jueves, 28 de febrero de 2019

Los boludos que uno se cruza a diario

PURA MIERDA COTIDIANA

(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

Todos los días me cruzo un par de boludos. Boludos repartidos entre amigos, conocidos, vecinos y otras yerbas cotidianas. La vida diaria no es tan simple como uno cree, porque siempre hay alguien que te la complica. Hoy estoy con presión alta, algo que hace dos años me persigue. Estoy esperando a mi cardiólogo y aprovecho para escribir un poco con el celular mientras la espera en el consultorio se hace larga. Uno no sabe los años que va a vivir, o mejor dicho cuándo va a morir. Así que siempre me digo que a la vida hay que vivirla a pleno, y gozar de las mujeres, el fútbol y la literatura y el cine y la historieta y la fotografía (mis cinco pasiones de toda la vida).
Generalmente hay boludos, o idiotas (que queda más lindo), o simplemente imbéciles que se cruzan diariamente. Ayer estaba hablando con un conocido y se me arrima una vieja muy linda (65 años) y me saluda efusivamente. Cuando la vieja se va le digo al conocido: "esta tipa es una buena amiga de hace treinta años, de cuando yo era un pendejo. Es muy macrista y la quiero mucho". Mi conocido, que siempre fue un gorila y en 2015/17 defendió al macrismo con uñas y dientes y munca se adhirió a un paro me dice: "a mí no me saluda, debe ser porque yo no soy macrista". Lo quedo mirando y le digo: "es una tipa fina y oligarca, es rica. Es correcto que sea macrista. En cambio no entiendo a los muertos de hambre que votaron a Macri". Mi amigo se va rápido y me quedo solo y reflexiono: " los macristas ahora no quieren ser macristas. Este muerto de hambre votó a Macri y ahora se lava las manos. Vivo rodeado de forros".
Tengo un amigo comunista, un bolche de facultad. Estudiamos juntos y hemos compartido tardes enteras de bar. Este amigo me dijo el otro día: "hay que hacer la revolución proletaria y expropiar los bienes de los ricos. Tomar las fábricas y fusilar a todos". Lo quedo mirando y le digo: "yo lo que quiero es llegar con posibilidades a octubre, cosa que no veo tan fácil".
Hace una semana me encuentro comiendo en un local de comida rápida y estoy degustando una hamburguesa y una Coca Cola. Por el vidrio veo pasar a una chica que una vez tuve una aventura. Y entra al local y me encara mal: "siempre comiendo basura capitalista". Me río y la invito a sentarse. Pero se va insultando por lo bajo. No entendí nada de nada, hace cuatro meses tuve una aventura con ella, algo que no duró mucho. La pendeja odia las hamburguesas porque piensa que eso es capitalismo. Pero me pregunto para qué mierda entró a amargarme la hamburguesa y la Coca, si ya no tenemos nada que ver. Yo seguí comiendo, pero un poco angustiado por el insulto.
El domingo a la noche suena mi teléfono fijo y levanto el tubo: "hola hijo de puta", sueña del otro lado. Era la voz inconfundible de una ex novia de los noventa. Cada tanto me llama y me dice esa frase corta insultante. Tres o cuatro veces al año lo hace. ¿Me odia, me sigue amando o está muy al pedo? No lo sé, nunca me da tiempo a preguntarle por qué larga esa frase. Un día atiende una novia y le a mi chica: "hola, ¿está el hijo de puta?". Daiana no entendía nada, y me pregunta quién es y le cuento. A los tres meses llama de vuelta y atiende Day: "hola, ¿estaba el hijo de puta?" Bueno, parece que esto va a durar hasta mi muerte. 
Hoy a la mañana hablando con el tachero: "todo mal muchacho", me dice el gordo que maneja el tacho. "Y sí, Macri está matando a todos". Y el tachero mirándome por el espejito me dice: "parece que vuelve la Yegua". Me pongo alegre y le digo: "vamos a volver a ser felices". Y el tachero me dice: "son todos iguales, unos chorros". Odio tomar taxis, siempre me amargan la mañana.
Ayer hablaba con un abogado amigo: "nos odian", "¿a quiénes?", "a nosotros", "quién nos odia", "todo el mundo". Mi amigo es un tipo muy inteligente. Y me alegró la mañana. Es bueno que te odien todos. Eso demuestra que estamos en el buen camino.
Bueno, ya es mi turno. Mi médico siempre alegre me hablará de sus viajes a Europa y yo disfrutaré de la foto de su hija colgada en la pared de su consultorio.

