domingo, 26 de mayo de 2019

La derecha asesina y la izquierda gorila

La derecha asesina y la izquierda gorila

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

A principios del siglo 20 el régimen oligárquico conservador creó un país "granero del mundo". Fuimos "séptima potencia", en un país conservador donde la producción agraria exportaba al mundo. Una clase social vivía en la abundancia: la clase política conservadora y los terratenientes latifundistas. El pueblo obrero comía, pero vivía en la pobreza. Una pobreza con empleo y sin hambre, pero sin dignidad. El voto estaba manipulado. La educación era para los ricos. El pobre vivía en la ignorancia. Era el país de las vacas y los viajes en barco a Europa. Y era también el país del anarquismo. La masa de inmigrantes que llega al país escapando de las guerras de unificación europea trae a inmigrantes empobrecidos, pero también exporta las ideas Socialistas y anarquistas. Se crean diarios en el país, y revistas anarcos y marxistas. Eran los tiempos de Lucha Anarquista, la Protesta, El Único, El Anarquista, etc. Al llegar al poder Yrigoyen surge una clase media, porque el radicalismo cobra impuestos al agro y un pequeño crecimiento industrial, favorecido con el cobro impositivo a los sectores de poder. El radicalismo es débil. Es débil Yrigoyen, una debilidad que no acompaña un crecimiento total. El Poder de la derecha era muy fuerte. La derecha estaba asentada sobre paradigmas muy sólidos. Contra eso no puede pelear el radicalismo, débil ideológicamente y débil en su estructura gobernante. La derecha le hace un golpe en 1930. Empieza la década de poder de la derecha asesina. En los años treinta hubo persecuciones a los anarquistas y Socialistas. El marxismo fue censurado y ser de izquierda en esos tiempos era peligroso. Te mataban y después lo hacían pasar como un hecho policial. Por eso no hay tantos registros de asesinatos políticos. Década del 30 nace el periodismo policial; todo se tapaba en esas columnas policiales. La derecha se fortalece y se hace asesina.
(Primera parte)

viernes, 24 de mayo de 2019

En la ciudad de la furia

En la ciudad de la furia

Hay días que tengo mucha bronca de todo y después de Me pasa.

domingo, 19 de mayo de 2019

Estómagos llenos y estómagos vacios

Estómagos llenos y estómagos vacíos

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

(para la revista virtual: La Chicago Argentina, caca)

