lunes, 29 de julio de 2019

La nuerda

La vida es una mierda
Pero vale la pena vivirla
Vivir siempre en los límites
Vivir rodeado de mierda a tu alrededor
Todo lo que te rodea es una mierda
Lo peor de todo es que esa mierda no tape la linda mierda que es tu vida
El sexo sin amor es una mierda
Porque es solamente un pedazo de carne para satisfacer a tu carne
Carne es carne
Coger sin amor es la tristeza y la condena de esta vida de mierda
Lo más lindo de la mierda cotidiana
Es que te eleva porque viendo tanta mierda te podés dar cuenta de que vos no sos una mierda
Pero para ellos vos sos una mierda
Sos una mierda que quieren pisar
Y desparramar
Y después hacer desaparecer por las cañerías que conducen al olvido
"¿Cómo andás?", pregunta de mierda
Porque saben que vos andás mal
Depresivo y angustiado de vivir rodeado de imbéciles de mierda
Pero no podés hacer nada
Porque en definitiva nada se puede hacer contra ellos que son la mierda que venden la felicidad.

20

El libro de Jorge Adoum es muy bueno. Me gusta ese estilo desordenado, un estilo que cultivo en mis escritos. Me interesan las formas en Literatura más que el contenido. El contenido del libro no lo comparto totalmente, pero sí la forma narrativa. No es que yo no sea espiritual en el sentido clásico del término, pero tengo una formación intelectual en Historia y Literatura. Otra mirada sobre las cosas, y de otro lugar y otro saber.
El libro es muy bueno. Lo fotocopié y lo hice anillar, para conservarlo y volverlo a leer alguna vez.
Lo tengo acá en mi escritorio. Cuando andes por planta baja, venite a buscarlo.

Posdata: "los dos primeros capítulos están muy bien escritos".

Fabián Ariel (lunes 29 de julio de 2019, 7:45hs.)

domingo, 28 de julio de 2019

Carta

Carta:

Hace años que no escribo una carta, desde que uso internet. Siempre me gustaron las cartas. A máquina de escribir, con mi vieja máquina que todavía conservo exhibida en mi biblioteca. Tengo cuatro carpetas con cartas, desde mis 16 años hasta mis 40 años, que es cuando escribí mi última carta a máquina. La correspondencia es un género literario, quizás el mejor de todos porque en una carta uno se desplaza con la pasión y la literatura se hace carne. Drácula es una novela armada con cartas. Manuel Puig escribe Boquitas Pintadas con cartas. Lamborghini escribía cartas. Gauguín escribia cartas. La carta es algo muy lindo. Mi primer carta fue a los 11 años a mi tía exiliada en California. Pero creo que siempre escribí cartas, desde muy chiquito. Aprendí a leer a los 4 años y a los 5 ya escribía. La maestra la llamó a mi mamá porque le molestaba que leyera en clase y no la escuchara a ella. Yo leía, amo leer.
El motivo de esta carta es porque no quiero que te formes un concepto erróneo de mi persona. "...la vida es cruda y la gente es cruda. Y ya me acostumbré bastante", me dijiste vos el viernes. Me gusta mucho esa frase, la comparto. Yo pienso igual que vos. Quizás fui muy "crudo" (o vos lo tomaste así) cuando desaprobé tus viandas. Quizás vos mientras leés esto decís: "este boludo qué quiere decirme y porque me molesta con esto un domingo". Pero necesito escribirte, lo necesito por dos razones: 1) porque sobre todo te valoro mucho y me siento obligado a aclarar esto y 2) porque vos sos alguien que merece mis respetos y valiosa para mí. Valoro tu impronta y tu forma de ser. La valoro mucho, porque hay poca gente como vos. La gente es muy cruda en el mundo. Hay mucha maldad y mucha desidia y todo el mundo hace las cosas por interés personal. Nadie se brinda en forma desinteresada. Claro que me gusta que seas solidaria. Está bien que seas así. Yo fui duro el otro día porque "veo en vos capacidad e inteligencia e impronta para logros colectivos mucho más grosos". ¿Vos pensás que yo no sufro por la gente que no tiene un plato de comida? Sufro mucho. Me deprime la pobreza, por eso soy militante. Creo en las cosas organizadas, quizás porque me estoy acercando a la vejez. Ya no tengo 24 años cuando creía en la bondad del pueblo. Ya estoy grande. Nací un 3 de noviembre de 1965, con 53 años que tengo ahora he recorrido un largo camino en esta vida. Tengo 30 años más que vos, y soy de una generación diferente. Una generación quebrada en su ideología y desausiada de las utopías sociales.
He tenido una buena vida. Quizás una vida mucho más linda que mucha gente de mi edad. He conocido el amor, he amado mucho y me han amado mucho. Eso no lo logra mucha gente en esta vida. He tenido bastante mujeres, bastantes amigos y bastante acceso a la educación. A los 24 ya era licenciado en Historia. A los diez años vi los tanques de la dictadura en la calle y sentí el frío de un arma en la cabeza buscando a mi tia. Me siento un poco viejo (Jaja), pese a no aparentar físicamente la edad que tengo. He consumido drogas, he hecho una vida de desgaste pero también me he cuidado mucho, y todavía conservo una piel fresca y no tengo arrugas y muy buen cabello. A mi edad veo gente destrozada. Tengo los dientes blancos todavía. Y tengo todavía (y no es fácil a mi edad) una sexualidad plena y no necesito de "ayudas químicas" para esa plenitud.
Pero es verdad "fui muy crudo". Lo fui porque a veces soy "crudo" con la gente que quiero. Ese es mi gran defecto. Un defecto que siempre lo tuve y el paso del tiempo lo acrecienta. No soy perfecto. Nadie es perfecto, todos tenemos defectos y virtudes.
Quizás me sienta muy solo, una soledad rodeado de gente. Tengo una hija que amo, que con sus 23 años es mi gran felicidad. Pero me es difícil darle todo lo que ella necesita afectivamente. Una hija que recién empecé a disfrutar de adulta. Una hija que cuando la veo siento que la amo. Una hija que me gusta acariciarla y mimarla y abrazarla y sentir su pecho en mi hombro. Tengo a mis padres vivos, a los cuales amo. Tengo dos hermanos que amo, pese a que somos muy diferentes. Ellos son más formales y yo más desarmado en mi estructura personal. Soledad que me abruma, soledad de afectos románticos, quizás eso está perdido hace años en mi vida. Tener un cuerpo para abrazar no quiere decir que sea amor. Gano bien, y doy clases que es lo que me hace feliz. Pero no tengo esa felicidad de la plenitud que tuve en mi pasado.
Bueno, esta carta espero que no sea una molestia para vos. Necesitaba escribirla. Vos merecés ser respetada, porque sos alguien con mucho valor y tengo mucho respeto a tu persona.

