jueves, 31 de enero de 2019

Capitalismo

Capitalismo distributivo (ensayo sobre Economía populista)

Kirchnerismo versus capitalismo líquido financiero

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

El capitalismo no es tan malo como nos hicieron creer, porque en el capitalismo hay goce. ¿Qué es el goce? El fetiche, que es el dinero en el capitalismo (Ricardo, Marx y Engels y Freud), garantiza la satisfacción individual. ¿Pero el capitalismo genera pobreza? La pobreza se genera según en qué manos esté el capital. El capitalismo se sustenta por la acumulación: se transforman las riquezas naturales en bienes (objetos) de consumo. Pero acá lo que importa es, quién maneja el capital que sirve para transformar el suelo en bienes de consumo y cómo se distribuyen esos bienes. En el capitalismo hay clases sociales bien definidas y sustentables en el orden acumulativo. La riqueza de una nación genera ganancias y pobreza o puede generar distribución; eso depende en manos de quién esté el capital. No quiero caer en esa palabra tan usada en Economía como "capitalismo social", porque no me gusta, me parece una palabra (o frase corta que es un concepto) muy trillada y muy de la social democracia. Yo prefiero usar "capitalismo de distribución", más ligada al populismo y a la Economía del consumo masivo. El consumo es lo que genera que una sociedad funcione y genera que el capital se mueva y no se quede estancado en una clase social dominante. Si no hay consumo el capitalismo transforma al dinero en un bien "líquido" donde no hay producción (muere la industria) porque al dinero lo manejan los bancos y el poder financiero. Los que se enriquecen en un capitalismo líquido (que es el capitalismo que está predominando en el mundo) son los bancos. En Argentina la mayor riqueza está concentrada en el sector bancario: los bancos manejan el capital. El Estado en un sistema como este se empobrece, porque necesita recurrir a los acreedores internacionales para pedir dinero. Eso genera deudas y dependencia. El capitalismo se transforma en un capitalismo de la pobreza, donde el dinero como medio simbólico de cambio pierde valor en manos del dinero invisible, que está en manos de la banca. Por eso hay inflación galopante y el Estado necesita aumentar los impuestos: no hay riquezas en el Estado, porque la riqueza está en manos de los bancos y de la clase dominante. El Estado necesita ajustar cada día más y más para pagar esas obligaciones financieras con los acreedores para no caer en vacío financiero.
El Estado argentino va a ajustar y exprimir a sus ciudadanos mucho más hasta octubre, mediante impuestos y leyes laborales de esclavitud, porque es el único camino que le queda para satisfacer los pagos de las deudas contraídas con el FMI. La industria va a desaparecer, porque el dinero en esta economía líquida no cumple la función distributiva y no sirve para generar capital; porque el capitalismo en manos de las clases dominantes es líquido y enriquece solamente a una clase social: las otras clases sociales caerán en la pobreza porque el consumo ya no tiene valor en este capitalismo financiero.
El capitalismo distributivo y de dinero sustentable que genere capital y enriquecimiento del Estado, es el único sustentable para mover la economía y generar bienestar en su clase trabajadora. Cuando el Estado no contrae deudas puede distribuir y generar riquezas y esas riquezas ser distribuidas en bienes de consumo: salarios altos, vivienda, educación, justicia, remedios y alimentos en abundancia. Se puede controlar la inflación, porque el consumo genera que el dinero se distribuya a la industria y crecen todos. El país se transforma en industrial.
El capitalismo no es un sistema tan opresor como nos hicieron creer. Y el comunismo no es un sistema tan justo como nos hicieron creer, porque en las sociedades comunistas hay un control del goce. Se mata lo individual y sus habitantes terminan en una alienación de control de su clase privilegiada dominante (los dirigentes del partido). Ese es el comunismo que conocemos, en Rusia, China, y podría agregar Cuba (aunque Cuba tiene otra lectura y es mucho más complejo el tema). Después sí tenemos la superación del capitalismo. Marx y Engels hablaron del tema. Pero ese colectivismo donde el Estado no es más necesario y las riquezas del suelo son explotados por el individuo para beneficio propio y no de una burocracia estatal, para eso hace falta primero pasar por un capitalismo distributivo. Una vez que todos tengamos cubiertas todas las necesidades materiales podremos pensar otra forma de organizar la riqueza y otra forma de vivir, con libertad plena en lo sexual (la libertad sexual es un tema de sociedades avanzadas, y quizás dentro de 200 años no exista más la familia ni las parejas estables, y el sexo deje de ser un "objeto de consumo" y pase a ser "una necesidad que todo el mundo podrá satisfacer") y libertad plena para transformar el mundo en liberación, no en mera "igualdad".
Pero nosotros no veremos esa sociedad, faltan como mínimo 200 años.
El capitalismo mientras tanto es un sistema necesario, y hay que transformarlo en distributivo.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves, 31 de enero de 2019, viajando a Rosario en el Rosarino desde Capital Federal. Escrito con mi celular mientras observo la ruta y pienso en Agustina)

miércoles, 23 de enero de 2019

Comer

LOS PUEBLOS SERÁN LIBRES CUANDO TODOS SUS HABITANTES TENGAN UN PLATO DE COMIDA Y PUEDAN ACCEDER AL CONSUMO GRACIAS AL EMPLEO Y AL DINERO EN SUS BOLSILLOS

(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

La libertad de una persona es el consumo y más primordialmente la comida. Sin un plato de comida nadie es libre. La libertad es no pasar hambre, porque el hambre te enferma y te lleva a la muerte. Hoy 23 de enero el capitalismo imperialista ha metido sus garras en Venezuela. Maduro es un Presidente legítimo, votado por más de seis millones de personas, en elecciones libres y democráticas (e intachables, así determinó los organismos internacionales de control electoral). Venezuela tiene riquezas que muy pocos países tienen, y el capitalismo imperialista quiere esas riquezas. Te puede gustar la personalidad de Maduro, o no te puede gustar; pero lo que debés tener en claro es que Venezuela es un país democrático y que el chavismo defiende sus recursos naturales del saqueo internacional.
El hambre es lo peor que le puede pasar a un pueblo y a una persona. Los países de América están siendo pisoteados por sus oligarquías (Brasil, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador...) y debemos defender la democracia. Y la comida de la gente. Sin comida y sin recursos naturales no hay patria posible.
En Argentina hay hambre, el gran porcentaje de la población no tiene dinero para satisfacer sus necesidades básicas. El Gran Buenos Aires está en la pobreza total. Se muere gente de hambre en el país. La salud pública está en retroceso. Los viejos ganan $8000 de jubilación y no pueden comprar remedios y se mueren. Se ha perdido el respeto a la ancianidad. La gente se muere. Y no es joda. Quizás vos te fuiste de vacaciones y estás ahora mostrando tus fotos a tus amigos. Quizás vos tenés laburo y muy buen salario. Quizás vos votaste a Macri y te produce odio estas palabras o todo lo que sea nacional y popular, porque vos crees que son meras palabras nada más. Pero la gente tiene hambre, y el que tiene hambre si no puede acceder a un trabajo y obtener dinero para comprar alimentos se muere. Un viejo que no puede comprar remedios muere. Un niño mal alimentada se muere. Un adulto mal alimentada se muere. El hambre mata. Y la muerte no es joda.
Macri hoy reconoció al usurpador de Venezuela y actuó fuera de la Ley, no respetando tratados internacionales ni la democracia de un país soberano como Venezuela. Argentina nunca por tradición apoyó golpes de Estados. Pero Macri es golpista. Su familia se enriqueció con la sangre de 30.000 argentinos. Y ahora nos está llevando al genocidio de la muerte por falta de trabajo y de dinero de la gente para comer y comprar medicamentos.
Siento vergüenza ajena como argentino de la gente que hace oídos sordos y no les importa el hambre de sus semejantes.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 22 de enero de 2019

Mi ex novia

Mi ex novia y el marxismo

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Mi ex novia me llamó hoy a la tarde: '¿Cómo andás?", "bien, ¿y vos?", "cansada del país", "¿qué país?", "y este... Yo creo que hay que hacer la revolución socialista", "¿fuiste al shopping?", "siempre voy", "y claro, la revolución socialista...", "y sí, siempre lo hablábamos. Este año me recibo", "claro, una abogada socialista", "yo creo que el pueblo debe salir a la calle", "el shopping me aburre", "siempre te aburrió", "¿la revolución socialista vos decís que es posible?", "claro las masas se van a movilizar pronto", "¿qué masa?", "el pueblo", "el negro de la esquina se fue a Europa", "¡pero no me importa!", "la revolución es la heladera y la pelopincho amor", "ya no soy más tu amor", "gracias a Dios", "ahora estoy con otro, y piensa como yo. Vamos a hacer la revolución", "¿qué revolución mi ex amor?", "vamos a luchar para que el pueblo salga a la calle", "mejor luchen para que la gente llene la heladera y pueda arreglar su casa y comprar zapatos", "no soy materialista. Y hablando un poco, ¿estás con otra?", "claro, vos no sos única", "pero fui única", "eso no es tan así, pero hablando de revolución, ¿estás leyendo algo?", "Sí, a Cortázar", " feo... feo", "ya sé que no te gusta", "tenés que leer a Flaubert", "positivista", "pero bueno", "bueno yo estoy convencida que este año se impone la izquierda en el país", "no crea, mi vecino tiene que pintar la casa y no tiene para pintura", "pero amor...", "ya no soy tu amor", "... eso de pintar la casa son pavadas", "no crea, mi otra vecina tiene un caño roto y no tiene para plomero", "no seas tan Peronista", "no creas, yo hablo de un caño roto y de pintura", "bueno, tengo turno en la peluquería. Te corto. Besos y que estés bien". Y cortó y me prendí un pucho y me fui al baño y me eché una cagada nacional y popular.

