sábado, 6 de marzo de 2021

El cine como si fueras un zombie Hoy abren los cines. Después de un año de cierre abre lo más importante de la vida que es el cine. Sin cine no hay vida, por lo menos para mí y mi padre y un par de personas que conozco que aman el cine. En verdad conozco poca gente para hablar de cine, muy poca. Pero eso no interesa ahora. Abren los cines y para ver cine en el cine (la única forma de ver cine para el que ama el cine. La TV es como un polvo echado en el Parque Independencia a las tres de la tarde. Aunque ya ni eso se puede). Abren los cines, en eso estaba. Sin cine no hay vida, ya lo dije. Leo en un diario de esta ciudad tan aburrida que abren los cines. Una página entera anuncia y explica. Ni idea quién escribe, no me interesa el que narra esa página. Abren los cines en Rosario. Rosario supo tener un clásico de fútbol, Ñuls y Central. El clásico fue maravilloso, cuando había hinchada visitante. Pero un día dijeron "basta de hinchada visitante"

El cine como si fueras un zombie 

(f.a g.)

Hoy abren los cines. Después de un año de cierre abre lo más importante de la vida que es el cine. Sin cine no hay vida, por lo menos para mí y mi padre y un par de personas que conozco que aman el cine. En verdad conozco poca gente para hablar de cine, muy poca. Pero eso no interesa ahora. Abren los cines y para ver cine en el cine (la única forma de ver cine para el que ama el cine. La TV es como un polvo echado en el Parque Independencia a las tres de la tarde. Aunque ya ni eso se puede). Abren los cines, en eso estaba. Sin cine no hay vida, ya lo dije. Leo en un diario de esta ciudad tan aburrida que abren los cines. Una página entera anuncia y explica. Ni idea quién escribe, no me interesa el que narra esa página. Abren los cines en Rosario. Rosario supo tener un clásico de fútbol, Ñuls y Central. El clásico fue maravilloso, cuando había hinchada visitante. Pero un día dijeron "basta de hinchada visitante" y el clásico perdió interés (porlo menos para mí). Me gustaba ir de visitante a la cancha de Central, esperaba todo el año eso. Ero un día prohibieron los visitantes. Y quedó el cine en Rosario. El cine y los clásicos fueron una cosa linda en una ciudad tan chsta y tan puritana y tan chota. Vino la pandemia (sin azúcar) y nos quedamos su cine. Hoy abren la cines. Hoy se puede ver cine en el cine. Los cinéfilos sabemos lo que es el cine en el cine. Hoy hay cine, eso leí recién. ¿Será verdad? Pero el cine en pandemia pierde atractivo porque teves que estar toda la película con barbijo, sentado solo sin nadie adelante y si vas con una chica las caricias serán recuerdo. Hoy abren los cines con entrada a $520 pesos o $830 según el cine. Hoy abren los cines con reciclado de películas. Te tomaran la temperatura y te dirán que no te saques el barbijo. Hoy abren los cines y como zombies en una novela clase B nos sentaremos y en la obscuridad del cine miraremos un filme en pantalla gigante. Hoy abren los cines y listo. Yo por mi parte no voy a ir. No soy un zombie para recibir órdenes.

Fabián Ariel Gemelotti 
(Sábado 06 de marzo de 2021) 

lunes, 1 de marzo de 2021

hablar de Marcelo

Hablar de Marcelo
(f.a.g.)

En Argentina nadie habla de Marcelo. ¿Conocen a Marcelo? En mi secundario había un muchacho que se llamaba Marcelo. Íbamos a la casa y tocábamos el timbre y sentíamos unos pasos con un suspiro, y abría la tía de Marcelo la puerta: "¿buscan a Marcelo?". Nosotros mirábamos las tetas de la tía, una cuarentona que siempre estaba en corpiño y bombachita. No era linda, dientuda y los pelos se le escapsban por debajo de su bombacha. Un poco olorosa de no bañarse seguido. Pero todos estábamos muy calientes con la tía de Marcelo. "Marcelo vos la viste en bola a tu tía?", "la espio por la claraboya" Nosotros éramos unos pajeros de secundario, y Marcelo veía a la tía en bolas. Lo bueno de la tía de Marcelo era el culo. Uno miraba las pornos que venían de Brasil y se imaginaba a la tía de Marcelo. 
"¿Está Marcelo?", una mañana de mucha lluvia toco el timbre y aparece la tía y estaba en camisón con sus dientes puntiagudos y sus granos y su gordura. Me dice que Marcelo está en la terraza y que se va a bañar. Subo a la terraza y me dice Marcelo que si le doy un par de figuritas 

domingo, 28 de febrero de 2021

Los trabsjadres

Acumulación

(f.a.g.)

Hay una tendencia del capitalismo mundial de bajar salarios y jubilaciones. ¿Por qué se habla de reducción de salarios? El capitalismo está en su mejor momento y el acumulador está desesperado por acumular más y más. El capitalismo del siglo 21 no es el capitalismo del siglo 19 de latigazos y jornadas laborales sin horarios, el capitalismo moderno necesita otros discursos para hacerse cada día más fuerte. La población mundial aumenta a pasos agigantados, la pobreza del siglo 21 es la peor pobreza de la Historia en proporción de habitantes. Entonces los acumuladores necesitan "ajustes" y reducir salarios. Es algo que desde la lógica del capitalismo moderno tiene su punto clave en planteos jurídicos y económicos. El capitalismo es dinero y el dinero genera poder. La finalidad del capitalismo es generar capital en forma rápida y para eso necesita todo un aparato jurídico y económico que lo sustente.
Siempre me dio risa el discurso progresista y de izquierda. Me da risa porque hablar de "izquierda" en una sociedad capitalista es como pretender ser nadador en el desierto sin un manantial para estirar los brazos. No hay izquierda y no hay derechas, hay explotados y explotadores. Hay clases sociales y hay estamentos, no hay lineamientos. La sirvienta es sirvienta. El lumpen es lumpen. El desempleado es desempleado. El sojero es sojero. Nunca pueden coincidir en un pensamiento, porque el pensamiento está relacionado con los intereses económicos de cada uno. Y cada clase lucha a su manera para adquirir su cuota de poder, pero siempre el acumulador lleva la de ganar porque es el dueño del capital.
El mundo actual es un mundo de tecnología y donde la explotación se manifiesta de otras formas. El capitalismo no es solamente una palabra. El capitalismo no tiene postulados morales, éticos, raciales, ni prejuicios de género. El capitalismo es simplemente (muy fácil de comprender aunque los intelectuales le buscan la vuelta y lo explican con palabras raras para que nadie entienda nada) tratar de acumular el mayor capital por una clase que es la que determina lo que nosotros debemos pensar y como vivir para que Ellos puedan acumular tranquilos. El acumulador (la hago fácil, el patrón. Pero acumulador abarca una totalidad) es el que dirige la mano de obra en la obra en construcción. Los trabajadores son la peonada, algunos cargan la bolsa con cal y otros ponen los ladrillos y otros tienen el látigo para hacer cumplir las horas de trabajo. ¿Me estoy haciendo entender?
Las clases dominantes son las dueñas de la información. Los medios masivos trafican información. Sin medios no podrían hacer tan rápido el proceso de acumular capital, sería todo muy lento. Deben unificar criterios y pensamientos. Si el trabajador no estuviera convencido de que es necesario ajustes no podría el acumulador acumular en forma tranquila, tendría revueltas y oposición violenta. Habría tensiones entre acumulador y mano de obra. El acumulador necesita de la moral para hacerse fuerte. Los acumuladores necesitan teorizar sobre "inferioridad" "patria" "honor" y "lealtad", necesita poner escarapelas en los trajes del trabajador y crearles valores que lo hagan desear ser como el acumulador. Sin valores de "patriotismo" no podría funcionar la explotación. Así se genera el capital. Así funciona el capitalismo. No soy comunista porque el comunismo nunca existió, lo que hubo fue un capitalismo con una fachada "social" que al fin y al cabo es parte de un todo: el capitalismo. ¿Me explico?
El capitalismo está ajustando a los trabajadores, los quiere cada día más sometidos y más serviles al acumulador. El acumulador no es una figura que podemos señalar con el dedo. Es una clase, y las clases son un todo. Una totalidad como decía Heidegger cuando hablaba de totalidad. ¿Leyeron a Heidegger? Si lo leyeron van a entender y si no lo leyeron pueden leerlo y leer este artículo una vez que hayan leído todos los libros de Heidegger. Eso les puede llevar un par de años hasta la jubilación. Y hablando de jubilación el capitalismo necesita ajuste en ese sector porque es el no productivo. Necesita pocos jubilados, meter manos en las cajas de jubilación y así pagar las deudas que generaron las clases dominantes. Los acreedores piden dinero a tasas leoninas. Y eso hay que pagarlo a cualquier costo y la variante de ajuste deben ser jubilados y asalariados. Pero estoy agarrando otro camino, no era la finalidad de este artículo hablar de cosas institucionales. Para estos temas están los monigotes que escriben artículos en los diarios y agarran su buena moneda por escribir esas pavadas institucionales.
El capitalismo es capitalismo. No le busquemos la vuelta, el capitalismo no es solamente una palabra de manuales de economía política o una palabra pronunciada por Socialistas de bares comiendo un tostado mientras leen un libro sobre Socislismo. El capitalismo tiene sus métodos de seducción y seduce con su "moral" y habla de "amor" y de "paz" de "humanidad", porque si el explotado comprendiera que no todos somos iguales y que la igualdad en un sistema de acumulación nunca será posible el capitalismo se cae en 24 horas y recién ahí podríamos empezar a pensar en igualdad.

Fabián Ariel Gemelotti  

viernes, 26 de febrero de 2021

Escribir

Escribir con el odio en la sangre

(f.a.g.)

Una vez le preguntaron a Céline qué es escribir y el francés respondió la frase que después sería sangre para la Literatura: "escribir con el odio en la sangre". Se escribe para no ser vencido y para no morir ¿o se está muriendo cada vez que se escribe? Nietzsche habla de la sangre también y dice su frase célebre: "escribe con la sangre. No es fácil comprender la sangre ajena". La sangre es escritura y la sangre salpica odio, sin sangre y sin odio no hay Literatura. La Literatura debe generar mucho odio o por lo menos generar malestar en quien lee el texto. Cuando Heidegger ya era un consagrado y su pensamiento era influyente en la Filosofía dice en una entrevista para una revista literaria norteamericana: "hay dos cosas fundamentales para escribir, el rencor y la sangre". A veces se confunde lo que es "odio" y "rencor", la psicología y la autoayuda hablan de amor no de odio y confunden todo. El odio es un sentimiento al igual que el rencor. Y como todo sentimiento se hace sangre. Drácula vive gracias a la sangre, beber sangre es su condición a la vida. Bram Stoker solía decir cuando le preguntaban sobre Drácula: "mi novela habla de la sangre porque la sangre es lo que le da sentido a la vida. Drácula al beber la sangre adquiere la fuerza necesaria para ser un monstruo". Eso es la literatura, un monstruo que se debe comer al lector. La literatura debe ser un vampiro que chupa la fuerza del que está leyendo el texto. Debe debilitar al lector y dejarlo muerto. Cada libro leído es una muerte y cada nuevo libro que se empieza a leer es beber esa sangre que te mantiene con vida.
Heidegger (siempre vuelvo a su impronta) decía que la vida es un infierno de malestares. ¿Qué es el malestar? Y dice en uno de sus textos fundamentales: "cuando era adolescente me encerraba a leer y no salía de mi encierro hasta que brotaba sangre de las páginas del libro". Un tipo que fue rector de la Universidad en tiempos del nazismo y que no fue nazi y que es lectura necesaria en toda universidad habla de sangre y libros. ¿Por qué? Heidegger sabía que la sangre es lo que mantiene con vida y la Literatura debe ser como la sangre, el elemento de la vida. Heidegger también habla del odio como condición de la vida y dice en una entrevista: ¿qué sería de la escritura sin el odio? Siempre me pregunté qué sería de la vida sin el odio. El Conde de Montecristo (la versión original de mil páginas, no la resumida y traducida como aventura nada más) es el texto del odio. Sin odio no podría haber Conde de Montecristo, porque el odio es la totalidad de ese texto. 20000 leguas de Verne también es odio. Pero lo leemos como aventura nada más. ¿Por qué el odio funciona como texto literario? Eso ya lo dije, pero no estás atento al texto. No lo voy a repetir.
El odio siempre fue lo contrario al amor. Pero también el amor es odio. No hay sentimientos "puros", todo se mezcla y la sangre hace de puente para atravesar el camino hacia los Infiernos de la Literatura.