Fabián Ariel (domingo 28 de julio de 2019, una de la tarde)

viernes, 26 de julio de 2019

La izquierda argentina.

EL GORDO TROTSKO CON ALIENTO A VINO BARATO Y LA PENDEJITA QUE NO PUDE VOLTEARME

(Relato de mi única experiencia con la izquierda Argentina)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Todo militante peronista alguna vez pasó por la izquierda Argentina, aunque sea unos meses por desidia o fastidio hacia las estructuras dirigenciales peronistas. Puede ser un paso breve o largo, pero es necesario a veces experimentar en la vida. En 1992 estaba muy desilusionado del Peronismo, más que del Peronismo del menemismo. Ser Peronista en esos tiempos no era fácil, porque te asociaban a Menem. El Peronismo estaba fracturado ideológicamente. Estaba cursando las últimas materias de Historia, y tenía una novia del Partido Obrero Revolucionario, que acá en Rosario comandaba Fernando Armas. Gran tipo, al cual aprecio y soy amigo. Un médico que atendía casi gratis en Barrio las Flores. Un trotsko muy culto, con el cual he discutido muchísimo. Odiaba (y debe odiar todavía, hace 20 años que no lo veo) al Peronismo. Mi novia se llamaba Camila, una chica muy linda y de familia burguesa. Me dice un día: "acompañame a una peña del partido". Y fuimos en mi moto Honda 100 roja, una moto que todavía extraño. De Camila me olvidé y no la registro más hace años. Fuimos a la peña y Camila me presenta a todo el grupo trotsko: "mi novio, es Peronista pero lo quiero igual". Esa noche se me acercaban de a uno, como en un templo evangélico a predicarme las doctrinas del Partido. También tuve una novia evangélica, y algún día escribiré sobre eso y de mi abstinencia sexual con mi novia Bautista que no pude tocarle una teta nunca. Pero ese es otro tema. Vayamos a esa noche de 1992. Se me acerca un gordo con un libro en la mano y con aliento a vino y me dice: "nene, ¿vos sos Peronista?", le digo que sí y el gordo empieza: "Perón era un fascista y Evita también. El Peronismo es fascista". El gordo desplega el libro que tenía en las manos y me larga todo su aliento a vino en el rostro. Yo sacudo la cabeza y miro al costado y veo a un barbudo hippie tratando de levantarse a Camila. Y trato de dirigirme hacia Camila, pero el gordo me agarra del brazo y me retiene y empieza a evangelizarme: "nene, vos sos muy chico y debés ser de familia fascista peronista. Yo también fui Peronista, pero encontré la verdad acá en el Partido Obrero Revolucionario". Yo ya no escuchaba al gordo, porque el barbudo (de unos cuarenta años, para mí un viejo en 1992) le estaba tocando el cabello a mi novia. Y el gordo sigue: "mirá nene, yo te digo que Perón era nazi. El Peronismo nunca quiso la revolución. Nosotros queremos hacer la revolución". Yo ya estaba que explotaba y si no fuera por el gordo que me sostenía del brazo lo partía en dos al barbudo. Una hora estuvo el gordo predicándome. Cuando por fin me suelta me voy al lado de Camila y la agarro de la mano y la llevo aparte y le digo que me voy. Me dice: "ahora van a guitarrear". Le digo bueno, un rato más me quedo. Se arma una guitarreada de esas canciones aburridas que les gusta a los militantes de izquierda. Yo ya no aguantaba más. Todos estaban bebiendo vino y cerveza. Nada de drogas, no consumían porros ninguno. En un rincón veo a una rubia muy linda, una chica muy jovencita. Mas chica que yo, unos 18 años. Me acerco y la hablo. Hablamos un buen rato, hasta que Camila se acerca y me dice: "ahora sí nos vamos" y la mira con asco a la chica rubia. Esa noche con Camila cogimos desesperados, por celos mutuos y por pasión juvenil.
Fui a otras peñas con ella, y me hice amigo de Fernando Armas. Discutíamos de Peronismo. Lo iba a visitar a su consultorio en Barrio las Flores. Pasó el tiempo y me peleo con Camila y nunca más veo ni al gordo (que lo había visto en otras peñas, siempre con aliento a vino barato) ni a nadie más del Partido. Siempre me quedé con las ganas de la pendejita de 18 con la cual hablé. La ví en otra peña pero siempre que me acercaba Camila se acercaba también y la miraba mal. Una noche logro convencer a la pendejita de subir a mi moto, pero cuando estábamos por arrancar se acerca el gordo y me agarra del brazo. Y me empieza a predicar. Yo estaba re caliente y no lo escuchaba. Le digo: "gordo, me tenés podrido. Yo soy Peroncho. Vengo a acompañar a mi novia, nada más". El gordo me suelta del brazo y me dice: "estás perdido, chau". Se va. Yo estaba feliz, ya fantaseaba con un polvo con la pendeja. Me imaginaba sus tetas en mi boca y su concha mojada y su carne blanca. Cuando pongo la pierna para dar la patada aparece Camila y baja a la pendeja de la moto de un empujón. Y se sube a mi moto. Y me dice: "arrancá hijo de puta". Yo arranco y nos vamos a toda velocidad. Yo con la pija dura y los sueños del polvo con la pendeja guardados en mi desilusión. Esa noche cogimos todo con Camila. Fue nuestra última encamada, porque nunca más volví a verla en mi vida.
Esa fue mi única experiencia con la izquierda Argentina. Yo soy Peronista, nacional y popular.
¡Viva Perón, Evita, Cámpora, Néstor y Kristina!!!

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 25 de julio de 2019

El amoe

AMAR

(Por: Fabián Ariel Gemrlotti)

Amar es dar todo de uno
Es dar sin pedir nada a cambio
Pero a su vez es pedir todo del ser amado
Se puede amar eternamente
Y dejar de amar eternamente
El amor, esa palabra que muchas veces decimos y no la sentimos
La decimos por compromiso o porque creemos que estamos enamorados
Y en definitiva no lo estamos, simplemente creemos estarlo
El amor es algo más profundo
¿Es un sentimiento, una razón de ser o el cuerpo de otra persona?
El amor va más allá de lo físico y de los meros sentimientos
El amor es algo que no podemos explicarlo aunque creamos poderlo explicar
Se han escrito miles de libros sobre el amor
Y miles de novelas para mostrarnos el amor
El amor es ficción y realidad
El amor es una caricia, esa caricia que se hace carne en un beso apasionado
Pero a su vez la pasión no tiene porque ser amor
El amor es algo que no sabemos el por qué
He amado dos veces en mi vida
Y he creído amar miles de veces
He amado la dulzura y la inteligencia más que el cuerpo
Porque la carne es deborada por los años
Y la inteligencia crece con los años
He amado eternamente
Me han amado eternamente
Me han odiado eternamente
Me han lastimado eternamente
Me han hecho llorar eternamente
Amar es lo más lindo del mundo
Porque el amor te da plenitud en el rostro
Y en el alma
Y la soledad que siento en estos momentos
Quizás vuelva a llenarse algún día de felicidad por algún gran amor que renazca en mi vida
Pero si ese amor no llega
No me haré problemas
Porque he vivido un/dos grandes amores
Que me sostienen con vida en esta soledad 2019
Aunque a veces sienta el calor de algún cuerpo
Calor sin amor y sin nada que parezca amor

Fabián Ariel Genelotti
(Jueves 25 de julio se 2019)

Pimpi

Fragmentos de mi libro de 2016

Mi viejo me hizo Leproso (Ediciones Mundo Espacial)

Libro de fotos y textos.

