viernes, 12 de abril de 2019

Un hombre

Cuando un gran amor se va

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

No hay nada más importante en la vida que el amor. Todo lo demás acompaña, pero el amor es lo único que llena tu espíritu. Sin amor de una mujer ningún hombre puede vivir. Te podés acostar con miles, pero si te falta ese gran amor que ya no está tu corazón está vacío. Todo hombre alguna vez (o muchas veces) perdió a un gran amor. O te dejan o se corta esa relación que era la plenitud de tu vida. Ese vacío que produce esa pérdida se transforma en angustia; una angustia que va mutando en tristeza. La soledad se instala en tu alma. Te sentís solo. No querés estar con amigos ni con familiares. Se fue tu gran amor. Tu vida es "una mierda". Todos hemos pasado por esas pérdidas que no se curan de un día para el otro. Se necesita mucho tiempo y muchas lágrimas. Alguien se va, y no podemos comprender por qué se va. Creíamos que era eterno ese amor. Pero no lo es para el que se va. El que queda sufre. Y sufre sangre en su cuerpo. El cine habla de amor. El cine es en esencia amor. La vida es en esencia amor. La literatura es amor. Las grandes novelas del siglo 19 hablan de grandes amores. El Conde de Montecristo es mi novela preferida sobre el amor y la venganza. La leí de un tirón cuando la angustia había invadido mi alma. Y me salvó de caer en el pozo del suicidio.
Nadie nunca puede zafar de una pérdida. Todos estamos condenados a perder amores. El amor como viene en un instante se puede ir también en un instante. Lo que más duele de la pérdida es pensar el por qué ese amor se fue. El por qué te abandonó y decidió partir de tu lado. ¿Acaso no eras feliz al lado de uno?Uno se plantea errores. Pero no sirve plantearse nada, porque ese amor ha partido pese a tu esfuerzo por retenerlo.
He perdido muchos amores. Me han dejado muchas veces. También he dejado muchas veces. He tenido muchas mujeres, pero he amado solamente a tres. Y podría agregar una más ahora. Mi último gran amor de los últimos años se ha ido. La he dejado partir. Nunca retengo a nadie. Y sufro. Pero sufro en mis soledades. Me angustio mucho. Pero me angustio en mi cama leyendo y escribiendo. Ya pensaba que nunca más iba a pasar por otra pérdida. Pero siempre vuelve esa angustia. La historia de la vida se repite a cada instante. Te fuiste. Te dejé partir. No me interesa retenerte. No pregunto por qué te fuiste. No me interesan los motivos. Te quise. Te amé. Amé tu pelo rubio. Amé tu piel blanca. Amé tu juventud. Amé tu inteligencia. Pero lo que más amé de vos es tu amor hacia mí. Y por eso no comprendo que te vayas. Pero te dejo ir.
Así es la vida. Así funciona el amor.
Otro amor solamente puede cubrir ese vacío que dejaste vos en mi corazón.
Es imposible vivir sin un gran amor.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 13 de abril de 2019, 0:55 horas)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario