los muertos. ¡Alberto gordo piojoso!!!! Pero no sirve, no hay que pelear con nadie, aunque un mano a mano con algún boludo Albertongo vendría lindo. Pero son unos cagones, no tienen aguante. O decime y hacemos un mano a mano, probá si sos hombre. Tu hija la chupa mejor que tu esposa. Tu hija la negrita, esa con cara de mamera.
La inflación, la mierda, todo aumenta. La plata no sirve más. No tiene valor. Te la colocan. "No toquen al Gordo Alberto", eso dicen y repiten. Yo lo odio y voy a decirlo. Que me la chupen. Tu hija la chupa lindo, ¡cara de manera!!!!!!
¿Quién se coge a la mujer del Gordo?? Yo no, quizás se la coja algún cadete que lleva pizza a la Rosada.
Me duele todo, estoy con odio. Que alguno me diga algo lo bloqueo al instante, sea quien sea. Estoy con odio y el odio me va a llevar al féretro.
Cuando te entra la depresión la única solución es morir.
Alberto gordo hijo de mil puta. Los que te siguen que la chupen.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 27 de noviembre de 2020

¿Existe el virus?

¿Existe el virus?

La duda quiebra al pensamiento, creo que algo así decía Heidegger. Sin "dudar" de algo no se puede vivir. Tampoco podemos decir a todo lo que vemos "es verdad" o "es mentira". Me planteo esto por muchos motivos, una porque ya nadie respeta al virus. Se ha tornado algo "propio" que está ahí en el cuerpo social y que mata al más débil. Los virus existen, también existe la manipulación social por parte de los Estados. Soy un defensor de la cuarentena, y creo en el virus. Hay una pandemia mundial que mata. Pero también me pregunto si no estaré equivocado y la pandemia sea un hecho de manipulación estatal. Es válido hacerse este planteo ante circunstancias que vemos a diario. O también es válido pensar por un ratito que a la pandemia la han usado los Estados para manipular la voluntad social. ¿Por qué no plantearse la duda?
El virus mató miles y miles de personas en el mundo. En Europa hizo estragos. Y están cerrando todo nuevamente, están en la segunda y tercera ola. Pero Europa tiene otra economía y son nuestro Imperialismo, lo que pagamos de deuda va a parar a salud y ese dinero sirve a Europa para cerrar todo y cuidar a sus ciudadanos. Acá al revés, se abre todo. Cada día se abren más cosas. Acá el virus en cinco meses desde marzo a julio tiró a la economía abajo. Y el Gobierno cedió a las presiones del sector empresarial y campesino.
¿El virus sigue vigente? El virus está ahí, coqueteando con la muerte. El barbijo es una prenda más de cada uno. Nunca tuve un solo síntoma (nunca me enfermo de nada, creo que la última vez que tuve fiebre fue a los cinco años), pero me cuido mucho. Uso barbijo y me vivo poniendo alcohol en las manos. Pero no estoy encerrado. Trabajo, camino y vivo rodeado de gente. Se han contagiado más de veinte personas con las cuales he trabajado o conozco y veo diariamente. Yo acá siempre sin síntomas. Sano. Fuerte. Con vitalidad física. ¿El virus no me toca? Los virus destruyen. La peste negra mató a media Europa medieval. La peste destrozó a Egipto. Ahí Moisés usó a la peste para el nacimiento de una nación en el desierto. La peste actuó como símbolo del judaísmo en su liberación. Hay simbolismos en toda peste, de lo real se llega a la ficción simbólica.
Desde marzo que no me muevo de Rosario, de mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa. Nunca fue tan simbólico ese postulado que la oligarquía decía del Peronismo. No voy a hablar de Alberto. Ya no interesa esa grieta que nos metieron desde los medios. Acá hablemos de Estado. Ahí está la única cuestión. ¿El virus? Me gustaba mucho Virus de chico, su música era hermosa. Pero ese Virus no mataba, era un virus musical. Pero acá tenemos al coronavirus. Un virus que ya a nadie le interesa respetar y que sigue matando pese a que se lo quiera subestimar. El otro día me reía (nos reíamos) porque fuimos a un hotel alojamiento con una amiga y en la pieza había alcohol en gel y una ficha para llenar con nuestros datos. Y nos tomaron la temperatura al entrar al hotel. Y había un cartel pegado a la pared que decía: "después del acto sexual usen el alcohol en gel". Pensé que nos estaban tomando de idiotas. Pero no, esa es una ordenanza municipal. Es obligatorio ese cartel en un telo.
¿Existe el virus? Dios es Argentino y murió el miércoles. Nietzsche tenía razón, Dios ha muerto. Pero el virus está ahí y te dieron permiso de contagiarte. Y ahora viene la vacuna y sana sana colita de rana.
Colorín colorado tengo sueño y he terminado.

Fabián Ariel Gemelotti
(sábado 28 de febrero de 2020, una fe la madrugada)

Corazon

Corazón

(f.a g.)

El niño

El niño

(f.a.g.)

(cuento infantil)

El padre del niño estaba en la cama moribundo, la muerte rondaba por la casa  y cuando la muerte llega se lleva su premio. El niño miraba al padre ahí acostado; la fiebre y la tos y los ojos del hombre miraban la nada. El niño se sentía fuerte y triste, pero no s

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Diego

Diego

(f.a g.)

¿Qué decir de Maradona? Fue el más grande de todos, más grande que Pelé y que Messi. Más grande no solamente por jugador, más grande como persona. Lo amé por su personalidad única, un poeta maldito de la literatura llamada fútbol. Hay jugadores pacatos y jugadores malditos, el fútbol es igual que la literatura. El fútbol es literatura.
Lo vi jugar en mi Ñuls y en la Selección. Recuerdo un partido donde para entrar perdí las zapatillas y me agarré a puñetes con uno con la camiseta de River. Pero entré y descalzo y la remera rota no quedaron en fotos. No había celulares en esa época. Ganó Argentina. Terminé con el rostro todo sangrando y la ropa rota. Pero todo sea por el Diego. Maradona fue Dios, fue todo.
El hijo de puta de Lanata dijo que Diego fue mala persona. Lanata es un imbécil. Para los imbéciles Maradona fue "falopa".  Son unos pelotudos. Maradona fue mejor persona que mucha gente que se cree que es buena persona.
¿Qué decir de Diego? Condorito me manda una foto hermosa; en la foto Condorito Ramos (el máximo goleador Leproso) y la esposa del Cóndor y Maradona. La foto fue tomada en París, cuando el Cóndor jugó en Francia. Ya se conocían de la época del Narigón. Amo a Bilardo, otro grande. Me gusta ese fútbol pícaro y de trampa. El fútbol es un texto maldito de la literatura maldita. El fútbol no puede ser un poema suave escrito para los imbéciles. En 1984 jugaron juntos en la selección. Le digo al Cóndor cómo era el Diego: "único, le daba guita a todo el mundo. Nunca fue miserable, el que no tenía Diego sacaba y repartía".
Me dice el Cóndor recién por Wassap: "el año pasado quise verlo pero no me dejaron acercarme". Otro ídolo, Condorito fue mi ídolo de adolescente. Recuerdo una vez que jugamos un partido juntos con un equipo de Provincial. Fue un día único, porque ese día el Cóndor hizo un gol con la mano. La mano de Diego fue repetida en un gol sin fotos. Me dice el Cóndor: "Fabián quiero que esta foto esté en mi biografía que estás escribiendo". Ya está terminada la biografía, falta editor nada más.
Maradona es más grande que Gardel. Más grande que Perón.

Fabián Ariel Gemelotti
(Miércoles 25 de noviembre de 2020, 19:15 horas)

martes, 24 de noviembre de 2020

R

Que Alberto es un hijo de puta ya lo sabemos. Y que nadie va a ponerme "me gusta", lo sé. La gente quiere buenas ondas y que la chota entre como flor en sus culos mediocres. Ya no me interesa, gusrdate "el me gusta" en tu ojete. Los precios no van más,

domingo, 22 de noviembre de 2020

La gente chicanera

La gente chicanera

(f a.g.)