(Autor: Fabián Ariel Gemelotti)

Recuerdo un hecho que nunca conté. Un día en una asamblea estaba la guardia pretoriana de Eduardo (todos marginales sin dientes y sudados) y los autoconvocados gritándoles: "negros de mierda devuelvan el club". Ese día de 2006 me convencí de mi pensamiento populista. Fue clave en mi vida, como el 2008 con el campo que me hice fanático K.


Los autoconvocados se hacen cargo del club en 2008 y a partir de ahí hacen un club élite para la burguesía de la ciudad. De ser un club popular y de barrio como se logró en los noventa con Eduardo López, pasamos a ser un club de unos pocos. Yo vi al Ñuls de clase media de los setenta y el proceso a ser un club de barrio que comienza en los ochenta y noventa. En los noventa llega al barrio, a las villas y se hace popular. Es un proceso de expansión. Los autoconvocados odiaban lo popular, porque son la burguesía "culta" y "con estómagos llenos" de la ciudad. En los ochenta te pegaban en todos lados. En los noventa nos tenían miedo. Los detesto a los autoconvocados. Soy amigo de muchos barras de Ñuls de los ochenta y noventa, gente grosa que tiene prohibido pisar el estadio.

Yo de chico viví traumado por el fútbol. Quería un club popular. Siempre fui de Ñuls, desde la cuna. Y Peronista también, desde la cuna. Entonces iba a las básicas con la camiseta de tela y todos eran de Central. Me sentía muy mal por eso. Y vivía traumado. Iba a la cancha y me juntaba con la barra, la única gente marginal de esa época en Ñuls. Así crecí, entre la burla de los de Central en el secundario y la facultad, y soportando esa música estúpida de la ciudad (Olmedo, el Che y Fontanarrosa. Esa mística que odio). Llegan los noventa y viene Eduardo López y abre el club a los pobres. Es en Ñuls la gran revolución clasista. Entonces viene esa barra grosa que iba a Arroyito y le tenían miedo. Yo vi a muchos autoconvocados correr de miedo ante la gente del Pimpi. Vi a "negritos sudados" con la Rojinegra. Y ese lenguaje marginal en la tribuna. López fue el Peronismo en el Parque. Yo lo entiendo así. Deja el club con diez millones de deuda. Ahora hay 40 millones de deuda. Pero los medios hegemónicos rosarinos lo odiaban a López, porque no es para esta ciudad que se construyó desde la mítica del Che y Fontanarrosa.

Yo vi a la barra de Central en 1997 correr por el Parque Alem. Corrían desesperados y detrás camisetas de Ñuls con palos para abrir cabezas a los cabezas de parlante.

Yo vi correr a hinchas de River en el Parque. Y retroceder a la policía ante la barra del Pimpi.

Yo vi volar piedras de tribuna a tribuna y retroceder a los plateistas de Central que pedían a los gritos que repriman "al negraje de Ñuls". Vi gritar desde la platea de Central a la popu visitante Leprosa: "Leprosos villeros".

Soy de Ñuls, popular hasta los huevos.

Fabián Ariel Gemelotti.

viernes, 19 de julio de 2019

Burguesia

Ensayo sobre Peronismo y burguesía y clase trabajadora (desde Perón al Kirchnerismo)

(Ensayo histórico en tres partes)
Autor: Fabián Ariel Gemelotti

1) El primer Peronismo y el nacimiento de la burguesía nacional
2) Los 60 y 70: el Peronismo y la lucha armada.
3) El Kirchnerismo y el pacto social y los derechos civiles.

Primera parte:
EL Peronismo y el nacimiento de la burguesía:

Antes de 1945 la Argentina era un país agrario y dependiente. El agro manejaba la economía, y vivía de los subsidios del estado conservador para el desarrollo agropecuario. Argentina exportaba materia prima a los países ricos: Rusia, Inglaterra y Estados Unidos. Argentina vendía sus respectivos recursos naturales y producía muy poco. No había casi desarrollo industrial, y la pequeña industria que existía era muy precaria. Éramos un país de exportación a bajo costo, proveedores de recursos para el desarrollo capitalista de las naciones que se estaban consolidando como dominantes a nivel mundial. La gente comía, pero no podía crecer como individuos y los sectores bajos no tenían acceso a la educación. Si bien el radicalismo con la Reforma Universitaria le permite el acceso a la educación a un sector de la población, el sector más bajo no llegaba ni a terminar la primaria. Había una clase media integrada por un sector con acceso al empleo público pero esa clase media era minoritaria. El grueso de la población vivía con poco dinero, siendo mano de obra barata del campo o en empleos mal pagos, sin protección laboral y sin aspiraciones de ascenso social.

