Capitalismo distributivo (ensayo sobre Economía populista)
Kirchnerismo versus capitalismo líquido financiero
(por: Fabián Ariel Gemelotti)
El capitalismo no es tan malo como nos hicieron creer, porque en el capitalismo hay goce. ¿Qué es el goce? El fetiche, que es el dinero en el capitalismo (Ricardo, Marx y Engels y Freud), garantiza la satisfacción individual. ¿Pero el capitalismo genera pobreza? La pobreza se genera según en qué manos esté el capital. El capitalismo se sustenta por la acumulación: se transforman las riquezas naturales en bienes (objetos) de consumo. Pero acá lo que importa es, quién maneja el capital que sirve para transformar el suelo en bienes de consumo y cómo se distribuyen esos bienes. En el capitalismo hay clases sociales bien definidas y sustentables en el orden acumulativo. La riqueza de una nación genera ganancias y pobreza o puede generar distribución; eso depende en manos de quién esté el capital. No quiero caer en esa palabra tan usada en Economía como "capitalismo social", porque no me gusta, me parece una palabra (o frase corta que es un concepto) muy trillada y muy de la social democracia. Yo prefiero usar "capitalismo de distribución", más ligada al populismo y a la Economía del consumo masivo. El consumo es lo que genera que una sociedad funcione y genera que el capital se mueva y no se quede estancado en una clase social dominante. Si no hay consumo el capitalismo transforma al dinero en un bien "líquido" donde no hay producción (muere la industria) porque al dinero lo manejan los bancos y el poder financiero. Los que se enriquecen en un capitalismo líquido (que es el capitalismo que está predominando en el mundo) son los bancos. En Argentina la mayor riqueza está concentrada en el sector bancario: los bancos manejan el capital. El Estado en un sistema como este se empobrece, porque necesita recurrir a los acreedores internacionales para pedir dinero. Eso genera deudas y dependencia. El capitalismo se transforma en un capitalismo de la pobreza, donde el dinero como medio simbólico de cambio pierde valor en manos del dinero invisible, que está en manos de la banca. Por eso hay inflación galopante y el Estado necesita aumentar los impuestos: no hay riquezas en el Estado, porque la riqueza está en manos de los bancos y de la clase dominante. El Estado necesita ajustar cada día más y más para pagar esas obligaciones financieras con los acreedores para no caer en vacío financiero.
El Estado argentino va a ajustar y exprimir a sus ciudadanos mucho más hasta octubre, mediante impuestos y leyes laborales de esclavitud, porque es el único camino que le queda para satisfacer los pagos de las deudas contraídas con el FMI. La industria va a desaparecer, porque el dinero en esta economía líquida no cumple la función distributiva y no sirve para generar capital; porque el capitalismo en manos de las clases dominantes es líquido y enriquece solamente a una clase social: las otras clases sociales caerán en la pobreza porque el consumo ya no tiene valor en este capitalismo financiero.
El capitalismo distributivo y de dinero sustentable que genere capital y enriquecimiento del Estado, es el único sustentable para mover la economía y generar bienestar en su clase trabajadora. Cuando el Estado no contrae deudas puede distribuir y generar riquezas y esas riquezas ser distribuidas en bienes de consumo: salarios altos, vivienda, educación, justicia, remedios y alimentos en abundancia. Se puede controlar la inflación, porque el consumo genera que el dinero se distribuya a la industria y crecen todos. El país se transforma en industrial.
El capitalismo no es un sistema tan opresor como nos hicieron creer. Y el comunismo no es un sistema tan justo como nos hicieron creer, porque en las sociedades comunistas hay un control del goce. Se mata lo individual y sus habitantes terminan en una alienación de control de su clase privilegiada dominante (los dirigentes del partido). Ese es el comunismo que conocemos, en Rusia, China, y podría agregar Cuba (aunque Cuba tiene otra lectura y es mucho más complejo el tema). Después sí tenemos la superación del capitalismo. Marx y Engels hablaron del tema. Pero ese colectivismo donde el Estado no es más necesario y las riquezas del suelo son explotados por el individuo para beneficio propio y no de una burocracia estatal, para eso hace falta primero pasar por un capitalismo distributivo. Una vez que todos tengamos cubiertas todas las necesidades materiales podremos pensar otra forma de organizar la riqueza y otra forma de vivir, con libertad plena en lo sexual (la libertad sexual es un tema de sociedades avanzadas, y quizás dentro de 200 años no exista más la familia ni las parejas estables, y el sexo deje de ser un "objeto de consumo" y pase a ser "una necesidad que todo el mundo podrá satisfacer") y libertad plena para transformar el mundo en liberación, no en mera "igualdad".
Pero nosotros no veremos esa sociedad, faltan como mínimo 200 años.
El capitalismo mientras tanto es un sistema necesario, y hay que transformarlo en distributivo.
Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves, 31 de enero de 2019, viajando a Rosario en el Rosarino desde Capital Federal. Escrito con mi celular mientras observo la ruta y pienso en Agustina)