Fabián Ariel Gemelotti
(26/03/2021)

jueves, 25 de febrero de 2021

La historueta

¿,Por qué leemos historieta los que leemos historieta?

Sería lindo que cada integrante del grupo cuente por qué lee historieta. Se llega a la historieta por diferentes motivos. Leer esas páginas que nos transforman en lectores de historieta es un largo camino al placer. Siempre he comprobado que el lector de historieta es una persona abierta y con criterios amplios. La persona que lee historieta no es agresiva, trata de aprender y poner el oído para escuchar otras voces. Eso es la historieta, un camino que te lleva a la empatía con el Otro. No tenemos todos los mismos gustos, sería autoritario pensar que a todos nos apasiona la misma historieta. Eso lo lindo, que se compartan gustos diferentes y que se pueda aprender y conocer nuevos caminos a nuevas lecturas. Siempre falta algo por leer, nunca se cierra el círculo de lectura.
Llego a la historieta de muy niño. Mis primeras historietas fueron Condorito y Patoruzú. Pero un día llegan las revistas de Columba y descubro las adaptaciones de libros. Ese fue mi primer acercamiento a los clásicos, a la literatura. Después vendrán Nippur y Dago, un descubrimiento que te lleva a amar la cultura del mundo antiguo y a comprender que los deseos, pasiones y amores y odios de ese mundo son muy parecidos a nuestra modernidad. Robin Wood tiene un estilo que nadie pudo igualar. Es único. Me gusta mucho el Robin serio y el Robin con ese humor tan ácido y a su vez tan humano en sus historias. Como dijo una vez un crítico de la historieta: "Robin Wood le da seriedad a la historieta y la transforma en Literatura". Creo que es así, la historieta le debe mucho a su impronta y a sus textos tan bien escritos. Estados Unidos tiene a Batman, acá tenemos a Nippur. Batman tiene todo el aparato comercial y toda la publicidad de la industria del cine y de los mercados. Batman es excelente, pero Nippur sin ese aparato comercial y sin esa industria editorial también tiene su cuota de éxito en otros lugares del mundo. Pero Nippur es nuestra historieta y con eso basta. Y es nuestra identidad como literatura gráfica.
Argentina es un país donde la historieta fue pasión de multitudes y marcó a muchas generaciones. Después se fue apagando, pero siempre ahí quedaron esas generaciones que transmitieron a sus hijos esa pasión y ese culto al arte de narrar en cuadritos una historia. La historieta es dibujos y narración, es la aventura pura y el placer que acerca a los dioses.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 25 de febrero de 2021, 18:24 horas)

miércoles, 24 de febrero de 2021

Las clases inferiores

Las clases inferiores

(f.a.g.)

"Las clase inferiores están insoportables", me dice un amigo. Primero me choca su frase y después no. Hay clases inferiores, estamos en el capitalismo. ¿Por qué negarlo o sentirse culpable por pensarlo? Hay sectores desclasados, lumpenaje y mucha pobreza. Pero me gusta eso que dice mi amigo de "insoportables". ¿Es racista lo que dijo? No, una que no creo que se pueda hablar de racismo en el capitalismo. El capitalismo es dinero y acumulación. No hay cuestiones racistas, hay cuestiones de dinero. El capitalismo va más allá de cualquier cosa que parta de racismo o prejuicios de clase. Está más allá de todo. En el capitalismo una persona "sirve" o es una carga o un estorbo social. Las cuestiones de raza como el colonialismo en África fue el engranaje del saqueo de África, para eso se crean teorías de raza. Pero no es racismo como se piensa. Es explotación y saqueo, algo que determina el robo de materia prima para los países industriales capitalistas. La conquista de América es saqueo y para eso se crean teorías sobre el "indio". Se lo hace "inferior" y se lo adoctrina en la sumisión de clase. Es una cuestión de clase, no de raza.
La Antropología en el siglo 19 crea teorías "sociales" al servicio de las clases "superiores", una forma de crear "clases inferiores" al servicio del acumulador. El obrero de la fábrica pasa a ocupar su lugar dentro del engranaje capitalista. El capitalismo industrial va formando lo urbano, el paisaje se transforma en barrios pobres llenos de obreros y desclasados y los barrios ricos para el patrón. Después se forman barrios de clase media, trabajadores mejor pagos. El urbanismo del capitalismo nace con la fábrica. Las clases "inferiores" se hacen sumisas para obtener trabajo. El obrero forma su familia y esa familia es su sistema anímico para soportar la carga de sumisión necesaria para soportar su explotación. Por supuesto que las clases inferiores no lo hacen con el motivo de "sumisión", lo hacen por "amor". El amor es el gancho para la sumisión: familia, hijos, vivienda y horas de trabajo. Capitalismo básico de manual empresarial. Así se conforma el capitalismo. A diferencia del siervo medieval que era "sumiso" porque había un orden monárquico y de sangre. En el capitalismo no hay monarquía ni cuestiones de sangre, hay cuestiones de dinero. Clase "inferior" y clase "superior". La clase inferior puede llegar a veces. El cine y cierta literatura crea esa ilusión del pobre que llega. Pero hay pobreza estructural, o sea la pobreza es parte de las estructuras del sistema. El que nace en un barrio pobre o en una villa seguramente no sale nunca de esa pobreza, hay una estructura que lo impide. Si todos serían ricos no habría mano de obra para generar capital. El capital lo genera la clase "inferior". Es muy simple de comprender, no hay que usar palabras raras. El capitalismo es muy pero muy simple: se necesita mano de obra barata para generar dinero y ese dinero es para los sectores "superiores" que manejan los conceptos de explotación. El capitalismo crea teorías y sistemas políticos y jurídicos para garantizar que se cumpla todo lo determinante del sistema.
¿Las clases inferiores están insoportables?, mi amigo me dijo. Y tiene razón, las clases inferiores están rompiendo esa forma típica del capitalismo. Las clases "bajas" quieren ser y pensar como el explorador pero tienen ingresos de peonada. No se puede tener un celular de cien mil pesos o viajar a Europa si se gana treinta mil pesos. Entonces las clases "bajas" recurren al crédito, el usurero presta dinero y se embarga el salario. Las clases bajas se hacen esclavas del usurero y del patrón y su cabeza queda quemada. Trabajará para cubrir la deuda, vivir pendiente del estatus social y querer ser "estanciero" siendo un muerto de hambre con un salario por debajo de la línea de la pobreza. ¿Cómo puede pensar en voltear al patrón si sueña ser como el patrón?"
Mi amigo no comprende los mecanismos de la Historia, es médico y comprende de virus y vacunas y esas cosas. Para él los pobres son insoportables. Y tiene razón, porque los pobres mientras esperan ser atendidos en su consultorio miran el celular buscando ofertas para ir a Europa. Después tendrán que recurrir al usurero y agachar la cabeza ante el dueño de la estancia.

Fabián Ariel Gemelotti
(24/02/2021)

sábado, 20 de febrero de 2021

La historieta y el cine

La historieta

(f.a.g.)

Condorito tenía amigos muy leales y una novia que la rompía. Y estaba Cortisona que quería quitarle Yayita a Condorito. Y la suegra y el suegro y el sobrino y Garganta de lata y ese pueblo llamado Pelotillehue. Venía Huevoduro y detrás un cocodrilo y siempre ese ambiente tenso de colores fuertes. Fue mi historieta de niño. Amaba Condorito. Y se armaban discusiones de qué país era la historieta. Unos decían de México y otros de Chile. No había internet y casi nadie escribía ensayos sobre la historieta. La historieta era un furor pero era considerada un arte menor por los intelectuales. Era un pecado ser lector de Patoruzú y de Isidorito. Me gustaba la Cachorra. Siempre soñé con una novia así y un día en una clase de Letras conocí a una chica muy parecida. Lector de Isidoro uno buscaba a su Cachorra. Fue una desilusión, no era tan liberal como la Cachorra de Isidorito. A uno siempre le quedaba la duda si Isidoro se la volteó a Cachorra. Creo que no, nunca hubo sexo en esas historietas. Pero para uno era una chica liberal, ese pelo y esa vida tan femenina era la liberación de los ochenta. Isidoro fue un ídolo.
Mi padre traía las de Columba y yo las veía raras, esas historias tan densas y divertidas. Yo era de Patoruzú. Pero un día me puse a leer Amanda. Me enamoré de esa chica flaquita y pecosa. Y al tiempo conocí en un boliche a una chica igual. En un rincón solitaria estaba mi Amanda. Era flaquita, la veía ahí como un pollito mojado y ese pelo rojo y esas pecas. Fue un amor de historieta. Columba me dio el amor más importante de mi adolescencia. Pero a esa edad uno quería ser como Martín Hel, tener las mejores minas. Esa historieta de Columba era mi preferida. Uno llenaba la bañadera y se metía ahí con el faso y tu novia también y uno se servía un licor fuerte y tiraba el humo y mi Amanda me decía: "¿estas drogado?", "soy Martín Hel, listo para una misión". Mi Amanda que no se llamaba Amanda y era flaquita y pecosa y casi sin tetas me miraba sorprendida y me decía que no lea más historieta. La historieta nos hacía soñar con mundos de pasiones. Era la imaginación del dibujo elevado al mundo visual. Después uno leía novelas e imaginaba rostros. La lectura te hace imaginar todo. Leía a Cervantes y me imaginaba todo y le ponía rostros a cada personaje. Con la historieta pasaba lo mismo, uno le ponía rostros a los dibujos. Tuve mi Amanda y también algunas mujeres de Martín Hel. Mi historieta preferida de rostros y cuerpos femeninos.
Y un día llega Nippur y uno se enamora de Karien la Roja. Y un día la veo en mi trabajo, ya con 23 años y habiendo leído miles de novelas y miles de historietas. Ese día me dije que Karien la Amazona sería mi gran amor. Y llegó a mi vida Alejandra, era el rostro y el cuerpo de Karien. Ya Amanda era parte del pasado. Y de las pecas y la timidez de Amanda pasé a Karien y esa fortaleza que leía en Nippur. Así es la vida del lector de historieta, le ponemos rostro a todo lo que vemos. ¿Por qué nadie escribe ensayos sobre historieta? Y escribo un ensayo para una revista literaria de Humanidades. Y lo escribo sobre la historieta Argentina. Un éxito total en la facultad y también el desprecio de los intelectuales que odian la historieta. Tuve mi gloria y mis enemigos. Así es escribir. Se escribe para ser amado y para ser odiado.
La historieta tiene esa cosa que solamente comprende el que ama ese género tan literario. La historieta es literatura. Para mí Condorito de Pepo es tan importante como leer a Borges. Y Cachorra es más importante que cualquier mujer creada por Cortázar.
No me gusta Mafalda, me aburre y nunca le tuve simpatía. Siempre que veía a una mina aburrida la asociaba a Mafalda. A mi me gustan las mujeres dibujadas por Mulko y esa cosa bien femenina de Altuna y esos cuerpos que despiertan deseos en el hombre de las historias de Fierro. Pero mis preferidas eran las de Martín Hel. El Capitán Camacho hubiese sido más racional. Y Dago más tenebroso. Pero de todas Karien fue la que más amé, la amé tanto como el Nippur dibujado por Leopardi amó su desesperación en esa soledad de muerte.

Fabián Ariel Gemelotti
(21/02/2021)

viernes, 19 de febrero de 2021

El dinero

La realidad

(f.a.g.)

