El Peronismo cultural
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
El Peronismo siempre me interesó más como hecho cultural que como hecho político. En definitiva me interesa poco la política, y mucho la cultura de los pueblos. Pero como decía Gramsci: "la cultura de los pueblos es un hecho político". No me interesan los políticos ni los "pragmáticos". Tengo un cierto asco hacia la política institucional. Debe ser que he leído mucha literatura anarquista y mucha ciencia ficción y mucha literatura negra. Por eso digo que yo al Peronismo lo veo desde lo cultural, como hecho antropológico. En lo político siempre me ha dejado dudas. Pero me gusta Gramsci y me gusta esas lecturas donde lo hegemónico hace a la coyuntura del momento. Ayer el discurso de Kristina me generaron dudas ideológicas. Uno siempre duda de todo. No soy verticalista. Y no respondo a nadie. Dudas y contradicciones ideológicas. Ante todo me gustó ese hecho cultural de llevar "la grasa Peronista" a La Rural, a ese símbolo patronal de la oligarquía agraria. Eso es un hecho cultural. Me gustó. Pero después me entraron dudas de otras cosas, cuando escuché a Kristina alabar a Estados Unidos, y a un tipo tan desagradable y misógeno como Trump. Al principio se me escapó un insulto cultural. Y después recién a la una de la mañana pude comprender el significado de ese elogio. Estaba durmiendo y mi gato me despertó (mi gato de cuatro patas, el otro gato dormía tranquila) y mi gato me dio la respuesta a mis dudas. Mi gato quería ir al patio. Abro la puerta y sale. Empecé a llamarlo y no venía. Mi gato es desobediente. Por eso le puse Libertario, porque es un anarquista expropiador. Ahí comprendí el discurso de Kristina: yo soy el patrón y mi gato el esclavo. Pero mi gato necesita de mí para comer. Así que entre mi gato y yo hay un contrato social. La calle es el mundo. Mi casa el país con el gato esclavo. Todos dependemos de la calle. Mi gato ama la calle. Yo debo proteger a mi gato haciendo contratos sociales con los vecinos para que no envenenen a Libertario. Odio a mi vecino pero necesito de él. Mi vecino es un tipo desagradable. Pero sí no lo saludo cuando salgo a la calle me va a agarrar odio. En definitiva, todos tenemos un contrato social con el enemigo. El trabajador odia a su patrón pero lo saluda. El almacenero odia al barrio pero vive del barrio. Estamos todos unidos en un contrato social para poder vivir y no morir.
La pobreza es muy grande en el país. Tan grande que el hambre es insoportable. Hay que darle de comer al pueblo. Y el pueblo debe comprender que hay un solo camino.
Cooke tenía razón: "el Peronismo es el hecho maldito del país burgués".
Todos los caminos conducen a Kristina. Es el único camino posible en la Argentina del hambre.
Me voy al baño. Me lavo los dientes. Me voy a la pieza. Mi gato duerme. Mi gata también duerme, una gata de piel blanca y cabello oscuro. Una gata grasa del Peronismo cultural.
Fabián Ariel Gemelotti (11 de mayo, dos de la madrugada)
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