sábado, 29 de febrero de 2020

Soy peronista

¿Soy Peronista? 

(Pensamiento político)

(f.a.g.)

Estos últimos meses me puse a pensar si soy Peronista o soy de izquierda o anarquista o qué soy. Siempre estuve a la izquierda de todo, nunca en el medio y menos a la derecha. Soy Peronista por mi familia. Me crié en un hogar Peronista. Milité en el Peronismo. Pero siempre a la izquierda. Voté a Menem en 1989, ¿engañado o por nostalgia? Creo que por nostalgia, porque el peronismo es eso: nostalgia por los símbolos del movimiento. Pero también el Peronismo es ideología y clasismo. Y yo estoy con el peronismo de base, clasista y contra la oligarquía agraria y contra la burocracia sindical. Hay muchos Peronismos, pero yo me ubico bien a la izquierda. Y si soy de izquierda nunca podría apoyar a este Gobierno. No apoyo a este Gobierno porque no cumple con lo que es el Peronismo que yo profeso. No cumple con lo que uno votó en octubre, porque nuestro voto no quería sumisión al FMI y tampoco quería ajustes salarial ni persecuciones políticas. Yo quería un peronismo contra la oligarquía agraria, porque ahí se concentra la acumulación capitalista.
Poco a poco van a ir tocando los bolsillos de cada sector, a todos les va a llegar el ajuste. Hoy soy yo y mañana podés ser vos. Así comenzó el Menemismo, primero fueron los ferroviarios y después fue Aerolíneas, Entel, Correos y todos. Este Gobierno viene por todos y está dispuesto a todo y no tiene límites ni miedos en tocar tu bolsillo.
¿El Peronismo es revolucionario? El Peronismo sí es revolucionario, porque el Peronismo le da identidad a la clase trabajadora y la incorpora al consumo capitalista. Y eso es revolucionario, en un país donde la oligarquía era la dueña de todo. Pero el Peronismo también es patronal, porque cede también su pedazo de torta a los empresarios y permite la explotación capitalista. Esa conciliación de clase Peronista es la que fragmenta al Peronismo y lo divide dentro del movimiento. El Peronismo tiene muchas lecturas posibles, desde Cooke pasando por Montoneros y enfrente la burocracia sindical y en el medio los tibios del movimiento, que balancean según las circunstancias.
Nunca podría apoyar a un Gobierno como este que nos somete, que niega a los presos políticos del macrismo y que da migajas y se somete a los intereses del agro en pos al mandato del FMI.
Sí, soy Peronista. Muy Peronista. Siempre a la izquierda de todo en mi vida. Nunca en el medio y menos a la derecha. No podría apoyar a este Gobierno nunca, porque este Gobierno es la continuación de las políticas de vaciamiento de Macri y Alberto es sobre todo un disciplinador de la ideología Peronista y está corriendo del lugar revolucionario que alguna vez tuvo el Peronismo y llevándolo a la derecha. En definitiva el Peronismo está marchando hacia la conciliación con los intereses del gran capital. El peronismo oficialista actual es de derecha pero se vende como progresista. Así comenzaron los fascismos y así nació también las tres A. Pero este es otro mundo y los monstruos de estos tiempos se llaman mercado y conciliación. Una conciliación de clases al servicio del capitalismo y del Imperialismo. Y eso no es Peronismo.

Yo soy peronista. Los que no son Peronistas son los que apoyan a este Gobierno, pero te corren con el discurso que son Peronistas. Un mundo al revés es la consecuencia de 4 años de macrismo donde las centrales obreras fueron funcionales al modelo macrista y tan culpables del endeudamiento como lo fueron los macristas. Así que no me vengan con que este Gobierno vino a reconstruir el país. Al revés, vino a hacer la última entrega y entregar al país en bandeja al FMI.

Fabián Ariel Gemelotti
(29/01 febrero/marzo de 2020)

viernes, 28 de febrero de 2020

La política

La política es un gran negocio (ensayo)

(f.a.g.)

A veces pienso que no se puede ser tan intenso y sincero cuando se escribe, porque eso hace que uno caiga en la pasión. Y la pasión no es la razón. Y no sirve, porque te llenás de enemigos sin ninguna razón. Hoy subí algo a internet muy pasional, esos escritos cortos que no me sirven a mí y tampoco sirven para explicar algo. Y alguien me dijo algo ofensivo: "te vas a quedar solo si seguís pensando así. Y creo que no estás preparado para eso  Y yo también voy a alejarme". Digo ofensivo porque en esa frase se encierran cosas personales, y es como decirle a alguien: "sos un infeliz porque pensás así". Es una especie de chicana bien armada para destrozar la voluntad de alguien. Pero yo estoy preparado para eso, y acostumbrado a los golpes de la vida. Mi familia sufrió la dictadura, mi tía exiliada, un tío muerto e ingresaron los servicios a mi casa en 1977 y revolvieron todo a punta de pistola en la nuca de mi padre y madre y a mi hermano y a mí también nos pusieron una pistola en la cabeza siendo niños. En los 90 mi padre pierde el trabajo por las privatizaciones. A mí en 1996 me censuran mi primer libro publicado y lo sacan de las librerías y secuestran los ejemplares. Único caso en la historia de la ciudad de censura y prohibición de una obra literaria. Y miles de cosas más. Si sobreviví a todo eso, puedo sobrevivir a miles de cosas más.
Hoy pensaba en todo esto y me amargaba. Y lo hablaba con amigos que conozco de hace años y saben de mi vida. Hoy también pensaba si uno no comete un error en criticar tanto y esas críticas terminan embarrando lo que uno quiere decir. Mientras pensaba me suena el teléfono a las seis y pico de la tarde. Era María Sol desde Capital Federal. Y me preguntaba si estaba llegando a Retiro. Le dije que no iba este finde. Ella me esperaba. Pero salí mal del trabajo hoy, muy estresado y cargado de tensión y me subí a un taxi y me vine a mi casa a dormir unas horas y me olvidé de avisarte que no iba. Esa conversación me hizo bien porque María Sol me dijo que me ama y me extrañó muchísimo. Tengo que admitir que tengo mucho ego con las mujeres. Necesito que me quieran las mujeres. Necesito tener muchas mujeres. Muchas. Y soy pretencioso, mujeres muy lindas. Y de clase media. En eso tiene razón mi detractor que me dijo que voy a quedarme solo y no voy a bancarme la soledad . Tiene razón que no me bancaria la soledad, la soledad femenina nunca me la bancaria. Necesito del sexo como el borracho del alcohol. No puedo vivir sin mujeres ni sexo. Creo que nunca estuve más de diez días sin hacer el amor. Ahí sí tiene razón, yo no puedo bancarme esa soledad. Amigos hombres tengo muchos, pero la amistad es algo sagrado. Cuatro grandes amigos se suicidaron, y tengo cinco amigos leales ahora nada más. Los demás son conocidos. Y mis grandes amistades son del trabajo. Y un solo amigo por fuera de mi trabajo. Creo que la verdadera amistad es algo de clase. No podría tener un gran amigo por fuera de mi actividad laboral. Sería muy difícil sostener esa amistad. Ni muy ricos ni muy pobres. Clase media, diríamos. No es por desprecio ni nada de eso, simplemente por una cuestión de identidad y temas afines. Uno de mis mejores amigos es alguien importante. Lo conozco hace más de veinte años de la facultad. Un gran tipo. Una persona humana. Un laburante a destajo. Se baja de su gran cargo y hablamos a lo llano. Hemos militado juntos hace años en el trotskismo revolucionario. Un tipo muy leído y muy inteligente. Más grande que yo y aprendí mucho de él.
Creo en las clases sociales. Me crié en un ambiente Peronista, pero siempre fui crítico al Peronismo. Y creo que la política es un gran negocio. Mientras yo me peleo con alguien trabajador como yo por política, los políticos hacen sus negocios. Es un negocio ser diputado o senador, y no hablo de corrupción, hablo de negocio. Negocio porque toda la familia de los políticos terminan ubicados en puestos en el estado. Eso es algo que nadie ve, entonces el kirchnerista, el macrista, el radical y todos se emparentan porque viven del negocio política. Hoy le toca a X y mañana a Y. Y mientras tanto bajan línea para que nosotros nos vivamos peleando e insultando y agrediendo gratuitamente. Ellos hacen el negocio. Cuidan lo suyo, porque viven de la política. Por eso me parece una jugada jodida eso de cuestionar a jueces y funcionarios de carrera judicial, porque el juez es un trabajador jerarquizado. Nada más. Aporta a una caja y labura. El político no aporta y se jubila y vive de los aportes previsionales de otros. Y yo me peleo con X y X me dice "fracasado y te vas a  quedar solo en tu pensamiento". Pero X es un trabajador, es mi misma clase social. Es lo que Maquiavelo decía "divide y gobierna". Entonces se inventan los partidos políticos, y se divide a la gente en peronistas, radicales, troskos, Socialistas y lo otro. Y católicos, evangelistas. Y abortistas y no abortistas. Entonces todos se viven insultando y peleando. Mientras tanto el político hace sus negocios. Y vive de la política. Así pasa también con el sindicalista. Pero los que laburan son las bases, que sufren el maltrato laboral y ponen el cuerpo ante la patronal. Lo que Cicerón decía: "la política es el arte del engaño para que el esclavo sea esclavo".
Todo pasa por las clases sociales, y la conciliación de clase es un engaño del político para mantener su negocio. ¿De que sirve pelear entre laburantes K y M y T?  De nada, porque los tres son clase trabajadora. Los tres deberían unirse contra los verdaderos opresores que son los políticos de clase que son los que negocian con la patronal la opresión del trabajador. Esto que suena tan simple es lo que casi nadie pude asimilar. Entonces viene alguien laburante y dice: "Kristina Yegua" y van otros laburantes también y lo revientan a trompadas. En esa pelea se pierde la identidad de clase.
No sirve ser tan intenso en una sociedad tan tibia y tan ganada por el negocio de la política. No sirve escribir tanto porque nadie lee con la razón. Se lee como se ve un partido de fútbol y en la tribuna de la vida el Peronista obrero se abraza al empresario explotador Peronista. Se abrazan porque en ese abrazo se rompe la conciencia de clase en pos de ideales políticos y no clasistas.
Es así. Pero cuesta entenderlo.
Ahora sí me como la hamburguesa y me tomo mi cerveza. Me lo merezco porque soy un laburante y nadie me regala nada.