1945 marca una bisagra en el país porque el Peronismo crea una burguesía nacional y permite el crecimiento industrial del país. Argentina se inserta en el mundo capitalista y nace una clase proletariado con leyes laborales y crecimiento personal. La industria permite el acceso al empleo bien remunerado y el consumo permite el bienestar. Perón hace una alianza de clase con un sector de la sociedad: da subsidios estatales a inversores para que creen industrias. Nace el industrial nacional. Esa industria genera empleo. El empleo genera bienestar por medio de la estabilidad laboral. La industria automotriz, alimentaria y la explotación minera permiten que el país se consolide como país capitalista. La Reforma Laboral Peronista brinda protección legal al trabajador. Se crea el aguinaldo, las vacaciones pagas, las licencias por enfermedad y la protección de la mujer en el mundo laboral. Las ocho horas de trabajo permiten que el trabajador tenga tiempo libre para estudiar, el ocio y el crecimiento familiar. Todos estos logros se plasman en la Constitución de 1949. El voto femenino impulsado por Evita permite la igualdad de género en la elección de gobernantes y sobre todo que la mujer tenga participación activa en la vida sindical y política. El sindicalismo es el primer aliado del primer Peronismo, porque los sindicatos permiten la libertad de pensamiento y la defensa del trabajador de los atropellos patronales. Nace así la clase media que conocemos, esa clase media con acceso a la universidad pública (el Peronismo crea universidades públicas y la gratuitidad de la educación). Nace la educación estatal para todo el mundo. El Peronismo crea un país que será ejemplo en América Latina: la educación pública y gratuita y el desarrollo industrial diferenciaran a la Argentina del resto de los países de América.
El sector que vivía del agro y del Estado conservador ve perder sus privilegios de clase. No es que se empobrezcan, pero pierden ganancias porque las exportaciones ahora son gravadas con impuestos y control estatal. Si antes la oligarquía exportaba a bajo costo y así vendía todos los recursos naturales del país al mundo capitalista internacional, el Peronismo le pone límites aduaneros a las exportaciones. Ese sector oligarca, que era la clase social dueña del país, ve con malos ojos el industrialismo y las leyes de protección laboral. Ese sector patricio que se había consolidado con Roca y que tiene su antecedente histórico en las luchas civiles entre Unitarios y Federales, empieza a odiar al Peronismo. Nace ese odio agrietado hacia todo lo que sea popular, porque para la oligarquía "el desarrollo industrial es darle bienestar al negro pata sucia"(sip). Nacen conceptos despectivos hacia el trabajador: negro, cabecita negra, descamisado y sucio. Esos conceptos crean el primer odio al Peronismo. Por eso Evita enfrenta a la oligarquía desde sus discursos emotivos y combativos. Evita se transforma en la voz de "los descamisados". Evita es odiada por la oligarquía. La odian porque el pueblo ama incondicionalmente a Evita. La Santa Evita, esa mujer que daría su vida por su pueblo. Evita reparte máquinas de coser, ropa, da trabajo y crea su propia fundación. Evita hace construir hospitales públicos y parques de juegos infantiles. Evita es el alma del Peronismo. Evita es considerada peligrosa por la oligarquía, porque Evita moviliza a las masas y la oligarquía quiere volver al poder. La oligarquía muerta Evita en 1952 se va acercando a su retorno. Muerta Evita el Peronismo se debilita. Y así llegamos al 55. El bombardeo a la Plaza es el odio del oligarca a la clase trabajadora. El Golpe del 55 prohíbe la palabra "Peronismo". Pronunciar esa palabra o simplemente ser marcado como Peronista es ser sentenciado a la muerte o a la cárcel.
Nace la grieta entre Peronismo y anti Peronismo. Nace el gorila nacional que fomenta el odio hacia todo lo que sea un país independiente e igualitario.

(CONTINUARÁ)

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 20 de julio 2019)

K

Mucha gente en este país (y en el mundo ) están hechos unos estúpidos. Ahora se puso de moda esa cosa (ni idea cómo se escribe esa aplicación) de poner una foto de cómo será una persona de vieja. A un mes de las elecciones más importantes de nuestra Historia, se tira carne podrida a la población. Se hablan estupideces, y se ensucia todo el terreno electoral. Muchos no se dan cuenta o lo hacen pensando que "la política es algo sucio y aburrido"(sip). Ahora los medios tiran ficciones para ensuciar al sindicalismo y a 'los pobres". Desde la ficción todos los sindicalistas "son tramperos y corruptos"(sip) y todos los pobres "son sucios y planeros y están  vinculados a las drogas"(sip). La derecha maneja el 80% de los medios masivos, son los dueños de la información y así manipulan tu opinión y tu voto. La izquierda también contribuye a la confusión. Son una minoría, pero tienen mala leche y siempre en toda elección son funcionales a la derecha. El odio al Peronismo se mete en los cerebros desde los medios y los opinólogos de derecha y de izquierda. No quiero hablar más de la izquierda porque van a pensar que no soy de izquierda. Soy de izquierda, pero de izquierda. Leo marxismo y lo aplico a mis escritos. La izquierda argentina no es izquierda, es una minoría que se dice de izquierda.
Bueno, mientras la mayoría juega el juego de verse cómo serían de viejos y miran por TV esa ficción de un "sindicalistas corruptos" y repiten en la calle ese odio al pobre y al Peronismo, la derecha sigue avanzando hacia las elecciones. Si Macri gana ya no habrá vuelta atrás en nuestra Historia: dejaremos de ser un país soberano y libre y pasaremos a ser una colonia del Imperialismo. Si el Peronismo gana, tendremos que empezar nuevamente a construir el país y levantarlo lentamente.
En estas elecciones de juegan dos modelos económicos bien diferenciados: libres y soberanos con el Peronismo o un país colonia del Imperialismo con Macri como títere del capitalismo imperialista.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 14 de julio de 2019