El dinero manda y determina todo. Hoy hablando con un amigo, "salvo escasas excepciones, me voy a hacer cargo de lo que digo, la ignorancia política y el análisis moldeado para que encaje todo en el discurso dominante, abarca a casi el 100 por cien de los seres humanos. Incluye a una gran mayoría de estudiosos de las ciencias sociales". Siempre me gustan sus palabras, es el mejor compañero que tuve en Historia en Humanidades. Un tipo de izquierda, pero no esa izquierda bolche y de circo y gustosa del aplauso de la mayoría. La izquierda es muy idiota y sobre todo le gusta la moneda fácil. Y cuando digo izquierda hablo de la falsedad, del discurso fácil y de una postura. No creamos que la izquierda es una clase social, quien cree eso no entiende qué es una clase. El dinero determina a una clase, no las palabras.
Creemos todo lo que los medios dicen. Hoy subo a un taxi y el tachero preocupado por Verbitsky. No entendía nada de lo que me hablaba. No miro TV, no sé de lo que me hablaba. Busco por Internet con el celular y veo circo, el gran discurso de la TV y toda esa información basura que no tiene nada que ver con la realidad cotidiana. Y el taxista me hablaba de lealtad, amistad y todo eso que pasó hoy entre un Ministro y el escritor. Yo tenía la cabeza en una chica, pensaba en dos chicas al mismo tiempo y no tenía ganas de escuchar al tipo. Andar por la calle es meterse en un universo de noticias. Hasta el que recoje cartones está preocupado por la "realidad", pero no la realidad que es realidad. Está preocupado por estar informado por los medios. Su realidad es que junta cartones, no es la realidad de un diputado o un empresario. Esas son otras realidades. Otro dinero en otros bolsillos.
La "realidad" de los medios nos iguala en preocupaciones pero no en dinero. Todos desde el más pobre al más rico está uniformado en una información. Los medios crean la "realidad", crean una ficción como en una novela de TV por capítulos. Hoy es este tema y mañana el otro. El oyente incorpora conceptos que tiran los medios y repite. Todos estamos moldeados por la información, es casi imposible salir de ese lugar. Somos pensados por los medios, no tenemos opiniones propias. Como en ese gran filme The Truman Show todos vivimos en una especie de ficción moderada y planificada por lo mediático. Los medios determinan nuestros pasos, nuestros actos y nuestra ideología política.
"Pero más bronca les tengo a los aspirantes a che guevara, a los psicobolches, esos me dan asco porque los he tenido muy cerca tambien". Me gusta mi amigo cuando habla. Me gusta la gente fresca, limpia y que se expresa así sin falsedad y tiene frescura en sus palabras. ¿Por qué nos cuidamos en todo lo que decimos y a qué le tememos? Se le teme al no encajar en el pensamiento dominante y a quedar en falta con el resto de la gente. Ese es el gran temor de la mayoría. Por eso nadie protesta por los precios, la falta de recursos y la mala distribución del dinero. Hay miedo, porque el miedo se hace carne desde lo mediático. Los medios forman sociedades tibias, informadas de "verdades" que son ficciones armadas desde los estudios mediáticos para generar dinero. Los medios buscan su cuota de Poder, su acumulación de capital. El poder es dinero y el dinero determina la pertenencia a una clase social.
¿Qué es el pensamiento dominante? Es muy simple, todo lo que determina la acumulación. El pensamiento dominante es el pensamiento de una clase, de un grupo de personas que son los que se llevan la moneda mientras nosotros la generamos trabajando y apoyando a esa clase con fanatismo, grietas y odios y amores. Defendemos a líderes que no tienen nada que ver con nuestras realidades. Y no hablo en nadie en particular, cada cual tiene su "dios". Los dioses cumplen una función de Poder. Están ahí para que los adornos y seamos siervos. Esa la función del ídolo, ser nuestro Jehová de dominación.
Pero volviendo al tema taxis el otro día tomo un taxi con una chica y el tachero me dice si llevo paraguas. No entendía qué me decía. Me dice que va a llover. Miro por la ventanilla y veo al Sol y le digo que es un día hermoso. El tipo se pone furioso y me dice "va a llover porque eso dice la radio y la radio nunca miente". Le digo que tiene razón. Y veo que por el espejito mira las tetas de Agu y lo veo al tipo nervioso. Y nos pregunta si somos novios, amantes o parientes. Ella se fija por la ventanilla y ve una nube negra y me dice riendo: "tiene razón la radio". La nube se pasea y el taxista mira para arriba sacando la cabeza por la ventanilla. Casi choca con un ómnibus y el tachero putea fuerte: "colectivero pajero". Ese día nos echamos un par de polvos en honor de la lluvia que caía suavemente por la ventana de la habitación de mi casa.
Pero para ir terminando este artículo me gusta lo que dice mi amigo por Wassap, su culminación de hoy a la tarde mientras iba en el taxi a encontrarme con una chica. Por obvias razones nunca doy nombres ni apellidos de nadie. Nunca pongo nombres reales en mis escritos ni hago comentarios personales sobre alguien. Esto es un ensayo, no una opinión de bar. "
"yo hace meses que ni los diarios leo, antes todos los días y varios. Pero ya no tengo ganas, me informo pero lo justo y necesario. Así y todo me hace mal, porque ahora tenés gente diciendo que se quiere ir del país porque está todo mal y se cagaron cuatro años de hambre pero los medios decían que estaba todo bien, y los boludos que dicen que ya va a mejorar todo mientras se muere de hambre la mayoría".

Fabián Ariel Gemelotti
(Viernes 19 de febrero de 2021, 23:30 horas)

miércoles, 17 de febrero de 2021

Nippur el rostro

La viuda de Oesterheld nunca quiso que Juan Salvo sea interpretado en cine. Hay una cláusula en todos los contratos que no permiten llevar  a El Eternauta al cine. Los personajes de historieta son de historieta, un género que muchas veces se subestima porque piensan muchos críticos que es un "arte menor y superficial". Batman es llevado al cine, pero es el negocio de productores de cine. Con Nippur no sería productivo llevarlo al cine, porque la Editorial Columba publicaba en un papel inconfundible, con trazos de dibujos muy realistas (Leopardi el que más me gusta de todos, aparte escribió la saga del ojo) y Nippur tiene un rostro inconfundible. Llevarlo al cine es quitar esa imaginación que tenemos todos los lectores de historieta. La historieta, un género muy popular en Argentina en los 50/60/70/80, tiene mucho prestigio a nivel mundial. Sus dibujantes y guionistas emigraron a Europa en su mayoría y esos dibujos y rostros perderían mucho en la pantalla. Es mi opinión personal como lector de historieta.

Dago ampliado

Dago, una historieta de venganzas

(f.a.g.)

Argentina no tiene buenos poetas, pero aclaro que no me gusta la poesía. El cuento argentino  no es mi preferido, salvo Horacio Quiroga y Borges y Osvaldo Lamborghini y ahí me quedo. No hay buenos cuentistas nacionales. La novela argentina no es tan buena, salvo Amalia y Facundo y algunos retazos por ahí de alguna novela no tan conocida que llena polvo en las librerías de viejo. El ensayo argentino es excelente, desde Sarmiento pasando por Juan José Sebreli (el mejor ensayista argentino) a José Pablo Feinmann (un estilo muy bueno cuando habla de cine y de Filosofía, pero se cae ese estilo cuando toca temas de actualidad). Nuestros ensayistas (el ensayo es Literatura, no es Historia ni Filosofía. Ensayar no es hacer cronología histórica ni investigación. Es otra cosa, es pulir un estilo con las formas de la estética literaria).
¿En qué sobresale Argentina? En historieta, es el país que tiene la mejor historieta. En Estados Unidos Batman es el Nippur de Argentina. Dago es a la Argentina lo que es el cine de aventuras para Estados Unidos. Acá Patoruzú quizás sea el Popeye de Estados Unidos. Pero son odiosas esas comparaciones, no sirven. Argentina tiene impronta y es única en su estilo creativo.
Argentina sobresale en historieta. Y tiene la mejor literatura gráfica del mundo. Después vienen Estados Unidos y México e Italia.

En 1981 Editorial Columba larga una gran historieta: Dago, guionada por el genio de la historieta nacional Robin Wood, y dibujada por otro genio: Alberto Salinas. Dago es una historieta de venganzas y donde la aventura es fundamental. César Renzi es un noble veneciano arrogante, que vive en pleno Renacimiento. Un día asesinan a su familia y a él lo dan por muerto y lo tiran al mar. Es recogido por un barco pirata y de noble pasa a esclavo. Entabla amistad con un viejo llamado Selin, el cual transforma su arrogancia en humildad y lucha. Se fortalece físicamente y asume rebeliones de esclavos. De César Renzi pasa a llamarse Dago (cuando lo recogen del mar tenía una daga en la cintura). Dago entabla amistad con el pirata Barbarroja. El Barco pirata llega a Turquía y Dago pasa a ocupar un lugar en el ejército Turco. Vive aventuras maravillosas. Hasta logra una amistad con el Conde Drácula de Valaquia. Como todas las historietas de Columba, no se respeta los tiempos históricos y hay mezclas  y personajes de otras décadas ocupan lugares en décadas diferentes. Pero eso es lo bueno, porque se prioriza la aventura sobre la cronología histórica. Dago es la historieta nacional de los ochenta. Su último capítulo es de 1996. Pero se sigue publicando todavía en Italia con guiones y dibujos de Carlos Gómez y Joan Mundet.
Dago es, después de Nippur, la mejor historieta del genio máximo Robin Wood.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 16 de febrero de 2021

Las Igkesias

De manual

(f.a.g.)

Muchos militantes de partidos políticos me recuerdan a los Testigos de Jehová. No son mala gente, pero llevan el manual del militante abajo del sobaco. Y responden y están a la ofensiva en todo momento. Son personas de manuales religiosos. La política y la religión tienen estructuras parecidas, desde la conformación de los estados en la Antigüedad al presente. Siempre se gobierna con doctrina y se condena al disidente. Siempre fue así y así será siempre. Sin esquemas y sin estructuras no hay posibilidad de mando.
Los evangélicos tratan de llevarte a su rebaño, luchan denodadamente y usan armas no muy nobles. La arma más importante es la culpa, trabajan la culpa de cada persona a evangelizar. Buscan ese lugar débil de cada uno y ahí atacan con armas de palabras. La palabra es el arma del evangélico. No es el catolicismo que es más abierto al pensamiento y no necesita de la palabra para evangelizar. Usa otros métodos. Pero el evangelista es fanático, tiene una "verdad" revelada y piensan que el Otro siempre está en el error y no sabe interpretar la verdad del Supremo.

lunes, 15 de febrero de 2021

La conquista de America

Copón y la banana

(f.a.g.)

Cuando Colón llega a América ve a nativos en una actitud muy rara. ¿Cuál?Colón ve a los nativos en cuatro patas y a otro nativo meter en el ano una banana. Colón lo narra en su diario y así queda para la posteridad esa banana en el ano. Con el tiempo se empieza a estudiar el recto y la medicina le da un nombre: colonoscopía. Es un juego de palabras: Colón os copia. Colón descubre el estudio del recto sin saber que descubre algo.
Un marinero un día camina por el barco de regreso a España y siente ruido. Piensa que dos marineros están haciendo el amor. El marinero va despacio hasta un lugar obscuro. Y ahí estaba Colón desnudo en cuatro patas y otro marinero le metía un plátano duro en el ano. El marinero no lo puede creer y grita fuerte. Otros marineros acuden y Colón sale de la obscuridad desnudo. Pero Colón en su desesperación se olvida del plátano mitad adentro y mitad afuera. Y los marineros se ríen. Colón empieza a gritar y viene un oficial en calzones y pregunta qué pasa. Colón se agarra los testículos y dice que esos marineros deben morir. Al otro día son arrojados al mar.
Colón está en España y lo llama el Rey. Colón acude y le pregunta el Rey para qué sirve la banana. Colón le explica lo de los indios. El Rey lo escucha atento y manda barcos a América a traer cargamentos de banana.  La Corte se llena de banana. Y dicen que el Rey se encierra con sus sirvientes en las habitaciones a probar bananas.
Así nace la colonoscopía.