Fabián Ariel Gemelotti (sábado 29 de febrero de 2020, una de la madrugada)

lunes, 24 de febrero de 2020

La locura

Los obsecuentes que defienden a Alberto (escrito político)

(f.s.g.)

Estamos viviendo tiempos muy chotos. Todo es confuso y cada paso de este Gobierno recibe aplausos de los aplaudidores de siempre. Hay gente que aplaude todo de Alberto. No es que le tenga una bronca personal, a mí Alberto no me conmueve en nada. Y no me parece buena persona. Sobre todo me cae mal su hipocresía. Y sé lo que es Alberto, y lo que representa. Los sapos no me los como, he sido militante peronista.  Ayer escuchaba lo que dijo de los militares, esa reconciliación que él habló. Después pidió disculpas, pero las disculpas de un Presidente suenan a falsedad. Es un Presidente de la Nación, y los Presidentes no pueden decir lo que él dijo. Alfonsín, que hizo punto y aparte y también habló de reconciliación, también cometió pecados de ese tipo. Pero Alfonsín era un tipo inteligente  y culto, cosa que no lo es Alberto. No soy alfonsinista, pero me llegaban sus discursos. Recuerdo su discurso ante la Sociedad Rural, ahí Alfonsín puso los huevos y marcó un paso decisivo contra la oligarquía agraria. Pero Alberto nunca me cayó bien, me suena todo lo que dice a discurso armado y mucha falsedad. Ya he escrito que es la continuación de Macri pero con una sonrisa y que llega al Poder porque Macri ya era historia y no le servía al FMI. Alberto vino para pagar la deuda, esa es su misión y para eso está acá. Y se pagará a costa de ajuste, represión, inflación y reducción salarial  y todo el engranaje de los gobiernos neoliberales. Eso ya lo dije, escribí miles de artículos sobre el tema.
Pero lo doloroso de todo esto es la gente que todavía cree ciegamente en Alberto. Y los intelectuales que lo defienden. Leo a Pablo Feinmann escribir hace meses boludeces. Un gran escritor comprado por el Gobierno. Y a Horacio Gonzáles y a miles más que se han convertido.en bufones de Alberto. Y Página/12 que de ser un gran diario pasó a ser un diario obsecuente. Y a C5N que cada día da más asco, lleno de economistas liberales que hablan de reducir salarios y "privilegios". Lleno de alcahuetes de Alberto por donde busques. Unos hijos de putas en C5N. Pero los peor son los amigos que justifican todo. Un amigo del trabajo hasta llegó a decirme que deben reducirnos el salario para ayudar al estado a pagar la deuda. Yo no podía creer lo que escuchaba, hemos militado juntos en las bases gremiales. Ya no me saluda más. No pierdo nada, es un pelotudo ganado por Alberto. Pero así me pasa últimamente con mucha gente. Miles de gente que se enoja mal y no toleran un escrito contra Alberto. Gente que se aleja porque uno critica al Gobierno. Hablan de libertad pero no toleran una crítica. Me recuerdan a los macristas, que actuaban igual en 2016. Ahora ya no existen los macristas. En cuatro años no van a existir los albertistas. Pero en un país de poca memoria en cuatro años todos se van a olvidar de que alguna vez hubo gente que defendió el pago de la deuda y a Alberto. Seguramente dentro de cuatro años la gran mayoría criticará a Alberto y andarán eligiendo a otro Alberto. ¿Quién surgirá para seguir los lineamientos del FMI? No lo sé, pero sí va a surgir algún líder de pacotilla simpático y que haga empatía con el pueblo. Y volveremos al engranaje de la Historia y así eternamente. ¿El pueblo nunca va a entender que todos estos líderes responden a intereses internacionales y que usan la voluntad del pueblo para llegar al poder? Cuando entendamos esto recién ahí podremos construir un país libre y soberano sin líderes imperialistas.
Mientras tanto la inflación es galopante y come el salario día a día. No hace falta que ningún economista nos de cátedra. Andá al súper o al almacenero y ahí vas a ver qué los precios no tienen control y que tu salario está sujeto al pago de la deuda. Pero los obsecuentes que defienden a Alberto te van a negar la realidad con su mejor sonrisa.

Fabián Ariel Gemelotti
(Martes 25 de febrero de 2920, una de la madrugada)

Tiempo libre

La muerte del tiempo libre (ensayo)

(f.a.g.)

El celular, ese aparatito de mierda que todos tenemos mató el tiempo libre. Lo hizo bolsa, nos alineó en un pensamiento colectivo y nos aliena la vida cotidiana. Antes del celular había tiempo para todo. Había libertad de movimiento, nadie sabía dónde estabas ni si estabas acá o allá o simplemente no estabas. Y no estoy hablando de hace muchos años atrás, hablo de hace diez años cuando el Wassap no existía. Había tranquilidad y la soledad era algo muy lindo. Y si retrocedemos veinte o veinticinco años atrás no había internet para todo el mundo. Era hermoso eso, las enciclopedias eran nuestra internet. Se leía mucho, y las conversaciones eran enriquecedoras. Te sentabas en un bar con un amigo y hablabas horas y horas sin la interrupción de un celular, sin noción del tiempo, y sobre todo sin ese conocimiento alienante que sale de la internet. El que sabia sabía porque leía, y todo era más claro. El que leía libros se notaba, y hacía la diferencia del resto. Y si retrocedemos treinta años atrás la facultad era pura lectura. El que no leía libros no podía ir a la facultad. Uno valía por lo que leía. Me gustaba eso, porque en el patio de humanidades todos tenían miles de libros en la mano. Y se leía novelas, y ensayos y periódicos y revistas. Y había miles de publicaciones caseras que circulaban, ediciones de autor, hojas sueltas y otras mecanografiadas y libritos armados con fotocopias y tapas caseras. Yo escribía y armaba mis propios libros. Era nuestra internet, y se leían esos escritos artesanales. Teníamos nuestra revista en Historia, una revista casera de diez páginas donde se mecanografiaba y se le armaba con cartulina una tapa. Una chica de Arte hacia los dibujos, con lápiz y los pintaba. Era hermoso eso. Tengo todas esas publicaciones guardadas en cajas. Estaban también las plaquetas: una hoja dividida en tres partes, donde formaba seis carillas. Ahí publicaban generalmente los poetas. Los que escribíamos narrativa preferíamos el cuadernito de dos hojas con ganchito en el medio que formaba un pequeño librito. Tiradas de cien o doscientos ejemplares. Uno llevaba en la carpeta (no se usaban mochilas como ahora. La mochila se populariza a mediados de los noventa) esos escritos y los regalaba a estudiantes. Humanidades era un cultivo de escritores desconocidos. Tengo miles de plaquetas y libritos de estudiantes, todos guardados como recuerdo de mi época universitaria. Y no hablo de hace siglos, eso pasaba hace poquito en el tiempo. Lo recuerdo hoy como si fuera ayer. Tengo una memoria privilegiada, para retener textos y recuerdos. Recuerdo detalles y me sirven para escribir.
La internet, los celulares y las plataformas mataron la vida. Y ya no es la TV, porque la televisión permite cierta soledad y libertad de pensamiento. El gran problema es el celular. Y no tanto la internet, porque en los noventa hasta 2010 más o menos estaban los cyber y uno iba un rato, y buscaba información y se Iba. El problema es cuando internet ingresa a los hogares, mata ahí la individualidad de la gente. Hay generaciones que no saben lo que es vivir sin internet, pero digo que era hermoso porque el tempo libre era libre. Y cuando el celular avanza y desde el aparatito podés meterte a las redes ahí muere definitivamente lo individual. Ahí nace el pensamiento único, ese pensamiento de repeticiones de las cosas sin haberlo pensado previamente en soledad con uno mismo.
Los malditos celulares, ese aparatito que mata la comunicación, que nos tiene pendientes de lo que alguien quiere decirnos. Hace cinco años había conocido una chica que tenía novio. Íbamos a un telo a coger dos veces por semana. Una morocha muy hermosa de 18 años. La pendeja todo el día con el celular. Era una cosa ya que enfermaba. Yo estaba abajo y hacia una mirada para arriba y la veía con el celular. Me tenía cansado. Y le digo un día: "¿cuando cogemos dejá el celular un poquito?", "tengo que hablar con mi novio, es muy celoso y si no hablo se pone m@l". Ese día a la salida del telo bloqueé su celular, y lo borré. Y le dije: "chau". Nunca más quise saber nada con ella. Odio a la gente  que habla todo el día con el celular.
Mierda, me estoy volviendo un intolerante. Pero prefiero ser intolerante con la modernidad que ser tolerante con lo que detesto.
Agarro el celular y miro y tengo un mensaje de Wassap. Y ese mensaje de Wassap me hace excitar mucho. Es el mensaje de una chica que me calienta mucho. Y me cambio rápido y agarro la moto y ya estoy saliendo al encuentro de Ella. Estaba ansioso esperando este mensaje de Wassap.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 24 de febrero de 2020, dos y media de la tarde)

Posdata: hoy quería leer todo el día Espartaco, de Howard Fast.

domingo, 23 de febrero de 2020

El amor

El amor

(f.a g.)