Fabián Ariel Gemelotti

K

EL MUNDO CAPITALISTA EN CONSTANTE MOVIMIENTO Y EL POPULISMO COMO ÚNICO MODELO ECONOMICO DE INTEGRACIÓN

(Por: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

En el mundo capitalista lo que mueve la economía es el consumo; sin consumo un Estado capitalista se estanca y genera pobreza. El capitalismo es acumulación de capital y se sustenta cuando el Estado tiene capital, y sus reservas son generosas. Sin acumulación no hay capitalismo. Hay un capitalismo internacional donde la acumulación está en manos de las potencias mundiales (Estados Unidos, China, Rusia, Inglaterra, Francia, Israel, y todos los Estados acumuladores gracias al saqueo de los Estados pobres). Y hay otro capitalismo que es cuando los Estados llamados periféricos al capitalismo internacional transforman su economía en un capitalismo nacional industrial de distribución. Eso es el Peronismo, Lula en Brasil, Maduro en Venezuela, Ecuador, Bolivia y algunos estados árabes nacionalistas. El nacionalismo populista genera sus propios recursos explotando sus riquezas internas y transformando su materia prima en materia elaborada para el consumo. La izquierda en América Latina nunca pudo comprender al nacionalismo, porque la izquierda en América odia el capitalismo nacional. Ellos tienen como modelo a los países Socialistas, pero ese Socialismo extranjero está muy lejos de nuestra idiosincrasia como pueblo. El populismo apunta a satisfacer las necesidades individuales de la cada habitante del Estado, pero desde un colectivismo de distribución e igualdad. El populismo apunta al bienestar, a la vivienda propia, a la comodidad de la vivienda y sobre todo al pleno empleo en un ambiente de crecimiento personal. Los Estados Socialistas (que no son socialistas, son fundamentalismos o dictaduras personalistas) atacan la subjetividad de los habitantes, por medio de la censura y la muerte del sujeto libre. China y Rusia son dictaduras "Socialistas" que tienen una economía imperialista capitalista. En Cuba (más allá que es un Estado que debemos proteger contra el bloqueo imperialista) se ataca la subjetividad y el deseo de sus habitantes. Quizás Cuba logre alguna vez ser una sociedad capitalista (en cierto sentido lo es, porque explota su suelo y lo transforma en bienes de consumo), pero para eso falta mucho.
El capitalismo nacional apunta a las necesidades de la población, y su ideología se sustenta en la libertad de sus habitantes. Sin libertad yo no podría estar escribiendo este artículo, y sin libertad vos no podrías ser dueño de tu vivienda ni siquiera tener un celular para escribir o conectarte a internet.
El capitalismo es el sistema que en el siglo 19 se impone y a partir de ahí se forman los bloques de poder, los cuales se transformarán en Imperialismos y los Estados pobres en meros Estados dependientes del crédito y pasarán a ser colonias culturales y económicas de los saqueadores. El siglo 20 crea la posibilidad de capitalismos nacionales de distribución: transforman el sistema de acumulación y lo incorporan para crear Estados fuertes de distribución de los recursos del suelo. Eso es el Populismo.
El capitalismo está en constante movimiento. Lo importante es ver si esos movimientos te perjudican a vos. La acumulación puede ser productiva o de dinero líquido de desempleo y estancamiento. Cuando un Estado se endeuda con las potencias imperialistas capitalistas, se produce desempleo e inflación y se cae en la pobreza estructural. Un Estado periférico debe explotar sus propios recursos y no dejarlos en manos de los acumuladores internacionales.
El capitalismo no es ni bueno ni malo, es capitalismo a secas. La cuestión es saber usar al capitalismo para distribuir los recursos del Estado y generar libertad individual.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 21 de enero de 2019

El odio

Descontruir la Argentina

El mundo capitalista avanza hacia el totalitarismo y nosotros estamos avanzando a la par. Venezuela está sufriendo un bloqueo que le produce heridas internas. Maduro se sostiene democráticamente y no baja los brazos. La oposición en Venezuela quiere entregar el país al poderío internacional y hacerle un golpe de estado a la democracia de Maduro. Acá los medios de Magneto nos muestran una Venezuela "sangrienta y hambrienta" y muchos compran. El taxista escucha la radio y el tipo de la calle el boca a boca y a TN o respira ese odio a todo lo popular. Pero el tipo de la calle la sufre, y el tachero no tiene ahora los viajes de antes y el hambre se le va haciendo carne. Macri hoy tiró culpas para todos lados. El odio al Peronismo de la mitad de la población es un problema grande que no tiene solución. Muchos piensan que el problema es histórico y no de Macri (sic). A eso apuntan este año Cambiemos: a echarle la culpa de todo al Peronismo histórico. Ya no pueden argumentar contra Kristina, ni hablar de valijas ni de cuadernos, porque esos temas están trillados. Ahora el equipo ideológico del Gobierno apunta a lo histórico. Veremos en los próximos meses ataques a toda la Historia de los últimos setenta años, porque ese sustento ideológico del antiperonismo es lo que puede abrirles las puertas a Cambiemos para ganar en octubre. Cuando se agota un tema ellos meten otro tema para debatir. Mientras se arman debates "cómicos y de situación histórica" todo el mundo opina. Y los temas más importantes como el saqueo y la inflación se acallan. Ellos apuntan a tu sensibilidad cholula. Y vos podés caer fácilmente, porque el argentino no está preparado para la ideología del progreso y de la patria soberana.

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 19 de enero de 2019

Nisman

Nisman y la clase media emputecida

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

La clase media argentina siempre fue muy chota. En 2015 Nisman llenó la atención de todos. Nisman jugó para que Macri se alce con las elecciones. Nisman era (y sigue siendo para muchos idiotas) el paladin de las buenas costumbres y de la ética de la mediocre clase media nacional. ¿Quién mató a Nisman? La verdad me importa tres pitos. ¿Nisman se suicidó? Creo que se mató, pero tampoco me interesa. Lo que sí me interesa es saber de dónde sacaba dinero Nisman para llevar un tren de vida de rico; y sus vínculos con el poder. Pero ese es un tema que ahora no me interesa escribir. Macri se alza con las elecciones porque la gente nunca se bancó que se haya repartido tanto a los que menos tenían. Y uno en 2015 escuchaba: "negros de mierda" "subsidiados" "le dieron jubilación a todos" "yo laburo y los negros se la rascan". Les aviso a la puta clase media que fueron los que más subsidios recibieron y los que más crecieron en nivel de vida: gas, luz, plan procrear, vivienda, créditos, paritarias libres, y sobre todo estabilidad laboral y personal. Ahora pagan el gas y la luz como si vivieran en un barrio privado (esos barrios que la clase media desea por chota que es).
Nisman y las putas. Nisman y tantas cosas más. El pueblo hablaba de este  tipo y todos lloraban por su muerte. La muerte de esta gente no nos tiene que interesar, porque esta gente es parte de las clases dominantes. Pero esta muerte mediática y tan trillada por todos hizo un país de puterio y esa sociedad emputecida votó a Macri. Ahora todos se agarran la cabeza y la chota y putean a Macri. Esta gente que gobierna ya sabía en 2015 lo que iban a hacer. No traicionaron a nadie. Ellos llegan al poder para hacer lo que están haciendo. Nadie te traicionó. El boludo e ignorante fuiste vos que lo votaste y te creiste todas las idioteces que los medios masivos te decían por TV y por Internet y por los diarios.
Este es un país de idiotas.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 18 de enero de 2019

Un país populista

Un país industrial contra un país agrario y dependiente (segunda parte)

(nociones básicas de Populismo)

