El trabajo destruye (ensayo)
(f.a.g.)
En tiempos de desempleo, pobreza extrema y falta de "oportunidades" para meterse al sistema capitalista hablar de alienación laboral suena "mal", porque hay generaciones enteras que nacieron y se criaron en el desempleo. Personas con menos de cincuenta años no pueden comprender lo que es "la alienación y destrucción de una persona por un trabajo", no lo pueden comprender porque la vida de esas personas está marcada por la falta de trabajo. Ese es el mayor "logro" del neoliberalismo: lograr alienar de una forma total a generaciones enteras, una alienación tan grande que los anula para cualquier planteo sobre alienación laboral. La falta de trabajo es la mayor forma de dominación. No hay posibilidad de plantear nada, porque no hay trabajo y la calle es una lucha constante para entrar al sistema de consumo. Un chico con 20 años qué puede esperar de la vida, si su padre es un desempleado y fue cesanteado o nunca tuvo trabajo estable con leyes laborales que lo protejan. Esa juventud no tiene futuro posible, porque el futuro es una niebla donde no hay posibilidades de un trabajo. No es por ignorancia o porque sean vagos, no hay trabajo rentable en el mundo y menos en el país.
En los 70 Argentina tenía una tasa de desempleo del 4%, o sea que todo el mundo tenía trabajo. Trabajo mal pago quizás y alienante también, pero todo el mundo era trabajador. Había clase trabajadora en Argentina, y los sindicatos y los trabajadores y los escritores hablaban de alienación laboral. Filmes como La fiaca; La clase obrera no va al Paraíso; Brazil; Ladrón de bicicletas; Los siete locos; y miles de filmes más hablaban de alienación, porque se podía hablar del tema porque había trabajo en el mundo. Ahora no hay trabajo, eso fue destruido en un proceso histórico que arranca con la dictadura y se acrecienta con el menemismo y se hace total con Macri. Un proceso económico donde el capitalismo deja de necesitar de una clase trabajadora para la acumulación. Pasamos de un capitalismo de producción industrial a un capitalismo líquido. El dinero ya no es tangible, los bancos son los que manejan el sistema económico. Paraísos fiscales son el paraíso del capitalismo. El euro y el dólar planchan las monedas nacionales. La acumulación capitalista funciona de otra forma, el dinero acumulado tiene su bicicleta financiera. Las finanzas son el nuevo mundo. Marx estaría desconcertado, porque hablar de explotación en los tiempos actuales es hablar de desempleo. ¿Hemos retrocedido en los planteos marxistas, porque ya no sirve plantear "explotación laboral" porque no hay trabajo? ¿Un desempleado es explotado? Lo es, pero de una forma diferente. El desempleado está afuera del sistema de consumo, pero adentro del capitalismo. El desempleado es un paria social, donde debe precarizarse para tener una moneda para comer. No hay trabajo y la falta de trabajo trae recesión económica; no hay consumo.
La falta de trabajo trae una grieta entre los "esclavos del sistema". Están los que sí tienen trabajo remunerado y salario, aguinaldo, vacaciones y todo lo que determina la Ley y los que no tienen nada y están afuera de la protección laboral. Esa grieta que la crea el neoliberalismo es la grieta de la modernidad. Entonces de esa forma el trabajo remunerado se va haciendo cada día más alienante que antes, porque "el trabajador" pasa a ser "un privilegiado del capitalismo" contra el "desempleado" que pasa a ser "un descarte del sistema".
El mundo cada día está más alienado, la gente parecen robot o zombies que no pueden pensar por sí mismos. La falta de trabajo creó un mundo de muertos vivientes, donde la basura, el mangueo y pedir limosnas es la constante de los desempleados alienados. 70% de pobres (desempleados o trabajadores precarizados) en Argentina no es para no alarmarse. Es muy alarmante, porque la pobreza estructural es alienante al extremo y crea odios y rencores entre trabajadores y desempleados. El mundo actual se divide entre clase trabajadora y clase lumpen o desempleados. Aunque es injusto dividirlo así, y es mejor decir que tanto el desempleado y el trabajador son clase trabajadora. Pero desgraciadamente esa división existe.
El trabajo destruye y el trabajador asalariado es un esclavo de su trabajo, de su rutina y de su salario. Pero esto no lo pueden comprender las nuevas generaciones, porque nacieron y se criaron en la precarización laboral. Y los sindicatos ya no hablan más del tema.
Cada día el mundo avanza a un futuro de caos, miseria y una alienación total. Una alienación tan grande que no hay salida posible. El Poder está más firme que nunca en el poder.
El capitalismo es el capitalismo antes, ahora y en el futuro. Estamos muertos en vida.
Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 09 de febrero de 2020. Dos y cuarenta de la tarde)
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