martes, 30 de abril de 2019

Pelotudos

¿Por qué los hombres somos tan pelotudos con las mujeres?

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El hombre como ser masculino está muriendo en el mundo moderno. La masculinidad camina por carriles complejos. Eso lo sabemos. De eso no voy a hablar. La cuestión es otra que me interesa. El hombre es muy pelotudo con las mujeres. La mujer es mucho más viva que el hombre. Tiene otros tiempos biológicos y mentales. Y sobre todo otros intereses en la vida cotidiana. Cuando se habla de este tema se puede caer en un machismo sin retorno y anticuado a los ojos del feminisno moderno. Pero yo soy hombre y escribo como hombre. En definitiva es mi visión desde mi masculinidad. No es machismo, es otra cosa. La mujer puede escribir sobre los hombres desde su visión femenina. Y escriben mucho. Nosotros los hombres tenemos también el derecho de escribir sobre las mujeres. Y no caer en el chiste burdo. Empecemos. Uni cá por la calle y ve

La clase media sorete que supieron construir

La clase media sorete es sorete por ignorante que es

(Por: Fabián Ariel Gemrlotti)

Que la clase media es sorete, ya lo sabemos todos. Y mis escritos y libros siempre hablan de la clase media. Amo pegarle a la clase media sorete, porque la detesto y porque simplemente es sorete. ¿Por qué es sorete la clase media? La verdad hay muchos motivos, pero muchas veces alguien es sorete por el simple hecho de ser sorete. Hay soretes pensantes también, pero generalmente la clase media es sorete ignorante. Ahí tenemos la primera causa del sorete de clase media: la ignorancia. Ser un ignorante de clase media te condiciona a ser un sorete de clase media. El llamado sector medio es muy discriminador y roza el racismo. Lo que detesta la clase media es al pobre (al villero, al cabecita negra). Para la clase media que el Estado distribuya en los que más necesitan y les de felicidad y consumo "no debería ocurrir", porque piensa en su ignorancia racista la clase media que "el negro es un vago y hay que mandarlo a laburar". Para la clase ser sector medio "es ser blanquito y tener derechos sobre todo aquel inferior". La clase media y lombrosiana da asco. La clase media mediocre e ignorante durante los años de distribución K querían dólar libre: miles de marchas y cacerolazos para "poder comprar dólares". Ahora pueden comprar dólares, pero no tienen dinero para comprarlo. O sea la ignorancia a la clase media la hace pelotuda. El sorete es sorete por ignorante y esa ignorancia lo lleva a ser un reverendo pelotudo. De pelotudo a hijo de puta hay un paso muy pequeño, al cual se accede rápidamente por el túnel de la ignorancia. La clase media vivió y ascendió durante los 12 años K como nunca antes en nuestra Historia. Nunca pero nunca he visto tantos autos en los barrios, tantos aires acondicionados, tantos viajes a Europa, tanta abundancia en la clase media. Pero por ignorante en 2015 la clase media votó en contra de sus intereses de bolsillo. El bolsillo se cae, y se cae y genera pobreza.
Hay dos clases de pobreza: la estructural que es consecuencia del capitalismo; y la que genera la baja salarial, que es consecuencia del ajuste. Las dos pobrezas juntas crean un país de caos. El caos crea tristeza. Y la tristeza crea angustia. Y la angustia crea abatimiento. Y el abatimiento crea una sociedad apática y sometida a los mandatos del poder.
Es muy simple todo: la ignorancia es la gran responsable del sorete nacional y gorila.

Fabián Ariel Gemelotti

Posdata: sorete de cuarta si no te gustan mis escritos o te molestan me importa un carajo.

lunes, 29 de abril de 2019

Conan

CONAN EL BÁRBARO, EL COMICS DE MÚSCULOS Y ESPADAS Y BRUJERÍA

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Cuando en la década del ochenta vemos por primera vez esa maravilla película  llamada Conan(interpretada por Schwarzenegger) nos volvimos adictos a la historieta de brujería. Pero Conan tiene un origen que no es el cómic. Nace en 1932 de la pluma de un escritor de pulp literarios: Robert Howard. La revista popular de relatos pulp Weird Tales publica la primer historia de Howard, donde las espadas y las brujas popularizan la Antigüedad. La historia se sitúa en una época ficticia, con fuertes rasgos de los tiempos antiguos con mezcla del Medioevo bárbaro. Conan es de origen bárbaro, un mercenario musculoso y luchador. Crom es la deidad que lo protege y le da vida un par de veces cuando "se aproxima la noche sin mañana". Conan es a la Literatura gráfica y popular para Estados Unidos lo que para la Argentina es Nippur. Robin Hood amaba Conan. Oesterheld era lector de los pulp norteamericanos. Nuestra historieta tiene una lectura del comic estadounidense, pero con un impronta propia.
En 1936 se suicida Howard, en la obscuridad como escritor y en la pobreza total. Como todo escritor maldito, no fue leído en vida y no ganó un centavo de sus relatos. Escribió solamente 20 historias de Conan, cobrando monedas por la editorial clase B donde publicaba para comer. En los 70 llega al formato historieta, publicada por primera vez en 1970 por Marvel Comics y por Park Horse.
Pero todos recordaremos ese grandioso filme de 1982 de John Milius donde Arnold Schwarzenegger se hace famoso. Esos músculos y esas espadas y brujas nos llegó a nuestra alma de cultores de la historieta y la literatura pulp.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 28 de abril de 2019

