Fragmentos de mi libro de 2016
Mi viejo me hizo Leproso (Ediciones Mundo Espacial)
Libro de fotos y textos.
(Autor: Fabián Ariel Gemelotti)
Recuerdo un hecho que nunca conté. Un día en una asamblea estaba la guardia pretoriana de Eduardo (todos marginales sin dientes y sudados) y los autoconvocados gritándoles: "negros de mierda devuelvan el club". Ese día de 2006 me convencí de mi pensamiento populista. Fue clave en mi vida, como el 2008 con el campo que me hice fanático K.
Los autoconvocados se hacen cargo del club en 2008 y a partir de ahí hacen un club élite para la burguesía de la ciudad. De ser un club popular y de barrio como se logró en los noventa con Eduardo López, pasamos a ser un club de unos pocos. Yo vi al Ñuls de clase media de los setenta y el proceso a ser un club de barrio que comienza en los ochenta y noventa. En los noventa llega al barrio, a las villas y se hace popular. Es un proceso de expansión. Los autoconvocados odiaban lo popular, porque son la burguesía "culta" y "con estómagos llenos" de la ciudad. En los ochenta te pegaban en todos lados. En los noventa nos tenían miedo. Los detesto a los autoconvocados. Soy amigo de muchos barras de Ñuls de los ochenta y noventa, gente grosa que tiene prohibido pisar el estadio.
Yo de chico viví traumado por el fútbol. Quería un club popular. Siempre fui de Ñuls, desde la cuna. Y Peronista también, desde la cuna. Entonces iba a las básicas con la camiseta de tela y todos eran de Central. Me sentía muy mal por eso. Y vivía traumado. Iba a la cancha y me juntaba con la barra, la única gente marginal de esa época en Ñuls. Así crecí, entre la burla de los de Central en el secundario y la facultad, y soportando esa música estúpida de la ciudad (Olmedo, el Che y Fontanarrosa. Esa mística que odio). Llegan los noventa y viene Eduardo López y abre el club a los pobres. Es en Ñuls la gran revolución clasista. Entonces viene esa barra grosa que iba a Arroyito y le tenían miedo. Yo vi a muchos autoconvocados correr de miedo ante la gente del Pimpi. Vi a "negritos sudados" con la Rojinegra. Y ese lenguaje marginal en la tribuna. López fue el Peronismo en el Parque. Yo lo entiendo así. Deja el club con diez millones de deuda. Ahora hay 40 millones de deuda. Pero los medios hegemónicos rosarinos lo odiaban a López, porque no es para esta ciudad que se construyó desde la mítica del Che y Fontanarrosa.
Yo vi a la barra de Central en 1997 correr por el Parque Alem. Corrían desesperados y detrás camisetas de Ñuls con palos para abrir cabezas a los cabezas de parlante.
Yo vi correr a hinchas de River en el Parque. Y retroceder a la policía ante la barra del Pimpi.
Yo vi volar piedras de tribuna a tribuna y retroceder a los plateistas de Central que pedían a los gritos que repriman "al negraje de Ñuls". Vi gritar desde la platea de Central a la popu visitante Leprosa: "Leprosos villeros".
Soy de Ñuls, popular hasta los huevos.
Fabián Ariel Gemelotti.
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