El horror y el terror
(ensayo)
(f.a.g.)
El terror no es lo mismo que el horror. Sentimos terror ante algo racional y que podemos palpar, como ser una bomba o la posibilidad del hambre. Decimos: "tengo terror". Pero el horror tiene otra explicación: parte de lo no palpable, de lo sobrenatural, de lo fantasmal. A fines del siglo 18 en Alemania nace la literatura gótica, ese estilo romántico donde los ambientes son polvorientos y en ruinas. Donde el horror es la trama, pero siempre termina en terror. Lo sobrenatural pierde sentido porque lo gótico explica todo desde la razón. Goethe fue un racional que en su romanticismo alemán crea una visión de racionalidad: el Diablo se presenta como un salvador y crea terror. Hay una moral muy grande en Goethe, y esa moral lo hace el literato más grande de la literatura alemana. Eleva al alemán como idioma del pensamiento y del estilo literario. Terror es sinónimo de razón en ese gótico romántico. Aunque Goethe no es considerado un romántico puro, me animo a decir que su obra es romántica y tiene un toque del gótico de la desesperación: "quiero amar y necesito ayuda para que me amen". Amor y desesperación serán la clave del romanticismo inglés y alemán.
Cuando Mary Shelley escribe en 1817 Frankenstein el gótico atraviesa por un periodo de la razón. El monstruo genial creado por una joven de 18 años rompe con los moldes literarios de su tiempo: se usa el terror a secas, no se parte del horror para explicar el terror. En pleno desarrollo de la industria capitalista, Frankenstein viene a decirnos que la ciencia y el capitalismo destruyen el ideario romántico del horror. El monstruo es una realidad creado por un científico. El capitalismo le da vida a la muerte. La muerte es vida en la obra de Shelley. La novela es muy criticada y no se comprende en su momento histórico. Pero con los años marcará a la Literatura: lo fantástico y sobrenatural será reemplazado por lo real.
Quería marcar el gótico para empezar este ensayo, porque el gótico es el molde que rompe con la tradición histórica de ver a la Historia desde lo sobrenatural y la leyenda. El siglo 18 rompe con este modelo de la Historia: el gótico parte del horror (lo sobrenatural) y termina en el terror( la explicación de la razón). Por eso es fundamental Goethe y Shelley para explicar este paso: ven lo nuevo, el capitalismo. El capitalismo es "la razón". Así lo verán los positivistas y así lo verá Marx. Hegel decía: "la dialéctica es palpable".
No sigo los lineamientos de manuales o tradicionales del análisis histórico. Voy por el atajo de la Historia.
Bran Stoker en 1897 pública Drácula. Es una obra que pone al monstruo como algo real, en un mundo aparente de fantasía. Stoker es hijo del gótico y del positivismo. Toma de uno el terror, explicado desde el horror y de otro la ciencia positiva. De esa mezcla crea una obra maestra. Drácula tiene una historia real: el terror de un gobernante del siglo 15 de Transilvania, de Valaquia. Pero lo traslada al siglo del capitalismo. Drácula es el monstruo moderno que desde la ficción crea el terror de las sociedades capitalistas. El Empalador de Valaquia ahora es un ser real que chupa sangre. La muerte transmuta en vida por la sangre. El capitalismo es sangre. La sangre hace que el poder transforme la explotación en realidad palpable. Con Drácula nace el mito moderno: la vida es sangre y el terror es posible.
Jack el Destripador en 1888 en Londres sembró terror. Pero se lo explicó desde el horror. Jack era un resorte necesario para atemorizar a los barrios proletarios ingleses. El trabajador sentía miedo: de la casa a la fábrica y de la fábrica a la casa. Era 1888, pleno desarrollo de los Imperialismos en el mundo. La llorona en los pueblos y los satiros de Buenos Aires. El terror es el nuevo camino que usará el capitalismo para asentarse y explotar.
Si el terror es posible (de la literatura se toma esa impronta que servirá para generar terror en el explotado), ¿por qué el terror también es generador de revueltas? La respuesta está en Drácula: el demonio personificado en Drácula puede ser el elemento que acabe con la civilización (el capitalismo).
¿Y también lo terrorífico puede ser revolucionario?
En 1968 Romero filma El amanecer de los muertos. Ese filme tiene la respuesta: el capitalismo es vulnerable y la revolución es posible. El terror puede ser la solución. En el final del filme los monstruos (muertos vivientes) son humanizados: los que viven en el error son los vivos. Pero Romero aborda al capitalismo desde la ficción; es lo ficcional elevado a análisis del capitalismo.
Terror no es lo mismo que horror. No creamos siempre que los dueños de la información y del conocimiento tienen siempre la verdad. Pero la verdad de ellos es la verdad que predomina. Mientras más poder tienen los medios más fácil es la explotación y la alienación.
La revolución no será posible en el siglo 21. Es el siglo de los medios y el sometimiento y la nueva explotación; el desempleo creará una nueva clase social. Surge en el siglo 21 una clase de desclasados alienados por los medios, una clase nueva sin posibilidad de pensamiento y sin posibilidad de rebelión. Es el triunfo del capitalismo.
El coronavirus viene a poner nuevos lineamientos al pensamiento. El virus se mete en el cuerpo y mata. El virus es terror y horror. El virus se transforma en un elemento de control y en un asesino más cruel que Drácula. El virus viene a sintetizar el horror del capitalismo, el virus desnuda a la sociedad y la marca a fuego. El virus es el horror y el terror y el miedo que genera el virus es el miedo del siglo 21. La pandemia así se transforma en el ideal capitalista: control y explotación. El virus es la obra maestra del neoliberalismo, una sociedad que mata a los débiles y a toda la sobra no productiva del engranaje industrial: pobres, desclasados, vagos, inútiles, enfermos y viejos. El virus es el ideal capitalista del pos industrialismo. El siglo 21 se ha transformado en el ideal de la dominación del más débil.
Hitler ganó la guerra.
Fabián Ariel Gemelotti
(2020)
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