Me molestan la gente que no lee

De libros y mujeres vivimos los hombres 

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Un libro es la felicidad total, por lo menos es lo que yo entiendo como felicidad. No podría vivir sin libros. Tampoco podría vivir sin mujeres. Pero puedo estar un mes sin sexo, pero nunca pude estar un día sin leer algo en papel (libros, revistas o periódicos). La lectura digital no me molesta, pero necesito el papel, sentir el olor a libros, sentir en mis manos el peso del libro y dar vueltas las hojas. Necesito de todo eso para poder vivir. Mi biblioteca es mucho más importante que cualquier mujer que tenga. Las mujeres van y vienen. Hoy están, y mañana se pueden ir. Y conseguir otra mujer siempre me fue fácil. Muy pocas veces he estado solo. El libro no tiene retorno. El libro se mete en tu piel, en tu alma. El libro te habla. El libro te hace pensar. El libro me sirve para escribir. Un libro es un orgasmo en papel. Un libro te acompaña y te escucha cuando estás deprimido o cuando una mujer te deja. Un libro no te discute, porque un libro es un amigo fiel. 
Mi casa está poblada de libros. Libros y libros, por donde mires. Ya me queda poco espacio para poner libros. Quince bibliotecas y cajas y cajas con libros. Libros, afiches de cine, etiquetas de cigarrillos, figuritas antiguas de fútbol, y periódicos y revistas. Y mucha historieta, miles. Amo los cómics y la historieta nacional. Cuando alguien entra a mi casa se queda asombrado. Y me preguntan siempre lo mismo: "¿leíste todos los libros que tenés?" Esa es la pregunta de quienes no leen libros. El que no es lector no puede comprender que alguien tenga tantos libros. Por supuesto que no he leído todo, pero eso no tiene importancia. El libro no es solamente para ser leído, también es un objeto (el libro objeto) que ocupa espacio en tu vida. No me interesa tener un plasma de última generación o cuadros o un buen equipo de música (odio la música, no escucho música. No me gusta la música). No me interesan los lujos ni las apariencias sociales. Mi casa son libros. Todo ordenado y limpio y en su lugar. No hay desorden. La historieta ocupa un lugar de privilegio junto a los textos de Filosofía y las novelas policiales. Después vienen la Historia y la Antropología. Y todo lo demás. Estudié Historia y amo la Historia. Pero mi pasión es la Literatura, la ficción. La novela es mi género preferido. Y el ensayo es mi arma para escribir. Amo las novelas largas de más de 400 páginas. Leo y leo. Leo mucho de noche y los domingos todo el día. Leo en los descansos laborales. Leo cuando voy al médico o al odontólogo. Leo en el Rosarino cuando voy a Capital. Leo con mujeres a mi lado durmiendo. Pero sobre todo necesito soledad para leer. Las novelas se leen estando solo.
Me molesta la gente que no lee. No soporto a la gente inculta. Hace una semana entro a mi casa con un chica y la veo mirar para todos lados y me dice: "¿tenés plasma?" Me sentí vacío, y me dio mucha bronca. Una especie de novia que hace un tiempo conozco(pero que nunca antes la había llevado a mi casa). Hacer el amor con ella es un vacío total. Es coger nada más, porque después no podemos hablar de nada. No lee libros. Le interesa la ropa y el shopping y el cine pochoclero. Es terminar de coger y prender un cigarrillo y mirar el techo, y ella me habla y me habla y las palabras rebotan en la nada. Me siento vacío. Me siento triste. Con otras mujeres me pasa lo mismo, es sexo nada más. Un sexo carnal sin nada de intelectualismo. Eso no me pasaba con Alejandra, porque era lectora y muy culta. No me pasaba con Leonor, porque era muy lectora. No me pasaba con Isabel. Eran otros tiempos. Era más joven, mujeres mucho más grandes que yo me ilustraban. Ahora los años que te acercan a la vejez te acercan también a mujeres mucho más jóvenes, de 20 o 24, una generación que no lee libros. Una generación muy diferente a uno. Alejandra era de la generación comprometida. Las nuevas generaciones son una generación más libre en el sexo (mucho más abiertos que nosotros) pero muchos más cerrados que nosotros políticamente y culturalmente. Uno tenía impronta, individualidad, uno se comprometía con una idea y se la jugaba. Ahora no. Y no lo digo con maldad. Es algo coyuntural que escapa a la moral de los tiempos actuales.
Un libro es todo en mi vida. Un libro es ni felicidad. No podría vivir sin libros. Pero sí podría vivir sin mujeres. Eso creo mientras escribo este texto con una mujer desnuda durmiendo a mi lado.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 28 de abril de 2019, 11 de la mañana)

viernes, 26 de abril de 2019

Qe uiero ver

Queremos revanchismo

Quiero ver a la gente en la calle
Indignada y violenta
Poniendo el pecho
Y combatiendo cuerpo a cuerpo
Quiero ver a este Gobierno
Huyendo como ratas
Y a algunos cazados
ahorcados en Plaza de Mayo
Quiero ver a Macri de rodilla
Pidiendo por su vida
Y una 45 en su nuca
Quiero ver a la Michetti
Y que le pateen la silla
Quiero ver a Clarín saqueado
Y a sus periodistas fusilados
Quiero ver a Lanata degollado
Y a la gorda Carrió en un psiquiátrico
Quiero ver a La Rosada
Tomada por el pueblo
Quiero las bacanales griegas
Quiero ver a todos esos hijos de putas
Reventados a puñetes
Quiero picanear y ver sangre oligarca
Quiero muerte
Quiero venganza
Quiero ver a todos de rodillas
Pudiendo perdón
A Kristina Fernández de Kirchner

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 25 de abril de 2019

El insoportable narcisismo del wassap y facebook

El insoportable narcisismo del Wassap y Facebook

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

¿Somos narcisistas por convicción y por orden de la voluntad? Estamos putrefactos en nuestro ego. Y nuestro ego en pleno siglo 21 se puede canalizar  mediante Facebook y el Wassap.
El siglo de la mierda es el siglo del ego. El siglo 21 nos atrapó. Vivimos pendientes del celular y las redes sociales. Ya no se consume tanto cine en pantalla gigante y el cine es reemplazado por aplicaciones y formatos aburridos. Y densos. Ya los hombres no son machistas, condenados por el ojo feminista que observa todo. La masculinidad es en el siglo 21 parte de la literatura de culto. El Gran Hermano ya es una realidad. Ya nadie cita a una mujer en una esquina. El romanticismo está atrapado en las redes. Tres novias me han dejado por Wassap. Y yo he dejado a cinco con un mensaje al celular. El sexo se intensifica con la imaginación en las redes. Pero el sexo cada día es más intenso. Ya no hay virgos en el siglo 21. Todos cogen. Y quien no coge es porque es un boludo.
Es raro ver a gente leer un libro en un bar, porque todo el mundo está tecleando en el celu. El libro es un cuco, o un monstruo antiguo para la generación del Wassap. Mi novia (para darle un nombre, porque esa palabra "novia" ya es parte de los diccionarios para coleccionistas) no lee en papel. Para ella el papel es algo que la deprime. Es otra generación. Son los tiempos de la lectura de pantalla y textos muy cortos.
Mis textos largos no funcionan. Más de tres páginas nadie lee. Me tengo que adaptar al texto corto. Estamos en tiempos de Facebook.
Somos hombres. Somos masculinos. Y los resortes machistas que quedan adentro mío, propios de mi generación, poco a poco van desapareciendo.
Estamos en los tiempos del facebook y el Wassap.
Ya no somos invisibles a los ojos del Gran Hermano.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 24 de abril de 2019