Me dice mi amigo Fernando (odia las redes sociales como yo): "te tiran chicanas muchos cuando subís escritos". La verdad que sí, muchos tiran chicanas. Son burlones, y algunos mala leche. Yo lo dejo pasar, es la libertad de expresión y cuando uno escribe debe aprender a soportar la chicana barata y la chicana intelectual. A algunos les pongo "me gusta", y dejo pasar la chicana. Pero me molestan mucho, porque yo escribo no opino. No me interesa abrir un debate, lo mío son ensayos. Y son una falta de respeto las chicanas. Hoy me levanté pensando en bloquear a mucha gente, pero dejo pasar. Quiero dar de baja a las redes y espero. ¡No sé qué espero si no soporto los comentarios de las redes y no me interesa interactuar con nadie! Uno espera, el facebook es una mierda y la mayoría de la gente también es una mierda. Pero uno espera, esa espera interminable que hablaba García Márquez en Cien años de soledad o esa espera de El desierto de los tártaros.
La gente es mala leche por el simple hecho de serlo. Nunca me gustaron los prólogos en los libros. ¿Qué puede opinar un crítico de un texto?, solamente el autor sabe lo que quiso decir. Pero hay prólogos que me gustan. Borges era un gran prologuista. Respetuoso de lo que quiso decir el autor. Nadie puede entender lo que un autor quiso decir en un libro, y a veces ni el autor sabe lo que quiso decir. Cuando uno escribe las palabras fluyen y uno no sabe en qué va a terminar ese escrito. Se empieza de una forma y a medida que la tinta avanza hay otras cosas que juegan en el texto. Pero repito hay gente muy maja leche y que  tiene un goce perverso en destrozar textos. Me acordaba de un filme, Generación X, esa de los muchachos nazis. La destrozaron en los noventa. Ahora es un filme de culto. Así funciona la crítica. Los críticos no sirven. Cuando hablo de un libro hablo porque lo leí completo y porque me gusta. No hablo de libros que no me gustan. No hablaría de Rayuela porque lo leí y no me gustó. No hablo de Cortázar, no me gustan sus libros.
No es nada personal este escrito contra nadie en particular. Nunca en mi vida escribí dando nombres o apellidos, yo escribo. Y quien se vea reflejado no es problema mío. Me acordaba hoy de algo que me pasó el año pasado en las redes sociales. Subo un ensayo sobre la Editorial Columba, reivindicando a Nippur. Pero me sale alguien públicamente con un comentario de una página (lo imprimí y guardé, todo imprimo. Los comentarios los guardo en papel); un comentario muy desagradable. Era un ex guionista de Columba que odiaba a Robin Wood. Me decía que yo no tenía idea de lo que fue Robin y miles de agresiones más. La hice simple, lo bloqueé al instante. Antes imprimí el comentario y lo archivé. ¿Qué necesidad había de despacharse así? El tipo era el contacto de un escritor Rosarino y docente universitario de Humanidades. Yo una vez tuve un lío con este tipo. Me cogí a la esposa. Lo digo así. Entonces el tipo le pasa mi comentario al intelectual de Capital y el tipo me manda un comentario de una página diciendo "usted es un estúpido que no sabe escribir. Aprenda a escribir antes de opinar". Me hizo calentar mal, pero más me calentó la concha de la mujer del intelectual Rosarino. A veces los comentarios a escritos y libros vienen del odio, de cosas personales y de la moral del que crítica. Por eso odio Facebook y a todas las redes. Me parece algo estúpido eso de "me gusta". Eso no tendría que existir. Eso es calificar como en una escuela el maestro califica al alumno, generalmente el alumno sabe más que el maestro. Bueno, los maestros no saben nada, salvo dos o tres que estudian en serio y aman la docencia.
Me acordaba hoy mientras dormía de mi primer libro. Me destrozaron con muy mala leche, en forma de destrozar mi persona. En forma de hacer daño. Seguí escribiendo, nunca voy a dejar de escribir. Salvo cuando muera. Gente que se burló del libro ahora me saludan. Son unos hijos de putas, yo les doy vuelta la cara. Quién me la hace me la paga tarde o temprano. Soy escorpiano, amo la venganza. Y cuando me canso de alguien le cortó el rostro, no existe más en mi vida aunque se esté muriendo. Así soy en mi vida de escritor y en mi vida laboral y con amigos.
Las redes son un goce perverso, un álbum de fotos familiares y están llenas de moral y de odio, de rituales, de chicanas y agresiones baratas. Las redes son el Gran Hermano de 1984. Orwell tendría que ser elevado a dios del Olimpo, porque se anticipa al facebook y a toda esta mierda. ¿Por qué subo escritos a Facebook? Hace dos años que subo textos. Los subo porque sí, no tengo que dar explicaciones.
Las redes hacen mal a la salud física, producen infartos y problemas de presión arterial. Las redes no sirven para vivir tranquilo. Una persona si quiere vivir tranquila y sana debe dejar las redes. Es algo que vengo pensando hace meses, darlas de baja. Pero uno siempre cree que hay una esperanza y cree con ingenuidad en que hay alguien inteligente en las redes y aguanta un poquito más. Pero cualquier mañana me levanto y las anulo y doy de baja y chau redes y a volver a la tranquilidad de 2017 cuando no subía textos.
En un país donde el 50% de su población duerme hasta las doce del mediodía y no sabe lo que es trabajar no de puede esperar nada. No es culpa de ellos que. O sepan lo que es madrugar, es culpa de una dictadura y de Menem y de Macri. Las redes funcionan en el ocio, en la alienación que es estar sin trabajo y ser un desclasado. Pero eso es tema para otro ensayo. Ahora apago el celular, desconecto el teléfono fijo, cierro todas las ventanas y prendo el aire y me pongo a leer hasta las diez de la noche. Estoy leyendo por tercera vez Cien años de soledad.
Y a quien ni le guste este escrito que me la chupe.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 22 de noviembre de 2020, dos y cincuenta de la tarde)

Chau.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Nada es igual

No hay nada más lindo que la familia unida

(f.a g.)

Hoy miraba en la casa de un amigo el programa de la nieta de Mirtha. Nunca me metí con Mirtha, más aún la reivindico en un libro de hace años. Me gusta mucho Las patotas, la considero un filme de lujo. Tampoco criticaría a la nieta, es muy parecida físicamente a una ex novia. Me gusta ese estilo de mujer. Estos programas te hacen ver por qué no se puede criticar al Gobierno. Escuchaba  a Cormillot y estaba otro infeliz en la mesa, un gordito que no me sale el apellido. Estaban también el abogado Burlando y su novia Barby. Me divierten estos programas cuando estoy en casa ajena, los aprovecho para sacar algo para escribir. En estos programas se mezcla todo. Hay odio, rencor, pavada y mucha crítica vacía de contenido. Esas críticas son las críticas que la clase dominante siempre le hicieron al Peronismo. A la Barby no la registraba. Burlando nació en 1965 y ella tiene 29. Son novios hace años. Me puse a buscar en internet algo sobre Barby, quería ver fotos. Y veo un artículo que habla de las estrías de ella. Y muestra una foto de la chica mostrando el culo con estrías. Amplio la foto y se ven marcas profundas y la piel tostada y un culo muy interesante. La mujer de mi amigo me miraba y me dice: "¿qué estas viendo?", "quería ver algo de esa chica la Barby". Burlando está comiendo bien. Tiene plata, es un mediático y usa al derecho y deja mal parado a todos los abogados, porque la gente se forma un concepto erróneo. Después la gente piensa que todos los abogados son chantas (bueno, hay un gran porcentaje de chantas. También hay médicos chantas, un 50% de los médicos son chantas contra un 60% de los abogados), y me pregunto por qué las clases dominantes logran siempre imponer sus deseos, sus formas de vida y sus cosas tan cotidianas. Conozco abogados que no tienen para comer, porque hay tantos abogados en Argentina que es imposible que todos tengan trabajo. Acá todo el mundo quiere ser abogado, psicólogo o médico. Después se reciben y se cagan de hambre. El médico siempre encuentra un curro y come. El psicólogo también encuentra su curro. Pero el abogado no puede encontrar su curro y termina trabajando diez horas para grandes estudios jurídicos, por salarios de quince o veinte mil pesos mensuales. O sea, un abogado sin apellido y sin contactos políticos se caga de hambre y el título le sirve para adornar su dormitorio. Pero no es mi intención hablar de esto.
Muchos progres critican a Mirtha. Hay tipos más peligrosos y menos talentosos que Mirtha. Pero ese no es el tema. Quisiera escribir algo contra Alberto y su gente pero escribo y subo y borro. Es imposible penetrar esa coraza con críticas, porque programas como los de la nieta de Mirtha (Juanita me recuerda tanto a vos y sé que estás leyendo este escrito y lo estás leyendo ahora) se transforman en aliados del Gobierno. Las palabras que usan para criticarlo son las palabras que uno podría usar muchas veces desde una posición de izquierda. Entonces cualquier crítica que se le haga al Gobierno cae en una nube y se diluye en una lluvia sin sentido. Los anti cuarentena ahora parecen pos cuarentena y los que defendían la cuarentena ahora quieren liberar todo. Uno ya no entiende nada. Va al súper y necesita seis mil pesos para llenar un carrito chico. Y la plata no alcanza y la inflación se comió el salario. Pero si uno dice esto queda pegado a la crítica de las clases dominantes.
¿Es Peronismo este Gobierno? Ganó por el voto Peronista. Y usan los símbolos peronistas. Y si lo critico me van a decir que no soy Peronista. Entonces tengo que calmarme y dejar que ni salario se caiga y ver reducido todo el esfuerzo de una vida a un salario en caída libre. Los programas de TV que critican al Gobierno desde una posición dominante anulan toda crítica de izquierda al Gobierno. Esos programas son el mejor aliado del Gobierno. ¿Me entienden a lo que quiero llegar?
La verdad no me gustan las redes sociales, subo y borro. Las quisiera dar de baja pero espero siempre una luz de entendimiento y razón y no las doy de baja. Por ahora.
Y pienso en Burlando y su novia y pienso en mi chica que también es muy chica para mí y más chica que la Barby y también tan linda como la Barby. Pero a mí me critican por estar con alguien mucho más joven y a Burlando lo festejan. Es el precio de ser famoso. Y el precio de no ser famoso yo.
Pienso en la nieta de Mirtha y me parece estúpido que la critiquen tanto porque al fin y al cabo estos programas de TV son aliados del ajuste y la oligarquía debería levantarles un monumento.
Cuando veo a Juanita me acuerdo de vos. Y sé que estás leyendo esto. Y no te preguntes por qué lo sé.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 22 de noviembre de 2020 dos y veinte de la madrugada)

Tengo sueño

La derecha y la izuierda

La derecha y la izquierda
Hablando un poco de todo y del Gary

(f.a.g.)