Siempre me meto en kilombo con mujeres. Desde que era adolescente que voy de acá para allá, y tengo una acá y otra allá. Escribo esto con libertad, porque tengo bloqueadas a dos chicas amigas y otra de Capital nunca la tuve en las redes y no sabe mi nombre real. Aparte mis dos amores de Rosario saben que son amores, no parejas. Son amores libres, cada cual hace lo suyo. Así que puedo escribir con total libertad, sin caer en "trampas" ni en tabúes de pareja. Siempre creí que se puede amar a muchas mujeres a la vez. Y lo experimenté miles de veces. No es que sea infiel, creo en el amor libre que es otra cosa. No me planteo el tema pareja, no podría sostener un amor formal. He tenido amores formales y he sido monogámico muchas veces. Pero fueron otros tiempos. Ahí hubo semilla y tengo mis herederos, que ellos sí son formales y "leales" en el amor.
A los 16 años tenía cuatro novias. Una de 13 y otra de 14 y una de 16 y otra de 29. Mis amigos no entendían nada. Iba al baile con la de 16, que era ni novia oficial. Pero me gustaba la de 13, que era la que más "amaba". La de 14 era gordita y tenía dinero y me compraba cosas y yo aprovechaba. ¿Estaba mal? Creo que no, todos nos hemos protistuido alguna vez por dinero. La de 29 era una vecina. Cuando el esposo se iba a trabajar yo me saltaba el tapial y me metía al patio y ella me hacía pasar a la casa. Nos echábamos dos polvos y me iba por el patio y atravesaba terrazas y llegaba a mi patio. Era divertido. No era linda mujer, más bien fea. Pero siempre me daba dinero, y me hacía chocolate con vainillas. Un día estábamos cogiendo y sentimos abrir la puerta, y el marido alegre gritando: "sorpresa amor salí antes del trabajo". Me metí debajo de la cama y ella metió toda mi ropa en un armario. El marido entró a la pieza y la agarró a ella de la mano y la llevó al comedor. Yo salí de debajo de la cama y fui al armario a buscar mi ropa y no pude abrirlo. Estaba desesperado. Y decidí hacerme paso hasta la galería y de ahí al patio. La ventana de la pieza daba a la galería. Y de ahí salí al patio completamente desnudo. Empecé a ir de terraza en terraza, y justo una vieja estaba tendiendo la ropa y me vio desnudo y empezó a gritar y un perro gigante apareció de golpe y me ladró y se me venía encima. Yo vi un árbol a poca distancia y salté y me agarré de una rama y me balanceé y me caí en un gallinero de una vecina. Estaba muy asustado. Entonces empecé a trepar por el fondo de esa casa y salí a la cuadra de atrás y tapándome la cola y adelante llegué a mi casa. No tenía llave. Golpeé y apareció la chica que limpiaba y me hizo entrar sin hacer preguntas.

viernes, 21 de febrero de 2020

De la esckavitud

LA ESCLAVITUD

(ensayo: Historia de la Antigüedad)

(f.a g.)

Cicerón decía en el año 40 a c.: "El esclavo es una cosa al igual que un caballo o un instrumento de labranza". Estamos hablando de Cicerón, el pensador más importante de Roma y el jurista más notable del derecho romano. Cicerón es considerado un humanista, un orador y un perfeccionista del latín culto. Pero esas cualidades no le quitan que piense que el esclavo es una cosa. En la legislación romana el esclavo estaba sometido a castigos y a la muerte por desobediencia. Desobedecer al amo era la muerte. Era algo natural la esclavitud y nadie se planteaba si estaba "mal" o "bien". Era parte del orden de la vida cotidiana. Platón decía del esclavo: "los esclavos no son personas, son objetos de uso". Platón tenía una visión de época. Era correcto su pensamiento. Aristóteles, que era un esclavo, nunca se planteó la esclavitud. Fue maestro de Alejandro, y en su Liceo era libre, pero siempre siendo un esclavo educado.
Los egipcios sacrificaban esclavos, en pos del bienestar de sus faraones y dioses. Los faraones eran enterrados con esclavos para que lo ayudaran a ser transportados en la barca que conducía al otro mundo. El esclavo era un objeto de uso.
El esclavo surge cuando el hombre descubre la guerra y los vencidos toman al derrotado y lo hacen trabajar los cultivos. La esclavitud es quitarle la libertad al Otro para que el Otro sea nuestro objeto de uso. La Antiguedad fue marcada por la esclavitud. Y si bien hubo rebeliones, esas revueltas de esclavos fueron más por necesidad de "vivir mejor y cierta libertad" que por ideología de terminar con la esclavitud. Una vez satisfechas las necesidades las revueltas fracasaban, porque no había nada concreto que marcara un comienzo de algo nuevo. No había ideología de liberación. No la había porque la esclavitud estaba asentada bien adentro de la vida cotidiana. El esclavo estaba sometido a cualquier cosa, porque el hombre libre compraba esclavos para hacer más placentera su vida. En las guerras de la Antigüedad los ejércitos marchaban a la batalla alegres y con la esperanza de riquezas. Se saqueaban ciudades enteras y las violaciones y asesinatos eran parte de la guerra. Detrás de los ejércitos marchaban comerciantes con sus esclavos y mendigos y mujeres. Toda esta "carroña" recogía la sobra de las batallas. Era una escala donde de una guerra se sacaba tajada, y así la carroña vivía también de la guerra.
Espartaco quizás sea el comienzo de algo nuevo, porque su rebelión en el año 73 a.c. marca algo que nunca antes había acontecido. La rebelión del tracio fue única en el mundo antiguo. Una rebelión donde mujeres, niños, ancianos y jóvenes pelearon por algo más que "bienestar en la vida cotidiana", sino que la rebelión tuvo un componente social y de liberación. Los esclavos hablaron de fundar una ciudad independiente de Roma. Detrás del Vesubio se reunieron y legislaron y hubo una especie de comunidad anarquista donde se practicaba el amor libre y no había un estado que oprimiera. Pero el general romano Craso los fue oprimiendo y rodeando y los casi 12.000 esclavos fueron cayendo y desmoralizándose. Finalmente fueron vencidos y unos 8000 prisioneros fueron crucificados en la Vía Apia desde Roma a Capua. Nunca se encontró el cuerpo de Espartaco. ¿Por qué digo que fue distinta? Porque existió la idea de unidad y de algo colectivo, no fue una revuelta de simple rebelión o por el cansancio del látigo. Acá hubo una idea de liberación, donde esos 12.000 esclavos querían formar una comunidad sin amos ni sirvientes ni estado ni leyes que regularan la vida.
Las sociedades se rigen por tabúes, prohibiciones que actúan como fuente de poder. No es muy diferente la sociedad moderna que la antigua. En todas las sociedades existieron amos y sometidos. Si en la actualidad la hegemonía son los medios masivos, en el mundo antiguo la superstición y el oráculo eran hegemónicos. Un mundo donde la muerte era parte de la vida y donde el rey era un dios no es muy diferente al presente, donde también hay supersticiones y donde el estado actúa como un Olimpo de bienestar. El tabú es una prohibición de algo y ese algo es el tabú que da fuerza al orden "natural" de la vida. En el mundo antiguo no existían tabúes como la monogamia o el sexo puritano. Había libertad sexual en el hombre libre y también los esclavos tenían libertad sexual entre ellos. Ese tabú monogámico no lo marcaba el politeísmo, pero sí el oráculo determinaba "el destino" y la sociedad del mundo antiguo era rígida en consultar a sus dioses sobre el futuro. Las leyes legislaban sobre bienes privados y sobre la condición de cada clase social en pos a la vida cotidiana. Ovidio decía: "me acostaré con un joven y me pasará la lengua por el ano". Nadie se escandalizaba por esto, porque ese vocabulario era parte de la vida. Platón en El banquete habla de sexo mientras hace filosofía. Era parte de la vida. La sexualidad se vivía en plenitud. Espartaco tuvo ocho mujeres, y sus mujeres otros hombres y así era una rueda donde la sexualidad era satisfecha por todos los esclavos. Pero, repito, el rey regía con el látigo y las leyes. Había clases bien marcadas: el rey y su corte y los escribas y el hombre libre y el esclavo (entre los esclavos había también subclases o estratos sociales, esclavos con prestigio social como los educadores, y esclavos sirvientes; y la más baja de todos los estratos los esclavos de caballeriza que eran considerados inferior al caballo) . Era más común caer a esclavo por deudas no pagas que un esclavo llegue a ocupar un puesto estatal. Roma después de Espartaco legisló leyes de moderación: prohíbe castigos excesivos al esclavo y permite que el esclavo tenga descansos en el día y una vez a la semana. Estas leyes son para evitar sucesivas rebeliones. Y funcionan. El esclavo logra "bienestar" y "comodidad" y "cierta libertad". Pero Roma a su vez se hace más dura con el tema de crucificar a los rebeldes. En tiempos de Jesús todo rebelde, por mínima que sea la rebelión, era crucificado como ejemplo para que nadie se rebele a Roma. Por eso la muerte de Jesús es común para la época. Ya he escrito sobre el tema, no voy a expandirse sobre Cristianismo ahora.
En la Antigüedad la esclavitud era "lo natural de la vida" y la propiedad privada era "la esencia del hombre libre". La protección de los bienes personales era la fuente de escala social. Por eso quizás Plutarco llegó a decir: "la propiedad privada es un robo". Quizás lo que quiso decir es que los bienes personales de los ricos le roba libertad al pobre. Plutarco tenía ideas "raras" para el siglo Uno. Llegó a decir una vez: "el esclavo alguna vez deberá percibir dinero por su trabajo". Y eso es el mundo moderno, un mundo donde el trabajador es el esclavo moderno. Perfeccionada la esclavitud en un asalariado, el salario viene a crear un mundo de "bienestar y comodidad" para el esclavo asalariado. De esta forma se aplacan las rebeliones y el amo sigue siendo amo y el poder con sus tabúes sigue rigiendo la vida cotidiana y política de los oprimidos.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 23 de febrero de 2020)

jueves, 20 de febrero de 2020

El cine

El Eternauta por Netflix  (ensayo)

(f.a.g.)