La izquierda y su anti consumismo

La izquierda y su fantasía anti consumo

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Ser de izquierda no es lo mismo que ser de izquierda en Argentina. ¿Me explico? El pensamiento de izquierda en Argentina no es pensamiento. Es una pose de moda de cierto sector de la burguesía. Ya he hablado de la burguesía, de la construcción de una burguesía nacional revolucionaria. Pero hay dos burguesías en la Argentina: la burguesía que busca un país industrial y crecimiento de las exportaciones y tiene un pacto social con el proletariado. Y la burguesía que se identifica con la oligarquía. La izquierda en Argentina ha caminado por esas dos burguesías. El golpe del 55 es un pacto entre todo el anti Peronismo: la derecha militar y civil y los sectores de la izquierda burguesa identificada con la oligarquía. No es fácil de digerir, pero la izquierda en el país siempre fue funcional al Poder. No es lo mismo ser de izquierda en Bolivia o Brasil o Chile, donde el PC y las fuerzas marxistas tienen presencia y empuje en el proletariado, que ser de izquierda en Argentina, donde el proletariado no tiene identificación ideológica con el marxismo. Acá el bienestar y el clasismo es Peronista. Ya he hablado de la construcción ideológica del Peronismo. No hace falta que vuelva a repetirlo.
La izquierda en el país se construye en dos etapas muy distintas: la izquierda y el anarquismo de principios del siglo 20, con los inmigrantes que importan las teorías revolucionarias europeas. Esa izquierda no logra llegar al corazón del proletariado. El proletariado era radical o socialista, no marxista y menos anarquista. Y la otra construcción de izquierda es la que surge después del 45. Surge una izquierda muy anti Peronista. José Pablo Feinmann la define como una izquierda no proletaria y gorila. Esa izquierda tiene un componente de clase muy particular: son los hijos de los oligarcas que como rebeldía al mandato paterno se vuelcan al pensamiento de izquierda. Juan José Sebreli y su grupo de izquierda burguesa traen a la Argentina el Existencialismo. Sartre pasa a ser el teórico de la izquierda nacional. El Existencialismo sartreano contra el Peronismo proletario. Dos formas de filosofía diferentes y dos formas de conección con la clase obrera. Sebreli dice en uno de sus libros claves: "el Peronismo es un retroceso en nuestra Historia". Para la izquierda nacional el Peronismo es mala palabra, y ellos como militantes de izquierda se sienten como vanguardia del pensamiento. La izquierda argentina construye su pensar con teorías y posturas ideológicas europeas: un marxismo mal leído y un existencialismo de importación que no llega a la clase obrera. La clase obrera en Argentina es el eje de construcción del Peronismo, porque el Peronismo le da bienestar e incorpora al proletariado al consumo. Sin Peronismo no sería posible pensar una Argentina igualitaria y de bienestar. El Peronismo es idiosincrasia nacional, con todo lo que implican los valores de nuestra construcción histórica, desde 1810 hasta el 45. La izquierda siempre vivió en otra "dimensión" y equivocada en su forma de atrapar a la clase obrera. Pitrola y sus posturas anti capitalistas y el Partido Obrero y su discurso seudo marxista. Formas de un discurso que no tiene nada que ver con la construcción que hace el Peronismo de un país industrial e igualitario.
La izquierda Argentina no es izquierda, es una mezcla agiornada a nuestra cultura que mezcla un naturalismo ecologista y anti industrialismo con posturas anti populistas. Ser de izquierda en Argentina es ser parte de la burguesía gorila y no comprender a la burguesía nacional construida por el Peronismo. Entonces uno ve a los militantes de izquierda de nuestro país que usan un lenguaje fino para hablar y tienen gustos "burgueses" que contradicen su pensamiento anti consumo. El militante de izquierda acá no sale del proletariado. Y por lo tanto no puede comprender los deseos y fantasías de la clase obrera. El militante de izquierda en el país mezcla todo. Es una especie de adorador del ocultismo y un trotskismo con una mezcla del anarquismo utópico de fines del siglo 19. Entonces el militante de izquierda en el país ama ir a ver platos voladores a Capilla del Monte y meditar sobre "la vaquedad de la existencia humana". Entonces el militante de izquierda se siente un hippie con una mezcla de la cultura ocultista. Es ateo pero a su vez cree en él más allá. Se hace el popular pero no se banca un choripán en un carrito con olor a sobaco. Lee a Cortázar y desprecia la historieta nacional. Todo lo que sea nuestra cultura es despreciado por el militante de izquierda. Y si dice "amar" lo nacional "mezcla lo nacional con lo extranjero", porque 'la cultura es Europa no América latina"(sip).
En Rosario me da risa la militancia de izquierda. Van al bar El Cairo (una mezcla rara, donde confluyen gorilas, clase media alta y no tan alta, y los psicobolches de nuestra izquierda regional. Hablan de la pobreza mientras saborean comidas a $500 el plato. Y después se van al shopping y se compran zapatillas importadas a $4000. Y por último a la noche reparten comida a los mendigos que duermen en la calle. Un combo de izquierda gorila).
El Peronismo es el único camino. No hay otro. El Peronismo no es de importación. Es algo que surge acá y es nuestro. Es nuestro pacto social entre burguesía y clase obrera. Es nuestra igualdad. Es nuestra industria. Es el bienestar. Es la liberación de las cadenas de la explotación. Es la Justicia social, por eso soy Justicialista. Por eso soy Kirchnerista.

Fabián Ariel Gemelotti 
(Domingo 14 de julio de 2019)

viernes, 12 de julio de 2019

El Kirchnerismo como hecho revolucionario de clase

El Kirchnerismo como hecho revolucionario de clase

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El Kirchnerismo es el hecho revolucionario de la posmodernidad del capitalismo siglo 21. El siglo 21 no es el siglo 20. Si en el siglo 20 el Peronismo hace una revolución industrial en Argentina, en el siglo 21 el Kirchnerismo hace la revolución populista del consumo y la igualdad de clase en el país. El peronisno toma el atajo más revolucionario de la Historia: no necesita de armas para una revolución. Simplemente la hace creando una burguesía nacional industrial. Esa burguesía nacional es la vanguardia del "peronismo nacional". Sin burguesía ninguna revolución es posible. Sin proletariado no puede haber industrialismo. Burguesía y proletariado son dos necesidades de clase para el nacimiento del Peronismo.
El Kirchnerismo no es el Peronismo del 45. Pero a su vez es el Peronismo en su esencia más revolucionaria. El Peronismo se fue transformando desde el 55 hasta el presente, pasando por muchas etapas. Nace por derecha en el seno del militarismo populista y de ahí tiene muchas fragmentaciones, pasando por el marxismo de Cooke y el nacionalismo de izquierda de Montoneros, hasta derivar en el Kirchnerismo como movimiento de igualdad. Si bien el peronismo con Evita se equilibra en la igualdad, recién la burguesía nacional estaba naciendo. El 55 es un retroceso en el proceso de igualdad y una vuelta al país de la desigualdad. La Libertadora es la revolución patronal que no quiere "privilegios" en la clase obrera. El Peronismo del 45 tiene dos componentes fundamentales de clase: A) la clase obrera que es el eje de la maquinaria y B)la burguesía naciente. Nace el consumo y nace la clase media como resorte de ese consumo que mueve a la industria. Es un círculo económico: se produce y se consume. El país crece. Nace la clase media y su imaginario burgués. La clase media es el resorte que proyecta al Peronismo como movimiento industrial. Sin clase media el Peronismo no podría haberse proyectado como movimiento de clase.
El Kirchnerismo tiene otra lectura más compleja. Y también otra coyuntura histórica. El Peronismo es hijo de los nacionalismos de los años 40. De los nacionalismos de derecha y de izquierda. El Kirchnerismo es un movimiento que surge en una sociedad agobiada por el neoliberalismo. Dos formas de capitalismo y dos paradigmas históricos diferentes dan forma a dos movimientos que tienen un mismo objetivo: la igualdad y el consumo. No es una mala palabra consumo como desde la izquierda "marginal" se dice. Consumo implica muchas cosas, no solamente la compra de productos de consumo masivo. Consumo es: jubilación para toda la población, leyes laborales de protección jurídica, igualdad sexual, vivienda y pleno empleo. Todo eso crea una sociedad sin pobreza, porque la igualdad de derechos crea igualdad social. Después si una persona se compra tres autos y vive viajando a Europa por tener salario alto es otra cosa, una consecuencia de la igualdad jurídica. La igualdad no es una cuestión moral. El consumo sí es una cuestión ética. Un estado igualitario es un estado revolucionario. De ahí que se puede decir que el Kirchnerismo es revolucionario, porque crea igualdad y dignifica al ser humano.Todo lo demás (el auto o el estatus) ya entra en el plano cultural y en la idiosincrasia de clase. Acá lo que importa es la igualdad jurídica y económica. Sin leyes que protejan al trabajador y a la sociedad en su conjunto no puede haber libertad en la población. La libertad depende de lo jurídico. Por eso el Poder Judicial es el poder más importante en todo estado. Sin equilibrio jurídico desaparece la burguesía y nace el atropello y la esclavitud. Por eso Cambiemos y el FMI necesitan una reforma laboral, ese es el último paso para la colonización definitiva de la nación. Con reforma laboral el Imperialismo financiero sentaría las bases para adueñarse del país. Argentina dejaría de ser soberana y libre.
El Kirchnerismo es el "hecho maldito del capitalismo neoliberal".