Me dice mi amigo Esteban que Gary no era de derecha. Esteban fanático de central, me gusta que odie a Ñuls. Si sos de central tenés que odiar a Ñuls. sería amanerado no odiarlo. Yo soy de Ñuls y odio a central, a River, a San Lorenzo, a Vélez y a Talleres con toda mi alma. Me quedo pensando qué es la derecha y qué es la izquierda. No creo más en derechas e izquierdas (nunca me gustó esa definición tan estalinista); pero la uso a veces para esquematizar un texto. Las izquierdas y las derechas son definiciones políticas, no de clase. Y hay una diferencia. Gary era liberal y acá a los liberales se los clasifica como de derecha. Son esquemas del periodismo y del Estalinismo de izquierda argentina. Acá la izquierda siempre fue pro Rusa y la derecha pro Inglaterra. Acá el Peronismo fue la única revolución de clase, después podremos criticar a basuras como la mayoría de la dirigencia sindical patronal, a una basura tan grande como fue Rucci y a otras basuras como fueron Menem, Duhalde y lo es Massa y etc, etc, etc. (no voy a hablar de la actualidad, me hace subir la presión arterial). De Moyano no  hablo, no lo puedo ni ver ni en figuritas. De Alberto, me gusta su esposa. No voy a hablar de Alberto porque no voy a darle el gusto a nadie. Hablaremos de izquierdas y de derechas y de Gary y de Borges. ¿Borges era de derecha? Borges escribia como los dioses, qué mierda importa si era anti Peronista o Radical o si era pro mierda. Borges escribía mejor que muchos que se dicen "progresistas" y viven llenando a la Literatura con textos basuras.
La literatura está llena de basura literaria. Me acordaba recién de Manuel Puig, le dio mucho al Peronismo. Manuel sabía meter el dedo en el culo. El Peronismo siempre tuvo esa cosa chota de llenarse de hijos de putas. De mil peronistas solamente sirven dos o tres. Perón decía que al abrir la puerta entraba libremente toda la basura. El sindicalismo siempre se llenó de basura traicionera a los trabajadores. Durante el Proceso las dirigencias sindicales entregaban a los cuerpos de delegados. En Ferrocarriles entregaron a la picana a jóvenes peronistas. La cúpula se acomodó y se salvó. A Ferrocarriles lo entrega la dirigencia en los 90, abre el camino a las privatizaciones. El choreo de Ferrocarriles empieza con Onganía y se potencia durante el Proceso y se hace realidad el sueño oligarca de privatizar con el Menemismo y todos sus secuaces sindicales y lacayos militantes de la idea oligarca menemista.
La literatura no es política, no debe ser pero la etiquetan. Y la usan todos. Todos se sirven de la novela y el cuento. 1984 debe ser la novela más manoseada, tanto por uno o por otro. Y Kafka no escribía para las "izquierdas" europeas, escribía para él. Pero te lo venden los críticos con un discurso muy boludo. Gary era un tipazo, no tenía auto, viajaba en colectivo y vestía con un saco viejo. Y su casa estaba llena de libros. Admiraba a Borges y a Sarmiento. Sarmiento escribía mejor que cualquier zurdito de bar. Novarecio es un payaso y no sabe escribir, es buen trepador. Por eso llegó a donde llegó. Los que saben hacer contactos llegan, nadie llega a ninguna parte sin contactos. Sin acomodo nadie pública en un medio, todo es contactos y lamer el orto de los que acomodan los textos. Siempre fue así, y siempre será así. No le busquemos la vuelta. Abro un suplemento literario y veo una poesía a las flores o a un escritor usando palabras que nadie entiende. Eso es típico de Rosario y sus literatos. Escriben para el estatus, y se cuidan en todo lo que dicen. Nunca una palabra de más.
Ayer pensaba en mi amigo Gustavo; se suicidó en 2016 y antes de matarse me dejó una caja con todos sus textos. Dos novelas y miles de ensayos. No abrí la caja todavía. Debo eso, porque era un gran escritor que nunca publicó ni una línea en los medios. Solamente dos plaquetas y un librito de autor. Esos escritores que nadie conoce pero escriben mejor que muchos que llegaron. O por lo menos son honestos en sus textos. Tanta deshonestidad literaria de los consagrados abruma.
Y vuelvo al Gary. Lo conocí a los 20 años, y a esa edad creía en la gente y en la revolución. Pero ya no creo más en nadie y menos en la revolución. Ya no me interesan los conceptos establecidos ni quedar bien con alguien. Eso que dicen que a medida que se va envejeciendo uno se libera más escribiendo es una gran "verdad". La muerte se ve más próxima con los años y la escritura se hace más fresca. O por lo menos uno es más honesto con su escritura. El Gary era para los lacayos aburguesados coqueteadores de la metáfora un escritor de "derecha"; los estalinistas siempre fueron esquematizantes con los textos ajenos. Y burlones y deshonestos. ¡Qué importa eso!!!
Esteban me dice que debo publicar una novela inédita sobre Rosario. La voy a publicar. La editorial de él me la va a publicar. Pero debo decir que esa novela es pornográfica, policial y de terror. En definitiva mis primeros textos fueron pornográficos y después vino lo policial y después el terror. Y en definitiva los zombies del capitalismo merecen coger. ¿Acaso el mundo pos pandemia no será un mundo de zombies?
Pero siempre todo se mal interpreta y viene cualquier zombie y te quiebra el texto. Al fin y al cabo se escribe para uno y como uno no es egoísta lo comparte para la mala interpretación del lector.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 21 de noviembre de 2020, 19:30 horas)/

El Zorro

El Zorro

(Primera parte)

1) 1919, nace El Zorro/El primer filme del Zorro/Inspiraciones en otros personajes de la literatura y de la vida real/los filmes y seriales hasta la aparición de la serie de culto de 1957)

(f.a.g.)

En 1919 en la revista pulp All-Story Weekly aparece por primera vez El Zorro. Es una creación de Johnston McCulley, un escritor de policiales de la prensa amarilla. Pero su pasión era el cuento y la novela popular, y mientras servía en el Ejército de EE.UU en la Primera Guerra Mundial, empieza a escribir cuentos para periódicos. Estas historias se desarrollan en la Alta California a principios del siglo 19. Aparte del Zorro escribió 50 novelas, guiones para la TV y el cine y creó los personajes de dos historietas: The Black Star y The Crimson Clown. Muere en 1958 en Los Ángeles, California.
En la primera historia del Zorro, La maldición de Capistrano, agosto de 1919, se perfila la historia y característica del personaje. En este cuento aparece el joven Don Diego Vega, que es un aristócrata californiano que lucha contra las autoridades y defiende a los oprimidos. También en este cuento aparece Bernardo, el sirviente sordomudo que será su aliado a lo largo de la todas las historias sucesivas. La historia se sitúa en California durante la era mexicana y abarcará a lo largo de todas las historias los años 1821 hasta 1846. Este cuento tuvo un éxito muy grande y a partir de 1922 Johnston escribe otras 60 historias sobre El Zorro. La última historia del Zorro escrita por su creador aparece un año después de su muerte. En la primera historia era Don Diego Vega y a lo largo de las sucesivas historias aparecerá como Don Diego de la Vega. En 1920 es llevada al cine La maldición de Capistrano y el personaje de Don Diego Vega (en el filme ya es Don Diego de la Vega) es interpretado por un actor de mucho éxito en el cine mudo: Douglas Fairbanks (1883-1939) La marca del Zorro, que es el título de este primer filme del Zorro, fue dirigida por Fred Niblo (además director de Sangre y arena y Ben-Hur. Filmes clásicos del cine mudo que darán origen a los clásicos del cine sonoro) y Theodore Reed, otro director y productor de la era del cine mudo. Este primer filme marcará el traje del Zorro en todas las historias sucesivas: traje negro, máscara negra, sombrero redondo y negro. Fue tan grande el éxito de este filme que La maldición de Capistrano se vuelve a reescribir como La marca del Zorro, con agregados y ampliada la historia y adaptándola al filme. En 1825 se estrena con el mismo actor de 1920 una secuela donde aparece el hijo del Zorro, Don César de la Vega. Ya la historia es posterior a 1821 y aparecen otros personajes tomados de las historias sucesivas de Johnston.
La historia del Zorro está inspirada en novelas sobre enmascarados y quizás Diego de la Vega existió y según cuenta la leyenda fue un defensor de los oprimidos a capa y espada. Pero el Zorro está inspirado en Joaquín Murrieta, un símbolo de la lucha mexicana contra la colonización y la dominación económica y cultural de Estados Unidos sobre México. Pero el Zorro tiene una impronta y característica de la obra de Emma Orczy (una mujer que escribió muchas novelas y obras de teatro sobre capa y espada, todo aventura en una época donde predomina la literatura masculina en el género) La Pimpinela Escarlata. Esta obra se desarrolla durante el Reinado del Terror después de la Revolución Francesa. El personaje es un noble que lleva una doble vida, un aristócrata preocupado en perfumes y la ropa y de noche un enmascarado salvador de aristócratas e inocentes durante el Terror. El Zorro tiene mucho de La Pimpinela Escarlata, sobre todo eso de la doble vida entre un personaje en apariencia despreocupado de la política y volcado a las letras y de noche un "forajido" salvador de inocentes de la guillotina. También el Zorro tiene mucho de Guillén de Lampart, un libertario irlandés que viajó al Virreinato de Nueva España con el objetivo de liberar negros, indios y mestizos. Y al ser descubierto en sus andanzas de "guerrilla" fue quemado vivo por orden judicial. Y también tiene mucho de Robin Hood. Pero el Zorro tiene sobre todo vida propia, una historia que se inspira en otros personajes libertarios, pero a su vez tiene elementos nuevos e impronta propia. El Zorro es una historia de capa y espada, donde la aventura es lo principal. Nace como historia de aventuras y va tomando vida propia y dejando a un lado inspiraciones de otras historias.
Se filman muchas películas y seriales antes que aparezca la serie de Disney de 1957. En 1937 hay un serial de 12 episodios de mucho éxito en el cine. Dos años después se filma otro serial también en 12 episodios, La legión del Zorro. En 1940 se filma la que quizás es la mejor película del Zorro: El signo del Zorro, con Tyrone Power y dirigida por Rouben Mamoulian. Este filme es la mejor adaptación de La maldición de Capistrano. Trabaja la bella Linda Darnell, una diosa del cine de los años cuarenta. En 1947 se hace un serial sobre el hijo del Zorro en 13 episodios. Recordemos que los seriales eran muy populares y la gente iba al cine y tenía que esperar a la próxima semana para ver la continuación. En 1948 se filma El nieto del Zorro, una historia muy pero muy buena. Es una comedia mexicana donde trabaja el popular cómico Resortes y debutan en el filme Gaby, Fofo y Miliki.
En 1949 se filma otro serial en 12 episodios, El fantasma del Zorro. Después hay cinco filmes más hasta la aparición de la serie de culto. Recordemos que en 1952 hubo otra serie sobre el Zorro, pero no tuvo mucho éxito y fueron muy pocos episodios para la TV.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 20 de noviembre de 2020

El Gary

El Gary, los rosarinos y la chica de rostro raro.