Fabián Ariel Gemelotti

Posdata: todavía no voy a morir, mi corazón está perfecto. Algo de presión alta, el estrés cotidiano, y laboral. Mi médico me dijo: "hágase un buen desayuno y listo". Y me dio la mano. Yo me voy pensando en dos chicas que tengo en la cabeza y en ir al río a nadar a la tarde. Me siento en un bar a tomar un buen desayuno. Y pido huevos revueltos y exprimido y café liviano con leche. Y mientras espero se sienta una cuarentona en la mesa de adelante y veo su espalda toda tatuada y su piel tostada. Y la cuarentona empieza a mandar mensajes por su celular. Cogoteo la cabeza y veo lo que escribe: "mi esposo hoy trabaja todo el día, a la tarde podemos ir a un telo". Llega mi desayuno y lo consumo con mucho hambre. Pago mi cuenta de  $180 y me levanto. Me entra la curiosidad y trato de ver el rostro de la cuarentona. "Mierda", me digo en voz baja: "es la esposa de un amigo". Y es verdad mi amigo trabaja todo el día para pagar ese tostado en la piel de su esposa y sus tatuajes apendejados.

F.A.G.

sábado, 23 de febrero de 2019

La caida del Muro

EL CAPITALISMO EN LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS
(UN ANÁLISIS GENERACIONAL DEL MUNDO CAPITALISTA)

