martes, 9 de febrero de 2021

Tachuela

Botella de Coca Cola y el Tachuela

(f.a.g.) (revisado)

Botella de Coca Cola era culón y su cuerpo era regordete y su cabeza chica. Era como el envase de la Coca Cola. Botella era sediento y tomaba mucha agua. Botella era un amigo de mi primo y lo mataron una noche que salía de un boliche. Tachuela lo mató, un tipo cabezón y delgado y de culo chico. Pero El Manteca con Dulce lo vio a Tachuela empuñar el arma. Entre Coca Cola y Tachuela hubo amistad pero después hubo odio por la Masita Ópera, una chica rellenita y con crema que endulzaba la vida. Parece que Coca Cola se quiso comer a la Ópera y Tachuela se la mandó a guardar. Tiempos de carnavales.
El camión del marido de la Delia se paraba en la esquina. El Daniel cargaba los baldes y en dos canillas de pasillos se llenaban los globitos. Se ponían en los baldes y al camión subían todos. La Masita Ópera en minifalda subía a lo guacha y acomodaba su carne apoyando en algún pantalón abultado, regordeta pero de culo firme. Cabeza y Tachuela eran los que dirigían al ejército de mojadores. El Miguel era el padre del Daniel. El Miguel un gordo muy gordo. Le costaba subir al camión y desde abajo dos pibes lo alzaban del culo y el Miguel quedaba ahí con el culo al aire cuando el short se iba bajando. La raya mostraba un culo mal limpiado y pedazos de mierda entre el calzoncillos y su pantalón short. Bajaba el Tachuela y ya entre tres subían al Miguel. El camión iba por el laberinto de Barrio Sarmiento y cuando una mina se cruzaba en el camino los globos reventaban su cuerpo. Y como postre un balde con los meos del Miguel. Era carnaval, era el camión mojador.
Fue famoso ese camión y fue una pesadilla en Barrio Sarmiento. Era chico y miraba al camión pasar. Un día me grita mi primo que suba. Y subí trepando y me fui al fondo. Ese día el camión estaba muy cargado, unos veinte pibes y diez mujeres. Desde atrás le miraba el culo a la novia de Verga Larga. La mina tenía un culo perfecto y entre globos y globos siempre le tocaban el culo. El Miguel estaba feliz en el camión mojador, se tiraba pedos y apuntaba con los globos por toda Avenida Alberdi.
Parece que Botella se quiso voltear a la Ópera y Tachuela lo mató.
Tiempos de carnaval. Tiempos del camión mojador.

Fabián Ariel Gemelotti

No hay comentarios.:

Publicar un comentario