Leo que El Eternauta llega al cine, a Netflix. No tengo TV y nunca usé Netflix. El Eternauta es una de mis historietas preferidas, después de Nippur y Dago. Que la lleven a la TV no me gusta, porque de esa forma la van a liquidar a la gran historieta y quitarle ese ícono de culto que tiene. Pero siempre pasa eso, se destroza una obra al llevarla a la TV. La   TV no sirve, porque desnaturaliza la literatura. Que El Eternauta, que salió en Hora Cero a fines de los 50 (1957/59), llegue a la pantalla de la TV no es bueno. Oesterheld dejó por escrito que su obra nunca sea llevada al cine. ¿Por qué? Oesterheld pensaba que darle rostro y cuerpo a su obra gráfica desnaturalizaba el sentido de la obra. Muchos escritores pensaban igual. La naranja mecánica de Burgess llevada al cine le quita mucho de la calidad literaria. Cujo pierde sentido como película. Y Papillon es un asco el filme. El cine tiene otro lenguaje, la literatura en el cine hace agua. Generalmente me gusta que el cine sea cine, no literatura; el cine debe nacer de un guión propio sin depender de una novela. Muy pocas obras literarias lograron ser plasmadas muy bien por el cine. Expreso de medianoche es una obra maestra tanto como obra fílmica como literaria. Es una excepción a la regla. También El deseo, de Kulkirlu logra esa empatía necesaria entre cine y literatura. Muy pocas lo logran.
El Eternauta es una obra donde se habla de la familia, de ese amor hacia los hijos y la esposa. Oesterheld en 1957 era un escritor con impronta individualista. Y su obra nace con ese amor hacia los suyos. Juan Salvo proteje a su familia y de ahí se va convirtiendo en algo colectivo, pero siempre pensando en su familia. Es distinto El Eternauta 2, escrita en 1976, porque Oesterheld acá habla del héroe colectivo. De ser un anti peronista gorila, en los sesenta pasa a militante de Montoneros. Esa militancia, a mi entender, mata su obra(eso no quiere decir que esté mal su militancia. No hablo de lo "malo" y lo "bueno". Estoy hablando de otra cosa) Un escritor debe ser ante todo un individualista, porque la política lo sumerje en otro mundo muy distinto al litetario. El Eternauta dos deja a un lado el amor hacia los suyos y transforma a El Eternauta en un salvador de lo colectivo. El final muestra a Juan Salvo priorizando lo colectivo y no a su familia. Deja morir a los suyos en pos de la salvación de "la humanidad". A Oesterheld lo llevan los servicios y es un desaparecido. Sus hijas son asesinadas (eran militantes de Montoneros) y eso lo hace sufrir mucho. Una a una van siendo liquidadas por los servicios. Y Oesterheld sigue militando. Y lo plasma en su obra. Eran tiempos de vida o muerte.
La literatura es un hecho individual, diría Nietzsche. Y Céline dice claramente: "el escritor debe priorizar su pensamiento y no dejarse influenciar por el pensamiento social". Es una norma literaria. Pero siempre los escritores caen en el pensamiento colectivo, quizás por esa necesidad de ser aceptados por los lectores. ¿Por qué? Creo que siempre caemos los que escribimos en esa disyuntiva de necesitar el aplauso, porque la sociedad absorbe la obra de todo escritor. Y cuando esa obra logra aceptación social pierde la esencia de la impronta individual. La obra al institucionalizada deja de ser literatura.
Creo que El Eternauta funciona mejor si sigue en los márgenes, y leída por una minoría. Las mayorías no son literatura.
No me interesa lo popular. No me interesa porque la escritura no es para la mayoría.
Escribir es algo puramente egoísta. Por eso escribo, porque primero estoy yo y después todo lo que me rodea.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 20 de febrero de 2020, una y veinte de la tarde)

miércoles, 19 de febrero de 2020

La verdad

Entre la "verdad" y  la "mentira"

(f.a.g.)

El Gobierno de Alberto Fernández y el Frente de Todos está aplicando la misma receta que Macri: ajustar a la clase trabajadora. Pero hay una diferencia con Macri, porque este Gobierno invierte el lenguaje. Si para el macrismo "ajuste" era lisa y llanamente "ajuste", y logra vender al país y saquearlo (desde el lugar de "malo"), para este Gobierno no existe la palabra "ajuste" ni "saqueo"; esas palabras fueron cambiadas por "solidaridad" y "necesidad". Las palabras juegan en el discurso de poder. Si Macri tenía el camino definido de Reforma Previsional y Contraer Deuda; para el Frente de Todos todo pasa por "necesidad y urgencia", todo con la complicidad de la CGT y la CTA. Los gremios juegan un papel fundamental en este Gobierno. El Ministro de Economía habló de subir la edad jubilatoria, dice lo mismo que decían los macristas; pero lo dice desde el "progresismo". Argumentan que la expectativa de vida es "otra" y la gente "vive más". Eso mismo argumentaban los macristas. Eso mismo fue 2017 cuando fue la única vez en los cuatro años de Macri que el pueblo salió a la calle. En ese año el Kirchnerismo era otro, Kristina era otra y Alberto ni asomaba la cabeza en el panorama del debate. Los Gremios eran "peronistas" y el pueblo tenía "esperanza". Pasaron los años y se acható el pueblo y el país se endeudó ante la complicidad gremial y el silencio del pueblo argentino.
Este Gobierno invierte las palabras. Juega con los sentimientos del pueblo y usa al lenguaje desde lo perverso. Estamos ante algo que nunca hemos visto antes. Estamos ante lo que Orwell llamó "la neolengua". El FMI agradecido, porque ahora los gremios juegan para el imperialismo y el pueblo está vacío de pensamiento.
Hemos llegado a 1984.

Fabián Ariel Gemelotti
(Miércoles 19 de febrero de 2020, cuatro de la madrugada)

domingo, 16 de febrero de 2020

La marginakufad

Vivir agota

(f.a.g.)