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

En 1989 la izquierda en el mundo sufre un retroceso histórico: cae la Europa del Este con el Muro de Berlin y el neoliberalismo se impone en el mundo. El capitalismo empieza a avanzar en forma agigantada con otros parámetros dialécticos muy diferentes al capitalismo clásico. El capitalismo pasa de ser productivo a ser financiero.
En 1987 Oliver Stone plantea en su magistral filme "Wall Sreet" (El Poder de la avaricia) lo que se avecina en el mundo. Michael Douglas en el filme tiene un discurso donde lo teórico se hace sangre: "el dinero es lo más importante del mundo(...) El mundo es saber invertir.(...)A un país se lo saquea creándole condiciones económicas que lo arruine financieramente.(....) El mundo es la inversión y no la producción industrial." El mundo a partir de 1989 tomará otros caminos para colonizar países pobres. Si antes de esa fecha se colonizaba matando y secuestrando en América, y con el racismo en África; desde 1989 se coloniza fundiendo a los países. Las cuantiosas deudas contraídas con el mundo de las finanzas crearán masas de desempleados y destruirán a las industrias locales. El mundo no necesitará más trabajadores, porque el trabajo será reemplazado por el dinero líquido. Entonces todas las viejas teorías de la izquierda marxista se derrumbarán, y ya no servirán para analizar al mundo. El mundo será más práctico y más opresivo y el capitalismo quedará en manos del Imperialismo. Se destruye el capitalismo nacional. Los países pobres pasarán a depender de las decisiones de los organismos internacionales de préstamo de divisas. En Argentina Menem lleva a cabo ese plan de dependencia: destruye el capitalismo local y crea un país precarizado, donde el empleo pasa a ser la variable de ajuste del modelo. La izquierda de ser combativa en América latina pasa a ser contemplativo y analítica. Son los noventa, todo el mundo es crítico pero nadie empuña un arma por su país. La destrucción del empleo y el vaciamiento crea un trabajador que no puede luchar por lo que no tiene (empleo asalariado). De los sesenta y setenta de bienestar pasamos a una sociedad sin empleo estable y con pobreza estructural.
Hay brechas generacionales muy grandes en estos periodos históricos. En los sesenta y setenta tenemos a la generación X, que vivirán el bienestar económico del capitalismo moderno: verán a sus padres con empleo estable, madrugar y traer el dinero a casa con sacrificio. Es la cultura del trabajo en un mundo capitalista de "cierta estabilidad". Son los tiempos de filmes nacionales como La fiaca y La Tregua, donde el trabajador se plantea cuestiones existenciales en un mundo de agobio laboral pero de empleo estable. Después a finales de los setenta y principios de los ochenta tendremos a la generación Y o milenio (millennial generation), una generación que nace en un mundo capitalista en pleno proceso de inicio del saqueo. Son los nacidos luego de las dictaduras sangrientas de América y del neoliberalismo en sus principios. Los que vivirán toda su niñez y adolescencia y juventud y paso al mundo adulto con el desempleo como consecuencia de la destrucción de la industria de sus países. Son los tiempos de filmes como Calle de fuego o Pelotón o Rambo. Una generación que no puede registrar el pasado de prosperidad y bienestar, porque nacieron en pleno desarrollo del saqueo y del mundo de las crisis ideológicas de las izquierdas. Estas brechas generacionales serán los adultos del presente. De la generación X tendremos a los mayores de 45 a 60 años, una generación que puede registrar cierto bienestar capitalista nacional. De la generación Y tendremos a los adultos de 25 o 28 a 45 años, una generación que no puede registrar un mundo de conflictos ideológicos como lo fue el mundo capitalista occidental antes del neoliberalismo. Los conflictos y las luchas eran muy diferentes en los 60/70 a lo que fueron en los 80/90 y a lo que es ahora. Como ocurrió con las generaciones del cine mudo al cine sonoro, ahora estamos inmersos en un mundo donde las palabras no son lo mismo para cada generación. Con el nuevo siglo 21 nace otra generación, una generación muy diferente, que surge con el neoliberalismo ya asentado y vive los cambios históricos como algo natural del orden de la Historia. Nace la generación Z; es el mundo de los youtubers, donde la internet se impuso, donde todo se globalizó y donde la política pasa a ser un espectáculo de las plataformas televisivas y de la internet. El mundo gira en torno al Gran Hermano de la pantalla del celular y los multimedios televisivos. Lo que no figura en la red global no es real para esta generación. En este mundo moderno tenemos giros generacionales muy marcados. La Historia avanza a pasos agigantados y ya no es posible ese mundo donde existía la "esperanza" de una revolución para imponer un mundo sin clases sociales. El neoliberalismo creó otro mundo, usando instrumentos potables para imponer leyes económicas de acumulación capitalista muy diferentes a los analisis del capitalismo hechos por el marxismo tradicional. Ahora lo que vale, y no es un retroceso ideológico, sino una forma de encarar la lucha de clases en el mundo de los youtubers, es volver al viejo capitalismo de agobio y empleo. El paso a una revolución colectiva se puede dar solamente en un Estado de bienestar y de empleo sustentable. Por eso es necesario derrotar a los gobiernos de saqueo y negociar las deudas con el Imperialismo financiero. Lo primero que debe hacer una oposición a estas políticas económicas es unirse en una fuerza nacionalista para fortalecer los valores capitalistas nacionales. Y debe sentarse a negociar con el Imperialismo, porque el Imperialismo es un monstruo que si no se le da un sacrificio para sus garras, te destroza a todo un pueblo en dos minutos.
El mundo siglo 21 es mucho más complejo que el siglo 19 donde Marx y Engels y los teóricos anarquistas plantearon sus teorías de combate contra el mundo capitalista.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 24 de febrero de 2019, una y media de la madrugada)

