La cuarentena y el trabajo asalariado
(ensayo)
(f.a.g.)
"Hay que pensar una forma de hacer públicos textos sin firma, anónimos, porque en las redes hay un fascismo que da miedo", un amigo de años me dice esto. Hoy no fue un día muy bueno para mí. Y hablando por Wassap con mi amigo siempre tocamos el tema trabajo y política, cosas que no se pueden hablar públicamente. No todo se puede decir y que lo lea todo el mundo. No todo se puede escribir. Escribir es exponerse a muchas cosas, a la burla, al sarcasmo de los ignorantes, al error propio de uno muchas veces en los textos, porque el que escribe está sujeto al error, algo que todos los que escribimos tenemos, y que no se puede evitar. Escribir es jugarse la vida muchas veces. Y también es jugarse el prestigio. Hay escritores convencionales, los periodistas de diarios y TV responden a convenciones, a lo que le marcan que deben decir. No se exponen, acumulan elogios porque escriben lo que todo el mundo quiere escuchar ese día y en esas circunstancias. Son mercenarios de la Literatura. Esos para mí no son escritores, son empleados pagos de patrones mediáticos. Por eso no leo diarios ni miro TV, leer un diario es leer a empleados de los medios. Los medios son corporaciones de la escritura y responden a intereses económicos. Todos los medios, de esto no se salva ni Página/12, por más que haya escritores en El Página y no solamente periodistas.
Siempre odié al periodismo, tengo algo de toda mi vida contra lo mediático. En todo. El periodista es la persona más despreciable sobre la tierra, los alcahuetes de las corporaciones. Siempre hago la separación, escribir no es hacer periodismo pero el periodismo vapulea la escritura y usa a la escritura para hacer periodismo. Algo perverso y muy jodido. Se dicen el cuarto poder, y simplemente son los transmisores de los mandatos de los dueños de las ideologías dominantes.
Hoy a la salida del trabajo veníamos en auto con un amigo y mi amigo me dice: "el trabajo es un invento de los que nunca trabajaron". Suena muy linda esa frase, me gusta. Y es así. El trabajo es un invento de los que no trabajan y crearon una moral y una ética para que el que trabaja se sienta útil, cuando en realidad el que trabaja es un esclavo para los que viven de su trabajo. En todos los órdenes de la vida laboral, acá esta frase se puede aplicar a los trabajadores de trabajos de "cuello blanco" (como decía Jauretche) y a los obreros y a los cuenta propistas, al artesano y hasta al chico que pide una moneda en el semáforo, que también es un trabajador. El trabajo aliena en todas las formas de trabajo. En esto no hay "privilegios", los únicos privilegiados son los dueños de los medios de producción y del capital. El patrón es el único privilegiado en el mundo entero.
A la mañana me llama llorando una chica, su padre murió. Murió durmiendo, cuando lo van a despertar estaba frío. Mi amiga es de Capital Federal, hace tres meses que no la veo. Hablamos siempre por Wassap pero no es lo mismo. La presencia física hace a las relaciones humanas, internet no es algo humano. Me puso mal, porque sé que sufre mucho la pérdida de su padre, más que ella no se hablaba con el papá. Una pésima relación, pero es el padre. Y la culpa es el peor sufrimiento de una persona. Por eso nunca hay que pelear con padres, hijos y hermanos. Uno no sabe si mañana van a estar vivos. O uno se va a morir. Nadie sabe fecha y hora de su muerte ni de los seres amados. ¿Le escribo una poesía? Nooo. Eso no sirve, la poesía no es lo mío. No sé escribir poesías, me aburren. Contra el dolor de una pérdida no sirven las palabras de consuelo. No sirve nada. El dolor es algo individual, muy de uno. Cada uno lleva su dolor y los consejos no sirven. No todos sufrimos de la misma forma. Por eso es estúpido aconsejar a alguien, porque el consejo parte de la proyección subjetiva de uno sobre el Otro. No sirve. El consejo es muy católico, muy de la religión y de las ciencias naturales. Por eso los religiosos y los médicos dan consejos, se asemejan a "padres espirituales" que piensan que tienen la "verdad sobre la vida".
La cuarentena nos demuestra el desprecio de los patrones sobre el trabajador. La pandemia mata y el patrón quiere que se levante la cuarentena y mandar al esclavo laboral al matadero. Para el patrón el trabajador es reemplazable, se muere y como si fuera un objeto de colección es reemplazado por otro esclavo/objeto. Un asco. El patrón no es un hijo de puta, es simplemente el patrón. Hay patrones dueños del capital y hay patrones del látigo, los alcahuetes, los jefes, los capataces, los controladores en supermercados de empleados, los lacayos de la patronal. Esos son peores que el acumulador, porque esos tienen el látigo para hacer cumplir la voluntad del dueño del capital. Y se sienten patrones y son unos pobres infelices serviles al verdadero patrón.
Siempre desayuno en una Estación de Servicios, me gustan las Estaciones. Y hoy miraba a la gente que entraba al bar de la Estación. Eran las siete de la mañana. "señor, por favor póngase alcohol"; "ya joden con esta pandemia", "por favor, me reta la supervisora", "bien nena, agradecé que tenés trabajo". Todos los días es así, veo a la chica responder lo mismo y la gente la agrede con la misma frase. La chica tiene 19 años, muy linda y muy servicial. Es servicial porque detrás de ella está la supervisora, una mujer de unos cuarenta años. Una mujer obesa, con delantal y cara de mala. Una vez escuché: "nena, no podés ir al baño tanto". Y la chica está ahí, y otro chico con ella. La chica 19 y el chico 22. Yo los veo y veo el hostigamiento laboral, la explotación y veo lo más sucio del capitalismo. El dueño es un ser "invisible" y para él trabajan los supervisores hostigadores que usan el látigo para que la empleada y el empleado sean serviciales. Todo es dinero, y para acumular revientan a la chica y al chico. Los chicos no saben que son explotados, porque una vez le digo al chico que debería demandar por maltrato laboral. Y me dijo: "lo hace para que no perdamos el tiempo en el baño". Lo peor del capitalismo es que el trabajador justifica el maltrato y la explotación. Contra eso el Derecho y la Ley no pueden hacer nada. Se la convenció a la gente que debe ser explotada "porque así funciona la vida". Esa es la ideología del conformismo del mundo entero. Ese es el logro de los medios, la Iglesia, la cultura y toda la idiosincrasia ideológica de todos los discursos circulantes.
Tengo sueño. Y pienso en mi amiga, todo el día estuve pensando en ella. Pienso que la muerte te sorprende muchas veces y quizás ahora me acueste y apague el velador y mi cuerpo quede frío y nunca más me despierte. O quizás viva veinte años más. O quizás choque con la moto. O quizás la vida me regale un Quini seis y pueda vivir sin perder el tiempo en un trabajo. Pero no creo en la buena o mala suerte, no creo en nada. También la buena y mala suerte es una convención de los exploradores.
Fabián Ariel Gemelotti
(sábado 27 de junio de 2020, una y cuarto de la madrugada. Rosario, cuna de mi escritura)