La indiportable

La insoportable levedad de la pulpa de naranja

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El riesgo país es nube hoy 24 de abril de 2019 a las 19:20. Es nube y es insoportable. El dólar ha tocado el techo de los 44, pero sigue ascendiendo y nadie puede ya detenerlo. No hay techo que pueda parar al monstruo verde. El país se cae a pedazos: hay hambre, hay desempleo y hay caos en los precios de los alimentos. Estamos en la peor crisis de nuestra Historia. Estamos en la levedad de la pulpa. "Los brujos están vivos", escucho por ahí a los cultores del ocultimismo y la metafísica burguesa. "Hay crisis cultural", me dijo hoy un compañero de trabajo. "No se aguanta más", me dijo ayer otro compañero de trabajo que votó a Macri. Ni los brujos ni la "llamada crisis cultural" es el problema de la agonía del país. Acá el único problema que genera este desorden y este caos es la deuda. Estamos en deuda, y toda deuda genera todas las demás crisis. Sin plata no hay cultura ni nada. Salarios bajos trae angustia estructural. El país entró en la pulpa del Imperialismo y el Imperialismo para saquear y apoderarse de los países periféricos usa su arma más mortal: presta dinero a intereses fururos. Una vez endeudados los estados se entra en un círculo vicioso del cual es imposible salir. Estamos en la nebulosa. La pulpa nos atrapó. No tenemos salida. No hay escape posible.
Esto es el Titanic. Que cada cual llegue al bote a manotazos y pobre de aquel que esté atrapado en los camarotes de tercera clase.
Me tomo mi naranja mientras releo lo que escribí recién. La espera es larga. Mi chica no llega. Y el celular es mi máquina de escribir siglo 21.

El voto como engaño

El voto como engaño

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

En Argentina siempre se ha vivido en la ilusión. El pueblo vive ilusionado de que todo "va a mejorar" emitiendo simplemente su voto. El Kirchnerismo dejó el Poder en 2015 habiendo pagado todas las deudas del Estado con los organismos internacionales. Macri gana sus elecciones mediante la mentira y la astucia política al decir: "ellos eran choros y vamos por la pobreza cero". Pero la contradicción discursiva de Cambiemos se da "en que no había deuda en el país" y las paritarias superaban los índices de inflación. El país en 2015 estaba saneado: sin deuda, altos salarios, empleo y control de precios. El país funcionaba. ¿Por qué gana Macri? Es muy simple: gana por el odio que los medios metieron en la clase media y la clase baja hacia el Peronismo. El odio fue el caballito electoral.
¿El país puede superarse después de octubre? Personalmente creo que todo puede empeorar después de las elecciones. En 2018 Cambiemos contrae deuda con el FMI. Esa deuda genera inflación, porque mediante la suba de precios el trabajador está pagando la deuda contraída. Bajos salarios, desempleo y dólar alto son lo que pide el FMI para que el Estado argentino pueda pagar su deuda contraída. Los compromisos ya están firmados y hay que pagarlos. El ajuste es consecuencia de esa deuda contraída. Mientras más plata se pide mayor va a ser el ajuste. Por eso cuando los gremios y cierta oposición funcional al poder de turno dice "Macri pará la mano" se están riendo de los asalariados, porque es imposible que Macri "pare el ajuste" porque la deuda es el ajuste.
¿Argentina se bancaría no pagar la deuda? Por supuesto que no, porque ningún gobierno elegido por el voto puede rebelarse al "Poder Internacional", porque el poder te hace bloqueo. Solamente se podría parar este ajuste y la pobreza y el hambre mediante un gobierno revolucionario, con un pueblo clasista y dispuesto a dar la vida por el todo. Pero las clases sociales en Argentina no tienen conciencia de clase, fueron ganadas por los partidos institucionalizados y no saben actuar en forma colectiva.
¿Hay salida a la pobreza? No la hay.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 21 de abril de 2019

De Perón a Kristina

EL PERONISMO ANTROPOLÓGICO
(¿Qué es el Peronismo?)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

¿Qué es el Peronismo? Se han escrito miles de libros sobre Peronismo, algunos a favor y otros en contra y otros muy moderados. Hay muchos Peronismos, no hay uno solo. En el Peronismo hay de todo, desde el nazi anti semita hasta el marxista teórico y el anarco Peronista. El Peronismo es una mezcla de un todo. Pero a a vez ese todo totaliza uno solo: ¿todos los Peronismos conducen a Perón? Perón es el origen, el principio del todo. Perón es el "dios mitólogico" de esa revolución cultural que es el Peronismo. Y digo cultural, porque para entender al Peronismo hay que dividirlo en dos ejes fundamentales: lo económico y la vida cotidiana. El Peronismo es una antropología urbana, donde a partir de medidas estructurales económicas se modifican la vida cotidiana de las clases sociales que integran el país. El Peronismo integra a los marginados a la cultura nacional. ¿Es nacionalista el Peronismo? Por supuesto que lo es, porque surge en los años 40, en pleno auge de los nacionalismos de derecha y de izquierda. Y el Peronismo pega un manotazo y toma un poco de cada lado. ¿Está mal eso? Hacer una valoración moral de si está bien o no o si es bueno o malo eso, es juzgar al Peronismo desde la moral de las clases dominantes. Esto es como juzgar a una chica pobre porque queda diez veces embarazada, juzgándola desde la opulencia de la moral de los sectores de poder. Perón no era un santo ideológico, ni tampoco era un oportunista. Perón ve la oportunidad de llegar al poder para transformar al país. Y el 17 de octubre es un acto de clase, porque ese día cuando "el negro" mete las patas en la fuente el Peronismo tiene su bautismo de fuego como hecho cultural de las clases expoliadas del país.
¿Es conservador el Peronismo? Surge de las entrañas de la moral más conservadora nacional: la doctrina católica y los valores nacionales. Aunque cuando se habla de Peronismo y se lo vincula a los valores del cristianismo se está ante un error de interpretación. Es errado en parte, porque los valores de amor al prójimo y de integración no son exclusivos del cristianismo. Las culturas primitivas y de la Antigüedad tenían valores de vida muy parecidos al Cristianismo. El hombre primitivo era solidario y amaba a su prole. Los sumerios creían en la Justicia social. Y los griegos creían en el amor al otro. Platón nos habla de amor. Los sofistas nos hablan de justicia para el pueblo. Entonces los valores del Peronismo son universales. El Cristianismo no inventa nada nuevo: toma los valores de las culturas anteriores y los une en un bien común. El Cristianismo es una copia de la Historia antigua. El Peronismo entonces es universal, es el resumen de la humanidad.
Perón es a la Argentina el "dios del bienestar". Las primeras medidas económicas del Peronismo son impositivas: que los ricos paguen más impuestos y los pobres menos. De esa forma empieza el proceso distributivo. Los Planes Quinquenales posibilitan que el pobre estructural tenga acceso a la educación y al consumo. La vivienda y el trabajo estable posibilitan el crecimiento y la igualdad. Sin igualdad el Peronismo hubiese fracasado como movimiento de clase. El Peronismo es revolucionario, porque revoluciona las estructuras sociales de cada clase social: el pobre asciende a clase media y el rico desciende escalones, pero sin dejar de ser rico. ¿El Peronismo es un resorte que no termina con la riqueza de los ricos? Este es el tema más complejo, y el que menos se entiende. El Peronismo es clasista en el punto que iguala hacia arriba, pero no es marxista de terminar con los ricos y crear una sociedad llana donde todos estemos en "una igualdad de clase". ¿Me explico? El Peronismo crea pleno empleo y termina con el hambre, pero todo dentro del sistema capitalista. El Peronismo no es anti capitalista. "Combatiendo al capital", dice la marcha. Se combate la especulación capitalista de los dueños del capital en el país (de eso se habla cuando se habla de oligarquía).
¿Puede el Peronismo dejar de ser capitalista? Creo que puede, el Peronismo ha mutado mucho. Desde la muerte de Perón el Peronismo ha girado a la izquierda (un sector) y se puede hacer a partir de ahí otra lectura. Si un Peronismo se quedó con la marchita nada más otro Peronismo avanzó hacia un Peronismo más allá del clasismo e incorpora una lectura marxista. Ese Peronismo es la vanguardia que odia el otro Peronismo (el de la marchita).
Si bien hay muchos Peronismos, todos conducen a Perón, va transformándose constantemente. El Peronismo no es estático, se mueve y tiene vida propia más allá de Perón y de cualquier líder del movimiento. Porque el Peronismo sobre todas las cosas es una antropología urbana.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 21 de octubre de 2019)