domingo, 17 de febrero de 2019

La mierda

LA MIERDA

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

En 2016 publiqué un libro que quiero mucho: La puerta de entrada al Infierno (un ensayo que se divide en seis capítulos: figuritas de fútbol; conservación museológica; un estudio sobre medios de comunicación y Literatura; figuritas y peronismo; cine de acción norteamericano; y una historia de la humanidad vista desde la mierda). El libro fue prologado por Fernando Marquinez y Raúl Carreras. Y editado por Ediciones Mundo Espacial. De ese libro lo que más me gusta es el capítulo sobre la mierda. A muchos no les gustó, y prefieren el estudio sobre medios de comunicación o el de figuritas de fútbol. Pero yo prefiero el de la mierda. La mierda siempre fue un tema que me gustó, porque nacemos de la mierda y morimos en la mierda. Y sobre todo, porque cagar es un placer escatológico cercano al goce sexual.
En 1978 Dominique Laporte (1949/1984) publica un libro fundamental para los que amamos lo escatológico y la literatura maldita: Historia de la mierda. Este libro aborda el tema desde el Psicoanálisis, y tomando conceptos de Nietzsche, de Foucault y de Bataille. El libro es muy entretenido y tiene mucha información sobre las diferentes formas de cagar a lo largo de la Historia. Aborda la Revolución francesa y el industrialismo y nos mete en el capitalismo, pero desde la mierda, no desde lo económico; pero queda bien claro que lo económico está determinado por la mierda. Es un libro que lo leí dos veces, y muy raro de conseguir. No se editó más, y como Dios, patria y Coca Cola (otro libro muy bueno y rareza sobre la Historia de las gaseosas), solamente se consigue en librerías de viejo. Hay libros raros, y esos libros rarezas son los que me interesan sobre los otros libros simples. Libros difíciles de conseguir, porque no se editaron más o porque no se leen o porque simplemente pasaron al olvido. Tengo un libro en mi biblioteca edición del autor sobre prostitución, libro del año 1920, muy raro porque tiene un vocabulario muy loco para la época. Muy loco, porque está escrito en primera persona por una prostituta de París y habla de cocaína y marihuana libremente. Ese libro lo conseguí en Estados Unidos hace veinte años. Hay libros que fueron conflictivos en su época, y con el pasar del tiempo quedaron como rarezas y malditos. A esos libros los amo. Quizás fueron fracasos editoriales o fueron censurados, pero el paso del tiempo los asentaron y lo transformaron en grandes obras. Eso pasa con Historia de la mierda. Durante la Dictadura no se conseguía, y fue parte de la lista de libros prohibidos.
Mi capítulo sobre la mierda de mi libro La puerta de entrada al Infierno es histórico, pero me quedé con las ganas de hablar de la mierda desde el simple acto de cagar sin hablar de Historia. Y a eso voy en este pequeño ensayo que estás leyendo ahora. Empecemos.
Cagar es muy placentero. Todos cagamos. Se caga siempre con olor, porque quien dice que caga sin olor es porque miente. Hay diferentes formas de la cagada. Hay soretes duros y mierda blanda, esa mierda de color bien marrón que se expande en el inodoro y lo mancha todo. Hay soretitos tipo balitas y finitos y otros gruesos. Los soretes balitas redonditos son complicados, porque muchas veces cuestan ser largados. Se atoran en el agujero del culo y hay que hacer mucha fuerza para largarlos. Después tenemos los soretes gruesos, que muchas veces no salen rápido y quedan a mitad de camino, mitad adentro del ojete y mitad afuera. Hay que hacer una fuerza descomunal, y a veces es necesario ayudar con el dedo y romperlos metiendo el dedito en el culo. Y cuando salen finalmente se siente un alivio único, cercano al placer de un orgasmo. Los soretes finitos y largos son interesantes, porque a veces son artísticos. Uno los mira y ve una cosa muy larga y finita: es un sorete tipo víbora. Después tenemos los de explosiones, esa caca que te agarra ganas locas y salís corriendo y cuando te sentás explota el culo de una forma que se expande la mierda para todos lados. A veces ensucia hasta la tapa del inodoro, o sale un poquito afuera. Pero lo más detestable son los pedos líquidos, esos que cuando te los tiras vienen acompañados de caca líquida que mancha los calzones. Uno a veces camina incómodo, porque sabe que va cagado. El sexo tiene mierda también. A todos alguna vez nos han cagado la pija, uno adentro de su amante en la zona anal y de repente siente mierda en la cabeza del pene o ese grito de la novia: "sacala que me cago". Uno la saca y ve mierda en la japi. O logra sacarla a tiempo y tu novia o amante chorrea mierda por las nalgas y mancha las sábanas. Es un cago erótico. Los cagos abajo del agua son románticos, porque el agua muchas veces hace cagar. Y es un cago casi sin olor. El cago en la pileta, en el río, o el cago en la bañadera. Las mujeres cagan lindo, cagan y disfrutan. Pero no hablan de cago. Pero son cagones en potencia. Los guisados, el poroto y la carne de puchero hacen cagos muy olorosos. El asado hace cagar mucho. El chimichurri del choripán hace cagar de lo lindo. Uno cuando llega de la cancha lo primero que busca es el baño, una buena cagada es sacarse el cansancio de la tribuna.
Podría hablar mucho más sobre la mierda. Pero me estoy cagando, y cagar es más placentero que escribir.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 17 de febrero de 2019, dos Y cuarenta de la tarde)