(f.a g.)

Rosario es una ciudad entre fea y linda, entre cruel, burlona y marginal y de poetas que escriben cosas aburridas. Rosario es una ciudad muy cruel. Rosario es un jardín de infantes donde el estatus pesa mucho y la mortadela atraganta la pobreza.
Me gusta el Gary. Terminé de leer recién un libro de él publicado en 1995. Me dan placer sus ensayos. Aparte el Gary era Leproso y lector de Borges; nos unía dos pasiones. Siento cariño por sus textos. Lo conocí a fines de los ochenta en el bar La Capital. Nos reuníamos a estudiar con un grupo y el Gary ahí siempre leyendo. Y un día se sentó en nuestra mesa. Daba placer escucharlo, hablar de Ñuls, de Borges, de la ciudad y sus escritores. Tengo que admitir que me aburren los poetas, no me gusta la poesía. (pero he leído mucha poesía). Y el Gary nos hablaba del tango, y de los negros y el jazz y de los Norteamericanos. Pero era liberal y de derecha y escribía en un diario que siempre odié como La Capital. Pero fue nuestro amigo y se divertía cuando le decía que odiaba ese diario. Un día me dijo: "muchos que escriben acá también odian al diario". Era un tipo abierto, nunca se ofendía. Era muy anti Peronista y uno en esos tiempos era muy Peronista. Pero eso no interesaba, se podía hablar y aprender del Otro. Eso lo bueno de sentarse a hablar, uno aprende de los que piensan diferente a uno. El Gary sabía mucho de libros. Y quien ama a los libros me interesa. El Gary murió hace años. Una pérdida para la ciudad, una ciudad chata como Rosario necesita de tipos como el Gary para darle forma y personalidad. Pero se fue y pasó al olvido pronto, porque era de derecha y amaba al jazz y era Leproso. En Rosario da estatus el rock, central y escribir boludeces. O sea, Rosario es una ciudad burlona, de estatus y de Literatura aburrida. El Gary era un lujo.
Una vez me dijo una amiga española, sentados en un bar tomando cervezas: "te juego veinte euros que adivino si ese tipo es Rosarino". Me hizo reír, miles de gente en un bar y cómo podía adivinar, todos tenían cara de españoles. El tipo en cuestión era un tipo entre canchero y cara de malo. Y el tipo llevaba en las manos un llavero y tira el llavero en una mesa vacía y se sienta y levanta la mano y dice con cara pedante y mirada de malo y a los gritos: "¿dónde está el mozo?, porque quiero un café". Mi amiga me mira sonriendo y me dice: "me debés veinte euros". ¡Cómo me acuerdo de vos Marixa!!!!
Rosario es una ciudad donde pesa mucho el dinero y sobre todo el auto. Acá el pobre se compra un auto, quiere aparentar que tiene dinero pero es pobre por más que tenga una chata. Viajar en colectivo no da prestigio y la bicicleta es una excentricidad de las clases acomodadas y también de algunos pobres, pero para el pobre es un medio de transporte. Por eso me acuerdo siempre de Marixa porque tenía esa inteligencia de darse cuenta de todo. En Europa el ómnibus es algo común, todo el mundo viaja en colectivo. Acá el transporte público es un negocio de dos o tres empresarios y nada más. No es rentable, está al borde de desaparecer el transporte público.
En los 90 la clase media festejaba el cierre de Ferrocarriles porque decía que eran vagos y ñoquis. Y quedamos sin trenes, pueblos enteros desaparecieron por falta de trenes. Pero la clase media festejaba las privatizaciones de Menem. La clase media siempre odió lo público, porque acá en Argentina solamente el 20% de los trabajadores es empleado público. Todo lo demás es privado. Por eso fracasó la cuarentena, muchas presiones del sector privado para levantar todo. El menemismo anticipó este presente 2020. El menemismo es la cuna y Macri la niñez y ahora la debilidad se ve en un país quebrado y donde no interesan que mueran 200 personas por día. Pero no voy a hablar de "política". Voy a hablar de libros.
Me gusta el Rosario de Satanás. Hay un par de libros muy buenos escritos por rosarinos. Me gusta el libro de fútbol de Ongay. Un libro con mucha estadística rosarina. Y me gustan textos de Fernando Marquinez. Es mi amigo y me hizo dos prólogos. Me gustan sus textos. Me gusta Riestra y sus crónicas de billares. Me gusta Ariel Arango y sus malas palabras. No mucho más, no hay grandes escritores que reivindicar acá. Pero con estos basta, y son una luz a la mediocridad de esta ciudad.
El Gary me dijo una vez, allá por 1993: "hay que leer todo, pero de mil libros que leas solamente dos o tres van a ser excelentes". Me gusta Viaje al fin de la noche y me gusta El desierto de los tártaros y Julio Verne y Salgari y Dumas y un par más. Pero he leído todo, creo que todo he leído y lo que no leí lo conozco por lo menos por referencias. De tantos libros siempre quedan dos o tres en la mesita de luz. Todo lo demás es relleno en esto que llamamos literatura.
Y vuelvo a Marixa. Y ese rostro raro entre española y árabe y ese cuerpo delgado y esos ojos negros penetrantes. Y me río del Rosarino del bar. El tipo juega con sus llaves y mira y mira para todas partes en el bar. Y detiene la mirada en la mesa donde estamos. Y ve que al pagar saco una billetera con el escudo de Ñuls. Y me dice, entre burlón y canchero: "yo soy de central". Confirmado, era Rosarino y de ese club que tanto odio.
El odio es parte de la vida y el amor parte del dolor. Odiamos y amamos al mismo tiempo. Decimos cosas ofensivas por odio. Es bueno odiar y es bueno amar. También es bueno escuchar al que piensa diferente. Recuerdo un clásico en el Parque. Nos estábamos tirando piedras de la platea del Palomar (odio la platea pero ese día fui a la platea) y los de Central en la popular se cubrían las cabezas. Y veo un brazo que se levanta y me saluda. Era un amigo muy amigo de Central. Yo estaba con odio y seguí tirando piedras. Pero no para donde estaba él. Al otro día desayunamos juntos y hablamos de fútbol y mujeres. Pero ese domingo fuimos enemigos, el odio estaba en nosotros. Yo odio a Central y odio toda esa cosa que tienen los de Central. Festejé el descenso. Y los clásicos me transforman. Marixa me dijo un día de lluvia: "en Argelia se mata por una mujer y nadie se opone y todos callan y está bien que así sea". Y me viene a la memoria un cuento de García Márquez. Creo que ese fue el último día que estuvimos juntos.
En definitiva soy Rosarino y me gusta el Gary y su anti Peronismo y me gusta la literatura Norteamericana y me gustan las mujeres raras y que leen mucho y soy fanático de Ñuls, tan fanático como mi abuelo y mi padre.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 21 de noviembre de 2020, una y veinte de la madrugada)

El negro nacional y popular

El negro nacional y el Prado

(f.a.g.)

El argentino va a Europa y piensa que es la panacea, ese viaje que compra en cuotas y comiendo fiambre. Es el negro nacional, el que tiene la chata y los dientes podridos. El estatus se compra en los países sudacas, da prestigio el auto en la puerta del rancho;
el barbijo tapa el sarro dental. Y el fiambre en doce cuotas con la Naranja es el precio por ese estatus. Nacional y popular, esa es la consigna del estatus del negro argento.

domingo, 15 de noviembre de 2020

La muerta corregido

El cadáver que no se enfría

(f.a.g.)

Los fantasmas y la muerte. El olor a muerte no se siente solamente en los cementerios. A veces caminamos por lugares solitarios y ese olor a muerte penetra en nuestras narices. Es la muerte que está ahí esperando nuestro destino. Todos vamos a morir y todos vamos a ser olor a muerte. Hay muertos que no quieren morir y el olor a muerte se transforma en olor a vida. La vida es lo previo a la muerte.

Cuando mi madre tenía 16 años una amiga murió de muerte súbita. Cayó muerta en el patio de la escuela secundaria. Era una chica hermosa (según mi madre y mi abuela), pelirroja, de piel blanca y ojos grandes verdes. Y de un cuerpo único. Los padres de la chica en el velatorio estaban muy pero muy mal. Y el novio desconsolado se golpeaba la cabeza con los puños. La muerta estaba en el cajón rosagante y no se enfriaba el cuerpo. En esos tiempos no se hacían autopsias a todos los muertos y las cocherías no ponían en los cadáveres líquido de conservación. La muerta estaba como viva. La madre tocaba la cabeza y las manos y estaba tibia. Todo el barrio no entendía que en ese féretro una chica tan bella descansara para la eternidad. Pero llegó la hora de cerrar el cajón. Fueron llantos y patadas y gritos de los padres y hermanos y del novio. Pero el cajón se tuvo que cerrar. Y la muerta fue depositada en una tumba en La Piedad. Pasaron los días y la familia lloraba, y decía la madre que quería ver el cuerpo de su hija. Mi tía que era estudiante de medicina hace la gestión para que abran el féretro. Van al cementerio y lo abren. No se sentía olor de descomposición, y la muerta yacía en la tumba como si estuviera durmiendo.
Una noche las amigas de la muerta van al cine y al salir sienten una voz que las llama. Y miran y no ven nada. Y así en otras salidas, escuchan esa voz como si viniera de otro mundo. El novio de la chica una noche siente que lo tocan en la cama. Prende la luz y la ve a la muerta. El chico no grita, simplemente quiere tocarla y la muerta desaparece. Lo cuenta y nadie le cree. Otra noche mi madre camina con mi tía por el Centro a tomar un ómnibus para regresar al barrio luego de haber ido a las clases de inglés. Y ven en una esquina una figura blanca y sienten la voz de la amiga muerta. Mi madre se asusta y sale corriendo y mi tía se queda ahí y cuando quiere ir tras la muerta la figura blanca desaparece. Mucha gente vio a la muerta durante un año. Una presencia blanca iluminada y la voz de ella en un susurro de otro mundo.
Hace diez años al morir la madre de la chica los hijos deciden poner el féretro en la misma tumba que su hermana. Cuando están colocando el féretro se cae el cajón de la hermana. Es que para juntar los dos cajones primero tuvieron que mover uno y quedó inclinado y resbaló de las manos de los peones del cementerio. Al caer el cajón se rompe la madera podrida y se abre. Y la muerta estaba ahí tal cual en vida. El cuerpo entero y la ropa hecha pedazos polvorienta y toda comida por gusanos pero el cuerpo sano como si tuviera vida. Pero había algo que llamaba la atención. La muerta sonreía, y era una sonrisa de felicidad.