viernes, 19 de abril de 2019

Negro puto

No hay nada más pelotudo que un negro de mierda que vota a Cambiemos o al Peronismo de derecha y odia a Kristina.
¡Negros de mierda!!!!

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Lo que nunca soporté en la vida es a los negros de mierda que odian al Peronismo. A esos negros que no tienen a donde caerse muertos, pero son más gorilas que un oligarca sojero. Negros con olor a chivo y manos engrasadas, pero gorilas de mierda. Negros que viven en un rancho o en una casa pobretona en Empalme Graneros o un Fonavi de mierda. Negros que nunca se cogieron a una rubia o tomaron de la buena. Negros que sobaquean en La Florida o comen un choripan de Jorgito. Pero sí, esos negros de mierda odian al kirchnerismo. Negritas de piel áspera que se tatúan "jorge" "mi guacho" "la Claro" o al Gauchito Gil. Negritas peteras, pero eso sí, gorilas que odian a Kristina. Negros de mierda que no tienen para la manteca, o un chsmpán. Pero eso sí, odian a Kristina. Los negros en Argentina votan a los patrones, porque como decía mi amigo carpintero "no hay peor enemigo en la vida que un negro de mierda".
El otro día estaba en un boliche y se arrima una negrita rústica, pero muy linda. Me pide fuego y empezamos a hablar. Me dice si la llevo a la casa. Nos vamos en moto rumbo a su destino. "Mierda, acá me roban la moto", "no pasa nada, estás conmigo" "esos pibes en la  esquina le están dando al faso" "son mis amigos. Fumemos algo", dejo la moto en la puerta de su casa pobre. Entro y fumamos y tomamos cerveza, "¿a quién vas a votar en octubre?'", "yo soy radical". No entiendo nada, la negrita no es es Peronista.
A la mierda con el mundo. Cada día entiendo menos a los negros de mierda. Prefiero a mi rubia, gorila y con olor a perfume caro.

Fabián Ariel Gemelotti
(19/04/2019)

Renacer de las cenizas

Renacer de las cenizas

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Uno muere varias veces en la vida, y renace también varias veces. La muerte está presente todos los días, porque vivimos muriendo día a día. Mueren nuestras células y muere nuestra eternidad. Pero la peor muerte es morir por amor. Amamos y nos aman. Y pensamos que ese amor va a ser eterno. Prometemos amar por toda la vida. Y nos prometen que seremos amados por la eternidad. ¿Qué es amar? Amar, esa palabra que tanto suena en nuestro interior. Amamos de alguien su dulzura, su rostro y sus ralladuras. Amamos porque no soportamos la soledad. Somos animales que necesitamos de los otros para realizarnos como humanos. Como dice ese magnífico libro El mono desnudo: "somos animales de la especie humana". Somos seres atravesados por costumbres cotidianas. Somos una antropología de deseos.
¿Nos enamoramos de lo que imaginamos? El AMOR es una construcción de nuestro imaginario romántico. Amamos lo que nos falta a nosotros para completarnos como seres totales. Amamos por la totalidad de nuestra conciencia narcisista. El amor es un narcisismo que nos totaliza. Barthes, y siempre vuelvo a mi libro de cabecera sobre el amor, en Fragmento de un discurso amoroso dice: "el amor es literatura". Amamos desde lo literario, porque la vida está construida desde lo ficcional. La vida es como esa novela de Flaubert donde una dama no es feliz y busca el amor eterno. Buscamos y buscamos. A veces encontramos y otras veces nos perdemos y morimos en esa búsqueda. Amamos como amó el personaje de la gran novela El Árabe, donde el amor muchas veces es una espera paciente para ser amados. Estamos desesperados de ser amados. Y cuando nos llegan a amar, nos sentimos plenos en nuestra alegría de ser amados.
La tristeza es parte del amor, al igual que la alegría; porque en el amor los estados de ánimo son parte de la impronta romántica. Hoy estamos alegres y mañana tristes, según seamos amados o no lo seamos.
La ruptura es la muerte. Perder al ser amado es la tristeza total. Nos sentimos tristes cuando nos dejan de amar, tristes porque apostamos a ese sentimiento único e irremplazable, que es el amor. Amamos y desamamos muchas veces en nuestra vida. Amamos a lo largo de los años y dejamos de amar o nos dejan de amar. Perder a ese ser que amamos es la muerte. Una muerte lenta y triste. Pero siempre el amor renace de las cenizas, renace por otro nuevo amor que llega, y de las cenizas del amor volvemos a la plenitud de la vida.