sábado, 9 de febrero de 2019

P

EL SEUDO FEMINISMO DEL FANATISMO 

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

La mujer es un ser ñanoso, pero también es un ser cariñoso y con un cariño necesario en la vida de todo hombre. Ahora está de moda insultar y hacerle creer al mundo entero que el hombre "es un ser maldito y malo". Ese discurso mediático y que se mete en la médula social hace del hombre "un ser despreciable". Vemos a diario en los medios masivos a seudos feministas hablando de "igualdad" y de "sociedad patriarcal", como que el hombre es el culpable de los males sociales, y que la mujer "es la víctima inocente de sociedades machistas". También hay mujeres maltratadores y ese maltrato muchas veces es psicológico hacia el hombre, pero de eso se habla poco o casi no se habla. Ningún hombre va a un Tribunal a denunciar a su pareja por "abuso de género", porque nadie le daría curso a un acto "verbal" de degradación a un hombre".  El mundo entero ahora ve "violencia de género" en todas partes. En el mundo del cine saltan todos los días "acusaciones" de supuestos hechos de hace décadas, y nombres de directores y actores de culto quedan manchados por "supuestos", y esas manchas ya no se podrán borrar más allá que nunca se pueda probar nada, porque lo mediático condena con más severidad que la sentencia de un juez. Hay violencia masculina, y mucha. No se puede negar eso. Pero mucha de esa llamada violencia masculina muchas veces es violencia laboral y de poder, más que violencia de un género a otro. Los hombres también sufren violencia, y quizás más que la mujer. Pero la violencia laboral hacia el hombre es tapada por los medios, porque el acoso laboral es parte del modelo económico en el cual vivimos. El desempleo y la flexibilización laboral crean sociedades muy violentas en el ámbito laboral. Muchas de las acusaciones por violencia de género a la mujer no lo son de género, son de poder de un superior hacia una trabajadora. Como la mujer "es un objeto"  en el mundo sexual, hay abusos laborales donde se parte de lo sexual para cometer el acoso.. Vemos casos de abuso en colegios, en la Iglesia y en la función pública y privada. Pero por esos acosos de poder caen en la volteada todos los hombres por el simple hecho de ser hombres. La mayoría de los hombres son cariñosos y devotos de la mujer, y nunca maltratan a sus parejas. Pero lo mediático embolsa a todos y todos caen en la volteada.
Hay un "feminismo" muy perverso en ciertas mujeres, que más que feminismo reivindicativo, es un feminismo manejado por personas enfermas de odio hacia el otro género. Y todos compran, porque los medios saben hacer su laburo y saben meter odio en los espectadores. Todo está muy trillado y loco. El otro día veía a una chica decir por TV: "el hombre es violento por naturaleza". Y esa frase prende fácil cuando sale de la TV. Pensar así, es lo mismo que decir que todas las mujeres son superficiales. Decía más arriba que la mujer es un "objeto" en el mundo del sexo. Pero ese "objeto del deseo" también es necesario para que la mujer sea mujer. Un objeto se transforma en fuente de deseo cuando el objeto tiene un valor que crea goce. Y sin goce no hay relación hombre/mujer que funcione. No está mal que la mujer sea un "objeto" en tanto y cuando ese "objeto" sea parte de los placeres sexuales del mundo heterosexual. Después está el mundo de la llamada diversidad sexual, que está bien que exista y merece respeto. Pero acá me interesa hablar del mundo heterosexual, y no del mundo de la diversidad.  Hay que tener mucho cuidado de cierto vocabulario mediático, porque los medios imponen marcas de nuestra cotidianidad. No sea que un día de estos preguntar la hora a una mujer sea tomado como un acto de violencia.
El mundo no es como los medios masivos nos quieren imponer día a día.