Fabián Ariel Gemelotti

Hamburgueaas

La hamburguesa, el choripán y el chimichurri y la cerveza y el maní con cáscara

(ensayo sobre la hermosa chatarra)

(f a.g.)

La hamburguesa es un placer de los dioses. La hamburguesa bien picante, con tomates y salsas mexicanas y con pan bien crocante. Siempre acompañada con Coca Cola. Hay un libro grandioso del norteamericano Mark Pendergrast (Dios, patria y Coca Cola), un libro sobre la historia de Coca Cola. Tira abajo muchos mitos y también muestra la cara oculta de la comida llamada chatarra. El libro tiene ese estilo picante de los escritores de la patria del consumo. Es un libro excelente. De la hamburguesa yanqui a los carritos de choripanes nacionales hay un camino que recorre paladares. No hay como un choripan con cerveza. Me gusta el carrito de Carlitos y los que están en la Circunvalación. En los 90 me iba con una novia a los telos de la ruta y después hacíamos una hamburguesa grasienta con mucho chimichurri y tomates y cerveza. Una especialidad de los carritos donde de noche las cucarachas conviven muy bien con las salsas. El chori mientras más grasa tiene y la salsa es más espesa es más rico. Después el baño se ocupa de evacuar la mierda, una mierda placentera.
En la Terminal había un pasillo que vendía choripanes re picantes. Eran fines de los noventa. Quedaba enfrente del Patio de la Madera. Con una novia/compañera de trabajo nos hacíamos escapadas después del trabajo y comprábamos cinco y pasábamos la tarde en un hotel de una cortada. Un hotel bien berreta que cerró hace unos años. Y ahí en esas camas de colchones viejos y sábanas cosidas de gastadas y baño rústico vivíamos un amor trampa que entre cervezas, choripanes, chimi, y lectura de libros y sexo fuerte y otras yerbas fue armando una pasión que después plasmé en una novelita de ochenta páginas, una edición de quinientos ejemplares que nadie creo leyó. Se vendieron ocho ejemplares de quinientos. Regalé cien. Y me quedan todavía muchos. Sexo, telo y choripanes, ese es el título.
El chori de la cancha es el más rico de todos. El humo que se mete en la ropa y recorre la arboleda con ese aroma tan especial. Uno va caminando a la cancha y quiere comerse un chori y tomarse una Coca. Es ritual obligado. Los clásicos fueron lo más lindo de la ciudad. El último clásico con visitantes se vivió en 2010, el año que Central se va a la B. Cuando iba a Arroyito a ver a Ñuls de visitante tenía que comerme dos choris. Me gustaban los que hacía un tipo a dos cuadras antes de la cancha. Ahí una cerveza en lata (no se podía vender alcohol, pero el tipo arreglaba con la cana) y el chorizo bien quemado con pan bien crocante. Tenía picantes y te quedaba la boca ardiendo. Después uno entraba a la cancha y subía los escalones y se echaba un cago en el Gigante y estaba como nuevo. El clásico de 1996 donde Ñuls hace de local en Arroyito y gana dos a cero (el día de las bombas), la policía reprimió tanto que los carritos fueron destrozados. Los choripanes sirvieron como armas para tirar a la platea de Central. 
El chori nacional es una industria marginal. Manejado por marginales, desclasados y gente pesada. El chori sale de la villa o barrios pobres para consumo de la clase media. La clase media con el chori se siente "marginal" pero no es marginal. Por más que se coma un chori, se ponga un pantalón roto y vaya a la popular y se meta con la barra, la clase media no es marginal. La clase media es esclava de sus horarios, su educación y sus preocupaciones de bienestar y su casa y sus vacaciones de apariencia y todo eso que hace que alguien con trabajo estable sea un esclavo del sistema. Pero el chori da esa sensación de ser marginal por un ratito. Los vendedores de chori hacen mucha plata en los partidos. Digamos para actualizar en pesos lo que sería ahora, pueden hacer de cinco a diez mil por partido. De eso un porcentaje va a los que permiten el puesto. Muchas cosas maneja la marginalidad, desde el chori a la venta de antigüedades. Ese es otro tema que traté en mi último libro publicado y estoy ampliando para una edición nueva (Las librerías de viejo de Rosario).
Pero ahora lo que importa es el chori. Una novia de clase alta es mejor compañera para ir a un carrito que una novia de clase baja. Las chicas de la abundancia se bancan un choripán y una Coca. La chica pobre, como siempre le faltó todo, quiere el buen restaurante y la apariencia. Prefiero las mujeres burguesas. Pero hay que comer de todo en la vida. El choripán no hace mal a la salud, es saludable. Es felicidad. Tiene carne, tomates y lechuga. Tiene naturaleza. La Coca es felicidad también. El vino hace bien a la vida también. Sobre todo un buen vino natural y bien rojo. Esos vinos que se meten despacio al cuerpo. Siempre acompañado con un Marlboro.
En Tijuana, México, me comí los mejores tacos. Y también unas tortillas picantes que son mejor que los tacos. Estaba en Tijuana y sentía miedo. Me habían dicho que ahí te matan y te descuartizan. No pasó nada. Nunca vi algo tan bello como Tijuana. De San Diego uno pasa en taxi y camina horas por la ciudad. Estaba solo, 24 años, y el pelo largo. Y un aro y pantalones rotos y barbudo. Siempre tenemos una idea formada de muchos lugares, una idea que forma la TV y la gente que habla sin saber. En Marruecos la gente es amable. En Cuba la gente es muy amable. En Nueva York hay muchas librerías y museos. En Rosario no hay nada, cada día más fea. Solo quedan los carritos de hamburguesas y las ricas hamburguesas de Billy Lomito. Me gusta Billy, porque es un lugar para clase media donde uno come la hamburguesa y se siente reivindicado como clase.
La hamburguesa y el chori y la Coca y el Marlboro y el sexo y la Literatura y la Historia y las figuritas de fútbol y las mujeres delgadas y de tetas pequeñas y las motos y el fútbol y las pesas y las artes marciales y mirar el techo acá recostado en la cama haciendo fiaca.
Recuerdo al viejito de la cancha de Ñuls que vendía maní con cáscara, el cucurucho armado con diarios y adentro una cantidad abundante de esa cosa deliciosa llamada maní con cáscara. Pero el viejito merece un libro, no dos páginas. Ya voy a dedicarme tiempo al maní con cáscara de la cancha.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 15 de noviembre de 2020, cuatro y media de la tarde)

sábado, 14 de noviembre de 2020

Los libros que deben ser leidos

Los libros que merecen no ir a la hoguera

(f.a g.)