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 18 de abril de 2019

Entre la literatura y la calle

Entre la literatura y el bowling
(dedicado: a la generación de los flippers)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

En los ochenta las maquinitas fueron furor. Iba a la facultad de Humanidades y me hacía mis escapadas a jugar a los  flippers. Tiempos de literatura, ensayos y política militante. Tiempos de pos dictadura y Alfonsín. Tiempos de alegría en una Rosario bella y pujante, donde la diversión ocupaba un lugar muy importante. Leíamos mucho, porque en los ochenta todavía se leían libros y revistas y periódicos. Todo en papel, la internet era de la ciencia ficción. Nadie se tatuaba y la piel de una mujer era blanca o negra, pero limpia de flores y dragones o esas estupideces que se tatúan ahora para arruinar la frescura de la piel. Tiempos de aritos y pelo largo y barba y porros abultados y Marlboro importado. Eran otros tiempos. Eran los ochenta.
El bowling estaba en su mejor momento, y era la parada obligada de los sábados para jugar a los bolos y tomar unos tragos de jugo de fruta y alcohol. Siempre me impresionó que cuando uno tiraba la bola y volteaba las botellas se bajaba un chico y las acomodaba. Ese chico estaba acurrucado arriba y saltaba para acomodar. Me impresionaba ver eso. Era como ver a un esclavo de la Roma de Nerón cumpliendo un capricho de los patricios. Después se modernizó y fue todo automático. Pero esa imagen perdura en mi memoria.
Había un flipper sobre la segunda guerra mundial. Era mi obsesión y le jugaba muchas fichas, hasta que le agarré la mano. Y por calle Santa Fe, a la vuelta de la facultad estaba el Avenue, un bar de billares y maquinitas. Ahí se reunían muchos pibes de la ex Quinta Avenida, esa barra pesada del Centro que le daban al faso y a la merca. Uno era más chico y te miraban mal. Uno con 19 o 20 años entraba al Avenue y se tomaba un porrón, y se te acercaba un gordo melenudo muy groso y te mangueaba un faso. Recuerdo que en el grupo de pibes grandes había unas chicas. Una me gustaba mucho, unos 32 años y yo 20. Era una rubia de ojos celestes y pelo muy largo. Estudiaba arte. Yo estudiaba Historia. Un día la veo en el patio de la facultad y le pido fuego. Ella estaba fumando un porro. Y me mira y me dice: "¡pendejo qué querés... coger conmigo!". No supe qué decir y pegué la media vuelta asustado. Me refugié en la clase de Epistemología. A la semana la veo que me mira por el vidrio de la ventana del salón donde yo estaba escuchando la clase de Europa 2. Me puse nervioso. Y me prendí un pucho. En esos tiempos todos fumábamos en clase. A la salida del aula la veo sentada en el patio con otras chicas. Y la veo darle un chupón a una morocha de mi edad. Me arrimo y la enfrentó y le digo: "quiero". Esa tarde tuve mi bautismo de sexo salvaje como no lo tenía con mi novia formal. Creí que me moría. A la mierda la literatura y la historia. Fueron cuatro veces nada más que estuve con esta chica. Se llamaba Clara. Creo que murió en un accidente de auto hace unos años. Era la novia de un candidato a diputado en la actualidad. Un candidato Peronista. No digo el nombre, para no quemarlo. Pero es muy conocido.
Tiempos los ochenta de salvajismo. Las maquinitas y la literatura se juntaban y hacían un culto de la calle. Leía a Borges e iba a la cancha a ver a Newell's. Leía miles de ensayos y entre lectura y lectura me jugaba mi ficha a los flippers o Súper Mario o al Submarino. Iba a jugar al tenis a Gimnasia y me codeaba con la clase alta. Pero también iba a la villa a militar. Eran otros tiempos. Otra Rosario. El cine Imperial y sus películas suecas. El Palace que no tenía aire acondicionado. El Monumental. El Capitol y su cine erótico brasileño. Pero los flippers eran mi obsesión. Mi novia me acompañaba. Ella tomaba un trago y yo jugaba. Pateábamos las máquinas o la movíamos para que la bola aguante y no pase la línea definitoria. Después en los noventa vino Mortal Comba y me hice fanático. Ya no era estudiante. Ya no andaba con monedas. Tenía la billetera abultada. Y ropa de marca. Pero me seguían gustando las maquinitas.
Hoy me puso triste escuchar que cerró el bowling. Me puso melancólico. Fue parte de mi juventud y parte de todos los que alguna vez nos volvimos fanáticos de esos viejos flippers, donde con el pucho en los labios y las manos en los botones apostamos a ser felices.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 14 de abril de 2019

La bacanales

Las bacanales porteñas (relato/cuento)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Leonardo ese día estaba deprimido. Su amiga Clari le dijo que lo iba a llevar a un lugar de amor libre, donde el sexo es desenfrenado. Leonardo se había separado y necesitaba acción.
Su amiga Clari lo agarró de la mano y juntos encararon la puerta del boliche: "son mil pesos", un gordo con cara de malo les extendió un papelito rosa y entraron. Un amanerado jovencito se acercó a Leonardo y le manoteó la pija. Leonardo lo echó con asco, y Clari le dijo que el muchachito lo hacía de cariñoso. Era la bienvenida al boliche. La música disco aturdía. En un rincón un viejo le chupaba la verga a un pendejo. Una pendeja se masturbaba en un sillón y a su derredor muchos miraban. La merca y los fasos de buena marihuana eran las delicias de los invitados. Todo era sexo, drogas y desenfreno en el alcohol. Eran las bacanales de Avenida de Mayo.
En la Grecia clásica una vez al año se rendía culto al dios Pan y todo era desenfreno. Orgías para la delicia de todos. Ese día se permitía tener sexo con esclavos y los ciudadanos libres vivían su desenfreno de alcohol y plantas alucinógenas. Platón habla de las bacanales. El Banquete es una fiesta de orgías. En el 200 A.C llegan las bacanales a Roma. Acá se permite el asesinato junto al sexo. Puñales y suicidios son corrientes en las orgías romanas. Virgilio, que era un puto respetado y admirado, habla de las bacanales. Cicerón y Plutarco fueron admiradores de esas orgías. Los cristianos primitivos condenaron las bacanales.
Ese día Leonardo vivió el desenfreno. Clari era una chica liberal. Acababa de cumplir veinte años y vivía con desenfreno. Era muy hermosa y muy guacha en la cama. Leonardo tenía cuarenta años. Y era un tipo serio y su profesión de arquitecto lo consumía. Pero ese día le dío a la merca y al alcohol.
Perdió de vista a Clari. Y miró para un costado y la vio chuponeado con otra pendeja. Se acercó. Y lo empujaron. Se fue a un costado y se le acercó una rubia de unos treinta años. Sacó un látigo y empezó a pegarle. Leonardo se agachó y empezó a caminar como un perrito. Y la rubiase subió a su espalda y cabalgó hasta agotarlo.
Eran las bacanales porteñas. Es el siglo 21, donde el amor es libre. Libre para el que tiene dinero para vivir el desenfreno.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 12 de abril de 2019