La Argentina actual tiene una grieta que no es la grieta que todos piensan. La única grieta importante en este 2019 es la de los que pueden llenar el estómago y los que se están cagando de hambre. Ayer al anunciar Kristina la fórmula presidencial las redes sociales se llenaron de pavadas contra el kirchnerismo y contra el Peronismo. Pavadas que venían de intelectuales de izquierda y de derecha, unidos siempre en un mismo objetivo: ese anti Peronismo de los que tienen el estómago satisfecho. Pero también en las redes sociales hay gente que salió a defender la fórmula presidencial, y fueron mayoría. Los que comen todos los días empezaron con esa sutileza psicobolche típica de nuestra izquierda criolla: marxismo mal leído mezclado con la mística anarco primitiva y las ciencias ocultas. O sea, un cambalache comunista de entre casa. Ese nihilismo kafkiano de la insatisfacción en lo institucional. Soy lector de Kafka, me leí todo. Pero debo decir que Kafka era un tipo negativo. Sus escritos tienen ese pesimismo del pajero. Kafka no cogía, y tenía ese negativismo de los que no cogen: le buscaba el pelo siempre al pelado. Ese nehilismo pavote es el que cultivan nuestra izquierda criolla. Ayer leía en las redes críticas muy sutiles y muy inteligentes, usando esa inteligencia de los militantes de izquierda para crear confusión en la gente. Conozco a mucha gente de izquierda muy inteligente, pero con el estómago satisfecho. Esto es muy simple y no usemos la sutileza. Si no tenés para llenar el estómago, a la mierda la filosofía y la teoría. Llenemos el estómago y luego hablemos de Kafka. El 50% del pueblo argentino se está cagando de hambre. Y no es literatura; se cagan de hambre y se están muriendo. El desempleo trae hambre. La quita de subsidios trae hambre. No se pueden pagar los alquileres y las villas crecen día a día con nuevos habitantes de las clases bajas y media. Los ancianos no pueden comprar los remedios y aceleran su muerte. Hay hambre y mucha hambre. Es algo real el hambre. No es ficción.
En la Argentina 2019 no sirve retroceder en el tiempo y hacer análisis históricos pavotes. Esto no es la década del 70 donde la pobreza era del 4% y Montoneros podía plantear la patria socialista. Esto no el "granero del mundo" de principios de siglo 20 donde la gente comía en un país conservador. Había pobreza, pero se comía. Esto no es el Peronismo del 45 con un pueblo satisfecho en su estómago. Esto es 2019 donde la pobreza es sinónimo de muerte por falta de comida y remedios. Quienes no entiendan esto no pueden entender al Peronismo en este 2019. Jesús en el sermón de la montaña primero llena el estómago con pan y pescado y vino, y una vez que todos están felices por comer recién ahí predica. No se puede predicar teorías a los hambrientos. El hambre es el peor pecado de la humanidad.
Es hora que la izquierda deje a un lado esa sutileza nihilista y se ponga en la piel de los hambrientos. Es hora que todos unidos hagamos un país industrial, con empleo y comida para el pueblo. Cuando ese día llegue, recién ahí podremos plantear las bellas teorías marxistas y anarquistas. Mientras tanto la teoría te la podés meter en el orto, porque la gente se está cagando de hambre y es muy egoísta dejarlos morir por hambre.

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 18 de mayo de 2019

El peronismo

El Peronismo te llena la heladera y te permite ser feliz

La felicidad es el consumo. Consumir lo que uno quiera sin límites. Alimentos para no morir, y para una vida saludable. Si no tenés dinero te morís. Sin plata nadie es feliz, porque la plata te permite alimentarte, vestirte, comprar remedios y acceder a la diversión. Es un engaño de los idealistas que alguien es feliz sin dinero. Ese idealismo que parte de los anarquistas utópicos del siglo 19  no sirve. No sirve porque parte de teorías que mezclan las ciencias ocultas con el romanticismo místico. Con la mística nadie come. Con la poesía de amor nadie tiene sexo. El hambre se soluciona dando trabajo o subsidios a la pobreza estructural. El bolsillo permite ir del almacenero o a la farmacia. El salario permite que tengas dignidad y comas. Sin comida no sos nadie. Sin plata en el bolsillo te morís.
El Peronismo te permite llenar la heladera, y que puedas comprar remedios. El Peronismo te pone guita en tu billetera para que seas feliz.
Los que critican al Peronismo nunca tienen otra fórmula para que vos tengas guita en tu billetera. La plata es todo en la vida. El trabajo es todo en la vida. Acá los que odian al Peronismo deberían primero decirnos la fórmula de ellos para que vos no mueras por falta de alimentos y remedios. Ese día uno va a poder respetar a la izquierda y al Socislismo y a otros. Mientras tanto, el único camino a la felicidad es el Peronismo. El peronisno te llena la heladera y te permite ser pleno en una sociedad capitalista.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 17 de mayo de 2019

Nunca rendirse ante una mujer

Nunca rendirse ante una mujer

(Por Fabián Ariel Gemelotti)