La conjura de los necios es un libro que me aburre. Nunca me gustó. Pero sí me gusta la historia que hay detrás de este libro. John Kennedy Toole fue un escritor torturado (o por lo menos eso dicen los que hicieron de su obra un gran negocio) que se suicidó a los 32 años (1969). La madre de Kennedy fue Thelma Toole, y cuando la obra en 1980 se publica usan el apellido de su madre para dar a conocer a este autor. El padre era John, y pasa a ser conocido el autor de La conjura... como John Kennedy Toole. Su madre lucha años recorriendo editores para que publiquen la novela del hijo. Finalmente un editor cree estar frente a una obra única y se publica el libro. En 1981 gana el premio Pulitzer y la obra se inmortaliza. Pasa a ser de culto. Pero detrás de esta novela hay cosas que nunca me cerraron. El autor deja todo en cuadernos. La madre retoca mucho y los editores corrigen también. La novela es densa, en algunos pasajes aburrida y deja una extraña sensación de moral existencialista. No es una novela mala, es buena. Pero no es de mis preferidas.
Me apasiona Viaje al fin de la noche, es mi novela de culto. Con Céline me pasó que lo leí por primera vez a los 13 años, quedé fascinado. Fue un choque de cabezas lo que me dio vuelta todos los postulados de mi vida adolescente. Un profesor de Literatura del secundario un día me pregunta: "¿leyó a Céline alguna vez?", no sabía de qué me hablaba. Pero me fui a una librería y pregunté que podía leer de Céline y la vendedora me mostró Viaje al fin de la noche. Lo leí en una noche sin respirar. Nunca había leído algo así. Nunca vi tanta violencia junta en un libro y tanta estética minimalista (no sabía que era el minimalismo) Me enamoré del libro. Viaje... después me fue llevando a otros libros. Descubro a Fante a los 17 años. Y descubrí a Salinger a los 18. A Cervantes lo leo a los 11 años, el Quijote en una edición resumida de Billiken. A los 15 lo leo completo en una adaptación (o mejor dicho traducción) de Vargas Llosa, una adaptación al castellano moderno. Después Vargas Llosa sacará una edición aniversario hace unos pocos años, pero ya en los ochenta circulaba una edición de Gredo del Quijote adaptada (me gusta más traducida, porque el castellano del siglo 17 no es el castellano del siglo 20/21) por Vargas Llosa.
Me gusta Vargas Llosa, y el primer libro que leo de él es Pantaleón y las visitadoras. Siento devoción por Vargas Llosa, una devoción que me devoró el alma. Me fascina La ciudad y los perros y siento una locura muy grande por La Guerra del fin del mundo. Me gustó mucho Travesuras de la niña mala (2006) y El héroe discreto (2013) un autor con una pluma única, el más grande de América latina.
No me gusta Víctor Hugo. Los miserables me aburrió. Fue una tortura leerlo para una clase una vez. Creo que fue un castigo de los dioses. No me gusta Cortázar. Con Julio me pasa algo raro, no es que no me gusten sus textos. Me molesta lo que Cortázar significa para los lectores. Toda la gente que no lee libros cuando les pregunto qué leen me dicen que a Cortázar. Y eso me fue haciendo que le tomará bronca a sus textos. Si mucha gente lee a un autor es que el libro es malo. Es como el cine, no me gusta El padrino. No me cerró nunca ese filme tan amado por los críticos de cine.
Si Céline publica su obra maestra en 1932 en 1957 pública otro libro que también es una obra maestra, De un castillo a otro. Ferdinand fue colaboracionista del nazismo en Francia. Era nazi, de derecha, antisemita y racista. Pero escribía como los dioses, de corrido, sin respiro. Sus libros tienen pocas comas y no usa el punto y aparte con tanta estabilidad como usan todos los escritores. Su novela de 1957 es una denuncia a los aliados (escrita con violencia, odio y de corrido sin puntuación, sin comas, sin mayúsculas y todo mezclado como un vómito salvaje sobre el papel). Este libro cuenta la historia de su exilio en el castillo de Siegmaringen en 1944, entre oficiales nazis, artistas hambrientos y franceses nazis. El libro muestra otra cara de la guerra, donde los "malos" son humanos que sufren y los "buenos" tienen intereses económicos sobre los países liberados. Es un libro duro y violento. Pero el estilo y la estética no la vas a leer en ningún autor. Es vómito literario, esos libros que se escriben con la sangre y no con la moderación estúpida de la mayoría de los escritores.
La Literatura es un camino de tortura, no de placer. Hay libros de la tortura y libros del placer. Hay libros donde el sexo es la condición y ser explícito ahí hace jugosa la obra. Me gusta Bukowski, lo leía en los 90. Leí todos sus libros. Ya no lo leo más, pero ese estilo entre "fácil" y "vulgar" me gustaba. Me gustan los escritores que usan un lenguaje simple. Me molestan las personas que quieren hablar en difícil y para explicarte algo usan diez palabras difíciles y al final no dicen nada. Hay en Rosario dos libreros que cuando les pregunto por un libro me hablan con palabras "raras", nunca se les entiende qué quieren decir. Son "intelectuales de facultad", piensan que la literatura debe ser "difícil" y quien escribe "simple" no hace literatura.
Me gusta Jauretche, gusta ese estilo tan crítico de lo más pelotudo del Peronismo. El viejo siempre fue un destructor de la vulgaridad. Me gusta el Medio pelo. Me gusta Sarmiento y sobre todo su Facundo y Recuerdos de Provincia. Me gusta Carver y su prosa suave pero salvaje.
No me gusta Roberto Arlt, tengo que confesarlo. No me gustan Los siete locos, me parece un libro denso y muy sentimental. ¿Un rufián con sentimientos? Los rufianes deben ser salvajes y no tienen sentimientos. ¿Un anarquismo tan socialista? Odio al socialismo, me cago en los putos comunistas y mugrientos psicobolches. En Arlt todo es sentimental y claro. Leyó mucho a los rusos. Leyó mucho a Dostoyevski. No leyó a los norteamericanos.
El desierto de los tártaros es la novela que siempre quise escribir. Se me adelantó Buzzati y ahí está esa gran novela que me encanta. Mi abuela me regaló un ejemplar al cumplir 14 años y desde ese día el ejemplar está en mi mesita de luz.
Yo agarraría a Cortázar, a los rusos, a Arlt y a Víctor Hugo (a los dos Víctor Hugo, al de TV también) y haría una hoguera sanitaria. Hay escritores que merecen ir a la hoguera sanitaria.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 13 de noviembre de 2020

Borges y lo mediático

Borges y los medios masivos

(f.a.g.)

a Alicia

Los medios masivos son un monstruo que se devoran todo; un asesino serial que como un pacman van comiendo y comiendo hasta que no queda nada. Los medios son un juego, pero un juego de Poder. Borges y el peronismo. Borges y el idioma. Borges y las mujeres. Borges y la novela. Borges y Cervantes. ¿Borges mal interpretado o Borges mediatizado y ridiculizado con la finalidad de ridiculizar la Literatura? Hay muchas cuestiones en Borges, porque está el Borges intelectual que muy pocos han leído y el Borges que aparece en TV a partir de la década del setenta como una forma de hacer un humor ridículo. Ese Borges es el que el común de la gente más conoce.
A los 11 años Borges tradujo a Oscar Wilde. Esa genialidad de manejar idiomas siendo un niño es patrimonio de los hijos de las clases dominantes, educados en Europa y con bibliotecas de clásicos a su disposición. Los hijos de la pobreza no terminaban ni la primaria y no leían a los clásicos. Estamos en los albores del siglo 20 y la cultura era patrimonio de los ricos. No es descabellado decir que Borges es un hijo de la cultura dominante. Por la otra orilla vendrá un Roberto Arlt sin educación, con pésima gramática y escritor con errores ortográficos. Dicen que Arlt nunca pudo distinguir entre "b" y "v", pero eso no interesaba porque estaban los correctores de los diarios y las editoriales; correctores cultos que terminaron en el olvido. Borges fue un traductor obsesivo, pero no fue un escritor obsesivo. Borges decía que una traducción podía superar al original. La Biblia, quizás el libro más traducido junto al Quijote, en las traducciones al latín superan en calidad a los originales; pero eso no quiere decir que el contenido sea fiel en el pensamiento. Pero en lo estético el latín cumple una función exquisita que transmite la estética bíblica en los años posteriores a la institucionalización del cristianismo. Borges creía, con mucha razón, que el idioma debía ser académico y no seguir los modismos del argot de la vida cotidiana.
El primer libro en prosa de Borges (fue un escritor de prosa, más allá que también fue poeta; un poeta suave y no tan exquisito) es Inquisiciones. El libro es publicado en 1925, una edición de autor de quinientos ejemplares. La edición está numerada del 1 al 5 en papel vergé y firmados por el autor. Del 6 al 500 en papel pluma. Borges siempre renegó de este libro, lo odiaba. Cuentan que cuando hablaba con alguien le preguntaba si tenía el libro. Esa pregunta era para pedírselo para quemarlo. Fue tanto su odio a Inquisiciones que recién se vuelve a reeditar en 1994, ya Borges muerto. Dicen que nunca más volvió a leerlo después que salió de imprenta. El libro trata cuestiones de la tradición hispana, Quevedo y Unamuno y otros como Ramón Gómez de la Serna y Julio Herrera.
Es interesante la cuestión de este libro. Muchos autores odian a sus libros. Kafka odiaba a la Metamorfosis y decía que era un libro mal escrito. Cervantes pensaba que el Quijote era confuso y nunca quedó satisfecho con las formas del libro. Saussure solía dictar sus clases y sus alumnos tomaron apuntes de esas clases y las publicaron; no escribió casi nada. Decía que escribir y dejar una obra terminada era encerrar a las palabras en un papel y una vez escrito un texto perdía eficacia el pensamiento. Homero (el mito porque no sabemos si existió) era analfabeto y un orador que contaba (y cantaba) sus historias. La Odisea y la Ilíada son recopilaciones posteriores que recogen la tradición oral. Jesús nunca escribió nada, era analfabeto. Los textos evangélicos son recopilaciones y dogmas de las primeras comunidades cristianas. Y escritos por personas cultas. Borges pensaba también que la oralidad supera a la escritura. Borges nunca hablaba de sus libros, ocupaban un rincón en su biblioteca; olvidados ahí como con vergüenza de haber escrito "esas pavadas".
El Borges antiperonista es una forma lógica de alguien que ve perder sus privilegios de clase a partir del 45. Ese estigma quedó ahí grabado a fuego hasta su muerte. De ser bibliotecario fue designado como "inspector de mercados de aves de corrado" por el Gobierno Peronista. Esta forma tan burlona siempre fue típica de cierto Peronismo, siempre con la chicana sobre el lomo del opositor. Pero Borges siempre tuvo humor y dijo del Peronismo que no es ni bueno y ni malo, que son incorregibles. En los años setenta jóvenes peronistas empiezan a leer a Borges. En mi casa había libros de Borges al lado de libros Peronistas y marxistas.
¿Qué fue Borges? Creo que Borges fue sobre todo un narrador de historias y tratar de reducirlo a un metafísico o cultor posestructuralista es quedar en la superficie de su obra. Borges sobre todo fue un indagador de la memoria, un escritor que supo sacar fuego de lo fantástico y toda su obra está marcada por la eternidad. Hizo de la ficción un paisaje de la memoria. Ese es su gran logro. Un logro que muy pocos escritores pueden quebrar. El realismo mágico de la literatura de hispanoamérica es deudora de la impronta de Borges.
Borges en los años 60/70 logra cierta fama al ganar dos premios importantes: el Premio Formentor, junto a Samuel Beckett y en 1971 el Premio Jerusalén. Las traducciones al inglés hacen que su obra sea leída en Estados Unidos; país donde se lee muchísimo a Borges. En 1996 viajando de Los Ángeles a San Francisco en tren me pongo a hablar con un profesor de Letras de la Universidad de San Diego, lector de Borges; me daba vergüenza porque yo era muy joven y no sabía tanto como él. Me dio cátedra en ese viaje sobre Borges.
Borges se enamoró muchas veces, pero su amor más pasional fue hacia Estela Canto. Borges cae tendido hacia una joven muy bella y no de los sectores altos; sus amores anteriores fueron hacia mujeres de clase alta o clase media alta. Esta mujer, un amor no correspondido, le inspira a Borges El Aleph. Borges sufrió mucho en manos de esta mujer cruel y vanidosa. Borges le escribió miles de cartas, las cuales aparecieron en un libro destructor a Borges. Ella dijo: "nunca pretendí sentir lo que no sentía".
Borges tuvo una amistad muy grande con Jauretche, el cual siempre lo defendió y reivindicó. El autor del Medio Pelo dijo de Borges: "Borges es un espejo, en él se miran todos los mediocres y las palabras de Borges son un látigo a la mediocridad de los sectores medios". Ese mito del Borges antiperonista y gorila lo quiebra el escritor más Peronista de todos los escritores. Pero Jauretche fue un intelectual en serio. Borges le hace el prólogo a un libro de Jauretche sobre los orígenes del Radicalismo. A partir de esta amistad Borges es leído por la Juventud Peronista. La JP culta lee a Borges, la JP sindical y chicanera odia a Borges.
Borges y María Kodana. Una ex alumna que al morir la madre de Borges se transforma en su guía. ¿Lo usó? Es la soledad y la necesidad de afectos, en parte fue usado. El Borges viejo y solo necesitaba de los afectos. Creo que lo usó, pero qué podía hacer Borges ya viejo y sin hijos y sin familia.
A Borges los medios masivos lo destrozan. En los setenta y ochenta sus apariciones en TV fueron para burla. Todos querían a Borges en la TV. Sapag en los ochenta lo imita. Esas caracterizaciones llevan a Borges a las clases bajas, pero podría haber sido bueno. Pero no fue así. Borges empieza a ser reconocido por las mil caras de Sapag. Todos se burlan, los sectores sin educación llegan al Borges mediático y no al Borges de los textos. Todo tiene una finalidad, la burla y lo chabacano y la distorsión de la Literatura. A Borges se le preguntan cosas irrelevantes para un narrador como qué opina del fútbol, del Presidente y de la cumbia. Borges responde con ironía y se lo encapsula de conservador y de "ignorancia" de la realidad. O sea, los ignorantes le dicen ignorante a Borges. Un cruel destino de los mediático; la perversidad mediática usa la chicana y la burla y reduce a la literatura a algo simple y la mezcla con la cumbia y la Tetamanti. Borges es invitado a un programa donde se ríen de su prosa y una mujer sale bailando y le apoya la cola al rostro y Borges ríe y esa risa es risa de vencido y como en sus textos los héroes son vencidos por cuchillos de cobardes.
Para conocer a Borges hay un solo camino, sus textos. Todo lo demás es chicana mediática.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 14 de noviembre de 2020, una y diez de la madrugada)