Es agotador tanta gente pidiendo en la calle. Agota porque uno no puede hacer nada, y porque uno también está agotado. Te sentás en un bar al mediodía, agotado del trabajo y muy estresado, y se te arriman veinte a venderte curitas, pañuelos, pedirte una monedita, a llorar en tu mesa. La comida después te cae muy mal. Agota la calle, agota tanta pobreza y tanta gente revolviendo en los tachos de basura y miles tirando el carro recogiendo cartones y los desechos de la basura cotidiana. Prendés un pucho en la calle y siempre pero siempre sale uno (nunca sabés de donde salen) a pedirte un cigarrillo. O sea, imposible fumar tranquilo en la calle. Soy un fumador solitario, me gusta fumar solo, no fumo cuando estoy con alguien. Entonces es muy molesto el mangueo del cigarrillo. Es  molesto porque interrumpe mis cinco minutos de placer de fumador solitario. Esos cinco minutos me enchufan nuevamente con el mundo, los necesito o me muero. Es molesto tanta marginalidad. Nunca me gustó la gente marginal, me molesta el fierita; ese "negrito" que es candidato al menudeo o al choreo callejero o a las fuerzas del orden. Me molesta el habla del fierita. Me molesta la cumbia, el folklore y el rock chabacano. Pero el fierita me molesta mucho, porque el fierita es jodido. Ellos tienen su "cultura de la marginalidad" y uno no pertenece a ese ambiente ni maneja sus códigos de vida. Ellos son diferentes a uno, porque no tienen obligaciones laborales, no tienen que soportar maltrato laboral constante, no cumplen horarios, y muchas veces comen mejor que uno, porque uno apurado a veces se alimenta muy mal.
La clase media sufre horrores la vida, está llena de culpas de clase y encima es constantemente castigada por los gobiernos que la viven ajustando. La clase media debe ser obediente para no morirse de hambre, y de niños le enseñan a obedecer primero al maestro, al patrón y al matrimonio. La vida de la clase media es la obediencia constante. El marginal tiene otra vida. Quizás más corta, pero en algunos puntos no vive obedeciendo. El vendedor de merca está condenado al tiro en la cabeza cuando ya no le es más útil a la policía y al narco principal. También tiene su "marca social" pero esa marca no es la mía. Agota todo en la vida. Agotan las mujeres  (una novia me manda treinta mensajes por día), agota el trabajo (me mata hace 32 años y por edad no puedo jubilarme habiendo aportado desde los 18 años a la Caja), me agota la familia, los amigos y las amantes. Si bien tengo una relación muy abierta con una chica hace dos años, tan abierta que si ella quiere salir con alguien yo no digo nada y si yo salgo con otra ella no dice nada. Sabe que estamos en forma informal, no somos pareja. Somos un amor de libertad. Ayer estuvimos juntos y la pasamos bien. Me gusta mucho, es muy linda y habla y habla y habla hasta por los codos. Pero me agota. Ayer estaba muy cansado, tuve una semana laboral agotadora y muy estresante. Ayer (hoy también) el malestar físico me produce agotamiento. Ando con dolor de cabeza y mareos. Necesito tranquilidad, estar solo hoy. Me agota hablar de política y temas actuales. Me agota la gente en sí. Me agota escribir y que muy pocos entiendan lo que quiero decir cuando escribo. Me agota corregir. Tengo sueño y cansancio. Quisiera jubilarme e irme de Rosario y no ver nunca más a nadie y conocer gente nueva. Empezar una nueva vida lejos de todo lo que me rodea. Pero debo esperar, todavía no tengo la edad para jubilarme pese a haber aportado fortunas desde los 18 años. Es muy injusto, porque ya tengo los aportes para retirarme. Muy  justo eso.
En enero conocí a alguien en Mardel, alguien diferente. Una chica especial que me pegó mucho. La ví la semana pasada de vuelta y estuvimos juntos dos días. Pienso mucho en ella. ¡Es tan pero tan hermosa! Tan hermosa como mi chica de acá, pero muy diferentes. Una habla mucho y otra no. Una tiene tetas chicas y otra demasiado abundantes. Soy clase media, condenado a vivir como clase media.
Ser clase media es estar condenado al trabajo, a la formalidad y vida de apariencias. Eso agota, porque agota la vida de clase media. Algún día me iré a vivir frente al mar y dormiré sintiendo las olas del mar golpear la playa, y nadaré todo el día y leeré todo el día y escribiré todo el día.
Hoy voy a leer ocho horas. ¡Tengo tanto para leer!! No puedo vivir sin leer. Voy a descolgar el teléfono, a apagar el celular y desconectar el portero. Hoy no quiero que nadie me moleste. Necesito soledad y descansar la mente.
Mañana empiezo la tortura semanal. Una tortura diaria que me puede llevar a la muerte. Haber aportado 32 años para morir antes del retiro. Sería muy injusto, regalar mi plata al Estado.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 16 de febrero de 2020, dos veintisiete de la tarde)

sábado, 15 de febrero de 2020

Todos y todas

Escribir es algo serio  (f a g.)

Que Facebook es un lugar de agresión constante no es novedad. Hay mucha agresión verbal y burlas y gente muy chota. Es un reflejo de la sociedad. Es difícil subir cosas, porque la agresión es constante. Pero eso no tiene importancia, la vida es así y hay que saber vivir con esas cosas. Hay agresión en el trabajo, en la familia y en la calle. Es parte de la vida. Por mi parte nunca me gustaron las chicanas ni las bromas. Soy una persona seria que no se ríe nunca ni hago chistes.  Quienes me conocen lo saben. Tomo la vida en serio, odio a la gente burlona y que siempre está haciendo bromas. Por eso me cuesta horrores subir a internet. Prefiero el papel, porque ahí se lee de otra forma y uno nunca sabe qué piensa el lector. Hay libertad de expresión en el papel. En un libro el que escribe lo hace sin presiones, en total armonía con la escritura. Uso Facebook pero no soy devoto de internet. Pero al usarlo me someto a las normas del uso, y para convivir hay que hacerlo con todo el mundo. Son las reglas del jugo.
Me gusta la gente seria y culta. Quizás no sea como escribo, soy muy responsable y formal en mi vida. Cumplo con mis deberes y quiero que me cumplan. Escribo porque escribo, no lo hago en broma. No me junto con gente que no lea, o que piense muy diferente. Mis amigos son lectores y burgueses. No tengo amigos de otra clase social. Odio la cumbia, me molestan los fieritas; no tengo amigos policías ni nunca saldría con una policía. Me gustan las mujeres rubias, y blancas y jóvenes. Me gusta la gente responsable en lo que emprende. Y escribir es un acto responsable, no es una broma entre amigos. Escribir es exponerse a la crítica del Otro. Me da pavor y miedo cuando un escrito es mal interpretado o admirado por gente que piensa muy diferente. Entonces me pregunto si está bien escrito. "Un texto es un espejo donde el lector se ve a sí mismo" Algo de eso hay en ls escritura. Es como el amor, un reflejo de la otra persona. Es así, así soy.
Me descoloca este Gobierno. Y me pone furioso la ceguera social y la gente que justifica todo.
Tengo sueño y estoy cansado. Me acuesto y por eso no sigo este escrito. Acá corto.

viernes, 14 de febrero de 2020

Confusión

El vacío del pensamiento

  (ensayo)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Nunca vi en toda mi vida algo como lo que pasa en Argentina. De niño vi entrar a mi casa a los servicios y buscar a mi tía dirigente de Montoneros. Vi revolver todo, llevarse bolsas de libros marxistas y peronistas. Pero yo sabía que eran "los malos". El terror, el malo y el asesino estaban identificados. No creo en la teoría que "nadie sabía nada". Durante la dictadura se sabía que desaparecía gente y había asesinatos políticos. Pero la gente tenía "miedo" o era "indiferente" a lo que le pasaba al Otro. Después vino Alfonsín, y la facultad y la militancia en la JP y la lectura de Marxismo y Populismo y toda la literatura de izquierda. Uno al terminar la facultad sentía un alivio, porque empezaba la etapa de leer Literatura; de meterme de lleno en los clásicos y sacarme los prejuicios de la izquierda e incursionar en los norteamericanos y el minimalismo. Disfrutaba de eso. Un año dando clases me sirvió, por lo menos para conocer gente nueva. Empezaba el proceso de "ser grande" y no más "adolescente/jovencito".
En los 90 vino Menem y me hizo percha. Yo un Peronista de lectura y militancia que voté al Turco, veía que Menem no era Peronista. ¿Cómo laburar eso en la cabeza? Un día me dice mi novia, que era troska, "Menem vino a privatizar y a entregar al país al Imperialismo". Yo la  quería y acepté sus palabras. Pero uno ya sabía el tercer día de asunción que Menem era un guacho. Estaba todo mucho más claro en el país. La Historia era más lineal, podríamos decir que la dictadura y Alfonsín linearon los procesos históricos. Alguien con lectura se podía dar cuenta de lo que era Menem. En 1995 la Marcha Federal fue multitudinaria. Y los peronistas sabíamos que Menem no era Peronista.
Se fue Menem y vino Néstor. Un tipo que uno dudaba al principio, pero después me enamoré de él. Yo a Néstor lo quise mucho. Lo conocí personalmente y me cayó muy bien. Hubo química. Un día en una reunión gremial apareció y nos dio la mano a todos. Y me gustó que hizo un chiste machista, no sé por qué pero me encantó ese chiste. Eran otros tiempos, había libertad para hacer chistes machistas. No era nada del otro mundo, simplemente un chiste. Y vino Kristina en 2007 y me enamoré de Ella. Fui un kirchnerista apasionado. Me enamoró la integración de género. Me hizo sacar el machismo de encima. Aplaudí el matrimonio igualitario. Y las leyes de minoridad. El Kirchnerismo fue revolucionario en 2011/12/13. Aplaudí el bienestar y la distribución y la industria y todo. Sobre todo me enamoro 2008 cuando se enfrenta al Campo. Fue un enamoramiento de revolución. Uno sabía que los "buenos" eran los K y los "malos" la oligarquía.
En 2015 sufrí muchísimo el triunfo de Macri. Y publiqué un libro contra Macri en 2016. Sufrí los cuatro años de macrismo. Yo quería un estallido, que la gente reaccione. Pero nadie reaccionó y le dejaron el camino liberado a Macri. Apoyé al Frente de Todos el año pasado, con miles de escritos defendiendo a Alberto y lo voté. Veía la alegría del pueblo y esa era mi alegría. Y quería que Macri se fuera. Uno sabía quién era el bueno y quién el malo.
Pero enero me hizo bolsa. Vi girar al Gobierno hacia la derecha. Ya desconfianza de esta gente, pero estaba ciego. Y me animé y empecé a escribir contra Alberto. Empecé a ver otras cosas. Empecé, sobre todo, a darme cuenta que Alberto era la continuación del macrismo. Me sentí muy mal, pero escribir me salvó.
El Frente de Todos es un menjunje de un Peronismo vacío de contenido y que giró a la derecha (¿o siempre fue derecha?) y es fiel al FMI. Un Macri derrotado y sin credibilidad para los mercados ya no les servía más al Imperialismo. Y ahí apareció Alberto en escena, el candidato ideal para que el FMI siga gobernando. ¿Kristina es cómplice de todo esto? Creo que lo es, ya no es la de antes. Si Perón nos traicionó por qué no puede ser traidora Ella también. En definitiva la que pone el rostro y ¿elige? a Alberto es Kristina.
Estamos viviendo tiempos muy complejos desde lo ideológico. Ya no es tan fácil distinguir al "malo" y al "bueno". Esa confusión permite que Alberto tenga aceptación por parte de la mayoría de los peronistas, que creen que los íconos peronistas están sobre la clase trabajadora. Entonces aceptan cualquier cosa y se comen todos los sapos del Gobierno. El Gobierno dice que bajó la inflación y aplauden. El Gobierno dice que da $1500 a jubilados y aplauden. El Gobierno dice que no hay presos políticos y lo envuelven en palabras y justifican eso. Falta que Alberto se abrace con Bolsonaro y algún Albertista/Peronista salga a decir "es para la integración de los mercados". Estoy seguro que lo van a decir. Este Gobierno juega con la confusión y un discurso nefasto donde mezclan choripanes, ajuste y Kumbia villera. Es lo que se llama "los tiempos del cambio", donde se desarticula el discurso y se lo arma de a pedazos en pos de ideas de saqueo. Y la gente compra, "porque si Macri fue el malo Alberto debe ser el bueno". Esa idea de "malos y buenos", una idea ancestral del discurso literario es transportada a la política actual. Así funciona el Gobierno. Así se compra al pueblo. Así logra el apoyo de la mayoría.
Ya no hay clase trabajadora, ahora hay una grieta que cuando se abra puede pasar dos cosas: se hunde todo y nos caemos al abismo o simplemente se va a aceptar de Alberto lo que se le cuestionaba a Macri. Porque Alberto "es el bueno".
Hemos caído en el vacío del pensamiento. Los medios y la política han alineado y alienado al pueblo argentino.