Un hombre

Cuando un gran amor se va

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

No hay nada más importante en la vida que el amor. Todo lo demás acompaña, pero el amor es lo único que llena tu espíritu. Sin amor de una mujer ningún hombre puede vivir. Te podés acostar con miles, pero si te falta ese gran amor que ya no está tu corazón está vacío. Todo hombre alguna vez (o muchas veces) perdió a un gran amor. O te dejan o se corta esa relación que era la plenitud de tu vida. Ese vacío que produce esa pérdida se transforma en angustia; una angustia que va mutando en tristeza. La soledad se instala en tu alma. Te sentís solo. No querés estar con amigos ni con familiares. Se fue tu gran amor. Tu vida es "una mierda". Todos hemos pasado por esas pérdidas que no se curan de un día para el otro. Se necesita mucho tiempo y muchas lágrimas. Alguien se va, y no podemos comprender por qué se va. Creíamos que era eterno ese amor. Pero no lo es para el que se va. El que queda sufre. Y sufre sangre en su cuerpo. El cine habla de amor. El cine es en esencia amor. La vida es en esencia amor. La literatura es amor. Las grandes novelas del siglo 19 hablan de grandes amores. El Conde de Montecristo es mi novela preferida sobre el amor y la venganza. La leí de un tirón cuando la angustia había invadido mi alma. Y me salvó de caer en el pozo del suicidio.
Nadie nunca puede zafar de una pérdida. Todos estamos condenados a perder amores. El amor como viene en un instante se puede ir también en un instante. Lo que más duele de la pérdida es pensar el por qué ese amor se fue. El por qué te abandonó y decidió partir de tu lado. ¿Acaso no eras feliz al lado de uno?Uno se plantea errores. Pero no sirve plantearse nada, porque ese amor ha partido pese a tu esfuerzo por retenerlo.
He perdido muchos amores. Me han dejado muchas veces. También he dejado muchas veces. He tenido muchas mujeres, pero he amado solamente a tres. Y podría agregar una más ahora. Mi último gran amor de los últimos años se ha ido. La he dejado partir. Nunca retengo a nadie. Y sufro. Pero sufro en mis soledades. Me angustio mucho. Pero me angustio en mi cama leyendo y escribiendo. Ya pensaba que nunca más iba a pasar por otra pérdida. Pero siempre vuelve esa angustia. La historia de la vida se repite a cada instante. Te fuiste. Te dejé partir. No me interesa retenerte. No pregunto por qué te fuiste. No me interesan los motivos. Te quise. Te amé. Amé tu pelo rubio. Amé tu piel blanca. Amé tu juventud. Amé tu inteligencia. Pero lo que más amé de vos es tu amor hacia mí. Y por eso no comprendo que te vayas. Pero te dejo ir.
Así es la vida. Así funciona el amor.
Otro amor solamente puede cubrir ese vacío que dejaste vos en mi corazón.
Es imposible vivir sin un gran amor.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 13 de abril de 2019, 0:55 horas)

El feminismo siglo 21

El feminismo siglo 21 resorte del neoliberalismo

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El feminismo clasista y combativo del siglo 19 surge de la lucha, no del odio al hombre. En las fábricas las mujeres se organizaban en una pelea obrera y de clase. Las mártires feministas ponían el cuerpo y decidían su lucha contra el opresor. Eran los tiempos del industrialismo moralizante y ligado al positivismo. Las mujeres fueron vanguardia de la lucha de clase. El siglo 20 en sus principios encuentra a la mujer organizada. El anarquismo es la vanguardia, donde hombres y mujeres unidos en una lucha clasista combatieron al capital. Malasteta habla del tema. Y los primeros anarquistas individualistas tienen una postura de amor/libre y libertad en todo. El amor y la sexualidad se construye en forma colectiva: hombres y mujeres plantean comunidades donde la convivencia está atravesada por el discurso de la libertad. El siglo avanza y la mujer logra derechos y respeto. Los fascismos alemanes e italianos matan mujeres. La Alemania nazi se construye desde el odio: Hitler crea el genocidio al diferente, y los campos de concentración se llenan de mujeres, judíos, gitanos, protestantes y comunistas.
En Argentina Perón inicia en 1945 la revolución de los cabecitas negras. Perón es la vanguardia del populismo nacional, resistido por la burguesía y la oligarquía. Evita es la voz de la mujer pobre. Evita le grita a las mujeres oligarcas. Evita aglutina a la mujer desclasada y la incorpora al país industrial. El Peronismo es revolucionario, porque logra crear conciencia de clase en la clase obrera. Y pone límites a la explotación capitalista. El Peronismo reparte la torta. Paco, el modisto de Evita (puto y Peronista), es la voz de los putos peronistas. Paco dice: "el puto pobre con el Peronismo encontró identidad de clase" "el puto rico es puto respetado. El puto pobre es un negro de mierda". Paco es amado por Evita. La Eva es "la negrita que se coge al General", escribían en las paredes el gorilaje de izquierda aunado a la clase alta argentina.
El siglo 21 es el siglo de los fascismos económicos discursivos neoliberales. Las políticas económicas modernas son de destrucción de la gente. Ya no se destruye solamente al pobre, ahora se destruye a la clase media también; a esa clase media gorila que vota su propia destrucción. La clase media que se hace clase media gracias a los gobiernos peronistas de bienestar, una vez que logra llenar la panza vota a sus patrones: es la ley famosa del oprimido que se cree patrón. Y el Feminismo siglo 21 surge como resorte del neoliberalismo, porque está atravesado por los discursos de la clase media, de ese sector que se identifica con el opresor. Entonces vemos a la chica bien alimentada con el pañuelo verde y gritando consignas de odio a todo lo masculino. El hombre para esas feministas modernas es un obstáculo a sus deseos inconscientes (o concientes) de batalla contra "el macho". Se pierde lo femenino y la mujer quiere "igualdad" una "igualdad" de obstaculizar los deseos "masculinos". Y el Feminismo de ser una lucha clasista y revolucionaria pasa a ser una lucha individualista de una clase social (la clase media) en pos de su histeria de clase. La mujer de clase baja (violada, vejada y sin trabajo) es marginada por la mujer de clase media (acceso a la educación y con posibilidad de lucha).
El Feminismo siglo 21 es funcional a los procesos economicos de ajuste y destrucción de los trabajadores.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 9 de abril de 2019