ECONOMÍA POPULISTA

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

"El Estado populista genera bienestar en el capitalismo", decía Laclau en El Estado populista. El capitalismo debe generar capital, acumular para generar un Estado capitalista. Sin capital no hay capitalismo posible. En 1867 Marx dice: "el capital se genera con la explotación del asalariado. Sin asalariado no hay quien genere capital". Acá es importante ver la palabra "genera". Esa palabra parte de la economía de Ricardo. Este economista que fue el que sienta las bases de la Economía como ciencia social nos decía: "la Economía de un Estado debe apuntar a generar dinero". Tanto Ricardo como Marx desde su crítica al industrialismo, nos hablan de enriquecimiento por medio de la acumulación de capital. Sin acumulación ningún Estado crece y no puede lograr riqueza. El salario para Ricardo "debe ser la variante que genere la riqueza" pero agrega "... el salario debe ser el mínimo para poder generar riqueza". Ricardo ve al salario como generador de riqueza. Y para que haya crecimiento económico la variable a ajustar debe ser el salario. Para Marx la cuestión es otra: "el salario es lo que paga el industrial al obrero para que genere riqueza". El obrero cobra un salario y ese salario lo hace dependiente del patrón. El asalariado genera la riqueza y el patrón acumula el capital. Pero retrocedamos en el tiempo y vayamos a 1776 con Adán Smith; este pensador escribe un libro que funda la Economía moderna: La riqueza de las Naciones. En su libro Smith nos plantea dos cuestiones básicas del capitalismo: dinero y libre comercio. El dinero va a ser a partir del capitalismo el medio de intercambio fundamental para la población y la libertad de mercado lo que propiciará que el industrialismo se forme y haga crecer a las naciones capitalistas. Smith habla de dinero y nos dice: "el mundo de la Antigüedad tenía otros parámetros de vida, donde existía una producción artesanal y localizada en regiones. El dinero no era el único elemento de riqueza, porque los nobles eran ricos por el simple hecho de ser nobles". En el mundo Antiguo las naciones se hacían ricas con la expansión y la guerra. En la Edad Media la riqueza la concentraba la nobleza y la Iglesia y el campesinado vivía en una servidumbre agraria. Con el nacimiento de la burguesía en finales de la Edad Media se empieza a cuestionar ese orden económico. El comerciante empieza a hacer riqueza. La Iglesia empieza a perder poder y la nobleza entra en decadencia. Y el siglo 18 será el siglo de las revoluciones burguesas y del nacimiento de los principios económicos del industrialismo moderno. Smith ve este cambio y lo vuelca en su libro, que fundará el liberalismo económico. Ricardo va más allá que Smith y agrega una cuestión fundamental para el enriquecimiento: "el salario es un costo en el libre mercado". Para Ricardo la libertad de mercado se logra con salarios bajos, porque el salario es un costo para el capitalista. Estamos a principios del siglo 19, donde no era tan claro todo como lo es ahora. El capitalismo era algo nuevo. La maquinaria y las nuevas invenciones crean un mundo muy diferente. El campesinado emigra a las ciudades modernas para trabajar por un "salario". El salario a partir del industrialismo será lo que determinará la explotación del obrero. Volvamos a Marx: "el industrial es el dueño de la maquinaria y del capital. El asalariado vende su fuerza bruta para por medio de un salario producir los bienes con la maquinaria". El asalariado tiene un único bien para vender: su fuerza de trabajo. Y el acumulador tiene el capital para comprar la materia prima y crear las condiciones de producción. Ricardo decía: "al asalariado hay que pagarle lo mínimo, si es necesario darle pan y agua nada más  para que tenga solamente la fuerza necesaria de subsistencia para manejar la maquinaria de producción". El capitalismo se asienta gracias a la fuerza bruta del obrero y se expande por medio del capital acumulado. Las naciones capitalistas industriales se hacen ricas al comprar a bajos costos la materia prima de las naciones que no tuvieron desarrollo industrial. El salario pasa a ser la variante de ese desarrollo industrial. El robo, el saqueo, el préstamo a altos intereses a las naciones pobres, y la división del trabajo pasan a crear un mundo de naciones ricas y otro de naciones pobres.
Marx dice claramente: "si bien Inglaterra tiene una tradición cultural que favorece su expansión capitalista, lo que la hace rica es el préstamo a intereses elevados a los países de América. Y los bajos salarios que crean un obrero sumiso y sin fuerza para luchar por su libertad". Inglaterra en 1827 nos presta dinero. Rivadavia es el primero en recurrir al capitalismo europeo para adquirir un préstamo. Es nuestra primer deuda (eterna) y nace nuestra dependencia con el capitalismo internacional. A partir de ahí dependeremos por siempre del orden mundial. Argentina no puede desarrollarse como nación capitalista y su clase dominante se concentra en el agro, y vende a bajos costos la materia prima. Una porción muy chica de la población vive la bonanza del enriquecimiento con la venta del suelo nacional. Nace la oligarquía argentina.
De Smith pasando por Ricardo y Marx se forman el canon teórico del capitalismo. Los dos primeros sientan las bases del liberalismo y de la macroeconomía y el otro los elementos teóricos de la acumulación y la explotación del asalariado. Mientras Smith y Ricardo hablan de salario como costo del capitalista, Marx habla de plusvalía y de dialéctica de lucha. El capitalismo surge con la maquinaria y crece y se asienta mediante la explotación y la utilización de la fuerza bruta del asalariado.
¿Qué es el Peronismo?
Argentina en 1945 era un país rico, su riqueza estaba concentrada en su clase dominante: la oligarquía. Lo que hace Perón es tomar esa riqueza concentrada en una clase social que no la distribuía y repartirla en el asalariado. El salario para el Peronismo es el fundamento del crecimiento económico. Perón toma lo que decía Keynes: "salarios altos favorecen el consumo y el pleno empleo". El Peronismo invierte el orden macro en Economía: la acumulación debe ser repartida para enriquecer al Estado. El Peronismo crea un país con industria y en constante expansión. Crea trabajo genuino y consumo. Es proteccionista y favorece la libertad individual. Crea un capitalismo nacional manejado por los sindicatos y el obrero. Eso es el Populismo: capitalismo obrero, con legislación para crecer en lo personal.
Pareciera que acá estamos alabando al capitalismo, pero no es así. Marx decía: "el capitalismo es el sistema más perfectos de la Historia. Es el paso previo a la revolución socialista. Sin capitalismo nos hubiésemos quedado en una economía primitiva de empobrecimiento".
¿Qué es la revolución obrera?
para el próximo capítulo.

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 17 de enero de 2019

La abundancia en las sociedades de consumo (por: Fabián Ariel Gemelotti)