Fabián Ariel Gemelotti
(14/07/2019)

martes, 9 de julio de 2019

Todos unidos triunfaremos

Todos unidos triunfaremos

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El Peronismo es unidad sobre todas las cosas, sin rencores ni odios de ningún tipo. No podría existir un Peronismo dividido, porque la división quita fuerza al movimiento. El Peronismo es felicidad y amor hacia el Otro, sobre todas las cosas. "La patria es el Otro", siempre decía la compañera Kristina Fernández de Kirchner cuando iluminaba nuestras vidas desde la TV con sus discursos magistrales. Perón dijo en un discurso en 1948: "todos juntos hacemos la patria". La patria la hacemos todos: trabajadores, sindicalistas, magistrados, empresarios y el sector agropecuario. La patria somos todos. La patria no se negocia. Ni tampoco se regala. En estos casi cuatro años de gobierno oligarca la patria se ha regalado al imperialismo. Se ha endeudado Argentina de una forma que ha producido hambre y pobreza como nunca antes en nuestra Historia. El pueblo se muere de hambre: el ajuste feroz trae muerte. Muerte por falta de paritarias, por reducción de jubilaciones, por aumento del precio de los medicamentos (incomprables para muchos), porque 8000 argentinos duermen en la calle y porque Cambiemos ha creado un país para diez millones de casi cincuenta millones que somos.
En estos momentos en que el país está en bancarrota y derrotado por el imperialismo financiero, es hora de asumir los riesgos de empezar nuevamente de cero, para construir un país de igualdad para todos y todas.
Es posible otro país.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 8 de julio de 2019

Esa maldita

La muerte, esa maldita maldición de los dioses

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La muerte es la maldición de los dioses. Odio a la muerte. Muchos seres amados se han ido, y han dejado dolor en mi alma. Mis abuelos ya no están y los extraño. Mis perros estarán a su lado allá en el Olimpo de mis recuerdos. Y te fuiste vos hace diez años, mi gran amor. Digo gran amor porque fuiste especial entre todas mis mujeres. Fuiste un retrato de mis VANIDADES narcisistas. Mi amada de piel blanca como la leche y pelo rojo como el fuego. Mi amada de ojos grises y mirada triste. Mi amada de inteligencia única. Te fuiste un día, porque decidiste que la vida te abrumaba. Fue tu decisión partir. Me llenaste de culpas y tristeza. Pero pude sobrevivir a tu partida. La muerte es maldita mil veces. Odio a la muerte. No quiero que mueran los seres que amo. Ya se han ido muchos amigos. Y dos grandes amores.
La muerte, mil veces maldita. Quiero desterrar de la vida a la muerte. Quisiera dar mi vida por ver unos segundos a todos aquellos que se fueron.
La muerte es una maldita maldición de los dioses de la vida.

Fabián Ariel Gemelotti

La vida fluye

La vida fluye desesperada hacia el goce

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La vida es hermosa, porque está llena de goces que nos dan felicidad. Vivir es una bendición de los dioses. Vivir es respirar el aire mañanero y ver salir el sol que ilumina tus sentidos. La piel dorada y las aguas del mar bañan a los cuerpos tirados en playa. La vida se santifica en la hermosura de la piel. Vivir es contemplar el rostro de tu padre y tu madre, porque ellos te dieron vida. Ellos sacrificaron sus goces personales para que vos tengas educación y seas pleno de felicidad. Vivir es sentir el gusto del café que tu padre te prepara cuando vas a visitarlo. Hay que ser agradecido de lo padres. Nunca le levantes la voz a tus padres. Ellos ya están grandes y merecen la caricia de tu bondad. Un padre y una madre no duran toda una vida. Cuando se van la melancolía te destruye, porque nada puede reemplazar el amor de los padres hacia un hijo.
Vivir es saber que fuiste amado intensamente por muchas mujeres. Que esas mujeres te dieron goces y abundancia de placer; que los cuerpos desnudos de ellas fueron el alivio a tus sufrimientos. Vivir esos momentos que quedan grabados en tu memoria es el goce de la plenitud de tu sabiduría romántica. ¿Por qué amamos y por qué deseamos? Amamos porque queremos ser felices y no unos desdichados de la vida. Nadie puede vivir sin amor. Nadie puede vivir sin una mano que acaricie tu piel. Un beso apasionado de una mujer en tus labios es el mayor goce de la vida de un hombre. Gozar y gozar y gozar mil veces. Gozar en tu adolescencia con tu primer amor. Gozar a los veinte años con tu segundo gran amor. Y vos que habías pensado que la vida terminaba con ese amor adolescente, pero otro amor florece en tu vida. Y después vendrán más amores. Se termina uno y comienza otro, porque todo tiene un final y siempre encontrarás otro amor nuevo que cubra tu piel de besos y caricias. Amar es saber que el amor es finito e infinito. El amor no termina en un solo amor. Amores hay muchos, todos con una intensidad diferente: el primer amor y el segundo amor de aprendizajes mutuos. Y los otros amores que a lo largo de tu vida van penetrando en tu cuerpo. Hay amores para todos los momentos de la vida. Amores tiernos y amores salvajes.
Hay que ser agradecido de la vida, porque la vida es una sola. No se repiten esos momentos que vivimos hoy. Cada momento es único.
La vida fluye desesperada hacia el goce.

Fabián Ariel Gemelotti (8/7/2019)

La clase media

La clase media y su odio a los pobres

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

"Soy clase media", esa pertenencia que repite la clase media cuando tiene que afirmar su pertenencia de clase, se transforma en un slogan de clase. La clase media es discriminadora; discrimina por su pertenencia a un sector que tiene "estabilidad" contra otro sector que vive fuera del sistema de consumo. La clase media se siente superior al pobre, porque tiene acceso a las comodidades del capitalismo. Por eso la clase media ve al pobre con el ojo escrutador de la superioridad. La clase media en su aparente comodidad ve a los que hacen trabajos marginales como si fueran sus sirvientes. "La sirvienta me limpia la casa", "el plomero, ese negro de mierda que me cobra fortunas", "el verdulero es un morochito que no usa desodorantes", "yo quiero para la nena un novio doctor", "Pablito va a empezar la carrera de abogado, no es vago"(sip). Para la clase media los pobres son "vagos, sucios y planeros" (sip). Y no es solamente una cuestion de "piel", como muchos creen. Porque la modelo "morochita" es "una chica trabajadora y linda"(sip), al contrario de la chica "morochita" que limpia la casa. El modelo de raza negra es para las chicas de clase media "el potro que me haría feliz"(sip) contra "el negro" del subdesarrollo africano. La "morochita" abogada es "la doctora" contra la chica "morochita" que vive en la villa. No se trata, en definitiva, solamente de una cuestión de piel. La cuestión de clase es una cuestión netamente económica. Y quizás con otros componentes sociales de un racismo propio de las sociedades capitalistas. Por eso en 2015 Cambiemos prende en los sectores medios, con ese discurso entre discrimador y alabanzas a la prosperidad económica: "nadie pagará ganancias", "pobreza cero", "vamos a meter preso a la Chorra y a su equipo". La clase media al sentirse con superioridad sobre el "pobre" ve con malos ojos las jubilaciones para todos y todas. Y ve con malos ojos los subsidios a los necesitados. La clase media, como si fueran el patrón de la estancia, es "solidaria con el mendigo y el chico de la calle", pero vota a gobiernos que tienen políticas económicas de pobreza y saqueo.
Pero hay algo que la clase media no comprende: si se queda sin trabajo va a pasar hambre y dejar de ser clase media. Entonces la clase media empobrecida pasa a ser "el nuevo negro de mierda". Para la clase alta la clase media es la sirvienta obediente de los sectores dominantes.