Un amigo

Escuchan dos boludeces y repiten como loros

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Me dice un amigo hoy: "vos sos militante kirchnerista, no podés estar en contra del lenguaje inclusivo ni del feminismo". Le digo a mi amigo: "por empezar no es feminismo esas estúpidas fanáticas corta pija".  Hay muchos K que están fanatizados y no entienden nada de nada. Son muy moralistas y defienden causas morales equivocadas. Para algunos compañeros todo es lineal. Escuchan dos boludeces en C5N y lo repiten. Son militantes sin saber teoría, repiten por moda. Lo único que debe interesarle a un militante K es la economía y la inflación. Después cada cual que haga con su vida lo que quiera. Lo privado no es de incumbencia de nadie. Y se entiende por privado también un escrito, donde uno no tiene por qué aceptar el lenguaje inclusivo.
Acá lo único que importa es la plata. De economía hay que hablar, porque un voto debe ser el puente al bienestar económico. Sin salarios altos y sin bolsillo lleno nadie es feliz. La felicidad y tu salud depende de tus ingresos y de un gobierno que gobierne para tu bolsillo. Peronismo básico o populismo de manual.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 8 de abril de 2019

La izquierda

La izquierda se ha derechizado

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El neoliberalismo derechizó a la izquierda, convirtiéndola en un resorte más del modelo económico. La izquierda en Argentina es moralista y tiene una visión de la realidad muy equivocada: es lineal en su pensamiento y muy estalinista. La izquierda en Argentina no es proletaria, sale de los sectores burgueses de clase alta. Al contrario que el Peronismo, que es heredero de la Revolución Francesa (liberal en lo cultural y proletarizado en lo político y protector del estado en lo económico), la izquierda es cerrada. La izquierda argentina es anti Peronista, porque no soporta al Peronismo que no es moral y es libre en sus planteos sobre sexualidad y libertad de expresión. La izquierda aglutina a todos lo mojigatas bolches que hacen del progresismo bandera de la opresión de las personas. Por eso vemos a nuestra izquierda cuestionar ese lenguaje simple que usan la dirigencia Peronista, porque para la izquierda el lenguaje debe ser abstracto: sus dirigentes no se comunican con el pueblo, son intelectualoides de clases de Facultad.
El "feminismo" moderno, que no es feminismo, es algo que roza el odio a la pija masculina y al sexo heterosexual, es un resorte también del neoliberalismo. A veces escucho a esas estúpidas que se dicen "feministas" y veo que están cerradas y erradas en sus conceptos: ellas dividen en vez de unir y desvían el objetivo de toda lucha, que al fin y al cabo toda lucha es contra el modelo económico, no contra la verga masculina.
Creo que va a llegar un momento que esas idiotas que se llaman feministas van a lograr que los hombres no las cojan más (eso quieren) y van a tener que chuparse la concha entre ellas.
¿El lenguaje inclusivo? Nunca vi algo tan perverso y estúpido, porque sería terminar con la Literatura y con el cine.

Fabián Ariel Gemelotti

Dago

Dago, una historieta de venganzas

(f.a.g.)

En 1981 Editorial Columba larga una gran historieta: Dago, guionada por el genio de la historieta nacional Robin Wood, y dibujada por otro genio: Alberto Salinas. Dago es una historieta de venganzas y donde la aventura es fundamental. César Renzi es un noble veneciano arrogante, que vive en pleno Renacimiento. Un día asesinan a su familia y a él lo dan por muerto y lo tiran al mar. Es recogido por un barco pirata y de noble pasa a esclavo. Entabla amistad con un viejo llamado Selin, el cual transforma su arrogancia en humildad y lucha. Se fortalece físicamente y asume rebeliones de esclavos. De César Renzi pasa a llamarse Dago (cuando lo recogen del mar tenía una daga en la cintura). Dago entabla amistad con el pirata Barbarroja. El Barco pirata llega a Turquía y Dago pasa a ocupar un lugar en el ejército Turco. Vive aventuras maravillosas. Hasta logra una amistad con el Conde Drácula de Valaquia. Dago es la historieta nacional de los ochenta. Su último capítulo es de 1996. Pero se sigue publicando todavía en Italia con guiones y dibujos de Carlos Gómez y Joan Mundet.
Dago es, después de Nippur, la mejor historieta del genio máximo Robin Wood.

Fabián Ariel Gemelotti

Manara

Milo Manara y la pornografía en el cómic

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La historieta o cómic o comics tiene una tradición en el erotismo. En Europa surge la historieta en el siglo 19, pero en forma paralela Estados Unidos crea los parámetros de una tradición en los periódicos. Argentina no se queda atrás, y el Mosquito es un antecedente de la historieta. Y Fray Mocho sigue esa línea. Son los inicios. Son el surgimiento de una tradición que surge en los países industriales capitalistas. Sin capitalismo, quizás la historieta no hubiese tenido tanta importancia para los lectores, porque la historieta es una literatura en imágenes donde está en juego otra forma de leer: se lee con imágenes y hay que seguir los diálogos que la acompañan. Sin imágenes no hay historieta. Sin diálogo e imágenes tampoco, pero sí hay historietas donde solamente hay imágenes desprovistas de diálogos. La historieta es sobre todas las cosas imágenes: no es fotografía ni cine, son imágenes de otra impronta.
Milo Manara (1945) crea un cómic muy particular: la historieta pornográfica, algo que desata adhesiones y rechazos. En los sesenta se larga al mercado dos clásicos que funcionan: Hijo de puta y Clic. Mujeres pulposas, y penes muy duros. Sexo anal y masturbación femenina y masculina. Incesto entre hermanos y padres e hijas. Pero sobre todas las cosas, diálogos muy provocadores. Milo Manara crea a Giuseppe Bergman, un personaje que vive cogiendo. Se coge todo lo que llega a su vida. En Manara el sexo es lo fundamental, y las mujeres son altas, bellas y pulposas. En los ochenta recién llega a la Argentina: habíasido prohibida su obra por la dictadura. Fierro toma esa tradición literaria. Y larga al mercado esos dibujos de culto.
La historieta también es provocativa, porque como la literatura y el cine, el dibujo toma impronta mediante la provocación.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 7 de abril de 2019