Jublados

El nono y la nona


(f.a.g.)

$1500 de aumento a los jubilados. ¿Qué pueden hacer los abuelos con dos monedas? Los jubilados siempre pagan todas las "crisis", y son los más vulnerables: votaron a Menem, a Macri y al Alberto. El viejo la puede llevar a la vieja a comer pizza con cerveza a $1000 o pueden ir al cine a $300 con descuento, después a merendar a $500 y después se compran fiambre, queso y un jugo azucarado. Ahí gastaron los $1500. Pero eso si tienen menos de setenta y algo de salud y energía. Después de los setenta los achaques te llevan a la farmacia: $5000 0 $6000 al mes. Los $1500 sirven para dos pastillitas y nada más.
Alberto y su equipo económico se cagan de risa de los viejos. Hacen lo mismo que hicieron Menem y Macri: dos monedas para tapar todo y cadenas nacionales.
Un jubilado con $20.000 o $30.000 o $14.000 (he visto recibos no hablo por hablar).
Alberto Fernández sos un reverendo hijo de puta.

jueves, 13 de febrero de 2020

La politíca

Un país que agoniza (ensayo)

(f.a.g.)

A veces me saca el país y la coyuntura, y escribo frases cortas. Lo mío no es la política ni el periodismo. Es la ficción y el ensayo. No me gusta escribir frasecitas, porque encierran "bronca/s del momento" y no sirven y no me sirven a mí. En un país como Argentina es fácil que te saquen, más cuando uno es muy intenso y apasionado en la vida. Intenso en el amor y las ideas. No soy una persona fría que nada le importa del Otro. A la gente fría nada lo saca. Pero escribir no es "sacarse" para mandar frases cortitas que juegan en contra de uno. Escribir es otra cosa, por más que sea el escrito para una red social. Escribir es un acto de elaboración de una idea, errada o cierta, pero una idea concreta que uno elabora previamente desde dos lugares: la realidad histórica y los libros que uno leyó. Si no se lee no se puede escribir. La escritura es un patrimonio nada más que de la burguesía, no es un acto marginal escribir. Y yo soy un burgués, por estudio, trabajo y lectura. No me molesta ser burgués, lo soy y punto. Uno elige y también no elige el lugar que ocupa en el conjunto social. A uno lo ponen en ese lugar la herencia familiar y el trabajo. Si sería obrero o comerciante o marginal o hubiese nacido en una familia pobre  seguramente sería otra persona. Pero mi vida es otra, nací en una familia de trabajadores viendo a mi padre madrugar para ganarse el pan, y a mi madre ama de casa y fui a la universidad. Nací en un hogar conservador, católico y armonioso y nunca me faltó nada. Creo en el trabajo y cumplo con mi deber burgués de clase trabajadora (si no trabajo no como) Entonces uno piensa como asalariado, porque soy asalariado. Vendo mi fuerza de trabajo por un salario. Defiendo a la clase trabajadora, porque soy parte de ella. Y defiendo a mi sector en particular, porque no soy obrero ni camionero ni docente ni bancario. Mi vida es el Derecho y defiendo lo mío. Así debería hacer todo el mundo con su trabajo, y así funcionaría mejor el mundo. O por lo menos cada trabajador tendría identidad como tal.
El país agoniza, y agoniza hace años. Agoniza su "clase política" y también su "clase trabajadora". Y sobre todo agoniza la moral del país y el concepto de país que fuimos formando a lo largo de nuestra historia patria. Un país que agoniza es un país vacío de ideas, de contenido y de voluntad de lucha. El país ha perdido la impronta que supo tener. El país se regodea en el odio más servil y vil de nuestra Historia. Un país al borde del caos es un país sin rumbo.
El Peronismo ya no es alternativa, como lo fue a lo largo de tantos años. No lo es porque ha sido viciado por la derecha conservadora y porque años y años de neoliberalismo lo han destrozado y lo han dejado partido en miles de pedazos. El peronismo agoniza al mismo ritmo que el país, porque el peronismo es parte esencial de la construcción de nuestra impronta como nación.
En 2015 es la fecha que el Peronismo muere (una muerte de muerte y soplo de vida y muerte y soplo y muerte y muerte y muerte y muerte y soplo y la nada), muere porque la gente lo decide así con su voto. Después cuatro años de macrismo lo fue desmembrando hasta convertirlo en una pesadilla agonizante. Al Peronismo lo destrozaron desde los medios y desde adentro mismo del movimiento. La voluntad de poder ya no es Peronista. En 2019 la unión del Frente de Todos es tratar de unir esas partes quebradas del Peronismo. Un menjunje raro, donde el Peronismo de derecha de Massa y Sola, el sindicalismo burócrata de Moyano, la centro derecha de Alberto y la izquierda Peronista de Kristina se unen para derrocar a Mauricio Macri. Ya era tarde, porque el país ya había sido entregado al FMI por Cambiemos. Se llega tarde a la enfermedad, el mal ya había tomado todo el cuerpo social.
Un país que agoniza y que no tiene salida es un país que camina lenta y perezosamente hacia la destrucción del concepto nacional de país libre. Estamos en los bordes, y creo que nos vamos a caer al abismo.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 13 de febrero del año 2020)

domingo, 9 de febrero de 2020

El trabajo

El trabajo destruye (ensayo)

(f.a.g.)

En tiempos de desempleo, pobreza extrema y falta de "oportunidades" para meterse al sistema capitalista hablar de alienación laboral suena "mal", porque hay generaciones enteras que nacieron y se criaron en el desempleo. Personas con menos de cincuenta años no pueden comprender lo que es "la alienación y destrucción de una persona por un trabajo", no lo pueden comprender porque la vida de esas personas está marcada por la falta de trabajo. Ese es el mayor "logro" del neoliberalismo: lograr alienar de una forma total a generaciones enteras, una alienación tan grande que los anula para cualquier planteo sobre alienación laboral. La falta de trabajo es la mayor forma de dominación. No hay posibilidad de plantear nada, porque no hay trabajo y la calle es una lucha constante para entrar al sistema de consumo. Un chico con 20 años qué puede esperar de la vida, si su padre es un desempleado y fue cesanteado o nunca tuvo trabajo estable con leyes laborales que lo protejan. Esa juventud no tiene futuro posible, porque el futuro es una niebla donde no hay posibilidades de un trabajo. No es por ignorancia o porque sean vagos, no hay trabajo rentable en el mundo y menos en el país.
En los 70 Argentina tenía una tasa de desempleo del 4%, o sea que todo el mundo tenía trabajo. Trabajo mal pago quizás y alienante también, pero todo el mundo era trabajador. Había clase trabajadora en Argentina, y los sindicatos y los trabajadores y los escritores hablaban de alienación laboral. Filmes como La fiaca; La clase obrera no va al Paraíso; Brazil; Ladrón de bicicletas; Los siete locos; y miles de filmes más hablaban de alienación, porque se podía hablar del tema porque había trabajo en el mundo. Ahora no hay trabajo, eso fue destruido en un proceso histórico que arranca con la dictadura y se acrecienta con el menemismo y se hace total con Macri. Un proceso económico donde el capitalismo deja de necesitar de una clase trabajadora para la acumulación. Pasamos de un capitalismo de producción industrial a un capitalismo líquido. El dinero ya no es tangible, los bancos son los que manejan el sistema económico. Paraísos fiscales son el paraíso del capitalismo. El euro y el dólar planchan las monedas nacionales. La acumulación capitalista funciona de otra forma, el dinero acumulado tiene su bicicleta financiera. Las finanzas son el nuevo mundo. Marx estaría desconcertado, porque hablar de explotación en los tiempos actuales es hablar de desempleo. ¿Hemos retrocedido en los planteos marxistas, porque ya no sirve plantear "explotación laboral" porque no hay trabajo? ¿Un desempleado es explotado? Lo es, pero de una forma diferente. El desempleado está afuera del sistema de consumo, pero adentro del capitalismo. El desempleado es un paria social, donde debe precarizarse para tener una moneda para comer. No hay trabajo y la falta de trabajo trae recesión económica; no hay consumo.
La falta de trabajo trae una grieta entre los "esclavos del sistema". Están los que sí tienen trabajo remunerado y salario, aguinaldo, vacaciones y todo lo que determina la Ley y los que no tienen nada y están afuera de la protección laboral. Esa grieta que la crea el neoliberalismo es la grieta de la modernidad. Entonces de esa forma el trabajo remunerado se va haciendo cada día más alienante que antes, porque "el trabajador" pasa a ser "un privilegiado del capitalismo" contra el "desempleado" que pasa a ser "un descarte del sistema".
El mundo cada día está más alienado, la gente parecen robot o zombies que no pueden pensar por sí mismos. La falta de trabajo creó un mundo de muertos vivientes, donde la basura, el mangueo y pedir limosnas es la constante de los desempleados alienados. 70% de pobres (desempleados o trabajadores precarizados) en Argentina no es para no alarmarse. Es muy alarmante, porque la pobreza estructural es alienante al extremo y crea odios y rencores entre trabajadores y desempleados. El mundo actual se divide entre clase trabajadora y clase lumpen o desempleados. Aunque es injusto dividirlo así, y es mejor decir que tanto el desempleado y el trabajador son clase trabajadora. Pero desgraciadamente esa división existe.
El trabajo destruye y el trabajador asalariado es un esclavo de su trabajo, de su rutina y de su salario. Pero esto no lo pueden comprender las nuevas generaciones, porque nacieron y se criaron en la precarización laboral. Y los sindicatos ya no hablan más del tema.
Cada día el mundo avanza a un futuro de caos, miseria y una alienación total. Una alienación tan grande que no hay salida posible. El Poder está más firme que nunca en el poder.
El capitalismo es el capitalismo antes, ahora y en el futuro. Estamos muertos en vida.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 09 de febrero de 2020. Dos y cuarenta de la tarde)

