Renacer de las cenizas
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Uno muere varias veces en la vida, y renace también varias veces. La muerte está presente todos los días, porque vivimos muriendo día a día. Mueren nuestras células y muere nuestra eternidad. Pero la peor muerte es morir por amor. Amamos y nos aman. Y pensamos que ese amor va a ser eterno. Prometemos amar por toda la vida. Y nos prometen que seremos amados por la eternidad. ¿Qué es amar? Amar, esa palabra que tanto suena en nuestro interior. Amamos de alguien su dulzura, su rostro y sus ralladuras. Amamos porque no soportamos la soledad. Somos animales que necesitamos de los otros para realizarnos como humanos. Como dice ese magnífico libro El mono desnudo: "somos animales de la especie humana". Somos seres atravesados por costumbres cotidianas. Somos una antropología de deseos.
¿Nos enamoramos de lo que imaginamos? El AMOR es una construcción de nuestro imaginario romántico. Amamos lo que nos falta a nosotros para completarnos como seres totales. Amamos por la totalidad de nuestra conciencia narcisista. El amor es un narcisismo que nos totaliza. Barthes, y siempre vuelvo a mi libro de cabecera sobre el amor, en Fragmento de un discurso amoroso dice: "el amor es literatura". Amamos desde lo literario, porque la vida está construida desde lo ficcional. La vida es como esa novela de Flaubert donde una dama no es feliz y busca el amor eterno. Buscamos y buscamos. A veces encontramos y otras veces nos perdemos y morimos en esa búsqueda. Amamos como amó el personaje de la gran novela El Árabe, donde el amor muchas veces es una espera paciente para ser amados. Estamos desesperados de ser amados. Y cuando nos llegan a amar, nos sentimos plenos en nuestra alegría de ser amados.
La tristeza es parte del amor, al igual que la alegría; porque en el amor los estados de ánimo son parte de la impronta romántica. Hoy estamos alegres y mañana tristes, según seamos amados o no lo seamos.
La ruptura es la muerte. Perder al ser amado es la tristeza total. Nos sentimos tristes cuando nos dejan de amar, tristes porque apostamos a ese sentimiento único e irremplazable, que es el amor. Amamos y desamamos muchas veces en nuestra vida. Amamos a lo largo de los años y dejamos de amar o nos dejan de amar. Perder a ese ser que amamos es la muerte. Una muerte lenta y triste. Pero siempre el amor renace de las cenizas, renace por otro nuevo amor que llega, y de las cenizas del amor volvemos a la plenitud de la vida.
Fabián Ariel Gemelotti
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