Un hombre debe ser muy paciente con una mujer. Son otros tiempos los femeninos a los masculinos. La conquista (palabra ya vieja de viejos diccionarios) podemos encausarla desde lo económico y lo literario. La economía rige nuestras vidas y determina nuestra moral y nuestra idiosincrasia. Me gusta Barthes mucho. Lo leo desde chico. Me gusta el Psicoanálisis muchísimo. Mi tía es psicoanalista. Y mi gran amor era analista. Pero para hablar de la conquista y la espera me gusta recurrir a la Literatura, para no traicionar a mi gran pasión que es la novela. Hay libros que pecan de machistas, y me gustan mucho. Soy pecador. Me gusta el pecado. Amo la novela norteamericana. Amo esos libros donde el macho es bien macho. Donde hay lenguaje salvaje y donde todos cojen. Me gusta Miller y su Trópico de cáncer y de capricornio. Me gusta el salvajismo de Kennedy Toole y su literatura entre mística y pornográfica. Me gusta Carver. Me gusta Lamborghini. Me gusta el erotismo de los griegos. Pero sobre todo me gusta Bukowski y sus novelas autobiográficas. La conquista debe ser salvaje al igual que el amor. No hay amor sin salvajismo.
Cada mujer es un universo distinto. Cada conquista es un laburo diferente. No todo funciona de la misma manera con diferentes mujeres. No somos animales, somos hombres. Y por eso encaramos cada cual con el arma que tiene en sus manos. Si con una funciona el romanticismo con otra no funciona. Con una funciona la histeria y con otra no. Otra quiere verte elegante y otra roñoso. Cada mujer tiene distintos gustos. El hombre es un cazador y la mujer la presa. O se invierte, como dice mi amigo Walter. Conquistar es un arte. Un arte que lleva años aprenderlo. Y muchos golpes que destrozan el alma.
El hombre es una gran novela minimalista. Hay que escribirla todos los días. No hay que descansar. "Si querés coger, tenés que laburar a destajo", decía Bukowski en Escritos de un viejo indecente.
Es así.
Escribo en un bar este escrito mientras espero a una conquista nueva que conocí hace poco y laburé muchísimo. ¿Qué pasará? Todo es una incógnita, porque uno nunca sabe lo que tiene una mujer en la mente. Lo que sí sé lo que tengo yo en mi mente.

Fabián Ariel Gemelotti

La culpa

La Argentina culposa

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La Argentina se ha convertido en una sociedad culposa. La pobreza y el hambre trae culpas, y la sangría impuesta por el estado de derecha baja culpas en la población. "El pobre es pobre porque es vago y no quiere progresar", repiten como loros muchos. Se tiran culpas unos a otros, porque nadie quiere admitir que lo que pasa en el país no es un problema individual, si no algo planificado por el imperialismo y la clase dominante. Todo lo que ocurre responde a un plan y a un orden del capitalismo. La pobreza y el desempleo lo planifican los organismos internacionales. El FMI maneja la economía del estado nacional. Ellos imponen sus necesidades y lo único que quieren es que la deuda contraída sea pagada como sea. Y el estado nacional congela salarios, sube impuestos y deja de pagar subsidios; todo para recaudar y pagar a los acreedores. Si no se paga en término, el FMI pone a la Argentina como morosa y quiebra el país. En 2018 al contraer la deuda dejamos de ser un país soberano, y pasamos a ser un país dependiente de los banqueros del Imperialismo.
La culpa que siente cada argentino no es gratuita. El país está siendo saqueado, y los medios hegemónicos bajan culpas: "el pobre es pobre porque quiere serlo" "vos sos gastador y debés ahorrar" "no te quejes, tenés laburo" "quedaste embarazada por pavota" "los pobres tienen muchos hijos y por eso se cagan de hambre" "la Chorra va a ir en cana" "el país es un país de ladrones" "no me interesa la política, no creo en nadie" "70 años de Peronismo". Todas estas frases son armadas y planificadas y bajadas diariamente por los medios hegemónicos. Llegan al receptor, el cual las repire como loro. Las repite como si fueran de su creación, cuando el receptor en realidad no tiene pensamiento propio: es pensado por los medios.
La Argentina es una selva. Esa selva puede explotar pronto o no explotar nunca. Uno nunca sabe qué límites tiene el estómago. El hambre también es negado por muchos, generalmente los que niegan el hambre tienen el estómago lleno.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 15 de mayo de 2019