Las necesidades materiales

Las necesidades materiales

(f.a.g.)

Que un "negro" sin agua potable y sin

domingo, 14 de febrero de 2021

La

La felicidad

(f.a.g.)

La felicidad existe y también existe la amargura. Un amigo se sorprendió el otro día porque no tengo TV ni radio. Me dice asombrado: "¿no tenés TV?", "No, tampoco radio. Ya no miro noticieros ni programas políticos hace miles de años ni me interesa el fútbol más", "pero vos sos fanático de Newell's", "no miro más fútbol ni me interesa para nada". Los amigos no pueden entender que no me interese el fútbol, porque fui a la cancha toda mi vida desde los dos años. No me interesa hablar de fútbol, me aburre hace años. Puedo leer y escribir sobre fútbol de antes, pero no miro partidos. No peleo por fútbol ni por política mediática ni me interesa lo que pasa. Trato de ser feliz en mi soledad. Y funciona.
Cuando arreglé mi casa hace tiempo tiré la TV al volquete y tiré dos radios y miles de cosas. No necesito una TV, me ocupa lugar.
Otro amigo me dice con rostro socarrón: "¿y cómo hacés para ver cine?" No le dije nada, no tiene sentido entrar en una charla por algo tan simple. He visto todo el cine clásico y moderno. Consumo cine desde los cinco años. Y fui al Madre Cabrini toda mi vida y vi todo lo que hay que ver. Y para repasar veo cine por internet. Mi padre ama el cine y siempre  fue al cine. Está preocupado porque no abren los cines. Es su diversión y el virus le quitó su pasatiempo favorito. El virus nos mata poco a poco y pensamos que estamos en el camino correcto. ¿Es normal que no haya cines ni se pueda viajar? No lo es. Pero hay un virus, una ficción que es más real que cualquier otra ficción. No tiene sentido ya a esta altura plantearse las mentiras cotidianas que nos meten desde los medios masivos.
A mi biblioteca la acomodé poniendo todos los libros de Verne y de Cine y de Historieta visibles. Son los más importantes. Después lo otro en otras bibliotecas no visibles a los ojos de quien entra. Una biblioteca es algo personal, formada por gustos personales. No me interesan comentarios ni compartir libros con nadie. El que quiere leer que vaya y consiga el libro en otra parte. Julio Verne me da diversión y me despeja. No voy a perder el tiempo viendo a Víctor Hugo o el velorio de Menem.
La felicidad es posible. El bienestar también. Cada uno es feliz a su manera y con las posibilidades que tiene a mano. Discutir, debatir, amargarse por política o fútbol no llevan a nada. Es imprudente entrar en debate por pavadas que no hacen a la vida cotidiana de uno.
Hay que ser egoísta para ser feliz. Hay que pensar en la salud de uno y sobre todo en el bienestar familiar. Sin familia no somos nada.
El otro día hablando sobre la pandemia me dice un amigo: "¿qué pensás de la pandemia?", "una gran ficción, sacada de novelas clase Z de ciencia ficción". ¡Para qué dije eso!, mi amigo un fanático de la política se puso rojo y empezó a darme lecciones evangélicas sobre el Estado y el virus. Me hizo recordar un Testigo de Jehová cuando le dije que soy ateo. No entendió lo que quise decir. Entendió todo al revés. Así pasa en la vida cotidiana, todo se mal interpreta y viene ahí el fanatismo y la agresión y ese deseo imaginario de creer que se está en una verdad revelada por el Supremo.
Todo el mundo vive pendiente de la vida y el pensamiento del Otro y la moral trata de aniquilar al que piensa diferente. No tiene sentido discutir, nunca se llega a nada. La vida pasa por otro lado. Hoy estamos y mañana nos morimos y la vida sigue sin nosotros. ¿Para qué hacerse mala sangre?
La vida es hermosa y tiene muchas cosas bellas: leer una novela de Verne, hacer el amor, comer, caminar y dormir y defecar son placeres que tienen un valor muy grande.
Y es así. Tratemos de ser felices a nuestra manera y que lo que pasa por la pantalla de la TV no se convierta en nuestra "realidad".

Fabián Ariel Gemelotti
(14/02/2021)

Menem

Murió Menem

(f.a.g.)

¿Qué se puede decir de Menem sin caer en un lugar común? Viví los noventa, vi destruir el país por el menemismo. Vi a mi padre quedar sin trabajo y vi a miles de laburantes echados de sus trabajos. Vi las privatizaciones y a miles de argentinos aplaudir el cierre de Ferrocarriles (uno de los peores genocidios de nuestra Historia) y vi a los bancos fundirse. Vi fuga de capitales y vi a la clase media (siempre obsecuente y tan idiota) caer en el aplauso de las privatizaciones y festejar el uno a uno. Vi pobreza y vi implementar un plan económico de endeudamiento. Vi un país destruido.
¿Qué podemos decir de Menem? Podría decir que fue un reverendo hijo de puta, pero no sirve el insulto barato a esta altura. Vi a un padre no preocuparse por la muerte de su hijo. Vi causas judiciales que quedaron en la nada y asumir a Menem senador con causas penales en su contra.
La muerte es algo horrible y el que sufre es la familia. No se le desea la muerte a nadie. Nunca hay que burlarse de los muertos porque no pueden defenderse. Tampoco hay que burlarse de nada, nunca me gustó la burla ni el sarcasmo ni el chiste barato. Esto no es humor, el desempleo de los noventa no es un chiste. El Menemismo tuvo mucha adhesión de parte de la clase media argentina. También tuvo mucha oposición de la clase media argentina. Diría un 50% y un 50%, aunque no creo ni me interesan las estadísticas porque las consultoras arman porcentajes en base a quien pone la moneda. Cada Gobierno arma su porcentaje y cada oposición la suya. No interesa eso porque al menemismo lo sufrimos en la calle y vimos destruir todo año a año y un país que destruye su industria es un país condenado a la muerte.
Murió Carlos Saúl Menem, Presidente Constitucional en dos mandatos. Y casi llega al tercer mandato, pero se bajó del caballo. Murió el tipo que llegó a la Rosada con patillas de caudillo y pelo largo y fama de mujeriego. Me simpatizaba su figura en 1989, era un tipo que estuvo preso durante la dictadura y era Peronista. ¿Por qué dudar de un peronista? Pero hay Peronistas que son una basura y hay que dudar de quien habla de tirar manteca al techo.
Menem no engañó a nadie, ya se sabía que venía con un plan económico bajo los sobacos. Pero vino con el discurso del cambio. Macri también usó el discurso del cambio y lo votó la clase media obsecuente. Menem y Macri fueron lo mismo, pero Menem tenía una sonrisa y tenía sangre provinciana y eso a la gente le gusta. Es fácil engañar con ese discurso de sobaco y fútbol. Muchos fueron menemistas, desde Maradona a Charly García. Lo perdono al Diego, se le perdona todo porque era sincero y contradictorio. Típico de los genios, y Diego fue un genio. Menem tuvo farándula, tuvo programas de TV, tuvo medios masivos a su disposición. Tuvo sindicatos menemistas. Tuvo a la clase empresarial a su favor. Tuvo a la Sociedad Rural a su disposición. Menem fue la derecha Peronista, pero una derecha no tan parecida a esa derecha basura que con Isabelita mandó asesinar a Montoneros. Menem fue otra derecha, la derecha obsecuente y de las privatizaciones y de la mafia financiera. El capitalismo bicicleta y liquido lo implantó el Menemismo. De la dictadura de destrucción de nuestra industria a Menem hubo un camino: el camino del genocidio económico que creó pobreza, incultura, hambre, desocupación y sobre todo ese humor chabacano cargado de odio típico de los sectores medios. La clase media es pelotuda, porque se destruye sola. Y sobre todo la falta de conocimiento histórico y de cultura de los sectores medios es consecuencia de la destrucción del sistema educativo por la dictadura y Menem.
Murió Menem. ¿Qué pasará? Nada, ya nadie recuerda los noventa. Las nuevas generaciones de las redes sociales no tienen ni idea de los noventa. En 2021 todo es Macri o Alberto. No hay otro discurso, no hay otra visión histórica. Nadie sale de ese lugar. Por lo menos en los noventa los trabajadores luchaban por algo y hubo un par de marchas contra Menem, las marchas que nunca hubo contra Macri en cuatro años donde las centrales obreras fueron funcionales al endeudamiento con el FMI.
Murió Menem.

Fabián Ariel Genelotti
(domingo 14 de febrero de 2021, una y veinte de la tarde)

sábado, 13 de febrero de 2021

Negros de mierda

La negritud en nuestra Historia.

(ensayo histórico)

(f.a.g.)

Todos los que pertenecemos a la clase media con cierto desahogo económico y tenemos el color blanco en la piel usamos ese término "negro de mierda". Pero también lo usa la clase media ahogada y los sectores "bajos". No digamos la oligarquía y el sector patronal, piensan como esclavistas y usan el término como frase cotidiana en todo momento. ¿De dónde viene ese término? Pero mejor sería preguntarse, ¿por qué le agregamos "mierda" a la palabra "negro"? O sea, "el negro no solamente es negro sino también una mierda" (sic). Mierda se asocia a negro y "toda negritud es una mierda (sic).
El término está desde siempre y como todo término lingüístico se va transformando y adaptando a las circunstancias históricas. Dice Sarmiento en una carta a un amigo: "las negritas que limpian mi casa le tienen asco a la mierda del cagadero". ¿Nos vamos acercando al término? Un poco. La Argentina tiene muchos mitos históricos que perduran en el tiempo y nadie se los plantea. Estamos convencidos que la raza negra no existe en el país y peor aún, creemos con fanatismo que "al negro" se lo eliminó en las guerras de independencia y que "la oligarquía mataba negros". La oligarquía para qué iba a matar "negros" si era la mano barata del campo. Y las guerras de independencia no "eliminó al negro". Si bien muchos "negros" integraron batallones enteros en el Cruce de los Andes y en muchas campañas militares, después de la Independencia muchas familias patricias tenían negros en sus residencias. Juan Manuel de Rosas los incorpora a los negros a la vida cotidiana y les da protección jurídica. El negro de la época de Rosas es "el planero" de la actualidad. En Amalia, la novela contra Rosas, hay una frase que siempre me llamó la atención: "somos europeos los blancos y los criollos negros del cagadero". Esta frase fue censurada en todas las ediciones de Amalia, no por lo que dice ideológicamente sino por la palabra "cagadero", ( no sea que se filtre un insulto en los claustros universitarios ). Ya en época de Rosas los patricios odiaban a los sectores "bajos". Esa grieta es una grieta muy parecida al Peronismo y al anti Peronismo. Recordemos El Matadero de Echeverría.
La Argentina se va construyendo con divisiones de clase muy marcada: negros, criollos, el gaucho, inmigrantes europeos y de América latina y los patricios de apellidos ingleses. En Argentina un apellido en inglés, alemán o francés daba una pertenencia de clase. Por eso muchos inmigrantes italianos y españoles cambian sus apellidos al "hacer la moneda", porque para acceder a La Sociedad Rural era necesario un apellido patricio o que se pronuncie en inglés. El doble apellido es una característica de la ascendente clase media de la época de Yrigoyen. Ahí tenemos una clase media acomodada que empieza a codearse con la oligarquía. ¿Y el "negro de mierda? Ahí viene otra historia.
La Argentina de principios del siglo 20 trae mucha inmigración europea, muchos italianos y españoles y judíos del Este pobre de Europa. Escapaban de las guerras de unificación y de la pobreza extrema de una Italia dividida entre el Sur industrial y pobre y el Norte burocrático y patronal. Muchos italianos y españoles logran ascender de la pobreza a clase media. Y mandan a sus hijos a la escuela y algunos se hacen doctores (Florencio Sánchez lo retrata muy bien). Padres hablando el cocoliche (lunfardo mezcla de italiano y español del conventillo) y los hijos doctores o empleados públicos en el Ejecutivo o Poder Judicial. Es la época de los acomodos del radicalismo en el Estado. "Eran favores políticos", nos dirá Jauretche en Pantalones cortos. El acomodo es una forma de "integrar" al inmigrante a la política institucional. Yrigoyen y el radicalismo usa mucho "el favor político", de esa forma se va creando una clase media "esclavista y servil a la burocracia estatal". Los mulatos y negros ingresan de ordenanzas al Estado. Son los alcahuetes de los Ministerios y del Ejecutivo. De pobre desclasado a alcahuete hay un paso: el "favor" político. ¿Pero había negros?
El negro nunca fue "eliminado" sino que se fue mezclando con criollos e inmigrantes. Los casamientos entre negros y criollos eran muy comunes en fines del siglo 20. El "negro blanco", como dice Florencio Sánchez, necesita "ser blanco"(sic), porque la blancura de la piel "integra y da laburo y sé accede así al capitalismo" ( Milcíades Peña en El Capitalismo Argentino). El 60% de la población actual tiene un origen negro. Es fácil, piel obscura, rasgos en el rostro y cierta forma de hablar que perdura en el tiempo. ¿Por qué negro de mierda?". Asociamos al "negro" al delito y a la vagancia. Ya lo decía José Ingenieros: "el negro y el inmigrante se integra o se hace ladrón". Ya nuestros intelectuales hablan del "negro como delincuente". El "negro "limpia la mierda, porque es un sorete que sirve para lamer mierda" (Osvaldo Lamborghini, en Lumpenaje de mierda).
En la actualidad para denigrar y desacreditar usamos "negros de mierda choripaneros y planeros", una forma de decir que nosotros "somos blancos e integrados y somos parte del capitalismo de consumo". No solamente lo usa el oligarca, porque hay racismo entre pobres con otros pobres y entre clase media alta y clase media baja. Argentina tiene mucho racismo y el racismo no es solamente por el color de la piel (en Antropología no se habla más de razas, término viejo y en desuso en el saber histórico), sino que en Argentina hay un racismo más profundo y peor que en Estados Unidos y Brasil: hay un racismo denigrante y de clase que no es una lucha de clase, nuestro racismo es una grieta insalvable y que nadie se plantea. Es un racismo económico pero no de lucha con  violencia, porque "el negro de mierda" "fue integrado como esclavo con salario al capitalismo argentino" (Milcíades Peña). Estamos "integrados" en los mismos barrios todos los colores de piel pero "el negro de mierda" sigue llevando el carrito y recoje la basura como el escobero en la época colonial. Un negro salva a San Martín de la muerte en San Lorenzo, pero se lo recuerda con una sonrisa pícara del "blanco integrado". Todos hablan de San Martín, pero nadie de "la negra generala" que comandaba tropas en las guerras con España.
Un país donde el reparto no existe, donde el capitalismo es de pago de deudas de la oligarquía y donde la pobreza es extrema, no hay posibilidad de que haya igualdad. Seguirán los "negros de mierda" tirando del carrito y en motos robando y en trabajos marginales. Mientras tanto la clase media acomodada es un 30% de la población, todo lo demás es desintegración y pobreza.
"¿Por qué no hay negros argentinos?", me dice con una sonrisa de clase alta un amigo abogado de piel tostada y rasgos negroides. No escribo más. Esa pregunta de un amigo resume todo.

