La amistad
(f.a g.)
Mi amigo Martín (murió hace tres años) siempre me decía: "no se puede hablar de todo con cualquiera, hay amigos para cada tema". A mi amigo Martín lo conocí a los veinte años, compañero de trabajo y amigo. Un gran amigo, veinte años más grande. Siempre tuve amigos más grandes, a los veinte todos mis amigos eran de cuarenta. Quería aprender y me juntaba con los grandes. Después uno va creciendo y haciéndose "viejo" y se equilibra todo. Vienen amigos más chicos. Por eso mis grandes amigos en su mayoría han muerto. Diez amigos murieron, tres se suicidaron, cinco de un infarto y dos de muerte "natural" o "dudosa". A los veinte se quiere aprender y hay capacidad de escucha. Después se pierde la tolerancia, el trabajo, los años de estrés laboral y los golpes de la vida te hacen ver todo desde otro lado. Mi amigo Marín era anarquista, un gran intelectual. El nos agrupaba a los jóvenes y nos formaba en la lucha gremial de base. Nos organizaba los paros, las movilizaciones y nos adoctrinaba con doctrina de lucha. Un día cayó a mi oficina con 40 libros de regalo. Era toda la teoría marxista a mis manos. Eran de regalo, nunca vi tanta generosidad en un intelectual. Martín era un intelectual generoso. Mi novia Alejandra lo odiaba, ese odio que las novias tienen a los amigos de los novios. Los hombres somos muy neuróticos y "coleccionistas" y acumulamos. Alejandra siempre me ordenaba los libros. Yo explotaba. Me gusta el desorden. Soy desordenado en mi orden. Pero las mujeres ordenan y ordenan. Quieren orden. Y el hombre es más salvaje, es un lobo, un animal peludo esperando morder. Alejandra era más grande que yo (yo yo yo, me gusta usar el yo), psicóloga y de una inteligencia única. Nunca vi a nadie tan inteligente. Era única. Digo única, porque ya se fue.
Uno no puede hablar de todo con cualquiera. Como decía Martín, hay amigos para cada tema. También hay mujeres para cada tiempo de la vida. Quizás ahora no podría enamorarme de alguien como Alejandra, a mi edad necesito otro tipo de mujer. Pero eso es otro tema. Gustavo fue mi gran amigo, quizás mi mejor amigo. Se suicidó el 19 de septiembre de 2016. Una mañana se despertó y se mató. Así sin dar previamente indicios de la muerte. Con Gustaba hablábamos de ocultismo, un sabio en el tema. Muy lector, muy culto. Noches enteras hablando del tema. Con la única persona que se podía hablar librenente. Irremplazable como persona y como intelectual. Pero mi mejor amigo es Fabián, tiene mi misma edad y mi mismo nombre. Somos amigos desde los cinco años. Fabián es obrero, con esa inteligencia de barrio y esa impronta que da la lectura de literatura de aventuras. La universidad ordena el "pensamiento" pero quita libertad. Mucha educación no es bueno. Fabián leyó todo Salgari y Julio Verne. Y es un placer hablar con él. Machista, de barrio, Peronista barrial y no intelectual, tipo rústico. Mucha impronta de mi escritura está inspirada en él. Este ensayo (o crónica) está escrito pensando en él. Lo escribo para la gente de barrios, no para los intelectuales universitarios. Los universitarios no pueden entender cierta literatura como la mía.
Con los libros pasa algo semejante a lo que pasa con los amigos. Mi novia (o chica actual) tiene treinta y dos años menos. Más que novia es una hija (cuando tu novia o amante tiene la edad de tu hija es divertido), y cuando ve mi biblioteca se asombra. Todos se asombran, porque es una cantidad y cantidad de clásicos. Muchos deben pensar que leo nada más que Norteamericanos. Nooooo. Me he formado leyendo clásicos, todo lo académica está en mi biblioteca. Tengo devoción por Cervantes y por Joyce. Y tengo muchísimas Biblias y libros de Teología. Soy ateo y amo la Biblia. Me gustan diferentes ediciones. Eso lo entendía Gustavo, eso lo entiende solamente una persona culta. ¿Por qué la Biblia? Porque es el libro que encierra todo el conocimiento. Ulises, la Biblia, El Quijote, El desierto de los tártaros y Veinte mil leguas de viaje submarino son mis libros preferidos. Los vuelvo a leer todos los años y siempre descubro algo nuevo, detalles y cosas que me hacen pensar. Y un libro debe hacerte pensar.
La gente es fanática, mediocre y muy inculta. Uno debe leer libros y libros. No interesa si el autor no piensa como uno. Eso lo lindo, que piense diferente. Un libro es del escritor, no del lector. Y es una falta de respeto cuestionar y tratar de corregir un texto. Cada uno escribe lo que le sale y es inteligencia saber apreciar a un libro más allá de lo que se dice. Eso es literatura, no podemos pensar ni hablar todos igual. Somos personas individuales. La literatura es algo individualista, algo propio. Pero son tiempos de fanatismo y de mucha gente hueca y de mucha corrección política. Me molesta cuando alguien quiere corregirme. Yo escribo así y nadie va a cambiar nunca mi estilo. Este es mi estilo, mi impronta; mis formas literarias. Mi literatura es autobiográfica, ese es mi estilo. No me interesa los mediocres que buscan "corregir" estilo. Están mis textos autobiográficos (a mí me gustan mucho) y los textos de investigación ( los serios, pero también escritos con mi estilo. Yo no copio ni trato de escribir como los consagrados. Mi estilo es tosco o simple o muy difícil o no sé, pero es mío)
Hay amigos para cada tema. Y hay personas con las cuales no se puede hablar nada. Tuve un superior jerárquico en el trabajo muy culto. Somos amigos. Quizás es la única persona ahora con la cual puedo hablar de Historia Antigua. Me sirve este amigo. Los amigos deben ser útiles, no una pérdida de tiempo. No se puede perder el tiempo hablando con ignorantes y gente que desprecia los libros. La vida se termina y uno se muere. Y cada minuto es muy valioso.
Ayer subo a un taxi y el tachero me hablaba boludeces del país. Yo estaba pensando en un texto y quería silencio. Pero el tachero hablaba y hablaba. Repetía cosas mediáticas. Era un imbécil. Así es la vida, llena de imbéciles.
Bueno, ahora apago el celular y me desconecto todo el día. Voy a leer por 20 vez en mi vida La vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne. Amo este libro. Amo a Verne con devoción.
Pero mientras escribo esto me manda un mensaje mi amigo Estanislao. Otro gran amigo. Un gran compañero de trabajo.
Bueno, a leer todo el día.
Chau
Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 01 de noviembre de 2020, dos y cincuenta de la tarde)