viernes, 19 de julio de 2019

Burguesia

Ensayo sobre Peronismo y burguesía y clase trabajadora (desde Perón al Kirchnerismo)

(Ensayo histórico en tres partes)
Autor: Fabián Ariel Gemelotti

1) El primer Peronismo y el nacimiento de la burguesía nacional
2) Los 60 y 70: el Peronismo y la lucha armada.
3) El Kirchnerismo y el pacto social y los derechos civiles.

Primera parte:
EL Peronismo y el nacimiento de la burguesía:

Antes de 1945 la Argentina era un país agrario y dependiente. El agro manejaba la economía, y vivía de los subsidios del estado conservador para el desarrollo agropecuario. Argentina exportaba materia prima a los países ricos: Rusia, Inglaterra y Estados Unidos. Argentina vendía sus respectivos recursos naturales y producía muy poco. No había casi desarrollo industrial, y la pequeña industria que existía era muy precaria. Éramos un país de exportación a bajo costo, proveedores de recursos para el desarrollo capitalista de las naciones que se estaban consolidando como dominantes a nivel mundial. La gente comía, pero no podía crecer como individuos y los sectores bajos no tenían acceso a la educación. Si bien el radicalismo con la Reforma Universitaria le permite el acceso a la educación a un sector de la población, el sector más bajo no llegaba ni a terminar la primaria. Había una clase media integrada por un sector con acceso al empleo público pero esa clase media era minoritaria. El grueso de la población vivía con poco dinero, siendo mano de obra barata del campo o en empleos mal pagos, sin protección laboral y sin aspiraciones de ascenso social.

1945 marca una bisagra en el país porque el Peronismo crea una burguesía nacional y permite el crecimiento industrial del país. Argentina se inserta en el mundo capitalista y nace una clase proletariado con leyes laborales y crecimiento personal. La industria permite el acceso al empleo bien remunerado y el consumo permite el bienestar. Perón hace una alianza de clase con un sector de la sociedad: da subsidios estatales a inversores para que creen industrias. Nace el industrial nacional. Esa industria genera empleo. El empleo genera bienestar por medio de la estabilidad laboral. La industria automotriz, alimentaria y la explotación minera permiten que el país se consolide como país capitalista. La Reforma Laboral Peronista brinda protección legal al trabajador. Se crea el aguinaldo, las vacaciones pagas, las licencias por enfermedad y la protección de la mujer en el mundo laboral. Las ocho horas de trabajo permiten que el trabajador tenga tiempo libre para estudiar, el ocio y el crecimiento familiar. Todos estos logros se plasman en la Constitución de 1949. El voto femenino impulsado por Evita permite la igualdad de género en la elección de gobernantes y sobre todo que la mujer tenga participación activa en la vida sindical y política. El sindicalismo es el primer aliado del primer Peronismo, porque los sindicatos permiten la libertad de pensamiento y la defensa del trabajador de los atropellos patronales. Nace así la clase media que conocemos, esa clase media con acceso a la universidad pública (el Peronismo crea universidades públicas y la gratuitidad de la educación). Nace la educación estatal para todo el mundo. El Peronismo crea un país que será ejemplo en América Latina: la educación pública y gratuita y el desarrollo industrial diferenciaran a la Argentina del resto de los países de América.
El sector que vivía del agro y del Estado conservador ve perder sus privilegios de clase. No es que se empobrezcan, pero pierden ganancias porque las exportaciones ahora son gravadas con impuestos y control estatal. Si antes la oligarquía exportaba a bajo costo y así vendía todos los recursos naturales del país al mundo capitalista internacional, el Peronismo le pone límites aduaneros a las exportaciones. Ese sector oligarca, que era la clase social dueña del país, ve con malos ojos el industrialismo y las leyes de protección laboral. Ese sector patricio que se había consolidado con Roca y que tiene su antecedente histórico en las luchas civiles entre Unitarios y Federales, empieza a odiar al Peronismo. Nace ese odio agrietado hacia todo lo que sea popular, porque para la oligarquía "el desarrollo industrial es darle bienestar al negro pata sucia"(sip). Nacen conceptos despectivos hacia el trabajador: negro, cabecita negra, descamisado y sucio. Esos conceptos crean el primer odio al Peronismo. Por eso Evita enfrenta a la oligarquía desde sus discursos emotivos y combativos. Evita se transforma en la voz de "los descamisados". Evita es odiada por la oligarquía. La odian porque el pueblo ama incondicionalmente a Evita. La Santa Evita, esa mujer que daría su vida por su pueblo. Evita reparte máquinas de coser, ropa, da trabajo y crea su propia fundación. Evita hace construir hospitales públicos y parques de juegos infantiles. Evita es el alma del Peronismo. Evita es considerada peligrosa por la oligarquía, porque Evita moviliza a las masas y la oligarquía quiere volver al poder. La oligarquía muerta Evita en 1952 se va acercando a su retorno. Muerta Evita el Peronismo se debilita. Y así llegamos al 55. El bombardeo a la Plaza es el odio del oligarca a la clase trabajadora. El Golpe del 55 prohíbe la palabra "Peronismo". Pronunciar esa palabra o simplemente ser marcado como Peronista es ser sentenciado a la muerte o a la cárcel.
Nace la grieta entre Peronismo y anti Peronismo. Nace el gorila nacional que fomenta el odio hacia todo lo que sea un país independiente e igualitario.

(CONTINUARÁ)

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 20 de julio 2019)

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