Fabián Ariel Gemelotti
(sábado 13 de febrero de 2021, 20:45 horas)

La escuela

La escuela

(f.a.g.)

"La escuela no sirve para nada", le digo a un amigo. No le gustó, su esposa es maestra. Me hizo pensar lo que dije.

jueves, 11 de febrero de 2021

La pendeja

Pendejas

(f.a.g.)

Después de los cuarenta y tanto te empiezan a gustar las pendejas. Es así y no hay vueltas que darles. Tu cabeza ya no aguanta a mujeres de tu edad. No aguanta escuchar quejas y quejas de mujeres que hablan de hijos y ex maridos. Uno quiere coger nada más, gozar y ser libre en lo posible. Uno quiere una piel suave, un culo firme y unas bien paraditas tetas, naturales. Uno quiere ser padre y no hijo y no hermano. Uno quiere ser amante y que los cuerpos gocen. Es así y siempre fue así.
A las mujeres les pasa lo mismo. Una amiga con la cual una vez algo hubo, algo sin amor simplemente un momento en el universo de la vida de cada uno. Mi amiga tiene 45 años y la vi hace unos días y me contó que está cogiendo con el hijo de una amiga. Como sabe que estudié Historia y Derecho y estuve diez en pareja con una psicoanalista y me gusta la Psicología me confiesa con temor. "¿A vos te gusta coger con ese pendejo?", le digo con mucha seriedad. "Mi marido desconfía de algo", me dice con cara afligida. Su marido es un gordo comerciante muy conocido en Rosario. Un hijo de puta y soberbio. Me pone contento que esta mina se eche sus buenos polvos con un pendejo de 25 años. El pendejo se la clava bien adentro. Eso es así. Siempre fue así. También he clavado viejas a los 20, especialmente a la esposa de un jefe maltratador laboral que tuve.
Es la vida así. El hombre envejece y la mujer también. Todos queremos carne fresca. Todos queremos seguir viviendo. Que nuestros cuerpos sigan activos y las tetas, y las vergas y los culos necesitan lenguas nuevas y deseosas del sabor. No todos los hombres saben meterse abajo y chupar ahí. No todas las mujeres saben cabalgar.
El sexo es vida. Chupar, meterla, coger en el suelo y de parado en la ducha y en cuatro y de todas formas. Coger es hermoso. ¿Por qué privarnos de coger?
He salido con muchas pendejas y me la ponen al palo. Hace un tiempo conocí una pendeja de 19 años, flaquita, rubia teñida de pelo corto y un culo hermoso y unas tetitas sabrosas. Y mimosa como ninguna. Se me acuesta en el pecho y duerme y yo le acarició el culo y meto mi mano en su concha y así nos dormimos. Se excita con las chupadas de tetas y esa concha se abre mojada como ninguna. Nos gusta coger en la ducha y ese orto hermoso lo pone ahí y desde atrás la tiro contra la pared y entro en la obscuridad. La tengo al palo. Así podemos estar mucho tiempo.
Es así la vida. Es lindo coger. Pero más lindo es cogerse carne fresca y que la leche termine en su boca y se la trague toda.

Fabián Ariel Gemelotti
(Este escrito forma parte del libro inédito: Me gusta que se traguen la leche, relatos pornográficos 2021)

miércoles, 10 de febrero de 2021

Suicidio

El suicida

(f.a.g.)

El suicidio no es social pero a su vez lo es. ¿Por qué se mata una persona? El suicidio no tiene una explicación racional ni es un sentimiento ni hay posibilidades de detectarlo. El suicidio no tiene nada que ver con estados depresivos o neurosis compulsivas o angustias graves, pero a su vez tiene que ver con estas cosas. El suicidio es un acto de la conciencia y el suicida sabe lo que hace, es conciente de su acto. No es un acto del inconsciente o compulsivo como es la esquizofrenia. El suicidio no es un hecho de un loco, no hay locura en el suicidio.
El suicida no quiere matarse, quiere suicidarse. Suicidarse no es matarse, porque en el suicidio no se busca la muerte del cuerpo sino suicidar algo que ahí molesta. Hay culpa en el suicida y el suicida busca calmar esa culpa que lo atormenta. Digo que el suicida no quiere matar el cuerpo porque el acto de "suicidar" es terminar con algo que "molesta" y es un llamado de atención a las personas que rodean al suicida. El suicida "mata" la figura paterna, porque esa figura es la más importante en la construcción de su subjetividad. No mata a la madre como muchos plantean, mata al padre en el acto suicida. Pero todas estas son teorías del psicoanálisis y las teorías son elaboraciones nada más. Nadie sabe por qué se suicida el suicida. Nadie sabe porque el suicidio culmina en la muerte y nadie regresa de la muerte. El suicida tiene una fantasía muy concreta: piensa que no va a morir al suicidarse, que su cuerpo de carne y de huesos estará ahí eternamente. El suicida simplemente quiere suicidarse y no matarse.
El suicidio es un acto individual y por lo tanto no es un hecho social. Pero lo social juega su parte. El acoso laboral (el peor detonante en las sociedades capitalistas y Socialistas) puede llevar a alguien a fantasear con el suicidio, pero eso no quiere decir que se suicide. En el suicidio juega mucho la fantasía y en esa fantasía hay cuestiones sociales. Fantasías de eternidad, de ser llorado por la familia y amigos, fantasía de una tumba y velorio con flores, fantasía de venganza... El suicida fantasea y coquetea con esa cuestión que decía Lacan: "nadie se suicida dos veces porque en el acto de suicidio está la muerte del cuerpo". El suicida piensa que no va a matar su cuerpo y por eso se suicida. La pulsión de muerte es activada y el suicida fantasea.
¿Es fantasía el suicidio? No lo es, pero la fantasía juega su papel. Cuando alguien dice "voy a suicidarme" lo está diciendo en serio pero eso no quiere decir que llegue al acto del suicidio. Y tampoco quiere decir que no lo ejecute. Lo está manifestando porque la fantasía del suicidio está en su cabeza. El suicidio es suicidio, es "matar" al padre en un acto simbólico porque no se lo puede matar con un cuchillo. El suicida en definitiva "mata" lo que lo atormenta y en ese acto de "matar" el que termina muriendo es él. No es una fantasía del inconsciente sino que en el suicidio se potencia el acto sin metáforas ni simbología.
¿Se puede prevenir el suicidio? El suicida deja señas de su acto a realizar, pero nadie puede detectarlas. El suicidio es parte del lenguaje y las palabras construidas no pueden ser detectadas por nadie. Puede haber escucha pero es imposible decir que alguien va a ejecutar el acto. Es un acto y como todo acto es espontáneo y sin aviso previo. ¿Y las notas del suicida? Ahí entra en juego otras cuestiones y muchas veces esas notas son de advertencias nada más. Después quizás se llegue al acto.
Un hombre discute con su familia y se acuesta y al levantarse a la mañana se mata. ¿Qué pasó ahí? Hubo palabras, hubo miedos y culpas. Todo eso potenció el acto. Pero no quiere decir que el acto sea producto de esa discusión familiar, pero jugó su parte esa discusión.
No cualquiera puede suicidarse porque no todos podemos ejecutar ese acto. Hay límites que están ahí y no permiten el acto a todas las personas.  Pero cualquier persona puede "suicidarse", y hasta la persona más "feliz" puede llegar al suicidio.
El marinero del Titanic agarra su arma y se mata. Rodeado de personas queda paralizado y tiene al océano y a la gente gritando. Se suicida y cae su cuerpo al suelo con la bala en la cabeza. ¿,Por qué se suicidó? No lo sabemos, el suicidio no tiene una respuesta como quiere escuchar el lector, no hay respuesta porque el suicidio es la muerte del cuerpo y finaliza la vida en ese acto. Nadie regresó de la muerte a decirnos los motivos de su suicidio.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 9 de febrero de 2021

Tachuela

Botella de Coca Cola y el Tachuela

(f.a.g.) (revisado)

Botella de Coca Cola era culón y su cuerpo era regordete y su cabeza chica. Era como el envase de la Coca Cola. Botella era sediento y tomaba mucha agua. Botella era un amigo de mi primo y lo mataron una noche que salía de un boliche. Tachuela lo mató, un tipo cabezón y delgado y de culo chico. Pero El Manteca con Dulce lo vio a Tachuela empuñar el arma. Entre Coca Cola y Tachuela hubo amistad pero después hubo odio por la Masita Ópera, una chica rellenita y con crema que endulzaba la vida. Parece que Coca Cola se quiso comer a la Ópera y Tachuela se la mandó a guardar. Tiempos de carnavales.
El camión del marido de la Delia se paraba en la esquina. El Daniel cargaba los baldes y en dos canillas de pasillos se llenaban los globitos. Se ponían en los baldes y al camión subían todos. La Masita Ópera en minifalda subía a lo guacha y acomodaba su carne apoyando en algún pantalón abultado, regordeta pero de culo firme. Cabeza y Tachuela eran los que dirigían al ejército de mojadores. El Miguel era el padre del Daniel. El Miguel un gordo muy gordo. Le costaba subir al camión y desde abajo dos pibes lo alzaban del culo y el Miguel quedaba ahí con el culo al aire cuando el short se iba bajando. La raya mostraba un culo mal limpiado y pedazos de mierda entre el calzoncillos y su pantalón short. Bajaba el Tachuela y ya entre tres subían al Miguel. El camión iba por el laberinto de Barrio Sarmiento y cuando una mina se cruzaba en el camino los globos reventaban su cuerpo. Y como postre un balde con los meos del Miguel. Era carnaval, era el camión mojador.
Fue famoso ese camión y fue una pesadilla en Barrio Sarmiento. Era chico y miraba al camión pasar. Un día me grita mi primo que suba. Y subí trepando y me fui al fondo. Ese día el camión estaba muy cargado, unos veinte pibes y diez mujeres. Desde atrás le miraba el culo a la novia de Verga Larga. La mina tenía un culo perfecto y entre globos y globos siempre le tocaban el culo. El Miguel estaba feliz en el camión mojador, se tiraba pedos y apuntaba con los globos por toda Avenida Alberdi.
Parece que Botella se quiso voltear a la Ópera y Tachuela lo mató.
Tiempos de carnaval. Tiempos del camión mojador.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 7 de febrero de 2021

Tachuela

Botella de Coca Cola y el Tachuela

(f.a.g.)