Un país industrial contra un país agrario y dependiente

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

"El Estado debe dar crédito a la industria a bajos intereses", decía Roosevelt, que sabía mucho en aplicar políticas integradoras y de bienestar. La abundancia crea muchas veces sociedades coquetas, y esa coquetería crea sociedades que creen que todo lo que de le da sale por magia. Pero el Populismo no es magia.
Cuando se da mucho las personas deben comprender que lo que se le da es consecuencia de Estados que generan recursos. Nadie puede dar si no hay recursos. La economía se mueve porque alguien la hace girar. La cuestión es cómo hacerla girar. El populismo genera plata por medio del salario alto y por medio de la creación de industria. Eso impulsa el consumo, y eso hace girar todo en prosperidad para la población.  Por ejemplo todo el mundo tiene un auto en Argentina, creció el parque automotor. El auto crea una sensación de grandeza en ciertas personas. Pero las personas deben comprender que a "la grandeza" se la debe defender.
¿Cómo generar recursos? Un Estado populista debe ante todo priorizar la industria, mediante primeramente las Retenciones al Agro. El campo genera riqueza, y los impuestos deben ser elevados. De esos impuestos al sector más rico se saca recursos. Otro fundamento para el crecimiento de un Estado es el consumo: mientras más consumo hay más crece la industria. El Estado debe dar créditos a tasas bajas y subsidios a la mediana empresa. El Estado debe poner impuestos a las importaciones para generar la producción local. El Estado populista debe ante todo ponerle un cerco al dólar y no liberarlo, porque el precio del dólar genera aumento de precios. La industria trabaja la materia prima del suelo y la transforma en objetos de consumo. Los salarios altos permiten consumir y así la industria debe producir cada vez más porque cada vez es mayor el consumo. Crece la industria y crece el país. Crecemos todos. La industria paga impuestos al Estados y el Estado se hace rico. Es un principio elemental de lo que debe ser una sociedad con un capitalismo de distribución. Las sociedades capitalistas que crecen en el mundo lo hacen porque tienen industria bien establecida y porque hay leyes que protegen la producción industrial. Estados Unidos es un ejemplo de país en constante crecimiento. Del quiebre de la bolsa de los años 20 se salió con el crédito a la industria. Y con Retenciones al Agro. El capitalismo es industria, y el campo debe estar subordinado a la industria. El campo en manos de unos pocos es rico y esa materia prima que genera debe servirle a un Estado para su crecimiento industrial. Un Estado populista debe ser proteccionista y debe cuidar todo lo que produce y que esa producción sea consumida en su país y otra parte exportarla a costos elevados a países que necesiten los productos del Estado productor. Si el Estado produce fósforos y lo vende a muchos países el Estado crece con las ganancias en impuestos que genera esa venta. Pero si un Estado deja de producir fósforos y los importa se achica el consumo, porque se pierde trabajo por cierres de fábricas de fósforos y baja el consumo y los bancos dan créditos a las personas y el Estado debe aumentar impuestos para generar recursos. Es todo una rueda macabra. Un Estado sin industria se convierte en periférico a los países industriales. No se puede crecer sin industria, como no se puede generar bienestar si un Estado se endeuda con los países industriales y de mayor capacidad capitalista. El capitalismo es un sistema que puede funcionar solamente si hay crecimiento, si no se transforma nada más que en un capitalismo de subsistencia dependiente del crédito de los organismos económicos internacionales (Fondo Monetario y Buitres europeos).
ARGENTINA es un país rico en recursos naturales. Históricamente la riqueza estuvo concentrada en en sector agrario. Son los generadores de recursos y crearon una clase social muy rica (la oligarquía). Esa clase social rica manejó los hilos políticos del país hasta 1945. A partir de esa fecha se crea un país industrial que genera recursos para el Estado. Se crea un Estado colectivo y de distribución. El campo no pierde porque es demasiado rico, pero pierde una parte de su riqueza la oligarquía. Esa clase social nunca quiso perder nada, y es la dueña de la riqueza nacional. Pasemos al 2008. En ese año si se hubiese triunfado en esa gran guerra por las ganancias del suelo con las Retenciones se hubiese generado un país rico y creado un país potencia mundial. Con industria hay riqueza para el Estado colectivo y para sus ciudadanos. Con industria sólida hubiese crecido los ingresos de cada trabajador y la educación y la salud pública y la expectativa de vida de los ancianos. Sociedades bien alimentadas y con nivel de vida elevada son las únicas sociedades que prosperan en el mundo capitalista. Eso fue el Kirchnerismo: crecimiento y buena imagen en el mundo. Eso es el populismo en pocas palabras y explicado con vocabulario simple y explicado para que todos lo puedan comprender.
Sin industria no se crece. Un país o es industrial en crecimiento y rico, o es un país con riqueza concentrada en una clase social agraria y dependiente del saqueo de sus riquezas por los otros Estados capitalistas con industria en crecimiento.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 16 de enero de 2019

Un portal

Los dos viajeros del tiempo (por: Fabián Ariel Gemelotti)

Una mañana de mucho sol ilumina el ventanal de mi cuarto. Me despierto a las nueve, y me quedo haciendo fiaca en la cama. Estoy con ánimo y muy alegre. Rara sensación en mí, que soy muy pesimista y triste. De pronto siento un ruido en la cocina. Me levanto de un salto y corro. Y los veo: es un ser extraño, un joven de unos veinte años con pelo azul y un uniforme verde. A su lado está un anciano de edad indefinida. Me miran fijo y me dice el anciano: "somos viajeros del tiempo. ¿En qué año hemos caído?". Lo miro extrañado y le digo febrero de 2019. El anciano viste un informe rojo y su pelo es rojo también: "nos hemos escapado de la prisión de Lukar Kim en el prototipo del tiempo", me dice el anciano, y veo angustia en su rostro: "¿estamos en dónde?", me pregunta el joven. Le digo  que estamos en Rosario, Argentina: "tenemos que comunicarle que mañana va a ser la gran explosión y van a morir todos en el mundo. Nos hemos escapado para advertirles que van a morir. Fuimos encarcelados por el Señor Plim", me dice el anciano. El joven me agarra la mano izquierda y me mira los surcos gastados. Me mira a los ojos y me dice: "tenemos que llevarlo urgentemente". Le pregunto de qué tiempo vienen y me dice el anciano: "somos habitantes del Ibiculo H del año 2399". Lo miro triste y le digo que me cuente: "nosotros somos ciudadanos de Ibiculo, un estado sobreviviente de la gran explosión terrícola. Somos mitad humanos y mitad robot. Cuando explotó la Tierra el 8 de febrero quedaron mutantes y algunos humanos nada más. Esos humanos formaron Ibiculo y se perpetuaron hasta el presente. Nosotros somos un invento de la robótica, una mezcla con humanos descartables. Pero fuimos evolucionando y nos convertimos en oposición pensante para el Gobierno de Ibiculo. Una vida de pobreza han  vivido hasta el presente los humanos, siempre en lucha con los mutantes". El anciano me mira triste y con rostro dulce después de relatarme el futuro. Yo lo miro con los ojos llorosos y le digo: "¿y qué quieren de mí?". Y el anciano me mira y me dice: "usted debe sobrevivir para salvar a su especie". Lo miro más triste de lo que soy y muy desesperanzado y le digo: "no quiero salvar a mi especie". Y el joven me mira desesperado y me dice: "si no lo salvamos el mundo nunca va a prosperar. Nos hemos escapado para cumplir nuestra misión. Si usted es salvado se podrá reconstruir la Tierra y los mutantes serán eliminados. Y todo volverá a ser como era antes de la explosión. Lo hemos visto en una pantalla del oráculo de Teryu".
Han pasado 30 años de ese encuentro con los dos seres del futuro. Yo estoy sentado en mi trono. He mandado matar a todos los que se opusieron a mis órdenes. He fusilado y picaneado y he usado la cámara de gas. He salvado al mundo de los mutantes.
Pero me siento muy solo y triste. La tristeza de mi alma nunca pude sacármela. Hoy ejecutaré a un millón de rebeldes. Y entre los rebeldes mataré a los dos viajeros del tiempo.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 13 de enero de 2019

Dracula

Bram Stoker y el capitalismo (por: Fabián Ariel Gemelotti)