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 2 de febrero de 2019

Pen

La pendeja (Quinto relato)

(Del libro: RELATOS DE CHORIPANES Y PEDOS CON OLOR A GUISO BARATO; Ediciones Mundo Espacial; 2016)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

A todos los hombres al pasar los cuarenta años nos empiezan a gustar las pendejas, no porque nos veamos viejos a esa edad, sino porque la carne joven nos llama. Una pendeja te da felicidad, porque la carne suave crea esa ternura que todo hombre necesita de la mujer. Uno ya cuando crece no quiere tetas caídas o ver piel reseca o escuchar traumas de la mujer madura. Uno ya empieza a dejar de ser hijo y se transforma en padre de la mujer. Uno quiere tener a su lado un cabello fresco, unas tetas firmes, y que ya nadie te discuta pavadas en una mesa de un bar. Entonces el hombre maduro se busca una pendeja. Siempre fue así, y siempre lo será: uno se hace viejo y descarta lo viejo y lo reemplaza por lo joven. Mi primer amor joven fue a los 34 años. Yo estaba en pareja con una mujer 15 años mayor. Era muy linda, pero ya estaba envejeciendo; aunque la amaba ya estaba perdiendo ese cariño por lo maternal. En ese entonces iba seguido a la villa a militar, llevaba comida y daba clases de Historia a jóvenes de la villa que estábamos preparando para la militancia Peronista. Me iba con mi moto tres veces por semana, y repartía mi tiempo libre en esa juventud pobre y desclasada. Me gustaba mucho lo que hacía, porque amaba la militancia política. Y había una chica de 18 años en ese grupo de jóvenes que eran mis alumnos, una chica pobre y muy despierta intelectualmente. Se llamaba Soledad: negrita, flaquita y de un rostro muy raro, entre melancólico y de una ternura que rosaba los límites de superioridad. Siempre me gustaron las mujeres raras y con aire de superioridad y con cierta tristeza en el rostro. Debe ser porque mi edipo siempre lo tuve más con mi tía que era melancólica que con mi madre que es muy optimista de la vida. Esta chica Soledad me hacía preguntas complejas y me ponía entre nervioso y furioso. Un día me preguntó algo que me sacó: "¿para qué venís acá vos con esa moto cara a perder el tiempo con estos boludos?" No recuerdo mi respuesta, pero desde ese día empezó a cuestionarme todo. Un día la llamo aparte y le pregunto si me tenía bronca y me dice: "chabón vos no sos pobre, nunca pasaste hambre, yo paso hambre y no vengas más acá". Seguí yendo, por supuesto. La chica dejó de ir a mis clases. Un día de lluvia torrencial llegó a la villa y la veo en la puerta de su casa precaria. Yo estaba todo empapado. Me dice que pase y me saco la remera y el pantalón y me quedo en calzoncillos. Ella me mira y me dice: "ahora te seco la ropa y pegate un baño si querés chabón" Me pego un baño en su baño precario y de lluvia de poca agua. Al salir del baño me siento cansado y ella me dice que me acueste si quiero. Me tiro en el colchón viejo de su cuarto con olor a humedad. Me quedo dormido. Al despertar la veo a ella desnuda durmiendo a mi lado. Se da vuelta y me abraza e hicimos el amor de una forma muy salvaje. Después nos fumamos un pucho abrazados en la cama. Desde ese día se convirtió en mi amante. Empezó a ir de vuelta a mis clases y seguía cuestionándome todo. Pero yo ya sabia que lo hacía por rebelde y porque le gustaba hacerme calentar. Su cuerpo era delgado, con tetas firmes y piel obscura y cabello muy largo hasta la cintura. Su rostro de una belleza correntina. Una salvaje en la cama. Una chica ducha para el amor. Había un pibe de 19 años en la villa que estaba enamorado de ella; y se dio cuenta que Soledad se acostaba conmigo. Un día este pibe me encara con una navaja. Yo entro a la villa, me meto por los pasillos solitarios y sale a mi encuentro este pibe con una navaja en la mano. Y me encara de frente: "guacho puto te voy a cortar el cogote, tomatela no te cojas más a la Soledad". Y se me tira encima. Le agarro una mano justo cuando su navaja se metía en mi pecho. Y le pego una patada certera en el estómago. Y cae al suelo. Después lo levanto y lo acomodo sentado sobre una chapa. Me pongo a su lado y le digo: "disculpame Paco, no sabía que vos amabas a Soledad. Hoy mi último día acá. Es toda tuya". Y el pibe me dice: "ella no me quiere. Quédese usted con ella, yo me voy a vivir al Chaco. Extraño a mis viejos". Ese fue mi último día en la villa. Un año enseñando Historia Argentina a chicos, preparándolos para la militancia. Ocho meses con Soledad. Nunca Más volví a la villa. Con Soledad me seguí viendo dos años más. La ayudé a terminar el secundario en una nocturna. Y me puso feliz que empezó a estudiar Historia en Humanidades. La ví hace un tiempo y me contó que estaba en pareja y daba clases de Historia en la Facultad. Chica muy inteligente, muy despierta. Un amor importante en mi vida. No sé si la amé o ella me amó a mí. Pero tuvimos todo el sexo del mundo. Conservo una carta manuscrita de ella que me escribió un día, a los tres meses de estar juntos como amantes: "yo soy pobre pero te quiero a pesar que sé que vos tenés otra mujer que te ama..."
La verdad no sé si me amaban, lo único que sé es que Soledad es parte de los bellos recuerdos del pasado.
Soledad fue mi primer mujer muchísimo más joven que yo... y quizás la amé en esos años de militancia en la villa.