Botella de Coca Cola era culón y su cuerpo era regordete y su cabeza chica. Era como el envase de la Coca Cola. Botella era sediento y tomaba mucha agua. Botella era un amigo de mi primo y lo mataron una noche que salía de un boliche. Tachuela lo mató, un tipo cabezón y delgado y de culo chico. Pero El Manteca con Dulce lo vio a Tachuela empuñar el arma. Entre Coca Cola y Tachuela hubo amistad pero después hubo odio por la Masita Ópera, una chica rellenita y con crema que endulzaba la vida. Parece que Coca Cola se quiso comer a la Ópera y Tachuela se la mandó a guardar. Tiempos de carnavales.
El camión del marido de la Delia se paraba en la esquina. El Daniel cargaba los baldes y en dos canillas de pasillos se llenaban los globitos. Se ponían en los baldes y al camión subían todos. La Masita Ópera en minifalda subía a lo guacha y acomodaba su carne apoyando en algún pantalón abultado, regordeta pero de culo firme. Cabeza y Tachuela eran los que dirigían al ejército de mojadores. El Miguel era el padre del Daniel. El Miguel un gordo muy gordo. Le costaba subir al camión y desde abajo dos pibes lo alzaban del culo y el Miguel quedaba ahí con el culo al aire cuando el short se iba bajando. La raya mostraba un culo mal limpiado y pedazos de mierda entre el calzoncillos y su pantalón short. Bajaba el Tachuela y ya entre tres subían al Miguel. El camión iba por el laberinto de Barrio Sarmiento y cuando una mina se cruzaba en el camino los globos reventaban su cuerpo. Y como postre un balde con los meos del Miguel. Era carnaval, era el camión mojador.
Fue famoso ese camión y fue una pesadilla en Barrio Sarmiento. Era chico y miraba al camión pasar. Un día me grita mi primo que suba. Y subí trepando y me fui al fondo. Ese día el camión estaba muy cargado, unos veinte pibes y diez mujeres. Desde atrás le miraba el culo a la novia de Verga Larga. La mina tenía un culo perfecto y entre globos y globos siempre le tocaban el culo. El Miguel estaba feliz en el camión mojador, se tiraba pedos y apuntaba con los globos por toda Avenida Alberdi.
Parece que Botella se quiso voltear a la Ópera y Tachuela lo mató.
Tiempos de carnaval. Tiempos del camión mojador.

Fabián Ariel Gemelotti

QSX, Baires

QSX, BAIRES

(f.a g.)

Zomby es un trabajador que se levanta todos los días a las seis de la mañana. Zomby toma el colectivo y va a su "picadora de carne". Zomby trabaja en el Ministerio de Reparto. Del subsuelo emergen los cuchillos (como si fueran monstruos) que buscan matar a Zomby y a todos los zombies. Zomby es una persona alienada en una Buenos Aires donde los zombies están ahí conviviendo con los "normales".
La novela de Mauricio Perinot es rara, tiene un lenguaje entre marginal y culto. Y se podría decir que tiene mucho humor y a su vez muchos golpes bajos, al estómago sobre todo y produce náuseas. No sé nada de Perinot, no hay información en internet. Ni está su nombre en enciclopedias en papel de Literatura Argentina. No conozco a nadie que haya leído el libro y menos que lo tenga, que da lo mismo porque muchos amigos y conocidos tienen miles de libros y no los leen (piensan que adornando bibliotecas van a ser cultos) Después están otros amigos valiosos, pero no conocen tampoco al autor y menos esta novela. En internet figura un Perinot que fue economista. Y sobre la novela no hay nada. Internet es limitada, está solamente lo que quieren que vos sepas. No está todo. Y mucha información es confusa y pésima. No es censura ni prohibiciones, simplemente internet es un reflejo de una sociedad mediocre y limitada en su pensamiento. Y solamente figura lo que el consumidor mediocre necesita para su vida mediocre. Zomby no sabe de internet ni de pandemias planetarias. Ni de vacunas ni de miedos ni de barbijos. Zomby es un personaje de los ochenta.
En 2019 estaba en Capital Federal haciendo un curso de cine de terror. Un curso rápido y muy caro. Eran cinco clases. Me hice amigo de una chica que estudiaba Literatura en la UBA. La veo entrar al salón, flaquita y rostro zafado y su pelo corto rojo natural. Muy blanca y mirada inteligente. Busca con la mirada donde sentarse y la única silla que quedaba vacía estaba a mi lado. Se sienta y la clase empieza. Una clase aburrida dictada por un profesor aburrido. El curso fue una excusa para zafar de una novia pesada en Rosario. Sabía que era algo aburrido hacer un curso de cine dictado por "iluminados" por la cultura bizarra.  Zomby hubiese mordido y comido esos cerebros y después se hubiese ido al cine de calle Rivadavia. A Zomby le gustaba el cine de terror clásico. Noelia era su nombre y su pelo rojo me gustaba mucho. Zomby hubiese desconfiado de una mujer tan hermosa. Pero yo no soy Zomby y la hablé. Y de ahí al terminar esa clase aburrida fuimos a un bar a tomar un café con crema y unas masas. Zomby se hubiese comido el cerebro de la chica de pelo rojo. Yo la escuchaba hablar y hablar. Hablaba todo y no me dejaba meter bocado literario. Me preguntaba para mis adentros cómo esta pendeja con 21 años sabía tanto de cine y se había leído todo. Después me contó a los meses que su padre era cineasta. Un cineasta conocido que por norma no doy su nombre (nunca pongo nombres reales ni apellidos en ningún escrito). En marzo de 2020 vino la pandemia y perdí su rastro. Nunca más nos vimos. Y eso ya no tiene importancia. Zomby hubiese recorrido en bondi Capital buscando a la chica de pelo rojo. Pero yo soy más cómodo y sufro de pánico, y en mis pánicos que me agarran cada tanto no quiero salir a la calle (puedo pasar semanas encerrado en mi casa sin ver a nadie. Quien no sufre de pánico no lo va a entender).
Noelia en enero de 2020 me regala el libro de Perinot. "es un libro que mi viejo me lo dio hace tres años"  "¿quién es Perinot?" "un demente, un tipo que publicó esta novela en una edición artesanal y de autor" "¿pero quién es el autor?" "te dije, una novela de un loco" "gracias por el regalo" "anoto un tanto y espero que te guste" "sí, vos sabés mis gustos" "cuando vuelvas me contá la novela". Vino la pandemia y nunca más volví. Los mensajes de Wassap no sirven para una caricia ni para recostar un rostro en tu pecho. Así que diez mensajes y la pandemia cortó todo. No hay peor pandemia que perder algo que te hacía bien. La pandemia no solamente mata de matar, quebró amores y quebró conciencias.
Zomby me hubiese dicho: "hijo de puta dejá de romper las bolas con la colorada". Zomby se sube al bondi y ve a ratas robustas colgadas de pasamanos. Capital está llena de ratas, esas nauseabundas ratas que comen todo. "la literatura es una mierda Fabián" "¿por qué decís eso Noe" "porque tengo ganas de decirlo y lo digo" "¿te gusta Borges?" "un pajero que no cogía". Me dio risa esa definición y es acertada. Pero amo a ese pajero que fue Borges. Y gracias a que fue un pajero pudo escribir esa obra única. ¿Qué hubiese escrito un Borges cogedor y chupador de conchas? Hubiese escrito sobre polvos y sobre lenguas en vaginas. No sería Borges y no se estudiaría en la carrera de Letras.
Los zombies de Perinot se unen en matrimonio con un tajo en las muñecas. Y se muerden y se lamen. La novela de los zombis es alucinante.
Zomby conoce a una chica en el bondi. Hacen el amor y zomby le come el cerebro a esa chica humana de la normalidad del mundo zombies.
La novela de Mauricio Perinot es de los ochenta. Un país pos dictadura y una dictadura que trajo la pandemia de transformar a los argentinos en muertos vivientes y naturalizar la mediocridad y el sometimiento y la entrega de cerebros a los amos de Zombiamba.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 07 de febrero de 2021, ocho de la mañana)

sábado, 6 de febrero de 2021

Estoy hsrto.

El miedo al miedo

(f.a.g.)

La chica con la que salgo es miedosa. No entiendo por qué le tiene miedo a la velocidad, a los desclasados en moto (por no usar otro término más literario pero chocante) y tanto miedo al virus. Mira mucha TV. Los que miran mucha TV son miedosos. Tomo un taxi y el tipo me habla de cosas que te angustian: inseguridad, inflación y periodismo berreta. No tengo TV, no me interesa estar informado. Leo libros y mi vida son los libros, la literatura y el cine y la Historia y la Antropología y el Psicoanálisis. La información que brindan los medios un 98% es para crear miedo. ¿Qué importancia tiene una balacera en Zona Sur si vivo en Barrio Echesortu? ¿Me explico? No modifica nada en mi ritmo diario. Eso es un problema Judicial y policial, no le tiene que interesar al ciudadano medio. Pero los medios te machucan, te tiran basura y crean sociedades temerosas. El periodismo busca audiencias a cualquier precio.
Veo a un amigo y me habla del Gobierno.¡No me interesa nada del Gobierno!!! Quiero estar tranquilo, distenderne. No me interesa ni si vino un jugador nuevo a Newell's o a Central. Esos problemas no modifican nada en mi vida. Yo los llamo periodistas "sin medios", esa gente hiper informada que lo único que habla es de balaceras, inflación y política chabacana. Están muy influenciados por las redes, la TV y el peluquero del barrio.
Estaba hace unos años en Córdoba y llego a una altura considerable. Abajo está el agua. Me voy a tirar. Una chica con la cual salía se pone loca y me dice que no me tire. La miro y no comprendo su miedo. Y me dice llorando: "escuché hoy por la radio que se mató un chico saltando de mucha altura como esta". No le hice caso y me tiré. Casi me doy la cabeza con una piedra pero no pasó nada. La esperé abajo sentado mirando la naturaleza. Bajó corriendo y me miró triste. Le pedí un pucho y ahí me fumé un Marlboro y la altura era grosa. Acá estoy y sigo vivo.
El miedo es el arma más eficaz.

Fabián Ariel Gemelotti
(05/02/2021)

viernes, 5 de febrero de 2021

La modernidad

El virus

(f.a g.)