La novela en el siglo 19 resume todas las nuevas costumbres y formas de vivir de la sociedad capitalista. El capitalismo es un nuevo orden de vida, una nueva forma de socialización y de producir los bienes que se van a consumir. Si antes del industrialismo la acumulación de capital estaba en manos de una clase ociosa como la monarquía, y la mayor parte de la población no vivía en las ciudades, con el industrialismo las ciudades crecen en demasía y la acumulación de capital pasará a manos del burgués capitalista dueño del capital. Londres crece y se forman suburbios y barrios de ricos burgueses. En el medio quedan la clase media en formación que formará la parte central de Londres. Así pasa en todas las ciudades del nuevo orden. Del campo se emigra a la ciudad a trabajar en la industria, porque el campesino queda sin trabajo y empobrecido debe ir a la ciudad. El obrero lo componen campesinos emigrados y el lumpenaje emergente de las ciudades. Los niños y las mujeres serán los primeros explotados. Las primeras huelgas obreras son por hambre, no por bienestar. Ricardo decía: "al obrero hay que darle nada más que pan para la subsistencia" Esa frase resume el capitalismo en sus inicios: la industria se desarrolla gracias a la sangre barata del obrero, que pasa a a ser nada más que un costo ínfimo para el industrial. Como decía, la novela muestra estas cosas en forma muy clara. Desde Twain, pasando por Melville, Vernes, Dumas, Conra, Víctor Hugo, hasta llegar a una gran novela: Drácula, de Stoker. Esta novela es publicada en 1897, cuando el capitalismo está en su máximo esplendor y la industria sobre pautas culturales firmes. Lo hegemónicos ya no puede ser cuestionado, porque el capitalismo es a esta altura lo que domina los parámetros económicos y culturales de Occidente, y avanza con la colonización sobre Oriente. Drácula está inspirada en una realidad, pero transportada al siglo 19. La sangre es lo que domina toda la novela, porque el vampiro subsiona la sangre de sus víctimas para alimentarse. El alimento es la sangre. La novela está armada por cartas, diarios, informes médicos y publicaciones periodísticas. No hay un narrador único, son varios narradores que de esa mezcla de escritos arman el relato. Algo novedoso, pero que ya se había utilizado en la Antigüedad por Plutarco y por Cicerón. Pero es novedoso para el siglo 19, porque las novelas generalmente eran en tercera persona y raramente en primera persona. Se puede decir que Drácula toma la primera persona autobiográfica, pero lo hace desde varios narradores. La novela empieza en un viaje, y prontamente estamos en el castillo de Drácula. Jonathan Harker narra en su diario su encuentro con Drácula, un noble rico que quiere comprar una propiedad en Londres. Harker es un joven abogado que viaja a llevarle las escrituras y firmar el contrato de venta del inmueble. Es muy angustiante este diario, porque el joven no entiende lo que ocurre y se va dando cuenta poco a poco de que el noble es un ser extraño, pero no se da cuenta que es  un vampiro. La sangre como renacer es lo que impera en esta parte de la novela. Pero lo que interesa acá es lo que sigue. Drácula llega a la ciudad capitalista, y cunde el horror. Un médico de un psiquiátrico narra en su diario cómo una joven (Lucy) va perdiendo vitalidad día a día por la pérdida de sangre. Nadie sabe a dónde va a parar la sangre perdida. Si en los filmes de Drácula ya sabemos desde un principio que el vampiro es un ser que subsiona sangre, en la novela nos enteramos paulatinamente. Van Helsing, un médico holandés amigo del médico del psiquiátrico, descubre que un vampiro es la causa de la pérdida de sangre y del debilitamiento de Lucy. La novela nos trae un tema interesante: no nos damos cuenta que nos chupan la sangre en el instante mismo, sino cuando ya es demasiado tarde para salvar la vida. La muerte es lo que nos sucede por ese letargo de no advertir el causal. Freud habla de las pulsiones de muerte: el hombre muere sin tener conciencia de su muerte. De ahí se desprenden sus teorías psicoanalíticas. La vida es una pulsión que lleva a la muerte. La novela trae un tema nuevo: la sangre es vida. En la Antigüedad se mataba en rituales religiosos para dar vida a la comunidad. Jesús muere para dar vida. En la modernidad se mata para dar vida al ser individual. El capitalismo es un ser subjetivo, porque la muerte es consecuencia de ese no saber por qué se muere. Yo muero y no sé que me chupan la sangre. El vampiro chupa sangre y recobra la vitalidad, la vida. Stoker quizás no escribió la novela viendo estas cosas, quizás quiso nada más dar horror y hacer dinero. Eso no importa. La Literatura también es dinero, porque es parte del orden de producción capitalista. Pero Stoker con su novela nos lleva al plano de la sangre y la muerte, eso es lo que importa en este pequeño ensayo que estoy escribiendo ahora. El ser que va perdiendo sus fuerzas es chupado día a día, su sangre desaparece y nadie comprende a dónde está esa sangre. El capitalismo es una forma de vampirismo, porque el obrero pierde su vida día a día chupado por el capitalista; éste lo debilita en su subjetividad y fuerzas físicas en pos del objetivo del acumulador: robar su fuerza de trabajo para acrecentar su capital.
Stoker llega a la novela mediante la investigación empírica, influenciado por el positivismo científico de Comte. Tarda años en investigar, y escribe de un tirón su obra maestra. Impresiona en la época y crea toda una mitología que alimentará el cine del siglo 20.
La sangre es vida, sin sangre morimos. El asalariado es reemplazable: muere uno y se reemplaza rápido. Todo es una ronda. Nacemos para ser subsionados (explotados), y no podemos desviar ese destino del sistema porque en nuestra sangre está la vida del capitalismo.
En 1968 Romero filma su clásico sobre muertos vivientes: los muertos comen cerebros, se alimentan de seres vivos. La vitalidad y la vida está en el cerebro. ¿Hay vida posible si no se comen cerebros? Los muertos comen pero no reciben vida, siguen siendo muertos. El siglo 20 recibe al asalariado como ser muerte, sin esperanzas de nada. Y por más que coma cerebros no va a revivir. Seguirá muerto.
De Drácula de Stoker a los muertos vivientes el capitalismo ha corrido un largo camino. Y cada día el capitalismo toma nuevas formas de alimentarse de los cuerpos de los asalariados.
El capitalismo es un gran vampiro.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 9 de enero de 2019

El peronismo

EL PERONISMO ES AMOR

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

El Peronismo es sobre todas las cosas amor, porque el amor es felicidad, y la felicidad es bienestar y el bienestar es salud y la salud es vida. El Peronismo nace del reparto de las riquezas del Estado. En 1945 cuando Perón llega al Poder, Argentina era un país rico. La oligarquía había acumulado mucho dinero, con el negocio de las exportaciones de carne y los latifundios agrarios. Una clase social era dueña de esas riquezas, y el resto de la población era pobre, vivía en la esclavitud, era la mano de obra barata de la clase dominante. Lo que hace Perón es tomar esas riquezas y distribuirlas en el pueblo. Ese es un acto de amor, porque repartir riquezas entre los que no la tienen es dar amor y felicidad. Perón y Evita fueron los que crearon un país de igualdad. Perón no vino a decir a los argentinos: "ustedes se deben ganar con sudor su bienestar". Noooo, Perón dijo: "ustedes son merecedores de las riquezas del suelo y el Estado está para satisfacer sus necesidades". Eso es Peronismo: dar y dar cosas materiales al pueblo, porque el que no tiene casa necesita una casa para ser feliz. El que no tenía aguinaldo necesitaba aguinaldo. El que nunca fue de vacaciones necesitaba vacaciones. El que no tenía trabajo necesitaba trabajo. El Peronismo distribuyó a cada cual lo que necesitaba. Eso es populismo, y no es difícil de entender. El populismo no es discurso de izquierda ni de derecha (piensan igual en este punto): "que cada cual sea lo que es según su esfuerzo personal). La izquierda en Argentina tiene ese discurso de que cada persona debe lograr su bienestar. Y la derecha piensa igual. Pero el Peronismo distribuye sin preguntar si lo merecés o no, porque cada Argentino merece ser parte de las riquezas del Estado sin medirlo moralmente o éticamente. No es un problema ético o moral; pero para lograr esa distribución fortaleció las estructuras del Estado con sindicatos obreros y leyes laborales y fundaciones de distribución. Creó legislación adecuada y amplió la Constitución en 1949. Y creó el voto femenino y los derechos de los niños. Todo eso fueron los planes quinquenales.
Los ricos, la clase dominante, odió todo eso porque Perón les quitó el capital acumulado y se lo dio a la clase esclava. Y le hicieron el golpe del 55 unidos con el Partido Comunista, los Radicales Y el Socialismo de Palacios. Sí, Palacios era un antiperonista. Y apoyó el Golpe del 55. Y se persiguió al Peronismo. Se lo prohibió.
Y volvió Perón un día, pero ya no era ese Perón populista. Vino enfermo y derechizado. Y echó "a la maravillosa juventud" de la Plaza un 1 de mayo de 1974. Y murió el viejo, murió triste porque ya no tenía fuerzas para continuar y porque el cáncer lo mató al igual que a Evita. Entonces Isabelita y López Rega persiguieron a la juventud peronista. La Triple A los mató sin piedad. En 1975 Montoneros y todas las organizaciones peronistas de base fueron prohibidas. Y cayó Isabelita en 1976. Y vino el genocidio, la muerte y las desapariciones. 30.000 desaparecidos, en su gran mayoría jóvenes y delegados sindicales. Y en 1983 vino Alfonsín. Y tuvo apoyó del pueblo. Alfonsín fue el Radical más Peronista de los Radicales. Y en 1989 los medios y las multinacionales y el Fondo Monetario lo voltearon. Y vino Menem prometiendo "no los voy a defraudar" y privatizó todo. El neoliberalismo empezaba a ser visible. Y Menem tuvo apoyo de la gente. Ganó dos elecciones. Y una tercera casi la gana en 2003. Y vino la Alianza y el corralito. Y se fue el país a la bancarrota. Y vino Néstor y levantó el país. Y se creó riquezas y se le dió al pueblo bienestar. Y vino Kristina en 2007 y en 2008 el campo no quería pagar impuestos agrarios y la trataron de voltear. Y ahí apareció un vice presidente traidor y el campo ganó la batalla de las retenciones. Y el pueblo apoyó al campo. Y los comerciantes, docentes, trabajadores y muchos otros putearon al Kirchnerismo por primera vez. Y Clarín empezó su campaña de odio al Peronismo. Muere Néstor y nos quedamos sin un grande. Kristina gana en 2011 y el país sigue creciendo: jubilaciones para todos, Matrimonio Igualitario, Libertad de expresión, Educación Pública y paritarias libres para todos los asalariados. Se subsidió la mediana empresa y los comercios. Se subsidió a la clase media, y a los pobres estructurales. El transporte recibió subsidio. Y el almacenero pudo mandar a su hija a Disney a los 15 años y ampliar la casa con el Plan Igualdad. Y el verdulero se bajaba de la cuatro por cuatro con la panza gorda y feliz de crecer económicamente, pero puteando "a la Yegua". Y Doña Juana pudo tener jubilación y Don Paco pudo jubilarse con la moratoria. Y Pedro y Tito se pudieron casar después de años de ocultar su homosexualidad, porque el Estado legisló e hizo ley el Matrimonio Igualitario. Y Martha pudo cambiar de sexo y llamarse Ricardo. Y Claudia pudo llamarse Claudio. Y el chico de la esquina tuvo su primera computadora. Y Miguel pudo abrir su granja con créditos del Estado. Y Raúl pudo comprarse un departamento nuevo. Y Pepita pudo ir por primera vez a comer a una parrilla de Calle Pellegrini y tomarse un buen vino. Y Ana dejó de ser prostituta y pudo estudiar y formar familia y ahora es médica. Y Cachito dejó de pedir en los bares y pudo terminar el secundario y ahora lee libros y milita en política. Eso fue el Kirchnerismo, repartir, crear igualdad. Pero la gente tenía la panza llena y vivía feliz pero puteaba "a la chorra". Y Macri ganó ampliamente. Y prometió meter a todos en cana. Y la gente festejó. Y ahora el almacenero tuvo que cerrar la almacén. Y Cachito no tiene laburo y recoje cartones. Y Pepita volvió a comer pan con manteca, cuando tiene un peso en el bolsillo. Y Claudio y Pedro y Tito volvieron a ser "putos" en la boca de un tal Olmedo que pide mano dura y matar a los homosexuales. Y Ana ve que está saturada de trabajo en el hospital, porque la gente no puede pagar la prepaga. Eso es el macrismo. Crearon deuda, pidiendo plata a los usureros internacionales. El país dejó de ser soberano y libre, y se transformó en dependiente de una deuda a 100 años. Y el dólar no tiene techo. La inflación es diaria. Y todavía algunos dicen: "es culpa de la Yegua". Y los medios oficialistas atacan, tapan todo y nos hacen creer que "Macri todavía puede hacernos feliz".Señores y señoras lectores y lectoras, tu patrón no quiere tu felicidad, quiere que vos seas sumiso y para eso te venden el discurso del odio al Kirchnerismo.
Y eso es el Peronismo, felicidad en el pueblo, distribución de las riquezas y sobre todo amor; porque si un pueblo no es amado por el Estado de bienestar termina en el odio y la la pelea entre iguales (asalariados).
No seamos necios, ellos vinieron por todos y por todas. No dejemos que sigan avanzando. Nosotros somos mayoría. Tenemos que derrotarlos y volver a ser felices como lo fuimos hasta 2015.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 7 de enero de 2019