Ford

La Literatura como provocación

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

En 1629 se estrena una obra de teatro muy compleja para sus tiempos: Tis pity she's a whore, del dramaturgo británico John Ford. En esta obra el tema del incesto levantó polvareda en la población. El día del estreno casi queman el teatro. En España cuando llega la obra es prohibida por el Tribunal de la Inquisición. Los inquisidores mandan quemar todos los libros de Ford en una gran hoguera pública. Pero la obra, al ser prohibida, circula en forma marginal. Y Ford pasa a ser un autor maldito. Al morir en 1640 muere casi ignorado por el público, pero su obra pasará a la posteridad como una de las grandes obras transgresoras de todos los tiempos.
La obra recoge una tradición que ya los griegos trataron: el amor incestuoso. Giovanni siente un amor pasional por su hermana Annabella, y ésta le corresponde en esa pasión. A su vez Annabella tiene otros tres amores. Son amores que se cruzan, donde el sexo está presente y la angustia que genera el amor lleva a los protagonistas a la tragedia. Si bien Sófocles en Edipo Rey inagura la tragedia romántica, Ford en Lástima que eres muy puta pasa esos límites y lo lleva a la pasión y al homicidio. Giovanni muere, muere en manos de un amante de su hermana.
Nabokov con Lolita también ilumina el incesto, pero desde otro lugar: el amor adolescente con un adulto. Lolita quizás sea una de las grandes obras eróticas de todos los tiempos. En los setenta Michael Sanders pública La edad de amar (una ingenua perversa), donde la sexualidad es tratada en forma vulgar pero con un alto contenido incestuoso.
Si los griegos hicieron de la tragedia una forma de amar, Ford hizo del sexo una provocación. Y la literatura es sobre todas las cosas, una gran provocación.

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 4 de abril de 2019

Hoy

El sindicalismo es patronal

  (por: Fabián Ariel Gemelotti)

Hoy hablando con un amigo me dice: "vamos a volver". Le digo que sí, pero el problema no es volver. El problema es lo que queda. Y no va a quedar nada. El país fue saqueado. A Macri se lo dejó avanzar, y solito hizo lo que quiso. Lo de Macri es como esperar que una enfermedad se cure yendo del curandero del barrio. El hombre espera, y en la espera se destruye. Los gremios están paralizados, porque los gremialistas cuidan su quintita. Ellos comen bien. Y cuando se come se puede hablar sin angustia. Los hambrientos viven en la obscuridad. Y el pueblo espera, porque le metieron la espera eterna. Yo no creo en la dirigencia gremial, nunca creí. Creo en las bases. El dirigente es un político, y el político tiene intereses diferentes al pueblo. El político puede especular con el bolsillo lleno. Las bases ponen el cuerpo y el dirigente arregla por debajo. Acá el 30 o el cuarenta o el cincuenta de aumento no sirven, porque la inflación ya comió el salario. Y el salario ya no sirve para nada.
A Macri se lo tendría que haber parado el año pasado en abril cuando el país entra en deuda. Pero nadie hizo nada.
A muchos les conviene esta "crisis", porque donde hay revuelta gana siempre el chanta. Y el país es un país de chantas.
¿Esto va a cambiar? Creo que vamos a  llegar a octubre, pero secos y vaciados. El que venga se la a ver muy negra. Y nadie se va a animar a tocar a los ricos, porque ya sabemos que si tocan al rico el pobre y la clase media se pone del lado del rico (2008 es un ejemplo muy claro)
Así que ya no creo en nada ni en nadie.
Hasta que no haya reacción clasista, todo lo demás es histeria política y boludeces del sindicalismo patronal.
¿Kristina? Le van a poner miles de obstáculos si vuelve.
Todo oscuro. Veo todo negro. No hay salvación posible. Estamos en el Infierno y de ahí no se sale con marchitas y discursos y frases. Se sale combatiendo.

Fabián Ariel Gemelotti(jueves 4 de abril de 2019)

miércoles, 3 de abril de 2019

Psicólogos

La Psicología como inutilidad y resorte del capitalismo (por: Fabián Ariel Gemelotti)

¿Sirven para algo los psicólogos? En las culturas primitivas el chamán cumplía la función de mago. Era el poseedor del saber mágico, el que determinaba las condiciones de vida de la gente del poblado. El chamán era el consejero de la tribu y a su vez "el psicólogo" que veía los vericuetos sexuales y personales de los pobladores. El chamán unía parejas cumpliendo la función civil del matrimonio. El chamán era el poseedor y dueño del pensamiento totalizante de los pueblos primitivos. Un chamán decía cuándo ir a la guerra. Y decía si la guerra se iba a ganar.
En las culturas de la modernidad el chamán es reemplazado por el psicólogo. La Psicología cumple una función mágica de explicar lo que no se puede explicar porque no hay explicación para todo. Freud decía: "un cigarro es un cigarro, no le busquemos explicación al cigarro" "no todo tiene respuesta". Freud fue un pensador más que un psicólogo. Crea el Psicoanálisis, que es una forma de pensamiento más que un método de análisis. Después viene todo lo demás: se toma al psicoanalista y se lo hace negocio rentable. El psicoanalista de ser un campo del pensamiento pasa a ser parte del negocio rentable de las sociedades de consumo. El psicólogo es un chamán moderno, que determina el pensamiento subjetivo de la población. Pero a diferencia del champán, el psicólogo hace su negocio: cobra para escuchar los problemas de la gente. El chamán era un político influyente. El psicólogo es un mercader donde su único interés está en el dinero. Sin dinero no hay análisis. La clase media recurre al psicólogo, porque busca el pensamiento mágico: solucionar sus problemáticas mediante un "profesional". Y paga para eso. El pobre no puede recurrir al analista, porque es muy caro. Entonces recurre al curandero, que cumple la misma función que el analista, con la diferencia que no tiene un formación académica estructurada en un conocimiento de la magia del conocimiento. El saber es una magia, y hay muchos pensamientos mágicos que circulan en la sociedad.
A buen entendedor, el psicólogo es un chanta de la modernidad y del capitalismo.

Fabián Ariel Gemelotti