Argentina y el pacto social

El pacto social implica terminar con los odios

(Fabián Ariel Gemelotti)

La Argentina necesita un pacto de convivencia. Sin rencores y sin odios. El odio desangra y ya es hora de pactar. ¿Qué es un pacto social? Un pacto social no es bajar los brazos ni ser cómplice de algo. Pactar es unir fuerzas ideológicas para el crecimiento del país. Ben lo dijo Kristina: "es urgente pactar". Pactar no es transar ni tampoco aceptar al contrario. Es algo más profundo y

sábado, 11 de mayo de 2019

Una dosis de capitalismo

Una dosis de capitalismo

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El capitalismo es hermoso si sos de clase alta. Si la plata sobra es el mejor sistema para ser feliz. Pero si sos un empleaducho es el peor sistema, a no ser que vivas en una economía de capitalismo industrial nacional. Eso es el Kirchnerismo: le dío felicidad a la clase media, a ese empleaducho que pudo comprar un Audi e irse a Europa y mandar a la nena a estudiar Derecho o Medicina o Psicología. El día que la clase medio pelo entienda que la "felicidad" es posible si la industria crece y si el estado es distributivo, ese día va a comprender que el único camino es un gobierno de distribución.
El capitalismo es destructivo, porque tiene muchas facetas de destrucción; pero si hay economía distributiva se puede pensar en un capitalismo de "felicidad". La felicidad es el consumo y el bolsillo. No vivimos en un estado socialista o cooperativo anarquista. Vivimos en un país capitalista. Vivimos en un país donde la derecha es muy fuerte. Vivimos en un país donde el hambre se soluciona repartiendo plata en la gente. El capitalismo tiene su propia moral, sus propios egos. El capitalismo destroza si no tenés el bolsillo lleno. Hay que repartir, hay que dar dinero. Si tu hijo te pide un helado sería descabellado que le hables de "sociedad idealista socialista", porque el chico necesita el helado para complementarse como ser servible en la sociedad capitalista. Si estás en un bar y se arrima alguien a pedirte tenés que darle. Hay que comprar en la calle a los manteros. Hay que dar dinero y hacerlo circular. El dinero es para que circule. La especulación no sirve, porque genera pobreza.
Esto es capitalismo. No es la sociedad ideal. Tiene miles de defectos. Pero el capitalismo también te puede brindar una dosis de felicidad.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 10 de mayo de 2019