Hay salida

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Estamos atrapados en nuestros propios miedos.

Como en el cuento de Kafka donde un hombre para atravesar una puerta tiene una espera interminable y al final no ingresa por miedo, nosotros también tenemos miedo/s que nos impiden traspasar esa puerta. Kafka relata su cuento desde esa imposibilidad del ser humano de transgredir sus propios límites, y esos límites los pone el miedo a la felicidad. Ese cuento angustiante, como toda la obra de Kafka, es una gran metáfora de nuestros miedos.
En la Argentina hay miedos (en plural) que nos invaden el ánimo, miedos que carcomen nuestra alma y no nos dejan avanzar hacia un país libre y soberano. La Argentina es un país que agoniza, y no nos damos cuenta. Agoniza por ese miedo que nos metieron adentro de nuestros cerebros desde los medios masivos y desde los prejuicios triviales. Tenemos miedo a la inseguridad, miedo a la pobreza y miedo a la soledad. El Argentino tiene miedo a no ser amado. Un amor universal que nos abrace y nos de protección de nuestras frustraciones cotidianas. Tenemos terrores, y los negamos. En Argentina todo se niega: la pobreza y las frustraciones. "Somos perfectos", nos metieron esa frase en la cabeza desde siempre.
El argentino odia por odiar muchas veces. La clase media odia al villero, lo odia porque piensa que el villero es un chorro y le va a arrebatar "el esfuerzo personal de su trabajo". El villero odia a la clase media, porque piensa que "la clase media es una privilegiada". Pero el odio del pobre estructural tiene un justificativo: el hambre. Y el rico sabe que ese odio lo beneficia, porque se pelean entre "esclavos". El miedo funciona bien, porque por miedo se es sumiso a un gobierno que te aplasta día a día y te ajusta y no te deja respirar. Hay miedos de perder las pocas conquistas sociales que nos quedan, y esos miedos nos hacen protegerlas con la pasividad del personaje de Kafka: hay miedos de traspasar la puerta de la liberación nacional. El esclavo tiene miedo que su amo lo golpee con el látigo si se rebela, porque el amo domina con miedo. El esclavo africano en Estados Unidos vivía amenazado por su amo de ser separado de sus hijos si se escapaba. Y en un momento dado el amo no necesitó más del látigo, porque el miedo hizo sumiso al esclavo.
Muchos en 2015 se quejaban de los subsidios al gas, al agua y al transporte. Decían que "se estaba subsidiando la delincuencia", y ese odio al pobre estructural fue un voto para Macri. Cambiemos gana por el odio de mucha gente "al reparto de planes sociales y jubilaciones". Nadie pensó, en su mente alienada por el odio, que todos estábamos subsidiados en los impuestos: el kioskero, el comerciante, el empleado público y el trabajador independiente. Pero no, le metieron al pueblo argentino en la cabeza que "el pobre era el único subsidiado". Esa envidia que nace de las frustraciones personales hacia la zapatilla de marca o el celular caro del pobre, esa envidia nace del odio al que consideramos inferior a nuestro estatus de vida. Es una envidia de casta, más que de clase, porque la clase media pertenece a la misma clase social que el que vive en cuatro chapas. De clase media se puede descender a muy pobre, y raramente a muy rico. La clase media siempre fue manipulada por sus odios y miedos. Es fácil escuchar: "dos drogones me robaron", como si la droga fuera un patrimonio exclusivo del "pobre que vive en la precariedad". La clase media consume mucha más droga que los llamados pobres. La marihuana y la cocaína es parte de los placeres de la clase media, aunque siempre fue negada por vergüenza y por miedo al qué dirán. ¿Quién no se fumó un porro alguna vez o aspiró cocaína? ¿Está mal o está bien? No es una cuestión moral, pasa por otro lado, por el lado de los placeres. Y para muchos ese es un placer prohibido, y como todo lo que se prohíbe genera miedo y transgresión. La clase media se sentía molesta que "el negro de la esquina se vaya a Europa", y nadie pensaba que todos tienen derecho de viajar. La clase media pide mano dura a los menores, pero cuando a sus hijos de 15 años los maltrata la policía a la salida de un boliche dicen "es un niño y lo maltrataron". Los chicos de 15 años que viven en villas de emergencia también son niños a los 15 años.
A la clase media siempre le molestó el reparto a los de abajo, porque piensa que en la vida "todo es esfuerzo personal", como si alguien elegiría ser pobre "por vago o por falta de inteligencia". Nadie elige ser pobre, y ningún niño nace delincuente y ninguna mujer nace prostituta. Y ningún hombre nace violador o golpeador de mujeres. La clase media vive en el miedo constante a todo.
Es obligación del Estado generar riquezas y repartirlas a todos por igual. Es obligación del Estado tener Ferrocarriles y subsidiar impuestos y dar jubilaciones y garantizar el derecho a la educación pública. Un Estado debe proteger a sus ciudadanos ante el robo sistemático de las potencias extranjeras. Un Estado debe generar trabajo y darle a una chica joven la posibilidad de estudiar y trabajar, y no empujarla a la prostitución y a la falta de recursos. Un Estado debe construir viviendas sociales, debe dar crédito a bajos intereses, y debe sobre todo garantizar los derechos constitucionales en la población.
Todos los asalariados somos iguales, desde el portero de edificio pasando por el maestro y el trabajador de la justicia hasta el el trabajador independiente. Todos vivimos de un salario y podemos descender al hambre si el Estado no nos garantiza paritarias libres y derechos laborales.
El país se hunde y nos están llevando a la muerte. Seamos conscientes que si nos unimos todos los asalariados podemos por lo menos derrocar nuestros miedos interiores y tener una posibilidad de franquear la puerta protegida por el Guardián kafkiano.
No seamos necios, y no sigamos negando el saqueo y el ajuste sistemático de las clases dominantes.
Que Argentina sea pronto nuevamente un país soberano y de reparto de sus riquezas a todos por igual.