sábado, 8 de febrero de 2020

Los Albertongos

Los presos políticos antes usaban gomina
(Ensayo)
(f.a.g.)

"En Argentina no hay presos políticos", dijo un bigotito del gobierno Albertongo. Este Gobierno, que es un tongo, maneja sus discursos como si fuera el Gran Hermano de Orwell. Falta que creen una neolengua y el lenguaje juegue a su favor. Recordemos que en la novela 1984 la neolengua es la lengua que crea el Gran Hermano donde todos los días se modifican las definiciones de las palabras y cambia la semántica. Si hoy "preso político" es una definición de un preso sin delito y que el Estado encarcela solamente por causa dibujada fabricando un delito; mañana "preso político" será un preso con un delito real. Entonces "no hay presos políticos", porque quien está encarcelado lo está "por un delito real". Las palabras en derecho definen si alguien es víctima o victimario. Todo lo que no figura en un expediente no es parte del hecho, norma básica de una causa. Todo lo que se diga fuera del expediente no tiene importancia para juzgar un delito. Pero sabemos que alguien va preso por cuestiones de piel, de pensamiento y de clase. Los que "llevan vida normal" o "están ligados al Poder" nunca van presos. Eso no te lo enseñan en la facultad, eso se aprende solito. ¿Qué es vida normal?, lo normal para la sociedad es llevar una vida sin conflictos con la Ley. Pero la Ley tiene sus vericuetos para meter a alguien preso por transgredir "las normas de convivencia". Ser pobre, negro, falopero, pensar diferente es transgredir la "Ley". Ser patrón, explotador y estafador es ser parte de la normalidad para la estructura jurídica. Así funciona el Derecho. Decir que "no hay presos políticos", esa breve frase encierra un concepto ideológico del Gobierno Nacional: cerrar la grieta, pero se cierra a costa de favorecer los intereses de la oligarquía. Este Gobierno juega con las palabras, un gobierno muy inteligente y que sabe manejar el discurso político. El que escucha todos los días a los medios vive confundido, porque "¿cómo puede ser malo Alberto si el malo era Macri?", entonces para el común de la gente "hay que darle tiempo a Alberto porque el malo de Macri destrozó el país". Macri fue un devorador del país, se lo comió en cuatro años. Eso no quiere decir que después del "malo" viene el "bueno". Pero el gobierno juega con las palabras, y en la moral del ciudadano hay "buenos" y "malos".
En 1984 Orwell tiene un capítulo muy bueno, el mejor de todos; cuando se encuentra el personaje principal con un Jefe del Gobierno el personaje principal le plantea al tipo que el sabe que hay un libro "revolucionario" que sirve para terminar con el Gran Hermano. El Jefe del Gobierno lo mira al personaje principal y le dice risueño: 'a ese libro revolucionario lo escribimos nosotros, porque era necesario tener un imaginario de revolución". El "malo", el "bueno" es un juego de palabras que encierra en su totalidad lo que es el Poder. El Poder necesita de estos conceptos para poder funcionar y dominar.
La neolungua ya está instalada en nuestra conciencia de consumidores de los medios. El Gobierno está ya instalado como "el bueno". Cuatro años de macrismo crearon un Alberto.

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 6 de febrero de 2020

La derecha

De Menem a Alberto, un país entregado (ensayo)

(f.a.g.)

¿Se puede hablar de derecha y de izquierda en las economías actuales? Alberto llega al Gobierno con los tópicos populistas peronistas, pero no es Peronista. Alberto no es Peronista, pero gobierna sentado en un tópico Peronista. ¿Se puede comprender esto? Creo que sí, porque la desesperación de echar a Macri le dío el triunfo a un tipo que en 2008 se fue del Kirchnerismo, y se fue porque no soportaba la grieta con el campo. Todos piensan y hablan de Macri como el mayor demonio argentino. Pero Argentina tuvo otro demonio mucho peor, y fue el causante de la Argentina actual. Ese demonio se llama Menem. Ahí comienza todo. Macri existió porque existió Menem. Y Menem tuvo concenso popular. El pueblo apoyó a Menem. Pero hay una diferencia entre Menem y Macri. Menem tuvo oposición sindical. Macri tuvo apoyo sindical, un apoyo que se sustentó en el silencio de los sindicatos ante el endeudamiento y la caída de los salarios y la inflación. La CGT fue cómplice del macrismo. Tan cómplice que vendió la dignidad de los trabajadores. Macri llega al poder con apoyo popular y de los partidos políticos que ahora coquetean con Alberto. Alfonsín apoyó a Macri. Camioneros apoyó a Macri. Massa apoyó a Macri. Los docentes votaron a Macri. Piumato de judiciales apoyó a Macri. Macri es gobierno a partir del 2015 gracias al apoyo político, sindical y del 50% de la población. Los primeros dos años no tuvo nada pero nada de crítica. Después se va cayendo a partir de 2018 con la deuda y la caída del salario. Y 2019 lo liquida la gran inflación, una inflación que fue creciendo porque no tuvo oposición en las calles.
Alberto va a Francia y recibe el apoyo de Macron, el gobierno que quiso aplicar una reforma laboral y un ajuste salvaje en los estatales franceses y que el pueblo francés salió a la calle a repudiar. En Francia el gobierno tuvo que retroceder, porque el pueblo estaba en la calle. Acá Macri avanzó en sus ajustes, porque el pueblo estaba en sus casas mirando la TV y con su silencio daba consenso a la pobreza.
Alberto va al Vaticano y después habla de aborto. No entiendo muy bien. O sos ateo y abortista o católico y pañuelo celeste. Pero de un tipo como Alberto se puede esperar cualquiera.
Estamos en un país difícil, donde se usan las imágenes de Perón y Evita para ajustar y hacer reformas laborales. Esas imágenes populares y de integración son usadas por Alberto y los sindicatos. El sindicalismo va a vender a la clase trabajadora. La va a vender muy cara. La clase trabajadora está partida y no tiene forma de unirse, con sindicatos fieles a la patronal y a los intereses del endeudamiento.
La cuestión es muy simple: Alberto y todo su aparato político tienen una misión y esa misión es pagar la deuda, a costa de ajuste y reformas laborales para terminar con "los privilegios del Peronismo".
Todo suena raro. Un país muy difícil de comprender. Una clase trabajadora totalmente entregada y vencida.
Fuimos dominados. También fuimos traicionados en nuestra inocencia infantil Peronista.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 06 de febrero de 2020)

miércoles, 5 de febrero de 2020

Cagar

La mierda y el amor

(f.a.g.)