Fabián Ariel Gemelotti

Las redes sociales y la agresión individual

Las redes sociales y la agresión individual

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Las redes sociales son un cultivo de agresiones de todo tipo: insultos, discriminación y amenazas verbales. Las redes sociales nacen en los noventa como una forma de control social. La internet es control de las subjetividades: emociones de todo tipo canalizan frustraciones personales. Todos hemos caído en la bajeza emocional, todos. Las redes no admiten reflexión, porque es algo rápido donde el pensamiento queda anulado. Entonces el pensamiento se reduce a tres o cuatro frases donde en ese rincón literario de un fraseo corto hay que resumir un pensar: más de cuatro líneas de palabras no se lee, porque las redes nacieron para la emoción del momento. La internet nace en proyectos de laboratorio en los sesenta en Estados Unidos y Rusia, nace como un proyecto de penetrar en países pobres con imágenes. Ya a fines de los ochenta internet tenía el control del sistema en sus manos, de ese sistema de red global que en los noventa sería el furor de una década de asentamiento del control poblacional. Ingresamos al siglo 21 con la internet ya institucionalizada: casi el 70% de la población conectados. Y en 2019 el 90% conectados. ¿Cómo se costea internet? Con publicidad de las multinacionales. Las corporaciones económicas manejan la red. Y no hablo de Coca Cola o Marlboro, cuando digo corporaciones estoy hablando de grupos económicos financieros que agrupan a países ricos, o sea los dueños del mundo. La internet y las redes forman opinión. Primero penetran con imágenes y discursos bien planificados y así logran voltear gobiernos populares y dirigir a la población a votar a las corporaciones. Macri o Bolsonaro o los gobiernos de derecha de Europa son corporaciones económicas. Macri es un soldado a sueldo de esas corporaciones. El préstamo en dinero a la Argentina es una forma de dominación, preparado previamente desde la internet. Si en el pasado el Poder necesitaba dictaduras armadas y campos de concentración para alzarse con el Poder, ahora simplemente penetran a tu casa con ideología desde tu computadora. La internet y las redes son el arma letal de la modernidad tecnológica. Por medio de la internet y las redes se hace estudio de campo de las poblaciones a dominar: gustos sexuales y de consumo y odios y amores ideológicos. Se le da al consumidor de las redes lo que quiere escuchar y leer. La Embajada de Estados Unidos para emitir visa empezó a revisar el facebook de los futuros visados. Una forma de discriminación y persecusión ideológica sobre el que quiera ir al país del norte. Así también actúa el mundo laboral moderno: para ingresar a un trabajo ya no hace falta declaraciones juradas de ideas y gustos. Ahora los equipos de control laboral de las empresas vigilan mediante las redes. Así saben si una persona fuma, es homosexual o tiene una ideología política que no va con el puesto laboral ofrecido. Una forma sutil y legalizada de eliminación de personas sin caer en denuncias por discriminación laboral.
Si bien Facebook nace como un juego de chicos universitarios para levantar mujeres, va mutando y el Poder lo incorpora como sistema de control poblacional. Recuerdo ese filme genial Escape de Los Ángeles, donde al final de la película el personaje destruye los satélites que controlan todos los aparatos de vigilancia universales y dice: "el mundo ahora debe empezar de vuelta". Película que anticipa y lee en los noventa el control social moderno.
El mundo cada día es más vigilado, pero no con tanques y armas y campos de exterminio. El mundo es vigilado desde las redes sociales. La TV es un juego de niños para el siglo 21. Ahora está en juego las emociones instantáneas. Esas emociones del momento donde se agrede verbalmente sin mostrar nombre y apellido y sin tener frente a frente al Otro. El Otro ahora es un celular donde en la pantalla podemos insultar y enamorarnos sin el compromiso de sentir la emoción real del Otro.
Quizás en cien años el Poder logre eliminar hasta el contacto físico y los olores corporales del sexo. Quizás, y lo creo posible, el sexo (que es la firma de libertad de todas las sociedades) sea controlado para las clases explotadas. Y las clases altas sean las únicas en gozar de los placeres de la carne.
Estamos en el siglo 21 y Un Mundo Feliz y 1984 cada día se hacen más reales.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 7 de julio de 2019

No es tan malo ser un burgués

La burguesía, esa palabra "maldita" que muchos no comprenden

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

No es una palabra nefasta "burguesía". Pero siempre nos metieron en la cabeza que todo lo malo "es burgués". Como si decirle "burgués" a alguien es insultarlo. Burguesía tiene su etimología en los burgos de las ciudades modernas, de ese paso fundamental del Medioevo a la Modernidad. El burgués es el que lleva adelante la transformación de las ciudades, mediante la actividad bancaria y comercial. Entonces es denotativo decir "es feo ser burgués". El marxismo usa la palabra "burguesía" para denominar al capitalista, término que es usado en un contexto histórico del capitalismo industrial e imperialista. Marx usa muchas palabras que son propias de los teóricos del siglo 19. Pero el siglo 20 es otra cosa. Es como querer ser anarquista y tirar bombas en pleno siglo de la internet. Queda como algo del romanticismo teórico del anarquismo romántico. El siglo veinte tiene dos paradigmas fundamentales: la conformación del capitalismo industrial con el financiero. Y la división entre capitalismo industrial nacional o capitalismo dependiente imperialista. Argentina en 1945 decide formar un capitalismo industrial nacional. Por eso el Peronismo necesita crear una burguesía nacional industrial. Perón no es un utópico teórico de barba y bigotes con un libro de marxismo bajo el sobaco. ¡Noooo!!! Perón es un hombre práctico. Y crea una industria nacional. Favorecido por la coyuntura de la pos guerra, lo cual es favorable en recursos para un país como Argentina que vende trigo a Europa, el Peronismo da nacimiento a la clase media pequeño burgués y a la burguesía industrial. Se crea legislación laboral que protejan al asalariado. Y esas leyes favorecen la distribución del dinero. Nace la sociedad de consumo. Ese consumismo masivo y popular genera odios en los "dueños del país", en la oligarquía agraria que quería un país sin burguesía nacional. La burguesía molesta, porque el oligarca quiere manejar a la población como patrón de estancia: sin leyes y que la torta no sea repartida.
El Peronismo es reparto de la torta. La torta se reparte entre todos: burguesía y trabajadores. No es mala palabra "burguesía". Pero como siempre nos seguirán metiendo en la cabeza que "somos unos burgueses malditos".
A mí me gusta ser burgués y vivir como un burgués. Por eso soy Peronista, y sobre todo, por eso soy Kirchnerista.