Fabián Ariel Gemelotti

Cine

Christian Bale en una actuación única en "El Vice", dirigida por Adam McKay. Las guerras se arman desde el Pentágono y la CIA, eso vamos a ver a lo largo de este gran filme. ¿La finalidad de toda guerra?: saquear los recursos naturales de un país. Filme muy bien trabajado, donde se muestra con lujos de detalles cómo se manipula la información y a la población mediante la mentira: internet y la TV son los medios que sirven al objetivo del estado norteamericano para crear conflictos en los países llamados "peligrosos". ¿Las Torres,Gemelas?: El mayor logro de Estados Unidos para invadir y saquear territorios islámicos. El manejo de la mentira en los medios masivos crean conceptos en la población. El 72 por ciento de los norteamericanos apoyó la Guerra de Irak(previamente se armó todo un operativo mediático para crear ese apoyo masivo de la gente)
El final del filme poco esperado: un grupo de norteamericanos discutiendo en una sala para cinéfilos el filme y uno de los presentes se pregunta: "¿es un filme de izquierda?".
Cualquier semejanza con nuestra realidad ea pura coincidencia.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 1 de febrero de 2019

El negro y el champán

El negro y el champán

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

En los noventa tuve una novia culo roto (esas minas que ven a la vida con el olor a perfume francés y les molesta el olor a sobaco del negro y del obrero). Estábamos un día en el Abasto, en Capital Federal, tomando algo en un bar coqueto, y se sientan en una mesa cercana a la nuestra un negro con su esposa y sus negritos sobaqueros. Negro digo porque al tostado en Argentina le decimos "negro", ese sector social que siempre está curtido por esa mezcla entre la raza negra (la cual fue eliminada en el país en las guerras patrias) y el blanco pobre que da una cosa que se llama "cabecita negra". El negro tiene su propia idiosincrasia, entre marginal e integrado, y siempre es desconfiado del blanco de clase media burguesa. La clase media blanquita lo mira también con desconfianza, porque al negro en Argentina siempre se lo vinculó con el choreo y la más bruta marginalidad. Se le dice negro al verdulero, al tachero de las terminales, al albañil, al pibe que manguea en la calle, a los trabajadores de limpieza, y a todo aquel que hace la parte sucia del trabajo marginal en el capitalismo. El negro es el esclavo que todos en su inconsciente todavía desean. La chica rubia muy raro que se coja a un negro, y si se lo coge lo hace como una transgresión oculta ("me cogí al negrito que la tenía larga"); pero el blanquito sí desea a la negrita, y si puede se la coge. Todo es cuestión de transgredir los límites de clase en una sociedad regida por la moral burguesa. Pero volviendo a ese día en el Abasto, la familia de negros llaman a la moza y piden un champán y canapé. Eran las once de la mañana, y la moza (una rubia muy linda, que seguramente era estudiante universitaria) lo mira al tipo negro y le dice: "es temprano para champán". El negro mete la mano en el bolsillo y saca un