Hay una nueva modernidad. Una modernidad que destroza y avanza hacia convulsiones estomacales. El dolor de la modernidad es profundo y penetra las entrañas. Hay una vida que como una mandarina se abre en gajos y salpica el rostro. Estamos en la modernidad coronavirus. No es gratuito decir que el caronavirus está en el momento justo de la Historia. Ni antes ni después. Es el tiempo justo para que el virus esté ahí presente y transforme a la Historia. Son los tiempos de la hiper información y el virus juega su papel histórico. El virus es el paradigma de la nueva modernidad.
Hablar del virus no es fácil, es patrimonio de los médicos. También hablar de Historia no es fácil, pero todo el mundo habla de Historia. La Historia sufre manoseos y no es respetada como la medicina. La Historia no es una ciencia, y su discurso está ahí como marcando el ritmo de lo nuevo. Estamos en tiempos complejos porque el virus mata y mata. El virus es el cáncer del siglo 21 y come al sujeto como una célula cancerígena. El virus ha logrado sociedades temerosas y tibias, porque el virus es el programa en acción de las virtudes del presente. El virus ha logrado que nada se discuta y nada se oponga a su acción de contagio. Todos desconfiados y todos nos cuidamos. El virus está ahí presente en cada sujeto y cualquiera puede ser portador de la enfermedad. La enfermedad es la soledad, la falta de empatía y el virus sabe que vino como un asesino serial a matar y matar.
¿Existe el virus? No soy médico ni tampoco sé nada de medicina ni biología. El virus está ahí cuando veo TV o escucho algún comentario. El virus es una cosa y esa cosa mata. Al menos eso vemos por TV. Y la TV es la realidad de la modernidad. El virus es como si fuera una serie de TV por temporadas, ahí está y ya penetró tu alma y se transformó en una realidad de tus pesadillas nocturnas.
Un amigo me dice que casi muere del virus. Le creo, es un gran amigo. El virus es como la fé, se debe creer o estás condenado al pecado eterno. Y el pecado son las plagas del dios que crea miedos para que vos creas en él.
El virus no admite que se juegue, porque el virus es el discurso de la modernidad. Negar ese juego de Poder es correr peligro como las brujas medievales y la hoguera mediática está ahí para ponerte en el póster y prender la leña.
El virus es la modernidad y cada cual es hijo de su tiempo. Y el virus vino para transformar a la Historia y para quedarse incrustrado  en tu cuerpo como una enfermedad que mata tus ganas de vivir.
El virus es el discurso de la modernidad.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 31 de enero de 2021

La Iglesia

¿Qué es el Poder?

(f.a.g.)

El Poder en la nueva modernidad no es el Poder de antes. O quizás el Poder se fue transformando y estamos atrapados en el miedo. El Poder es el miedo. Asustar y crear pánico es crear fantasmas. Que China haga un hisopado por el ano es algo común. Pero esa información recorrió el mundo. Y los medios masivos hicieron la moneda. El Poder es dinero y para conseguir mucho dinero los medios transforman una información y crean un fantasma. Ese fantasma es el que habita tus miedos. ¿Por qué los medios están todo el día hablando del coronavirus? Porque el coronavirus es el nuevo "lenguaje" de la nueva modernidad. El virus ha venido a ocupar un lugar de poder y es el nuevo Poder. Estoy tratando de hablar de Poder, no de biología o medicina o de "si es real o no el virus" (eso no tiene importancia a la hora de hablar del virus) porque lo "real" también tiene su cuota de ficción. Y tampoco me interesa sentar una posición política, estoy hablando de otra cosa. La política es algo llano y está adentro del Poder. Es parte del Poder. El Poder es algo más invisible, algo que no podemos ver sin anteojos.
¿Qué es el Poder? El Poder es algo que transforma a la Historia, aplica su cuota y está ahí decidido a aplicar su cuota de transformación de la vida. La vida se transforma por el Poder. El Poder en la modernidad (o nueva modernidad como se dice a partir de la internet) está más violento que de costumbre. ¿La hegemonía es el Poder? No, lo hegemónico es simplemente lo hegemónico. ¿La Iglesia es el Poder? Lo fue quizás pero ya no tiene Poder y el Poder busca destruir a la Iglesia. No soy creyente y no trato de defender a una institución. ¿Las instituciones son Poder? No lo son, estamos en una nueva modernidad. Todo lo que pensábamos del Poder ya es viejo. Hablar de izquierdas y de derechas ya no tiene sentido. ¿Dónde está el Poder? A eso quiero llegar y para eso estoy ensayando en este ensayo.
Lo viejo ya ha muerto. Los conceptos de Poder hasta los setenta eran las instituciones: Iglesia, Justicia, Estado, Gobiernos. Ya no podemos hablar de ese Poder, porque el Poder se ha ido transformando y el Poder está en otro lugar ahora. La política institucional es parte ahí donde está el Poder, pero no es el Poder concreto. El Poder está en el dinero. El dinero es el Poder. ¿Cómo se hace dinero? Ya no le sirve al Poder las instituciones, porque el Poder genera dinero de otra forma. El miedo es el Poder. Y el 2021 nos encuentra sumergidos en el Poder real.
Pero no caigamos en lo superficial, porque sería fácil echarle todo el peso de la vida al dinero. ¿Por qué digo que el dinero transforma a la nueva modernidad? El Poder está ahí donde antes lo veíamos sin anteojos. ¿Los Masones o grupos monopólicos son el Poder? Bueno, no caigamos en pavadas. Esas son ficciones estúpidas para buenos filmes. No tiene sentido explicarlas. Cuatro desquiciados no hacen al Poder.
¿Qué es el Poder? He dicho que el dinero es el Poder. Pero siempre fue Poder, pero de otra forma. Esto no es Rusia o China contra Estados Unidos. Plantear que un Estado es el Poder es caer en el Agente de CIPOL. Y el Poder no es un buen filme o una serie del cable. El poder es el dinero y para conseguir el dinero se crean fantasmas, los cuales crean sociedades temerosas y con mucho terror. El Poder de la nueva modernidad a partir de la internet es el "miedo". Ahí está el Poder. Ya no interesa las izquierdas y las derechas, porque a la hora de hacer dinero el mundo actual se globaliza. ¿Para qué destruir al mundo con una bomba atómica si para conseguir la cuota de Poder hay otras formas globalizadas? Los fascismos y comunismos ya no tendrían forma de adquirir Poder, porque el mundo de la internet y lo global no necesita del autoritarismo clásico para adquirir Poder. El Poder está en otro lugar y ese lugar no es tan fácil verlo. Hay que tirar todo lo aprendido porque ya no sirve, hay que empezar a pensar nuevamente qué es el Poder.
El coronavirus transformó nuestras vidas y tiene ahí su cuota de Poder. Pero el coronavirus es un instrumento nada más. Los medios masivos hablan todo el día del virus; es la información más potable para generar dinero. El miedo es dinero. El terror al contagio genera pánico y depresión colectiva. Y la violencia individual se hace potable con el insulto y la agresión.
En un mundo donde escribir con errores ortográficos y redactar mal es algo "normal" y donde los medios deforman el lenguaje demuestra que todo lo que hacen los medios es crear "miedo" y "pánico" donde el pensamiento queda anulado en provecho de la modernidad.
¿Qué es el Poder y dónde está el Poder? Esto es un ensayo no es el noticiero de la TV o un artículo que habla de "verdades" por internet. Ensayé sobre qué es Poder no hice política de laboratorio para agradar a alguien.
Tratar de hablar sobre Poder no es hablar de "verdades" porque "verdades" son revelaciones "mediáticas". Los medios hablan de "verdades absolutas" y sabemos que ahí está la cuestión. ¿Qué es el Poder? El Poder es "ciego" y avanza a manotazos en la obscuridad.  Mientras tanto la gente se pelea por la superficie del Poder, porque es más fácil agredir e insultar que ponerse a pensar.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 31 de enero de 2021, una y cuarenta de la tarde)

viernes, 29 de enero de 2021

Céline

Céline

(f.a.g.)

¿Qué sería de la literatura sin Ferdinand? ¿,Qué sería de la literatura sin Viaje al fin de la noche? Céline, siempre Céline. El escritor del odio, el "traidor" traicionado por todos. El escritor antisemita y panfletario del París ocupado por los nazis. Céline el escritor del asco y el vómito. ¡Cuánto odio en sus novelas!!!! ¡Cuánto estilo en frases contundentes y sin metáforas!!!! Hay un antes y un después de Céline. Céline el Cervantes del siglo 20, pero el Cervantes del odio y la desesperanza. En Céline no hay esperanzas y futuro. Todo está perdido, como cuando narra el destrozo personal pos Segunda Guerra. Recluido en un castillo escribe su mejor escrito del odio: De un castillo a otro. Ahí está todo. En ese estilo sin puntos y aparte, sin comas y donde no hay una linealidad concreta. Ese era Céline, el escritor del odio.
Pero Céline, siendo un escritor del odio, ilumina a la humanidad mejor que cualquier escritor del amor. El odio es lo que canaliza su esperanza de vivir. Sin odio no hay vida posible y la única vida posible está en la traición. Céline fue traidor de los ideales de "progreso" de esa humanidad que vive en una fachada de mentiras y deshonestidad. Céline fue honesto como casi muy pocos. Céline, el escritor descuidado y no tan prolijo pero de frases exquisitas y estilo culto y llano y panfletario.
Los panfletos de Céline te amasan el alma. Céline y nada más en la vida. No hay otro. Nunca habrá otro igual.
¿Qué sería de la literatura sin el odio y sin el vómito? La literatura es odio, porque del amor a la humanidad no puede nacer literatura.
Gracias Céline por ser tan hijo de puta con la humanidad.

Fabián Ariel Gemelotti
(29/01/2021)

jueves, 28 de enero de 2021

Internet.

Apoyo masivo a Juan de los Palotes

(f.a.g.)

En Facebook se escribe con pésima ortografía, sin puntuación y las frases son cortas. En una frase se quiere resumir una idea que lleva por lo menos una página explicarla. Eso es Facebook. Pero eso no interesa, cada cual que use su ortografía y escriba como quiera. Nunca escribiría con lenguaje "inclusivo", pero tampoco me molesta. Cada cual escribe como puede o como guste. De eso se trata la libertad de expresión. Pero me divierten los grupos de opinión de las redes, son muy primitivos y muy violentos. Hay insultos, agresiones personales, racismo, homofobia y miles de cosas más. Se pelean como en una cancha de fútbol. Macristas contra albertistas. Mitristas contra rosistas. Los que defienden a Batman contra los que defienden al Zorro. Nunca me pondría a debatir ni hacer una pregunta en esos grupos. Pero me gusta leerlos, de punta a punta. Una vez me causó risa un muchacho que defendía a muerte al Gobierno Nacional. Enfrente tenía otro que lo cuestionaba. Se insultaban a morir. Escribían con miles de errores ortográficos y ninguno tenía idea de conceptos económicos. Hablaban fanatizados, con odio y cada cual buscaba la ofensa personal del otro. Hice captura de pantalla y esos diálogos van a un ensayo que estoy escribiendo sobre Facebook. Un libro que empecé hace un mes, escrito en los ratos libres y viendo qué es Facebook y el nivel educacional y económico de los que juegan ahí. En las redes tenés de todo, la mujer romántica, el Gordo, la vieja que se saca fotos con piernas sueltas y es ridícula. La chica hermosa que seduce. El agresivo que insulta. La vieja que habla de Dios. El religioso, el poeta, el lector de libros aburridos, la que tira las cartas. La feminista fanática y la anti feminista fanática. El.peronista que justifica todo. El gorila pobre. Todo está en las redes. Por eso es potable un libro sobre Facebook, desde mi impronta y estilo. Algo personal que va saliendo.
En Facebook está todo. El mundo moderno es virtual. Mi vecina tiene una cuenta en Facebook. El marido es celoso. Mi vecina tiene una cuenta secreta. Se hace llamar "....." y ahí se saca fotos del culo y las tetas tapaditas. Nunca muestra la cara. Pero tiene 500 "me gustas". El otro día miro quién pone "me gusta ahí" y están muchos conocidos. El marido no debe saber porque si lo supiera se pondría muy loco. Lo conozco, el Gordo trabaja de sol a sol y su mujer tirada en la cama todo el día es la reina de las redes sociales.
Me divierte leer esas cosas, nunca pregunto ni hago comentarios. Cuando los he hecho me han agredido mal o no respondido. No me interesa debatir ni pelear.
Las redes sociales son un reflejo de la sociedad actual: agresiones y frustraciones personales que se reflejan en palabras hirientes al otro. mientras más se lastima al oponente es como que más goce hay. El fanático quiere insultar y piensa que tiene una verdad "absoluta" y que el Otro es un enemigo a muerte. ¡Son redes, es virtual! Las redes son para que se descargue adrenalina y que nadie protesta en la vida "real". La protesta debe ser en las calles no por internet, porque las redes son parte de los medios masivos. Los medios contienen y ocultan lo que es "real" y la realidad de la vida no es algo virtual.
En un mundo cada día más agobiante y más opresivo las redes van a ser el soporte de la modernidad. En un mundo donde se vive con miedo, encerrados y sin posibilidades de modificar cosas las redes son el trampolín a la fantasía. En las redes hay hambre de muerte y hay sobre todo esa necesidad de destrozar lo que el otro piensa. Y no se trata de libertad de opinión, porque la libertad no es posible cuando no elaboramos una idea propia. Una idea no es posible cuando el odio alimenta nuestra vida virtual.
Pero es muy divertido ver lo mal que se escribe en las redes, el fanatismo, el odio y el nivel por el suelo del pensamiento. Si este es el futuro de la humanidad hasta acá llegó la vida. El futuro es el presente, porque el presente ya es futuro.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 28/01/2021)

Los rosaeios.