El peronismo

El Peronismo cultural

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El Peronismo siempre me interesó más como hecho cultural que como hecho político. En definitiva me interesa poco la política, y mucho la cultura de los pueblos. Pero como decía Gramsci: "la cultura de los pueblos es un hecho político". No me interesan los políticos ni los "pragmáticos". Tengo un cierto asco hacia la política institucional. Debe ser que he leído mucha literatura anarquista y mucha ciencia ficción y mucha literatura negra. Por eso digo que yo al Peronismo lo veo desde lo cultural, como hecho antropológico. En lo político siempre me ha dejado dudas. Pero me gusta Gramsci y me gusta esas lecturas donde lo hegemónico hace a la coyuntura del momento. Ayer el discurso de Kristina me generaron dudas ideológicas. Uno siempre duda de todo. No soy verticalista. Y no respondo a nadie. Dudas y contradicciones ideológicas. Ante todo me gustó ese hecho cultural de llevar "la grasa Peronista" a La Rural, a ese símbolo patronal de la oligarquía agraria. Eso es un hecho cultural. Me gustó. Pero después me entraron dudas de otras cosas, cuando escuché a Kristina alabar a Estados Unidos, y a un tipo tan desagradable y misógeno como Trump. Al principio se me escapó un insulto cultural. Y después recién a la una de la mañana pude comprender el significado de ese elogio. Estaba durmiendo y mi gato me despertó (mi gato de cuatro patas, el otro gato dormía tranquila) y mi gato me dio la respuesta a mis dudas. Mi gato quería ir al patio. Abro la puerta y sale. Empecé a llamarlo y no venía. Mi gato es desobediente. Por eso le puse Libertario, porque es un anarquista expropiador. Ahí comprendí el discurso de Kristina: yo soy el patrón y mi gato el esclavo. Pero mi gato necesita de mí para comer. Así que entre mi gato y yo hay un contrato social. La calle es el mundo. Mi casa el país con el gato esclavo. Todos dependemos de la calle. Mi gato ama la calle. Yo debo proteger a mi gato haciendo contratos sociales con los vecinos para que no envenenen a Libertario. Odio a mi vecino pero necesito de él. Mi vecino es un tipo desagradable. Pero sí no lo saludo cuando salgo a la calle me va a agarrar odio. En definitiva, todos tenemos un contrato social con el enemigo. El trabajador odia a su patrón pero lo saluda. El almacenero odia al barrio pero vive del barrio. Estamos todos unidos en un contrato social para poder vivir y no morir.
La pobreza es muy grande en el país. Tan grande que el hambre es insoportable. Hay que darle de comer al pueblo. Y el pueblo debe comprender que hay un solo camino.
Cooke tenía razón: "el Peronismo es el hecho maldito del país burgués".
Todos los caminos conducen a Kristina. Es el único camino posible en la Argentina del hambre.
Me voy al baño. Me lavo los dientes. Me voy a la pieza. Mi gato duerme. Mi gata también duerme, una gata de piel blanca y cabello oscuro. Una gata grasa del Peronismo cultural.

Fabián Ariel Gemelotti (11 de mayo, dos de la madrugada)

jueves, 9 de mayo de 2019

El verdulero panzón y el tachero pito duro

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El pobre en Argentina tiene pocas opciones laborales: verdulero, taxista, policía o choro. Prefiero a los choros, son más auténticos y eligieron una profesión más lucrativa. El choro no tiene moral, pero sí tiene principios: mata porque hay que matar. "Vos tenés y tenés que dármelo", dice el choro y si no se lo das te mata. En las villas hay drogas y muerte, al igual que en las clases altas. La diferencia que el villero va en cana o lo matan. La clase alta tapa todo, porque trafica influencias y todo compra con dinero. El dinero es el fetiche del pobre y del rico. La clase media tiene otros fetiches, porque el dinero para la clase media es un objeto de "ascenso social", a diferencia de las clases bajas y altas, donde el dinero es un bien para el goce cotidiano. El pobre vive el día a día, y cuando tiene dinero lo revienta en mujeres, drogas y otras yerbas. La clase alta tiene dinero, no tiene que preocuparse por conseguirlo. La clase media vive angustiada por el dinero, porque es un bien para ascender socialmente. Digo que no es fetiche, porque un fetiche es un objeto de adoración. La clase media no adora al dinero, porque es un bien utilitario para ese sector. El pobre y el rico sí adoran al dinero, y le rinden culto porque el dinero le permite comunicarse con los dioses del placer hedonista. El fetiche de la clase media es el falo del estatus social, lo cual se compra aceptando la moral que el amo crea para que "el blanquito" de clase media cumpla su ritual iniciático de ascenso social. La clase media asciende y desciende, según la economía de mercado. El pobre siempre será pobre y lo sabe. Puede lograr mejores condiciones de vida, pero de pobre no se sale. El rico tiene influencias de clase, y eso le permite mantener su condición de rico por siempre, aunque el fetiche dinero se acabe.
El tema fetiche es un tema muy complejo. Un fetiche reemplaza al dios "abstracto" y transforma la creencia en dios en algo mágico. La clase media tiene "un dios abstracto", y ese dios guía su moral de vida. Esa moral santifica su existencia. Por eso la clase media nunca puede reaccionar ante la opresión, porque ese dios que está en los cielos le prohibe transgredir los límites de la rebelión social. El pobre transgrede, pero desvía su transgresión hacia lo hedonista. El rico  se siente amo, y siendo amo es parte del universo que crea la moral del esclavo. Los mercados quieren "igualar" hacia abajo: que la clase media sea pobre para que el rico sea más rico. Los mercados ya no necesitan clase media. El "ajuste" no es "ajuste". Uno se ajusta cuando "hay crisis". Acá no "hay crisis" hay saqueo y descenso social, que es otra cosa mucho más grave. El capitalismo no está en crisis, está muy fuerte y está en su etapa más clara: "llegó la hora que los ricos del mundo sean los dueños de todo y todo lo sobrante sea descartado". La miseria y el hambre es la orden que dan los amos internacionales a los amos nacionales.
La clase media piensa que esto es "momentáneo" y "pronto pasará". Es la idea religiosa de la moral del amo para el esclavo: "aguanta esclavo que pronto vendrá la felicidad". Mientras tanto los amos aplican sin ningún tipo de resistencia su apoderamiento del mundo.
Los dioses están ahí. Hemos llegado al paraíso de la pobreza y ese paraíso no tiene techo.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 8 de mayo de 2019