martes, 10 de noviembre de 2020

Alberto

Alberto y la clase media piojosa y el lumpenaje intelectual

(f a.g.)

Que Alberto no me gusta no me lo quita nadie y lo digo sin miedo. Aunque siempre da miedo hablar de Alberto, no sea que algún boludo agresivo te moleste y te agreda por privado. Pero los boludos que más miedo me dan son los que interpretan mal un texto, por ignorantes o por chicaneros. Pero en un país con una clase media piojosa y culo roto es muy difícil gobernar. Una clase media que en 2008 apoyó al campo y le dío su apoyo al macrismo en 2015 y en 2017, y después cuando se cagó de hambre (la clase media baja se cagó de hambre con el macrismo más allá de los buenos celulares y la chata y algún viaje a Mar del Plata) desesperada depositó sus esperanzas electorales en un candidato reciclado entre el radicalismo alfonsinista y el menemismo y un Kirchnerismo reciclado con la Socialdemocracia. En 2015 se produce el quiebre del Kirchnerismo, el Manco no tuvo apoyo de los sectores del lumpenaje intelectual ni del sindicalismo moyanista. Moyano apoyó a Cambiemos y junto a Macri cantaron la marcha Peronista. En definitiva Macri fue un Peronista ese día cuando inaguraron el busto de Perón en un barrio porteño.
Lumpenaje intelectual: el pelotudo intelectual que nunca madrugó, nunca trabajó y es Peronista porque queda lindo ser Peronista. Si nunca fue laburante entonces no sabe lo que es vivir de un salario y pelear una recomposición. Esa la definición.
Clase media baja: el muerto de hambre que se compra el celular pituco y apoya la propiedad  privada pero no tiene propiedad. O sea, apoya al campo pero riega las macetas del patio con una escupidera.
De definiciones vivimos, pero se vive de salarios. En 2018 la deuda con el FMI fue la bomba que detonó y mató todo. Las consecuencias de esa bomba son la pobreza del presente. Encima todo recargado con un Gobierno que no le hace frente a los Bancos ni a la oligarquía agraria. El impuesto a las grandes fortunas es una histeria discursiva, mientras tanto un jubilado gana veinte mil pesos y se caga de hambre. La clase media también sufre hambre, pero nunca lo dice. Total la mortadela nocturna y el mate aguado lo tapan las paredes despintadas. Nadie ve el estómago mal alimentado. Mientras tanto no hay para el auto, ni para cambiar el celular. La tarjeta Naranja ya venció y se deben cinco meses. La Visa de Bancos privados no es para la clase media baja.
Pero la clase acomodada, esa clase que gusta de Europa y desprecia al negro tostado y usa desodorante de trescientos pesos, ahora se compra el desodorante de cien pesos y de un vino de mil bajó al de doscientos. De esta clase reciclada entre alfonsinista, menemista, kirchnerista o Peronista (todo según la moda mediática) ahora duda entre Alberto o la vuelta de Macri. Fue macrista y lloró también por el submarino perdido.  Es sentimental, mira muchas series de TV.
Pero de un país de chantas, comerciantes que no quieren cuarentena, negros sobaqueros que odian al negro africano y rubias histéricas que cogen poco, es difícil gobernar. Acá la clase media quiere tomar la lancha y tostar sus culos y sus rostros de dientes con sarro. Todo sea por las apariencias. De eso no se salvan ni el lumpenaje que dice ser nacional y popular.
Pero lo peor de la clase media es que mira a Lanata. Y desayuna con La Capital de Rosario. Pero también mira C5N. En definitiva, es clase media chupa chota.
Chau, me voy al gimnasio. Y después a correr. Todo sea por no usar barbijo.
Posdata: la hija de un amigo se saca el barbijo cuando va a tomar la leche a casa.

Fabián Ariel Gemelotti
(Martes 10 de noviembre de 2020, siete y cuarenta de la tarde/noche)

lunes, 9 de noviembre de 2020

Un país de cagadores

Un país de cargadores

Los primeros en llorar y quejarse de la cuarentena fueron los comerciantes, los mismos idiotas que en 2008 apoyaron al campo. Todo aumenta, todo es incomparable. Hay abusos de todo tipo, gente nefasta. Un país que se cae a pedazos.

viernes, 6 de noviembre de 2020

El coleccionismo es algo masculino

La literatura de aventuras

(f.a g )

Siempre que hablo de coleccionismo me voy al norteamericano Mark Twain y al francés Louis Pergaud. Los dos son grandiosos, dos novelistas satíricos que escribieron dos novelas que me apasionan. Twain escribió El forastero misterioso (su novela más grandiosa) y Pergaud La Guerra de los botones. Ya en Las aventuras de Tom Sawyer (y mejor aún en Huckleberry Finn) el norteamericano desnuda al hombre en su afán de aventuras. La Infancia marca esa cosa que tenemos todos los hombres por hacer de la vida una aventura. Para el hombre la vida es diversión y sin divertimento no hay vida. El hombre es coleccionista por diversión. Pero siempre me quedo con El forastero misterioso, esa novela publicada recién seis años después de la muerte de Twain. En un pueblo de Austria en 1590 se le aparece a tres adolescentes un forastero que usa la magia como diversión y modifica las vidas de los aldeanos. Ese forastero dice llamarse Satanás, ¿es el Diablo o un ángel del Cielo? El forastero tiene esa cosa tan versátil de la literatura norteamericana que es la dualidad de las personalidades. Lo bueno y lo malo en Twain cobra otro sentido a la tradición literaria clásica. Rompe moldes tradicionales. Twain siempre pone afán en la infancia; los niños son sus personajes preferidos. El personaje adulto y serio y responsable de la tradición literaria clásica se quiebra; porque las novelas de Twain arraigan en lo infantil.
Twain fue un autodidacta, sin educación superior y que trabajó de muy niño para ayudar a su familia. Fue tipógrafo, marinero y minero. Escribía con errores ortográficos y sintácticos y recién después de los treinta años pudo encontrar el equilibrio justo para sus novelas. Su literatura es aventuras y aventuras, siempre con personajes infantiles que ponen en evidencia y en ridículo a los adultos. Si Julio Verne fue el cultor de la novela del adulto serio y responsable y Salgari de lo exótico y los nacionalismos anti colonialistas; Twain fue el cultor de la sátira infantil y de la visión de la vida con ojos de adolescentes.
La Guerra de los botones de Pergaud se inscribe también en esa tradición de la infancia. Dos bandos de chicos juegan a la guerra con piedras. Organizan ejércitos con mandos. Se pelean y se agreden. Sobre todo es una novela de aventuras, pero la guerra como instrumento de agresión está vista con ojos de niños.
¿Por qué esta litetatura marca el coleccionismo adulto? Porque todo coleccionista está marcado por la literatura de aventuras; por las colecciones de libros mal traducidos y baratos. La colección Robin Hood, amarillas y de traducciones dudosas fueron las primeras en leerse por los niños de muchas generaciones. También tenemos las Ediciones de Anaconda y las de Billiken, estas últimas de pésima redacción pero tan hermosas que cuando las veo las compro; sus tapas son fabulosas. 
Los viajes de Gulliver fue mi primer libro de aventuras, a los seis años. En la colección de Editorial Bruguera, esos libritos ilustrados de tamaño pequeño. Después vino La isla misteriosa, ya en una edición ilustrada de tamaño grande. Y después Guillermo Tell. Todas adaptaciones para niños. Después de adulto uno se da cuenta que no son libros escritos para niños, sino para adultos. Ya a los ocho años me había leído todo Julio Verne en Bruguera. Y uno se hacía una idea errónea de esa literatura. Pero esos "errores" y pésima interpretación fueron fundamentales para llevarnos de adulto a las ediciones de buenas traducciones. Gracias a adaptaciones pudimos los niños de mi generación meternos en la literatura. Se leía muchísimo antes (o por lo menos eso creo yo).
Saturnino Calleja es el que adapta toda esa literatura de aventuras al mundo infantil. Muchos critican esos libros, pero esas adaptaciones hicieron popular al género. En finales del siglo 19 y principios del 20 Calleja lleva a Julio Verne, a Alejandro Dumas y Twain al libro para chico. Ahora esas ediciones cuestan fortunas y son muy buscadas por sus tapas coloreadas y dibujadas por grandes dibujantes. Todas venían firmadas por el dibujante en las tapas. Así nuestros bisabuelos, abuelos y padres se metieron en la literatura en sus infancias. El español fue un empresario de la literatura e hizo un imperio con la novela. ¿Al fin y al cabo los libros no son también parte de la industria capitalista y del consumo?
Hay una visión muy prejuiciosa de la literatura de aventuras. Al policial negro se lo ha santificado y se lo hizo de culto. Y es "literatura mayor", pero en los años 20 era "mediocridad mal escrita". Pero todo se institucionaliza y lo que es clase B pasa a ocupar el canon literario. La literatura de terror también fue santificada. Pero a Poe en vida no lo leía nadie y muere en la obscuridad y sin reconocimiento. Pero con la literatura de aventuras ocurre algo muy raro, todavía se la sigue considerando "literatura infantil". Tengo la colección de Julio Verne completa, la que salió hace tres años (las ediciones originales de época de buenas traducciones). El kioskero me las guardaba y me decía: "¿son para el nené?". Yo decía "sí". Me daba vergüenza decir que eran para mí. Me leí todo Verne en las buenas traducciones del francés al español de Anaconda, pero quería esas ediciones del original con las ilustraciones y tapas de época.
Un día estaba en el patio de Humanidades leyendo un libro. Se me arrima una profesora de Letras y mira lo que estoy leyendo. Estaba leyendo Veinte mil leguas de viaje submarino (yo tenía 21 años, una eternidad) y me dice: "¿pasando el tiempo?", no dije nada y no le di importancia a lo que me dijo. Yo estaba muy concentrado en la personalidad del Capitán Nemo y la profesora me subestimó. Algo que un profesor de Letras nunca debe hacer con un alumno. Es más ilustrativo y divertido y más interesante leer a Verne que leer a Cortázar y algo tan aburrido y denso como Rayuela. Los libros de Cortázar sirven nada más cuando escasea el papel higiénico.
Odio Mafalda también. Y odio con toda mi alma la poesía romántica; en definitiva la poesía no me interesa. Lo mío es el ensayo y la novela y el cuento y el relato. Y el cine y la historieta. Y las mujeres.
Amo a Cervantes y a Verne y a Twain. No podría vivir sin sus libros. Tampoco podría vivir sin mujeres. Pero eso ya es tema para otro ensayo.

