sábado, 11 de mayo de 2019

Una dosis de capitalismo

Una dosis de capitalismo

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El capitalismo es hermoso si sos de clase alta. Si la plata sobra es el mejor sistema para ser feliz. Pero si sos un empleaducho es el peor sistema, a no ser que vivas en una economía de capitalismo industrial nacional. Eso es el Kirchnerismo: le dío felicidad a la clase media, a ese empleaducho que pudo comprar un Audi e irse a Europa y mandar a la nena a estudiar Derecho o Medicina o Psicología. El día que la clase medio pelo entienda que la "felicidad" es posible si la industria crece y si el estado es distributivo, ese día va a comprender que el único camino es un gobierno de distribución.
El capitalismo es destructivo, porque tiene muchas facetas de destrucción; pero si hay economía distributiva se puede pensar en un capitalismo de "felicidad". La felicidad es el consumo y el bolsillo. No vivimos en un estado socialista o cooperativo anarquista. Vivimos en un país capitalista. Vivimos en un país donde la derecha es muy fuerte. Vivimos en un país donde el hambre se soluciona repartiendo plata en la gente. El capitalismo tiene su propia moral, sus propios egos. El capitalismo destroza si no tenés el bolsillo lleno. Hay que repartir, hay que dar dinero. Si tu hijo te pide un helado sería descabellado que le hables de "sociedad idealista socialista", porque el chico necesita el helado para complementarse como ser servible en la sociedad capitalista. Si estás en un bar y se arrima alguien a pedirte tenés que darle. Hay que comprar en la calle a los manteros. Hay que dar dinero y hacerlo circular. El dinero es para que circule. La especulación no sirve, porque genera pobreza.
Esto es capitalismo. No es la sociedad ideal. Tiene miles de defectos. Pero el capitalismo también te puede brindar una dosis de felicidad.

Fabián Ariel Gemelotti

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