Fabián Ariel Gemelotti 

sábado, 5 de enero de 2019

La plsya

La playa (por: Fabián Ariel Genelotti)

(Novena)

"hola Pepe", "hola Miguel", "mucho tiempo sin vernos", "desde el 2009", "¿qué es de tu vida?", "más o menos, me separé de la bruja", "¡no lo puedo creer!!!", "Y sí ya no iba más", "¿y ahora estás solo?", "no tanto", "contame por favor", "estoy saliendo con una morocha de 23 años", "¡no seas guacho!", "La conocí en un negocio", "contame guacho, dónde dónde dónde", "trabaja en una heladería", "igual que mi nena", "¿qué nena?", "mi hija la Pepita. Vos haces años que no la ves. Ya es una mujer. No tiene novio, es una santa la nena", "oh!!!", "pero debe tener un noviecito por ahí porque siempre aparece con perfumes. Los hombres regalan perfumes", "oh!!!!", "mi nena es una santa. Y vos viejo verde con una pendeja, siempre fuiste un capo. Jajaja", "¿en qué heladería trabaja la Pepita?", "en la de calle Pellegrini, la de cerca de ese cine que cerró", "el Madre Cabrini", "ese... ese...", "bueno tengo que irme, algún día nos encontramos para tomar algo", "chau viejo pícaro, mi gran amigo". Y se van caminando los dos amigos en direcciones contrarias, la arena pica y pica. Un amigo piensa mientras camina: "mierda, ¿me estaré cogiendo a la Pepita?". Y el otro amigo también piensa mientras camina: "este hijo de puta, ¿se estará acostando con la Pepita?".

Fabián Ariel Gemelotti

La playa

La playa (por: Fabián Ariel Gemelotti)

(Octava)

Hoy a la mañana estaba sentado tomando cerveza en el bar de la playa, y una parejita de jóvenes a mi lado. Ellos hablaban y yo prestaba atención. Necesitaba una historia nueva, al matrimonio de viejos no los veía. Y me llamó la atención esta parejita y su conversación: "te amo Carla", "yo no te quiero más, sos un seco", "pero yo te amo", "no quiero a un seco a mi lado", "pero voy a trabajar este año", "¿de qué vas a trabajar boludo?, si sos un inútil", "mi papá me va conseguir trabajo", "tu papá es un viejo degenerado que me mira las tetas", "no digas eso de mi padre, es un buen tipo. Siempre laburó. Trabaja todo el día", "¿todo el día? Yo lo vi salir de un telo un día con una pendeja", "¿cuándo?", "del Gato Negro", "¿y vos qué hacías por ahí?", "unos mangos", "qué... qué... qué... ¿te hiciste puta?", "pero no boludito necesitaba plata para ropa y mi patrón me dijo que si quería ropa buena lo acompañe a probar el auto por Circunvalación", "¿fueron a coger? no me hagas eso", "pero no pajero, fuimos a probar el auto y pasábamos por el Gato Negro y salía tu papá en la moto con una pendeja", "no me digas esas cosas", "ya no importa, voy a dejarte porque sos un inútil y un seco. Necesito un novio con moneda", "me voy a suicidar mi amor si me dejás", "el mundo no pierde nada, sos un boludo", " me siento mal", "jodete por boludo", "estoy triste", "andá de una trola", "sos muy mala", "soy realista, y necesito un novio con plata, no un seco", "¿me dejás por eso?", "no solamente por eso", "¿¡¡¡qué hice yo!!!?", "todo mal, por empezar me chupás mal la concha. No sabés lamerla bien", "no me digas eso", "es verdad, lo hacés muy mal, y me cuesta acabar", "lo hago bien", "no... no... lo hacés muy mal. Mirá que otros tipos lamen mejor", "no me digas eso. ¿me engañaste?", "no eso dicen mis amigas, me cuentan y yo escucho". De pronto veo a un gordo de unos cincuenta años que se acerca a la parejita: "hola Carla", "hola Tano", "soy el patrón de Carla", "¿trajo la lancha Tano?", "claro, ahí está", "bueno, me voy con el Tano a las islas. Que la pases bien Jano. Divertirte y nos vemos en estos días". El gordo y Carla se van caminando por la arena y desaparecen de mi vista al instante. El joven saca una billetera rota y paga los dos cafés. Y se va por la playa solitario y triste. Lo veo alejarse con su figura musculosa y linda. Su cuerpo es armonioso en esos pantalones viejos y en esa remera gastada. Yo sigo bebiendo mi cerveza y agarro el celular y me pongo a escribir esta historia.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 4 de enero de 2019

La pendeja

Sigo con el matrimonio de sesenta y pico. Me pegó esa pareja. Me inspiran para escribir. Ahora estoy en la cama con mi computadora y los recuerdos del día afluyen desordenados a mi memoria.
A eso de las siete de la tarde la mujer se levanta y le dice al esposo que se va al baño a defecar. Al minuto un hombre de la misma edad de sesenta y pico aparece caminando por la playa. Una jovencita lo acompaña: "cómo andas Luciano", "bien, con la gorda que se fue al baño", "me vine a la playa con mi hija", "la nena está grande", "hoy cumple 18 años", "pensar que yo la tuve en brazos", "un año menos que Martita", "me voy al agua", "yo no papá me quedo acá con Luciano", "¿todo bien Daiana?", "sí, un poco agotada", "es el sol", "no, es mi papá", "no seas mala", "es muy celoso", y desde el agua el padre saluda y mira a la hija conversar con Luciano, "es tu padre", "me duele el cuerpo", "tenés un moretón en la espalda", "es un beso de mi novio", "y...y... y...", "anoche me lo hizo y me duele", "decile a tu padre", "ya lo vio", "¿y qué dijo?", "que no me deje hacer chupones en la espalda", "pero... pero... pero...", "Es un degenerado Walter, me agarra y me mata", "pero... pero... pero...", "le gusta ponerme boca abajo y morderme las nalgas y la espalda", "es un violento", "no... no... es muy dulce", "pero te muerde", "me gusta que me muerdan", "pero... pero... está mal eso", "yo gozo mucho", "no digas eso nena", "se le está subiendo el pantalón Luciano", "no digas eso nena", "usted es un viejo verde", "no digas eso nena", "me molestan los viejos verdes. me miran con deseo. miran mis tetas y mi culo", "yo no soy asi", "pero se le paró", "no hija", "tiene hinchado el pantalón", "no hija", "no me niegue que usted es un degenerado", "no nena", "tiene un bulto grande veo", "no digas eso querida", "viejo salame". Y el padre regresa del agua y lo ve al amigo agitado y nervioso: "¿pasa algo?", "nada, estoy preocupado por mi mujer que tarda mucho en el baño. Se fue hace veinte minutos", "habrá encontrado un pendejo por ahí. Jaja", "no digas eso", "y sí a las viejas le gustan los pendejos", "no digas eso", "mi hermana tiene un novio de treinta", "no digas eso", "y bueno, la nena siempre dice que Martita es su mejor amiga y que vos sos un tipo serio", "gracias". Y aparece la mujer y le da un beso a la chica y otro al padre. Y padre e hija se despiden y se van caminando por la arena: "viste viejo esa pendeja tiene un chupón en la espalda", "no digas eso", "la pendeja es calienta pijas", "no digas eso", "yo ya me quiero ir".
Y escribo este relato inspirado en esa pareja de sesenta y pico. Y pienso qué duro es llegar a viejos.

Fabián Ariel Gemelotti

La hija

Estoy recostado en la cama y me pica la espalda por el sol. Leí dos horas a Stoker y los recuerdos del día vienen a mi memoria. Siempre fui muy observador, me gusta observar a la gente. Se aprende mucho y me dan condimento para mis relatos. De la realidad sale la ficción literaria. De la ficción sale la realidad. ¿Hay límites para escribir? Creo que no los hay. Uno puede escribir sobre cualquier cosa, y esa cualquier cosas puede ser buena o mala. Eso no importa. ¿O sí importa? John Fante es uno de mis escritores preferidos, siempre me gustó ese estilo directo y melancólico y tremendo. Y esas historias turbias de personas simples. Me gusta mucho su libro "Echale la culpa al polvo". Esa historia de un hombre que está enamorado y no se da cuenta de ese amor hasta que pierde a una mujer con la cual nunca tuvo sexo, me fascina. Bukowski decía que John Fante era un genio. Bukowski me gusta mucha. Hace años que no lo leo, unos veinte años. Todos sus libros están apilados en un rincón de mi casa, juntando polvo, y tristes esperando ser leídos nuevamente. El polvo en el libro es muy triste. Me gusta Carver, esa impronta clara y su libro "¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?" Esos autores me formaron y me dieron un estilo en mi escritura. Me gusta Borges y me gusta mucho Sarmiento. Creo que son los dos escritores más grandes de Argentina. Me gusta mucho Alejandro Dumas y Julio Verne. Y Salgari me apasiona. Amo a Salgari. Amo a Miller y sus trópicos. Amo Lolita de Nabokov. Y amo mucho a Salinger. Le regalé un libro de Salinger a una chica que quiero mucho y le gustó. Me gusta que le guste Salinger. Es una chica muy inteligente. Y me recuerda a otra persona. Salinger era la frutilla del postre de la escritura. Una vez me preguntaron como quien quisiera escribir y dije que como José Pablo Feinmann. Me gusta su estilo. Si tendría que elegir un escritor para aprender de su estilo lo elijo a él. Me he leído todo de Feinmann.
Pero tengo ganas de ficción. Así que acá termino lo real y me voy a la ficción.