La clase media insatisfecha

La clase media insatisfecha

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La satisfacción individual y espontánea ha sustituido al amor. Recurro a Barthes (siempre Fragmentos de un discurso amoroso sirve como texto para hablar del amor) para poder caminar sobre el discurso amoroso. Barthes, siempre esa genialidad resumida en un texto clásico, nos conduce a una pregunta: ”¿por qué amamos?" Y el mismo Barthes se responde: "amamos para no morir". Así que en ese libro genial podemos desatar la pregunta: ¿hemos dejado de amar? El mundo que estamos atravesando en la actualidad es un mundo muy diferente al mundo que atravesamos anteriormente; muy diferente en sus formas y en sus sentimientos amorosos. El amor en la actualidad es como el dulce de leche: se paladean diez cucharadas y empalaga, y el deseo se desvía hacia otro lugar, hacia otro objeto.
Hay deseo donde hay objeto. Y el deseo se planta sobre nosotros y nos cubre el cuerpo y nos da vida. "Amamos para no morir", esa frase juega un equilibrio en la vida. "Sin deseo no hay objeto" y "sin objeto no puede manifestarse el deseo". El mundo de los mercados ha significado al "objeto" y éste ha pegado un giro de ochenta grados transformándose en "algo utilitario". El amor en el mundo de los mercados (el mundo corporativo actual) es utilitario: lo que no produce utilidad se descarta por inservible para satisfacer lo individual y momentáneo. El mundo es ahora y ahora, y el pasado ya no es mundo. No se puede registrar el pasado, porque pensar el pasado para el mundo utilitario sería comer dulce de leche todos los días y que no sean diez cucharadas de amor nada más. El mundo de los mercados corporativos ha logrado encerrar al individuo en un proceso de destrucción personal, que no tiene retorno. (Deconstrucción no como la veían los de-construccionistas)
La clase media argentina es parte de un todo, y a su vez de ser una construcción imaginaria (y real en parte) del Peronismo, tiende a "desaparecer" porque los mercados ya no necesitan "consumo de bienes". Los mercados son utilitarios.  Y la clase media ya no es más necesaria (ya no es un bien utilitario) La clase media subsiste como eje imaginario de un pasado dorado, porque desde lo económico ha desaparecido hace rato. La clase media ahora come las diez cucharadas de dulce de leche y no puede comer el frasco entero, porque ese frasco ya no le pertenece. Uno de los grandes errores del Peronismo es crear una clase media "de cucharas", porque la liberación es comerse el tarro entero.
El mundo se ha globalizado y lo que planteaban Matheson, Foucault, Barthes y las literaturas futuristas de mediados del siglo 20 se están cumpliendo: hemos caído en el vacío del deseo. La clase  media y la sociedad en su conjunto se han transformado en una sociedad utilitaria que descarta lo que considera inservible. Ahí podemos explicar el desempleo y el hambre y el ajuste: el mundo ya no es para todos. Es un mundo fragmentado. Estamos viviendo el futuro. Nos hicieron utilitarios. De ahí nadie puede escapar.

