lunes, 8 de abril de 2019

Manara

Milo Manara y la pornografía en el cómic

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La historieta o cómic o comics tiene una tradición en el erotismo. En Europa surge la historieta en el siglo 19, pero en forma paralela Estados Unidos crea los parámetros de una tradición en los periódicos. Argentina no se queda atrás, y el Mosquito es un antecedente de la historieta. Y Fray Mocho sigue esa línea. Son los inicios. Son el surgimiento de una tradición que surge en los países industriales capitalistas. Sin capitalismo, quizás la historieta no hubiese tenido tanta importancia para los lectores, porque la historieta es una literatura en imágenes donde está en juego otra forma de leer: se lee con imágenes y hay que seguir los diálogos que la acompañan. Sin imágenes no hay historieta. Sin diálogo e imágenes tampoco, pero sí hay historietas donde solamente hay imágenes desprovistas de diálogos. La historieta es sobre todas las cosas imágenes: no es fotografía ni cine, son imágenes de otra impronta.
Milo Manara (1945) crea un cómic muy particular: la historieta pornográfica, algo que desata adhesiones y rechazos. En los sesenta se larga al mercado dos clásicos que funcionan: Hijo de puta y Clic. Mujeres pulposas, y penes muy duros. Sexo anal y masturbación femenina y masculina. Incesto entre hermanos y padres e hijas. Pero sobre todas las cosas, diálogos muy provocadores. Milo Manara crea a Giuseppe Bergman, un personaje que vive cogiendo. Se coge todo lo que llega a su vida. En Manara el sexo es lo fundamental, y las mujeres son altas, bellas y pulposas. En los ochenta recién llega a la Argentina: habíasido prohibida su obra por la dictadura. Fierro toma esa tradición literaria. Y larga al mercado esos dibujos de culto.
La historieta también es provocativa, porque como la literatura y el cine, el dibujo toma impronta mediante la provocación.

Fabián Ariel Gemelotti

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