Decía Poe: "una mujer desnuda es un placer literario".

Fin de este ensayo.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 07 de noviembre de 2020, una y cuarenta de la madrugada)

jueves, 5 de noviembre de 2020

La boluda clase santificada

La boluda y progresista clase media

(f.a g.)

A la clase media le gusta las buenas obras, como que se hablen cosas de onda y todo sea felicidad. Pero la clase media no soporta la desidia ni las críticas al progresismo. La clase media es "progre", porque esa es la moda del momento. Las redes me sirven como estadísticas, me gustan subir cosas contra el Gobierno. Nunca pero nunca nadie pone un "me gusta". La clase media no quiere que se insulte al Gordo Alberto.

domingo, 1 de noviembre de 2020

La amistad

La amistad

(f.a g.)

Mi amigo Martín (murió hace tres años) siempre me decía: "no se puede hablar de todo con cualquiera, hay amigos para cada tema". A mi amigo Martín lo conocí a los veinte años, compañero de trabajo y amigo. Un gran amigo, veinte años más grande. Siempre tuve amigos más grandes, a los veinte todos mis amigos eran de cuarenta. Quería aprender y me juntaba con los grandes. Después uno va creciendo y haciéndose "viejo" y se equilibra todo. Vienen amigos más chicos. Por eso mis grandes amigos en su mayoría han muerto. Diez amigos murieron, tres se suicidaron, cinco de un infarto y dos de muerte "natural" o "dudosa". A los veinte se quiere aprender y hay capacidad de escucha. Después se pierde la tolerancia, el trabajo, los años de estrés laboral y los golpes de la vida te hacen ver todo desde otro lado. Mi amigo Marín era anarquista, un gran intelectual. El nos agrupaba a los jóvenes y nos formaba en la lucha gremial de base. Nos organizaba los paros, las movilizaciones y nos adoctrinaba con doctrina de lucha. Un día cayó a mi oficina con 40 libros de regalo. Era toda la teoría marxista a mis manos. Eran de regalo, nunca vi tanta generosidad en un intelectual. Martín era un intelectual generoso. Mi novia Alejandra lo odiaba, ese odio que las novias tienen a los amigos de los novios. Los hombres somos muy neuróticos y "coleccionistas" y acumulamos. Alejandra siempre me ordenaba los libros. Yo explotaba. Me gusta el desorden. Soy desordenado en mi orden. Pero las mujeres ordenan y ordenan. Quieren orden. Y el hombre es más salvaje, es un lobo, un animal peludo esperando morder. Alejandra era más grande que yo (yo yo yo, me gusta usar el yo), psicóloga y de una inteligencia única. Nunca vi a nadie tan inteligente. Era única. Digo única, porque ya se fue.
Uno no puede hablar de todo con cualquiera. Como decía Martín, hay amigos para cada tema. También hay mujeres para cada tiempo de la vida. Quizás ahora no podría enamorarme de alguien como Alejandra, a mi edad necesito otro tipo de mujer. Pero eso es otro tema. Gustavo fue mi gran amigo, quizás mi mejor amigo. Se suicidó el 19 de septiembre de 2016. Una mañana se despertó y se mató. Así sin dar previamente indicios de la muerte. Con Gustaba hablábamos de ocultismo, un sabio en el tema. Muy lector, muy culto. Noches enteras hablando del tema. Con la única persona que se podía hablar librenente. Irremplazable como persona y como intelectual. Pero mi mejor amigo es Fabián, tiene mi misma edad y mi mismo nombre. Somos amigos desde los cinco años. Fabián es obrero, con esa inteligencia de barrio y esa impronta que da la lectura de literatura de aventuras. La universidad ordena el "pensamiento" pero quita libertad. Mucha educación no es bueno. Fabián leyó todo Salgari y Julio Verne. Y es un placer hablar con él. Machista, de barrio, Peronista barrial y no intelectual, tipo rústico. Mucha impronta de mi escritura está inspirada en él. Este ensayo (o crónica) está escrito pensando en él. Lo escribo para la gente de barrios, no para los intelectuales universitarios. Los universitarios no pueden entender cierta literatura como la mía.
Con los libros pasa algo semejante a lo que pasa con los amigos. Mi novia (o chica actual) tiene treinta y dos años menos. Más que novia es una hija (cuando tu novia o amante tiene la edad de tu hija es divertido), y cuando ve mi biblioteca se asombra. Todos se asombran, porque es una cantidad y cantidad de clásicos. Muchos deben pensar que leo nada más que Norteamericanos. Nooooo. Me he formado leyendo clásicos, todo lo académica está en mi biblioteca. Tengo devoción por Cervantes y por Joyce. Y tengo muchísimas Biblias y libros de Teología. Soy ateo y amo la Biblia. Me gustan diferentes ediciones. Eso lo entendía Gustavo, eso lo entiende solamente una persona culta. ¿Por qué la Biblia? Porque es el libro que encierra todo el conocimiento. Ulises, la Biblia, El Quijote, El desierto de los tártaros y Veinte mil leguas de viaje submarino son mis libros preferidos. Los vuelvo a leer todos los años y siempre descubro algo nuevo, detalles y cosas que me hacen pensar. Y un libro debe hacerte pensar.
La gente es fanática, mediocre y muy inculta. Uno debe leer libros y libros. No interesa si el autor no piensa como uno. Eso lo lindo, que piense diferente. Un libro es del escritor, no del lector. Y es una falta de respeto cuestionar y tratar de corregir un texto. Cada uno escribe lo que le sale y es inteligencia saber apreciar a un libro más allá de lo que se dice. Eso es literatura, no podemos pensar ni hablar todos igual. Somos personas individuales. La literatura es algo individualista, algo propio. Pero son tiempos de fanatismo y de mucha gente hueca y de mucha corrección política. Me molesta cuando alguien quiere corregirme. Yo escribo así y nadie va a cambiar nunca mi estilo. Este es mi estilo, mi impronta; mis formas literarias. Mi literatura es autobiográfica, ese es mi estilo. No me interesa los mediocres que buscan "corregir" estilo. Están mis textos autobiográficos (a mí me gustan mucho) y los textos de investigación ( los serios, pero también escritos con mi estilo. Yo no copio ni trato de escribir como los consagrados. Mi estilo es tosco o simple o muy difícil o no sé, pero es mío)
Hay amigos para cada tema. Y hay personas con las cuales no se puede hablar nada. Tuve un superior jerárquico en el trabajo muy culto. Somos amigos. Quizás es la única persona ahora con la cual puedo hablar de Historia Antigua. Me sirve este amigo. Los amigos deben ser útiles, no una pérdida de tiempo. No se puede perder el tiempo hablando con ignorantes y gente que desprecia los libros. La vida se termina y uno se muere. Y cada minuto es muy valioso.
Ayer subo a un taxi y el tachero me hablaba boludeces del país. Yo estaba pensando en un texto y quería silencio. Pero el tachero hablaba y hablaba. Repetía cosas mediáticas. Era un imbécil. Así es la vida, llena de imbéciles.
Bueno, ahora apago el celular y me desconecto todo el día. Voy a leer por 20 vez en mi vida La vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne. Amo este libro. Amo a Verne con devoción.
Pero mientras escribo esto me manda un mensaje mi amigo Estanislao. Otro gran amigo. Un gran compañero de trabajo.
Bueno, a leer todo el día.
Chau

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 01 de noviembre de 2020, dos y cincuenta de la tarde)