Fabián Ariel Gemelotti
(Miércoles 08 de mayo 2019, 14:55 horas)

domingo, 5 de mayo de 2019

¿Por qué un policía, un gendarme y un militar...

Las fuerzas del orden capitalista

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El capitalismo se asienta sobre bases muy firmes en lo ideológico. Nace desde la explotación y el robo. Para sostenerse el capitalismo como sistema económico y político debe tener una fuerza represiva, dispuesta a matar si es necesario. La colonización de África se hace con balas y muertes. Los países capitalistas roban las materias primas del Continente Negro y así se fortalecen en su industrialismo. Inglaterra se hace potencia. Inglaterra presta dinero a los países "pobres" del mundo, que eran ricos en recursos naturales, pero empobrecidos por las oligarquías nacionales que endeudan a sus países en pos del enriquecimiento personal. Esas deudas crean países sometidos al capital internacional. Nacen las deudas externas y el saqueo de las riquezas de los países de América. África y Asia son sometidos de otra forma: se invaden, pero para invadirlos primero se crea toda una ideología de subestimación cultural: "el negro es inferior" "el árabe es sucio y asesino". Nace la Antropología como ciencia al servicio del Imperialismo). Nace y se fortalece el industrialismo y la acumulación de capital. Nace el capitalismo. Nacen las clases sociales en el industrialismo. El amo domina desde lo cultural, siendo su arma para imponer la economía capitalista.
El capitalismo crea toda una ideología cultural: fortalece la familia cristiana, crea un sistema educativo de adiestramiento moral, crea una cultura de sometimiento. O sea, hace un lavado de cabeza en el conjunto de la sociedad. La moral se crea para el esclavo asalariado. Los amos no respetan esa moral (la literatura de la época es una nuestra de esa moral burguesa), porque los amos tienen "libertad sexual" y el esclavo es sometido a la cultura monogánica. La familia es el arma que sostiene al capitalismo. Por eso los anarquistas individualistas hablan de "amor libre", porque el "amor libre" es romper con el mandato de los amos.
El capitalismo es mercenario y asesino desde sus inicios. Y el capitalismo agota todos sus recursos para crecer como sistema acumulativo de capital. Sin capital no hay capitalismo. Sin explotación y robo no hay capital.
El capitalismo siglo 21 se transforma en el capitalismo líquido, porque el dinero acumulado se bancariza y el capitalismo ya no necesita una industria fuerte para crecer como sistema. Crece la miseria y el hambre. El desempleo para el imperialismo es necesario, porque de esa forma debilita a las clases sometidas, creando "una sociedad depresiva por falta de recursos alimentarios" lo cual debilita toda lucha en las calles. La falta de alimentos es el arma del Imperialismo. Todo planificado. No improvisan nada. El capitalismo está cada día más fortalecido. No tiene huecos por donde penetrarle. Ya no sería posible revoluciones como Rusia, o Cuba o China. Ya no es posible pensar esas rebeliones culturales y económicas. El capitalismo ha crecido y ya es un monstruo invencible.
El endeudamiento de América es lo que necesitan. El FMI es el conjunto de países imperialistas que prestan dinero para apoderarse de esa forma de las riquezas de las naciones. Las deudas externas enriquecen y fortalecen a las clases altas nacionales, las cuales firman acuerdos de entrega de los países americanos. Lo que ocurre en Argentina ocurre en toda América. No somos una isla.
El capitalismo avanza, y avanza en forma rápida. Es un cáncer que ya ha tomado el cuerpo social. Y no tiene cura.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 5 de mayo de 2019)

sábado, 4 de mayo de 2019

El hombre

Las mujeres, ese deseo de la carne

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La carne es débil y desea. El deseo de la carne es lo que te mantiene vivo. Sufrir por amor. Amar hasta el infinito. Dejar de amarte. Amar por la eternidad. O amores esporádicos. Una mujer te mueve la sinrazón. La literatura es amor. El cine es amor. La historieta es amor .Todos amamos los imposibles. Y los posibles.
El amor es como el coleccionismo de algo. Siempre falta la figurita difícil.