fajo de dólares y le da cien a la moza y le dice que traiga el mejor champán y canapé y mortadela y milanesa y escarbadientes. La chica se va entre preocupada y contenta. La piba no podía entender que un negro tenga tantos dólares y a su vez no entendía eso del champán y la mortadela. Mi novia dice: "estos negros de mierda nos están invadiendo". Yo me río y sigo mirando a la familia de negros. El negro se saca las zapatillas y las medias y se rasca los pies y la esposa mientras tanto se acomoda las tetas. Era una negra muy bella, de unos cuarenta años y tenía tetas nuevas. Los negritos jugaban en el suelo con autitos importados. Eran los tiempos de Menem y todo era de Estados Unidos, pero fabricado en China. La moza viene al rato con una bandeja, y deja el champán y los canapés y platitos con mortadela y milanesa y aceitunas y papas fritas. El negro le sirve una copa a la esposa y agarra la botella y empieza a beber del pico. Los hijos jugaban en el suelo y no comían nada. Estaban fascinados con sus autitos chinos. La pareja en cinco minutos se comen todo. Y el negro abraza a la negra y le da un beso en los labios. Y se queda luego reposando como si fuera un animal salvaje. La moza los miraba de una esquina, y el negro la miraba también. Le pide la cuenta con la mano y la moza al rato regresa. Le da el cambio de los cien dólares y le dice que son 40 pesos, el tipo paga y le deja diez de propina. El negro se levanta y al pasar por la mesa que estábamos con mi novia se manda un eructo muy bello, esos donde el olor a mortadela invade el ambiente. La negra se caga de risa. Los crios atrás de los padres se van como si nada. Mi novia me mira y me dice: "negro sucio, y vos no dijiste nada. Me faltó el respeto". Yo le digo: "no es nada, todos eructamos al terminar de comer. "Pero en el baño", me dice Vanina. Yo me cagaba de risa adentro mío. Mi novia era culo roto, criada con todas las comodidades, esas minas que cuando suben al colectivo te miran con asco y que piensan que son superiores porque tienen ojos celestes y pelo rubio.
Hace unos días la ví a Vanina. Yo estaba sentado en un bar de calle Corrientes en Capital. Ella pasa por el bar y me ve por el ventanal. Entra y me dice: "hace más de veinte años que no nos vemos". La miro extrañado, porque tenía frente a mí a una mujer gorda y no muy bella (hace veinte años era flaquita y muy hermosa). Le digo que se siente. Pide un café con edulcorante. Y le pregunto sobre su vida. Y me dice que tiene dos hijos. Y me muestra las fotos: dos negritos de ojos celestes. Y me dice que se casó al poco tiempo de haberme dejado (casi siempre las mujeres me dejan, y eso me gusta porque me quita la culpa de dejarlas) Se casó con un industrial. Me muestra la foto y el tipo es un negro rústico atlético y de rostro de malo. Hablamos un rato y le doy un beso en la frente y se va. No le pedí el celular ni ella tampoco me lo pidió a mí. Yo a esta altura de mi vida busco mujeres jóvenes y flacas. Y ella la verdad nunca me quiso. Fue una relación que olvidé rápido.
Es así la vida. Vida de negros.

Fabián Ariel Gemelotti