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 6 de julio de 2019

Fumar es un placer

Fumar es uno de los grandes placeres de la vida

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Fumar es un placer. Fumo desde los 16 años. Pero mi primer cigarrillo fue a los 12 años, como una travesura de niño cuando iba a las prácticas de yudo en el Club Libertad de barrio Azcuénaga. Tenía un sótano el club y ahí con otros chicos nos fumamos un 43/70 cada uno. Fue nuestro primer cigarrillo. Después le robaba a mi padre un Jockey cada tanto y me lo fumaba en un campito. Eran los primeros cigarrillos de un futuro fumador. A los 16 en cuarto año de la Dante empecé a comprar cigarrillos. Compraba los Imparciales diez (que dejaron de salir a fines de los ochenta ) Y fumaba nada más que los fines de semana. Pero no podías ir al boliche con Imparciales, porque era un cigarrillo que tenía un olor muy particular. Las chicas no fumaban Imparciales. Entonces empecé a fumar Marlboro importados. Los vendían en la Terminal de Ómnibus o en un kiosko que estaba al lado del bar El Cairo (cuando El Cairo era un bar bodegón y no un bar de caretas). Ese kiosko vendía de todos los países. Uno fumaba de Inglaterra, Estados Unidos y hasta de Israel. Eran los tiempos de la dictadura y la destrucción de la industria nacional (empezaba el proceso de saqueo y nacía el neoliberalismo en el mundo) Entonces uno fumaba importados, que no eran baratos. Pero siempre tenía una moneda para comprarlos. Pero con el tiempo me hice de Marlboro, el de paquete de papel. El clásico. Marlboro nacional. Ese cigarrillo que identificaba la vida con el deporte. Yo siempre hice deportes, pese a fumar diez cigarrillos por día. Hice natación, corrí picadas en moto y artes marciales y fierros. Pero nunca pude dejar de fumar. Amo fumar. Soy fumador por placer.
En la facultad se fumaba en el aula. Era pura humareda. Algunos docentes abrían las ventanas para que el humo huya de los salones hacia el patio de Humanidades. Todo el mundo fumaba, y el que no fumaba era "raro o moralista" (ese concepto era muy de los setenta). Pero eran fines de los ochenta. Los muchachos de la JP fumaban Jockey (nacional y popular) Y los muchachos de la izquierda fumaban armados (se hacían los pobres). Yo fumaba Marlboro. Nunca me gustó hacerme el pobre, porque no soy pobre. Tampoco soy rico. Soy clase media con buenos ingresos. Nada más. Entonces recuerdo esos cuestionamientos idiotas de la izquierda a mi persona porque yo fumaba Marlboro ("sos un burgués" "bla bla bla bla bla bla") Ellos siempre se metían en la privacidad de uno. Si iba a la facultad en moto deportiva: "¡sos un burgues!". Si aparecía con una novia rubia de ojos grises: "es una burguesa". ¡Mierda, la izquierda siempre fue moralista!!!! Entonces el Marlboro era el cigarrillo revolucionario de mi revolución personal. Yo fumaba Marlboro por placer, porque el placer es superior a cualquier pertenencia ideológica. Ahí está el individualismo que te hace libre. Marlboro era el cigarrillo que amaba. Amaba su diseño y porque era provocativo en cierto modo. Después en los noventa se impone la cajita sobre el paquete común. Esa cajita de Marlboro tan bella y tan revolucionaria, esa revolución del individualismo pequeño burgués de la vida de la clase media. Después salieron otras cajitas: de diez anchita (la más bella de todas) y coleccionables (la negra de diez con líneas rojas; la metalizada y otras que ahora forman parte de mi colección de marquillas). El Derby fue desplazando al Jockey en los noventa, porque el Derby era más barato. Su paquetito también era muy bello. Y vinieron series limitadas del Mundial y turismo de carretera.
Fumar es un placer. Casi todas mis novias fueron fumadoras. Salvo dos que no fumaban y les molestaba el humo. Fumar es un gran placer, porque es lindo fumar después de comer, cuando se defeca, y sobre todo el cigarrillo que uno fuma después de hacer el amor es el más placentero de todos. Tirado en la cama desnudo, con tu novia recostada sobre tu pecho y el cigarrillo compartido y ese humo que se expande por la habitación. Sexo y tabaco siempre fueron aliados.
La modernidad del siglo 21 viene con todo un discurso anti tabaco. El tabaco pasa a ser "algo sucio y demoníaco". La gente deja de fumar en tropas moralizantes. Primero es Córdoba, que prohíben fumar en los bares. Después toda Argentina prohíbe el pucho en lugares cerrados. Y los fumadores cagados de frío en pleno invierno fumando en las puertas de los bares. El fumador pasó a ser "un paria social" marginado y discriminado por los no fumadores. Y las tropas moralizantes de ex fumadores se transformaron en "evangelistas" del "bien" contra "el mal". Ser fumador pasó a ser un pecado para la modernidad neoliberal. El neoliberalismo impuso estilos culturales y una moral que ataca constantemente los placeres individuales. El neoliberalismo es "un colectivismo de muerte de la subjetividad". Del desenfreno y el individualismo creativo pasamos, en un par de años de ajustes y saqueos, a la muerte de la individualidad. Y eso se empieza a marcar en los nuevos paquetes de cigarrillos con fotos intimidatorias sobre "enfermedades físicas" que producen el fumar. Entonces uno ve a una mujer embarazada o un feto o un pulmón negro en la cajita de cigarrillos. Esa morbosidad impuesta por ley fue festejada por los saqueadores de la subjetividad.
Pero repito, fumar es un placer. No fumo mucho. Solamente diez por día. Los cuento. Fumo por placer, y tengo mis dos cigarrillos mañaneros. Mis tres cigarrillos de la tarde. Mis cinco cigarrillos de la noche. Diez por día. No podría vivir sin fumar, porque me gusta fumar después de comer, cuando voy al baño y sobre todo tirado en la cama desnudo y sentir el calor de una mujer y que el humo se mezcle con los olores del sexo.
Fumar es un placer.

Fabián Ariel Gemelotti