viernes, 3 de mayo de 2019

Sinceramente

SINCERAMENTE KIRCHNERISTA PORQUE ASI ME SIENTO PLENO

Soy Kirchnerista de alma
más que Peronista
Soy K
Soy la grasa militante
Soy Kirchnerista porque con el Kirchnerismo fui feliz
Porque la gente era feliz
Soy Kirchnerista porque los viejos
pudieron jubilarse y tener dignidad
Soy Kirchnerista porque amo al fútbol
y Fútbol para Todos llevó la alegría a los hogares
Soy K porque gracias a Néstor y a Kristina aprendí a ser Peronista
Potque el Kirchnerismo me enseñó
que hay otro Peronismo diferente
al Peronismo conservador tradicional
Es posible gracias al Kirchnerismo
pensar un Peronismo amplio y libre
Es posible gracias al Kirchnerismo
hablar de liberación
Y suprimir del lenguaje Peronista
vocabularios patronales cono
justicia social
Soy K porque la vivienda fue posible
Porque hay matrimonio igualitario
y porque el amor a Kristina
Es sinceramente
un amor puro

Fabián Ariel Gemelotti

Clase media basura

¿Por qué la clase media es funcional a los mandatos de los amos?

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La conformista clase media se ha transformado en el resorte electoral de los amos. La clase media repite lo que escucha, no tiene pensamiento propio. Es leída por los medios oficialistas. La clase media se ha desperonizado. Es peligrosa. Es traidora. Es mediocre. Es ignorante. Y sobre todo ventajera. Es hija de puta, para resumirlo un poco. Es una basura que obstruye el crecimiento industrial y la libertad en el país. La clase media es racista y prejuiciosa y moralista. Bueno, no es fácil hablar de la clase media siendo el que escribe este artículo clase media. Pero también ser clase media a uno le da la posibilidad de ver diariamente a la clase media en su accionar tribial.
Pero la clase media a su vez que es cómplice del saqueo del país, también es víctima de los saqueadores. El empobrecimiento de la clase media es el primer objetivo del ajuste de los amos. Si la clase media vota a Macri en 2015 por el cerco en los dólares y el pago de ganancias impuesto por el Kirchnerismo (las ganancias cuando hay estabilidad y sobra el dinero hay que pagarlas. Fue gorila hacer paros por ganancias), con Macri la clase media tiene libertad de comprar dólares pero no tiene dinero para comprarlo. Y debe pagar más ganancias con salarios más bajos y con una inflación del 50% anual. Si la clase media le criticaba al Kirchnerismo "los discursos televisivos K" ahora debe soportar a un Presidente ignorante sin capacidad intelectual y un muy bajo nivel cultural. Si la clase media decía: "la chorra", ahora debe soportar a un corrupto en serio (no a la mentira mediática armada para voltear a los K), y comerse los sapos diarios del discurso de los amos.
La clase media no tiene educación y conocimiento para debatir. Y cuando dice algo no puede desarrollar una idea concreta. La clase media no tiene argumentos para decir nada del Kirchnerismo, porque los 12 años K fueron perfectos. Fueron los mejores años de nuestra Historia. El gran colchón económico de esos años de distribución garantizan en parte que no haya una masacre ahora y un levantamiento desorganizado donde haya represión y muertes.
En definitiva, hay que temerle a la clase media; y hay que temerle al Peronismo de derecha que está pactando con Cambiemos. Y hay que temerle a la traición, porque la clase media es estúpida y sobre todo traidora y cobarde. Y los cobardes son muy peligrosos.

Fabián Ariel Gemelotti