De Menem a Alberto, un país entregado (ensayo)
(f.a.g.)
¿Se puede hablar de derecha y de izquierda en las economías actuales? Alberto llega al Gobierno con los tópicos populistas peronistas, pero no es Peronista. Alberto no es Peronista, pero gobierna sentado en un tópico Peronista. ¿Se puede comprender esto? Creo que sí, porque la desesperación de echar a Macri le dío el triunfo a un tipo que en 2008 se fue del Kirchnerismo, y se fue porque no soportaba la grieta con el campo. Todos piensan y hablan de Macri como el mayor demonio argentino. Pero Argentina tuvo otro demonio mucho peor, y fue el causante de la Argentina actual. Ese demonio se llama Menem. Ahí comienza todo. Macri existió porque existió Menem. Y Menem tuvo concenso popular. El pueblo apoyó a Menem. Pero hay una diferencia entre Menem y Macri. Menem tuvo oposición sindical. Macri tuvo apoyo sindical, un apoyo que se sustentó en el silencio de los sindicatos ante el endeudamiento y la caída de los salarios y la inflación. La CGT fue cómplice del macrismo. Tan cómplice que vendió la dignidad de los trabajadores. Macri llega al poder con apoyo popular y de los partidos políticos que ahora coquetean con Alberto. Alfonsín apoyó a Macri. Camioneros apoyó a Macri. Massa apoyó a Macri. Los docentes votaron a Macri. Piumato de judiciales apoyó a Macri. Macri es gobierno a partir del 2015 gracias al apoyo político, sindical y del 50% de la población. Los primeros dos años no tuvo nada pero nada de crítica. Después se va cayendo a partir de 2018 con la deuda y la caída del salario. Y 2019 lo liquida la gran inflación, una inflación que fue creciendo porque no tuvo oposición en las calles.
Alberto va a Francia y recibe el apoyo de Macron, el gobierno que quiso aplicar una reforma laboral y un ajuste salvaje en los estatales franceses y que el pueblo francés salió a la calle a repudiar. En Francia el gobierno tuvo que retroceder, porque el pueblo estaba en la calle. Acá Macri avanzó en sus ajustes, porque el pueblo estaba en sus casas mirando la TV y con su silencio daba consenso a la pobreza.
Alberto va al Vaticano y después habla de aborto. No entiendo muy bien. O sos ateo y abortista o católico y pañuelo celeste. Pero de un tipo como Alberto se puede esperar cualquiera.
Estamos en un país difícil, donde se usan las imágenes de Perón y Evita para ajustar y hacer reformas laborales. Esas imágenes populares y de integración son usadas por Alberto y los sindicatos. El sindicalismo va a vender a la clase trabajadora. La va a vender muy cara. La clase trabajadora está partida y no tiene forma de unirse, con sindicatos fieles a la patronal y a los intereses del endeudamiento.
La cuestión es muy simple: Alberto y todo su aparato político tienen una misión y esa misión es pagar la deuda, a costa de ajuste y reformas laborales para terminar con "los privilegios del Peronismo".
Todo suena raro. Un país muy difícil de comprender. Una clase trabajadora totalmente entregada y vencida.
Fuimos dominados. También fuimos traicionados en nuestra inocencia infantil Peronista.
Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 06 de febrero de 2020)
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