Te daré una flor
Y me sentaré a tu lado
Y cagaremos juntos
Mierda, nunca pude escribir poesía. No me gusta la poesía. Así que escribamos sobre la mierda en un ensayito con olor a mierda.
Lo que Barthes nunca escribió es si el olor a mierda puede cagar al amor o hacer crecer el deseo. Cagar es un placer, todos cagamos. Pero que un amor se eche una cagada en un telo, ¿es romántico? Una cagada que se expande en ese olor a cagada, ¿es tan romántico como podría ser una flor o el aroma de un chicle de menta? Las rubias cagan y cagan lindo. La mujer caga y caga con olor, quizás un olor que si uno está enamorado lo saborea como parte del amor. El olor a mierda nos devuelve la cuota de machismo que vamos perdiendo en el siglo 21. Cagar y cagar también es romántico. Las negras, las rubias y las coloradas cagan igual, porque cuando se caga todos unidos sin racismo y sin nada. Las chicas ricas cagan al igual que las chicas pobres. Los guisados que comen las pobres también los comen las chicas ricas, pero por esa moda "de la salud y comida sana". En invierno el mondongo al ser cagado larga un olor a muerte, ese olor que es la podredumbre. "Te amo tanto", "yo también, mi niña terrible", "me estoy cagando amor", "cuando cagues cerrá la puerta", "no me tengas asco", "yo te amo igual, con cagada y todo". Ella es rubia, pecosa y se hace la fina. Ayer me sorprendió con su cagada; nunca pensé que ese olor podría salir de ese culo sin celulitis y tan perfecto. El olor a mierda en el amor Barthes nunca se lo planteó.
Cagar es un placer. Todos cagamos. Dios también cagaba. Pero la mejor cagada es la cagada del amor
Cagar es lo único que lo virtual no puede robarnos.
Me voy a echar un cago porque me estoy cagando.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 2 de febrero de 2020

Los Albertongos

Los Albertongos y la ideología del amor y la paz (ensayo)

(Macristas ignorantes abstenerse)

(f.a.g.)

La política es una moda que se impone desde los medios. Y hora están de moda los Albertongos. El Albertongo tiene una característica muy particular: coquetea con la grieta pero habla de amor y paz. Alberto Fernández me hace recordar a un pastor evangélico que conocí de chico en una Iglesia Adventista. Una abuela mía era hebrea y otra Adventista. Así que siempre respeté el sábado como día de descanso. Yo soy ateo y Peronista (pero sobre todo nihilista). Había un pastor en la Iglesia Adventista que era igual a Alberto: cara de salame, gordito y bigotudo. Buen tipo, pero siempre daba sermones de amor y paz. Era un Albertongo, así le decíamos los jóvenes en la Iglesia. Nunca fui Adventista, pero tenía amigos de esa Iglesia. Y me eduqué en colegios católicos. Así que las religiones son parte de mi vida. Y me divierten los creyentes, porque te tiran la Biblia y son peores que un Diablo enamorado. Alberto Fernández es un pastor evangélico: sonrisa fácil y ese bigote donde la lengua puede lamer su vida. En 2008 Alberto se pelea con Kristina, porque Alberto defendió al campo en el conflicto con la oligarquía agraria. Kristina elige a Alberto para las elecciones 2019. Tengo mi teoría sobre el tema, pero no tengo ganas de decirla. Es muy sensible criticar a Kristina. Todavía no es el momento. Pero ya tengo mi idea formada de esa elección. Ahora quiero hablar de los Albertongos.
El Albertongo es una mezcla de Peronismo de peluquería y progresismo del desarme y la mortadela. Alberto se dice estar a favor del aborto pero va al Vaticano (un acreedor del país y miembro con capitales del FMI) a hablar con el Francisco, que por lógica e ideología cristiana está en contra del aborto. Los medios opositores a los Albertongos salen a decir "Alberto habló de aborto". C5N (un medio hegemónico también, de la hegemonía Albertonga no del clarinete) dice que no habló de aborto. O sea, ¿de qué hablaron? El Vaticano es acreedor nuestro, yo creo que se negocia el pago de la deuda. La sonrisa fácil de Alberto y ese bigote repugnante y esa pancita de fiambre caro y falta de abdominales es un caballo de Troya. La gente entra y entró fácil, porque la marcha y los íconos peronistas son una buena ensalada para el asado. Alberto sale a decir en enero (mes de paz y de amor y de playa) que hay que ser "solidario" y bombardea a un sector de trabajadores: "el 82% es un privilegio". La gente toma sol, chapotea en el agua y come choripanes en la Rambla. Alberto entra en tu conciencia como caballo troyano. Todos aplauden. Veinte tractores putean y las Retenciones de rebajan. Después te hacen creer que el problema del país son 200 familias ricas, y el problema del país son esas 200 familias y los acreedores. Estamos al horno. Hace mucho calor y el caballo entra fácil.
Los Albertongos se dicen "peronistas" pero se van acercando día a día a la ideología del saqueo. Alberto hace concepciones con el FMI. El FMI está feliz con Alberto. Doña Rosa de macrista pasó a Albertonga. Estamos en el país de los Albertongos. En 2018 la deuda fue aceptada por el silencio de una CGT de panzas llenas y funcional al FMI. Nadie levantó un pelo. El país entró en la vorágine carnicera de la inflación y caída del salario. 2019 el dólar de 40 se va a 60. Tu salario desapareció. Pero todos contentos, porque "todos unidos junto a Alberto". De las cenizas se levanta el amor. Pero eso es ¿amor? Ya lo decía Barthes. Esto es política y de las cenizas todo se va a la mierda.
A muchos Albertongos les molesta que critiquen a Alberto. Ellos piensan que Alberto es Moisés. Pero Moisés tenía un pacto con Jehová. Alberto tiene un pacto con el FMI. No es la Torá. Es la Biblia. Para el pueblo hebreo no es lo mismo. Pero somos Cristianos. Yo soy ateo. O simplemente soy alguien que escribe. Me han insultado y me han hecho callar los puritanos Albertongos. Son tan pavotes como lo fueron los macristas. Pero ahora la sonrisa evangélica de Alberto es la "liberación". Muchachos, de liberación hablábamos en los 70. Ahora estamos en 2020. Ahora Unidos o Dominados. Yo creo que Dominados. Perón fue un traidor pero era inteligente. Y tenía muchas mujeres. Alberto tiene una. Una mujer. ¡Grande Alberto y su falta de abdominales!!!!
Te corren los Albertongos por izquierda y si uno los crítica para ellos uno es "gorila y pelotudo". Lo que pasa que los Albertongos creen que a la Historia la manejan dos o tres personas. Les aviso que la Historia es otra cosa. La Historia es mucho más compleja. Les recomiendo hacer la carrera en 5 años y leer Dos Mil Libros para que puedan colgar el diploma y hablar de Historia.
Pero es así. Yo me hago problemas al divino botón (botonazo son los Albertongos) teniendo tantas mujeres para disfrutar de la vida. Lo mejor del verano fuiste vos. Pero también Ella. Nunca voy a olvidarte. Te amé durante 16 días allá en Mar del Plata y en Capital. Tu rostro rubio, de ojos grises. Tu piel tostada. Sobre todo amé tus caricias y penetrarte al despertar de dormir enroscados mirando el mar desde el ventanal del hotel cinco estrellas.
Albertongos disfruten de la vida. No se coman los sapos. Comete una mujer joven y que te ame por 16 días. Eso es el verano.
¿Qué es el amor?
Voy a leer de vuelta Fragmentos de un discurso amoroso.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 02 de febrero de 2019)
Desde Rosario, primer día de la vuelta.

sábado, 1 de febrero de 2020

1917

1917

(f.a.g.)

El filme 1917 tiene errores técnicos y errores a propósito. Es un filme muy bueno, pero los errores abundan. En primer lugar la escena de las trincheras me hizo recordar Pelotón. El soldado inglés cuando se encuentra con el teniente, éste parece salido de una escena del cine clásico norteamericano: es canchero y piensa que la guerra es un juego. Paso, es la primer escena importante. Pero lo garrafal es la escena con los alemanes. Los cascos alemanes que se ven ahí parecen nazis. Estamos en la Primera Guerra donde Alemania usaba cascos planos, no grandes y elevados y planos al costado. El casco plano lo usaron los alemanes en África en la Segunda, una copia fiel del casco de la Primera. Cuando el soldado británico pelea con el cuchillo se aprecia un casco alto parecido al nazi. ¿Es un error técnico de vestuarios? No lo creo, para mí ahí hay otra cuestión. Se tiene una imagen de la Guerra errónea, la imagen del vencedor. En la guerra no hay buenos ni malos, hay guerra y la guerra es muerte y destrucción. El soldado alemán fue víctima al igual que el soldado aliado. Cuentan soldados alemanes que en el frente ruso se bañaban en los ríos junto a los soviéticos. Era un parate de la guerra. Y cada soldado era un soldado en el río, no un enemigo. Cuando los SS entraban en combate los rusos permitían a los alemanes matar a sus oficiales. Era una norma de lealtad entre soldados.
1917 es un filme muy bueno, pero también muy ideológico. La noción que tiene el público de las guerras es por el cine, no por otro canal de lectura.
Hitler fue un asesino, pero creció gracias al silencio de Inglaterra y toda Europa que hizo oído sordo cuando se denunciaban atrocidades en 1936. Ese año son las Olimpiadas de Berlín y Alemania hizo publicidad sobre ese acontecimiento del deporte. Hitler fue visto con buenos ojos, pero habían empezado las persecuciones. El pacto de no agresión con la Unión Soviética era la cuota de libertad que tenía Hitler de expandir su terror. En 1939 la invasión a Polonia no tuvo repercusión en un principio. Los campos de concentración ya eran una realidad. La Guerra adquiere dimensión cuando entra Estados Unidos en batalla. 1943 fue el año que mundialmente todos se enteraron que había un genocidio sobre el pueblo hebreo.
1917 nos quiere imponer que la guerra es una elevación del poderío sobre el nacionalismo alemán. Pero repito, Alemania llega a Polonia en 1939 gracias al silencio aliado. ¿Acaso Hitler no fue un caballo de Troya para el capitalismo que se venía? Acá nace el FMI, y estamos en 19$5 y las potencias vencedoras se encargarán de ordenar el mundo capitalista.
Toda guerra es por dinero y por ordenamiento del reparto capitalista.

Fabián Ariel Gemelotti