Fabián Ariel Gemelotti
 

jueves, 3 de enero de 2019

Dracula

El horror y el terror

(ensayo)

(f.a.g.)

El terror no es lo mismo que el horror. Sentimos terror ante algo racional y que podemos palpar, como ser una bomba o la posibilidad del hambre. Decimos: "tengo terror". Pero el horror tiene otra explicación: parte de lo no palpable, de lo sobrenatural, de lo fantasmal. A fines del siglo 18 en Alemania nace la literatura gótica, ese estilo romántico donde los ambientes son polvorientos y en ruinas. Donde el horror es la trama, pero siempre termina en terror. Lo sobrenatural pierde sentido porque lo gótico explica todo desde la razón. Goethe fue un racional que en su romanticismo alemán crea una visión de racionalidad: el Diablo se presenta como un salvador y crea terror. Hay una moral muy grande en Goethe, y esa moral lo hace el literato más grande de la literatura alemana. Eleva al alemán como idioma del pensamiento y del estilo literario. Terror es sinónimo de razón en ese gótico romántico. Aunque Goethe no es considerado un romántico puro, me animo a decir que su obra es romántica y tiene un toque del gótico de la desesperación: "quiero amar y necesito ayuda para que me amen". Amor y desesperación serán la clave del romanticismo inglés y alemán.
Cuando Mary Shelley escribe en 1817 Frankenstein el gótico atraviesa por un periodo de la razón. El monstruo genial creado por una joven de 18 años rompe con los moldes literarios de su tiempo: se usa el terror a secas, no se parte del horror para explicar el terror. En pleno desarrollo de la industria capitalista, Frankenstein viene a decirnos que la ciencia y el capitalismo destruyen el ideario romántico del horror. El monstruo es una realidad creado por un científico. El capitalismo le da vida a la muerte. La muerte es vida en la obra de Shelley. La novela es muy criticada y no se comprende en su momento histórico. Pero con los años marcará a la Literatura: lo fantástico y sobrenatural será reemplazado por lo real.
Quería marcar el gótico para empezar este ensayo, porque el gótico es el molde que rompe con la tradición histórica de ver a la Historia desde lo sobrenatural y la leyenda. El siglo 18 rompe con este modelo de la Historia: el gótico parte del horror (lo sobrenatural) y termina en el terror( la explicación de la razón). Por eso es fundamental Goethe y Shelley para explicar este paso:  ven  lo nuevo, el capitalismo. El capitalismo es "la razón". Así lo verán los positivistas y así lo verá Marx. Hegel decía: "la dialéctica es palpable".
No sigo los lineamientos de manuales o tradicionales del análisis histórico. Voy por el atajo de la Historia.
Bran Stoker en 1897 pública Drácula. Es una obra que pone al monstruo como algo real, en un mundo aparente de fantasía. Stoker es hijo del gótico y del positivismo. Toma de uno el terror,  explicado desde el horror y de otro la ciencia positiva. De esa mezcla crea una obra maestra. Drácula tiene una historia real: el terror de un gobernante del siglo 15 de Transilvania, de Valaquia. Pero lo traslada al siglo del capitalismo. Drácula es el monstruo moderno que desde la ficción crea el terror de las sociedades capitalistas. El Empalador de Valaquia ahora es un ser real que chupa sangre. La muerte transmuta en vida por la sangre. El capitalismo es sangre. La sangre hace que el poder transforme la explotación en realidad palpable. Con Drácula nace el mito moderno: la vida es sangre y el terror es posible.
Jack el Destripador en 1888 en Londres sembró terror. Pero se lo explicó desde el horror. Jack era un resorte necesario para atemorizar a los barrios proletarios ingleses. El trabajador sentía miedo: de la casa a la fábrica y de la fábrica a la casa. Era 1888, pleno desarrollo de los Imperialismos en el mundo. La llorona en los pueblos y los satiros de Buenos Aires. El terror es el nuevo camino que usará el capitalismo para asentarse y explotar.
Si el terror es posible (de la literatura se toma esa impronta que servirá para generar terror en el explotado), ¿por qué el terror también es generador de revueltas? La respuesta está en Drácula: el demonio personificado en Drácula puede ser el elemento que acabe con la civilización (el capitalismo).
¿Y también lo terrorífico puede ser revolucionario?
En 1968 Romero filma El amanecer de los muertos. Ese filme tiene la respuesta: el capitalismo es vulnerable y la revolución es posible. El terror puede ser la solución. En el final del filme los monstruos (muertos vivientes) son humanizados: los que viven en el error son los vivos. Pero Romero aborda al capitalismo desde la ficción; es lo ficcional elevado a análisis del capitalismo.
Terror no es lo mismo que horror. No creamos siempre que los dueños de la información y del conocimiento tienen siempre la verdad. Pero la verdad de ellos es la verdad que predomina. Mientras más poder tienen los medios más fácil es la explotación y la alienación.
La revolución no será posible en el siglo 21. Es el siglo de los medios y el sometimiento y la nueva explotación; el desempleo creará una nueva clase social. Surge en el siglo 21 una clase de desclasados alienados por los medios, una clase nueva sin posibilidad de pensamiento y sin posibilidad de rebelión. Es el triunfo del capitalismo.
El coronavirus viene a poner nuevos lineamientos al pensamiento. El virus se mete en el cuerpo y mata. El virus es terror y horror. El virus se transforma en un elemento de control y en un asesino más cruel que Drácula. El virus viene a sintetizar el horror del capitalismo, el virus desnuda a la sociedad y la marca a fuego. El virus es el horror y el terror y el miedo que genera el virus es el miedo del siglo 21. La pandemia así se transforma en el ideal capitalista: control y explotación. El virus es la obra maestra del neoliberalismo, una sociedad que mata a los débiles y a toda la sobra no productiva del engranaje industrial: pobres, desclasados, vagos, inútiles, enfermos y viejos. El virus es el ideal capitalista del pos industrialismo. El siglo 21 se ha transformado en el ideal de la dominación del más débil.
Hitler ganó la guerra.

Fabián Ariel Gemelotti
(2020)

miércoles, 2 de enero de 2019

Bo

El Peronismo es nuestro y de nadie más

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

Argentina es un país donde el Peronismo creó abundancia. Creó prosperidad y estabilizó al asalariado y le dío un nivel de vida que nunca existió en otros países de América. Nosotros no somos Brasil ni Estados Unidos. Brasil y Estados Unidos tienen realidades diferentes.
La primera medida de Bolsonaro fue aumentar el salario mínimo un 8%. Trump en Estados Unidos lleva una economía rentable, con protección a su industria. La derecha en Brasil llega al Poder por el voto del pobre. El pobre y la clase media en América quiere gobiernos duros, que les de prosperidad. Las izquierdas fueron tapadas por los medios y Lula en la cárcel le puso un condimento a la derecha: ahora la derecha funciona en esos países. Brasil no es Argentina. En Brasil hay mucho hambre y mucha inseguridad. Bolsonaro apuntó a eso. Prometió y salió con el discurso de mano dura. Trump en Estados Unidos igual, y ese odio al mexicano y al latino de la clase media lo llevó a la Presidencia. En Argentina Macri prometió todo, y no pudo cumplir nada. Argentina es un país pobre, pero acá la pobreza es ideológica. La clase media venía de la abundancia y esa abundancia le creó un odio mental a los gobernantes distributivos. Acá el pobre quería dejar de ser pobre y ganar el Quini 6, y Macri prometió el Quini. La clase media acá piensa en el auto y la abundancia. En Brasil piensa en salir de la miseria. Recién ahora se ve pobreza extrema, una pobreza que es hambre. Nunca hubo hambre en Argentina. Acá somos emergentes, somos un país que el mundo no necesita. Acá ajustan y ajustan porque la clase media y el pobre no reacciona, tiene esperanza de salir de pobre, y que esto es pasajero. La pobreza no tiene techo, porque el ajuste es sin techo.
Acá no somos Brasil ni Estados Unidos, acá vamos derecho al hambre sin fronteras.
La pregunta sería, ¿la clase media ya tiene hambre o le queda resto para resistir el ajuste?

Fabián Ariel gemelotti