La moto rota

(f a.g.)

Si uno se estaciona en una estación de servicios, baja de la moto en ojotas, un pantalón todo roto, barbudo y las manos con grasas, los empleados te miran mal. Empleados que deben ganar treinta o cuarenta mil pesos, pero al ver la barba mal cortada y la moto chocada y rota te miran con asco. No es que piensen que uno es un ladrón, a uno lo conocen de ir por años. Es la reacción lógica de ver suciedad en la ropa del cliente. Pero cuando el cliente va a pagar pela billetes de mil pesos y en la billetera lleva la cantidad de dinero que el empleado gana en dos semanas. Uno pide Marlboro en caja y chocolatada y un sánguche y son casi seiscientos pesos. Uno lo da con naturalidad, porque uno no es pobre y $600 es una moneda de cambio.
Las apariencias hacen al funcionamiento de los negocios. El comerciante no tiene grandes ingresos, a no ser que sea próspero. Pero

miércoles, 27 de enero de 2021

Ultimos dias

Las penas y el olvido

(f.a.g.)

A Mendizábal es un asesino a sueldo. A Mendizábal es obsesivo y el mejor en su oficio. Pero se da cuenta que él forma parte de un juego y ese juego no le pertenece. A Mendizábal es un engranaje al servicio de intereses mayores, al servicio del Poder. A Mendizábal es un empleado de los verdaderos asesinos. Adolfo Aristarain filma el mejor policial argentino en 1982 y elige al mejor actor que ha dado la Argentina: Federico Luppi. Soledad Silveyra está que la rompe y Luppi lo sabe (A Mendizábal también): "cogeme hijo de puta", le grita mientras A Mendizábal la tiene arrinconada contra la pared y el arma ahí en la mano. A Mendizábal tiene que matar a Kulpe, y lo investiga y toma fotos. Se obsesiona como nunca. Le encargan ese asesinato y A Mendizábal sabe que en plena dictadura pasará desapercibido, un homicidio más para las tapas de los medios masivos. La gente se ha acostumbrado a la muerte. La muerte es algo cotidiano. Pero lo que no sabe A Mendizábal es que este juego de muerte y que tanto lo obsesiona está relacionado con hechos anteriores a la dictadura.
Durante la dictadura militar matar y encontrar cuerpos en la vía pública era parte del paisaje de la vida diaria. Un amigo de la facultad un día borracho en un bar cerrado hace años me dijo llorando: "me torturaron y el torturador me decía 'comunista puto sos un monto hijo de puta'. La picana me la pusieron en los huevos y me hacían saltar en la madera adonde estaba acostado". Mi amigo era más grande y fue militante de Montoneros. Cursamos juntos un par de materias de Historia. Ese día, los dos estábamos muy borrachos, le pregunto si odiaba al torturador: "a ese hijo de puta no, vos sabés qué me dolió Fabián; nadie podía comprender lo que fue mi dolor. Duele más que no te crean que la picana".
Federico Luppi fue el gran actor de los ochenta. En 1983 trabaja junto a Víctor Laplace en No habrá más penas ni olvido. En últimos días de la víctima el asesino es uno más entre miles de asesinos. Es un policial con estética propia y las obsesiones juegan un papel fundamental. Héctor Olivera en No habrá más penas ni olvido pone en escena las luchas entre el Peronismo de izquierda y el peronismo de derecha, el sindicalismo obsecuente y fiel a los servicios y al empresariado. En una tranquila localidad, un pueblo olvidado y donde todo es familiar y tranquilo, se desata una lucha feroz entre "comunistas y peronchos". Víctor Laplace es un líder de derecha y para él todos son "rojos, comunistas y peronistas no fieles a Perón". El auto pasa y suena la marcha Peronista y el pueblo de la localidad sigue su vida diaria sin importarles los símbolos partidarios. La derecha usa el simbolismo. Saben que Perón es palabra "sagrada"y aunque el pueblo tenga otras prioridades impondrán sus "verdades" y el látigo será la arma contra los "rojos". La Triple A persigue y mata "comunistas", para las tres A Montoneros "era una pandemia de comunistas".
La dictadura militar institucionalizó la muerte. La Argentina de la dictadura empieza a gestarse con los intereses del capitalismo financiero. Había que destruir la industria nacional y abrir los mercados y las muertes y desapariciones fue la forma de crear miedos y terror. Se hizo cotidiano matar, y quien se oponía era "rojo". La dictadura destroza la economía, la pobreza empieza a crecer y las villas miserias se hacen parte del paisaje urbano. A Mendizábal es un asesino a sueldo. Y como asesino es parte del paisaje cotidiano. Pero él no sabe que está en un juego de intereses de dinero y poder. Al darse cuenta ya es tarde, son los últimos días de la víctima. Federico Luppi es un "rojo" en No habrá más penas ni olvido. Es un "rojo" sin querer ser "rojo". Víctor Laplace ve enemigos en los locos y los que él quiere que sean enemigos. La dictadura necesita crear enemigos y necesita matar y matar. Sin muertes y sin miedo no se hubiese podido imponer un capitalismo de mercado y para imponerlo se crea deuda y la deuda se transforma en un monstruo que va comiendo poco a poco a la industria nacional. Menem después aplicará todo y terminará la obra iniciada por la dictadura.
En 1982 Fernando Ayala dirige Plata dulce. Teodoro Bonifatti (Federico Luppi) es un empresario de botiquines. Trata de hacer plata con la "bicicleta financiera". La dictadura es un "paraíso" que muchos aprovechan: auto caro, viajes y casa nueva. Pero no todo es felicidad. La plata financiera pasa factura. Y Bonifatti queda culo para arriba. La plata nunca es dulce en las mesas de dinero.
Tres filmes nacionales. Tres historias. La dictadura fue un monstruo al servicio del capitalismo financiero y ese monstruo se comió nuestra industria nacional y fue el comienzo del desempleo y la pobreza y la plata dulce.

Fabián Ariel Gemelotti
(27/28 de enero de 2021)

martes, 26 de enero de 2021

Descarte

El otoño del capitalismo

(f.a.g.)

Richard Gere es un hombre maduro, tiene mucho dinero. Es propietario de un restaurante prestigioso de Nueva York. Es un hombre con mucho carisma. Y tiene muchas mujeres. Pero nunca conoció el amor a pesar de tener mucho sexo. Un día conoce a una joven muy bonita (Winona Ryder) y se enamoran. Con ella aprende a valorar a la mujer y siente por primera vez lo que es amar. La joven tiene una enfermedad mortal, y se va a morir. Pero el filme habla de optimismo. La joven lo ama y le va mostrando el camino al amor. Estoy hablando de Otoño en Nueva York, el filme del año 2000 de Joan Chen. ¿Qué es el amor? ¿El amor es posible?
El filme Otoño en Nueva York es muy bueno, pero me aburrió en su momento cuando lo vi en el cine. Estaba con una chica y la veía lagrimear y eso me molestaba. Era chico y el cine romántico me aburría. ¿Qué es el amor? Después la volví a ver y empecé a ver mucho cine de amor. Debe ser la edad, cuando vamos envejeciendo nos entra la nostalgia.
A todas las chicas en los 90 les gustaba Ghost, la sombra del amor. Ese amor pasional que va más allá de la muerte. Tenía una novia que lloraba cuando veía este filme. Tiempos de VHS y de un solo televisor y mientras ella veía cine de amor  yo leía un libro. Pero un día me vi el filme entero, estaba solo y puse el video. Me gustó, especialmente el pelo corto de Demi Moore. Tengo una obsesión con el pelo corto en la mujer. Me gustan mucho las mujeres de pelo rojo natural y corto. (el filme muestra pelo negro y corto y se impone la moda) Debe ser que ese filme marcó mucho generacionalmente.
¿Qué busco decir en este ensayo de tres líneas? Hablemos del amor y de poseer al ser amado. El capitalismo es poseer cosas, un auto, una casa, libros y un ser amado. Sin poseer algo no somos parte del sistema. Al igual que en el amor el acumulador capitalista es dueño del asalariado. El pago de un salario lo hace dueño por unas horas del tiempo que vende el asalariado. El trabajador vende su tiempo por dinero. Y hay un poseedor, el que compra ese tiempo y esa fuerza de trabajo por un salario. El capitalismo es hacerse dueño de personas físicas por dinero. ¿Pero el amor? En el mismo sentido de poseer personas por un salario, en el amor se posee por la moral que estructura la vida comunitaria. El esposo cree que su mujer debe ser su objeto de consumo sexual. Y su mujer piensa lo mismo. Si hay infidelidad hay "traición" al mandato de poseer. El capitalismo nos hace esclavos de los sentimientos. El capitalismo es como la esclavitud donde el dueño del esclavo determinaba la vida de su "objeto de consumo". El esclavo era considerado un objeto. En el capitalismo todos somos "objeto" de algo: el asalariado del patrón y el novio de la novia y la novia del novio. Por más que nos digamos "liberales" en lo sexual, la posesión existe. Y existe porque de otra forma el sistema de posesión se quebraría y al quebrarse el sistema se agrieta y como una pared con una rajadura se va cayendo ladrillo a ladrillo.
Las comunidades anarquistas trataron de quebrar este orden. Vivían libremente sin pareja y sin posesión. Tenían sexo libre. Los hijos eran de la comunidad y no de una pareja. Pero el anarquismo era también una posesión. Se convirtieron esas comunidades en fanáticos obsesivos. Y castigaban al que tenía un sentimiento. Al final terminaron poseyendo a sus miembros como se posee a un objeto.
El capitalismo toma todo y no deja hueco por donde escapar. Todos somos parte del sistema, hasta el vagabundo que duerme en un colchón tirado en el suelo. Nadie puede escapar a la moral y a la ética.
La libertad es una ilusión más que nos mantiene con vida. La vida es necesaria para el sistema, necesita de la vida para que haya mano de obra. Los niños y los viejos no son mano de obra. Los niños  el día de mañana serán fuerza de trabajo y los viejos ya no cumplen ninguna función. El sistema se los quiere sacar de encima. El sistema necesita gente fuerte, saludable y dispuesta a ser explotados. Necesita familias constituidas y alegres y que vean TV y se eduquen y sean sentimentales. Hombres "honestos", porque la "honestidad y los sentimientos de un mundo mejor" son las herramientas para mantener el sistema de explotación.
"No hay nada más lindo que la familia unidad", la mejor frase que he escuchado resumiendo la vida del explotado.
Hablando de amor, me manda mi amor un mensaje por Wassap preguntando qué estoy haciendo.

Fabián Ariel Gemelotti
(26/0/2021, 23:45 horas)