Estómagos llenos y estómagos vacíos
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
(para la revista virtual: La Chicago Argentina, caca)
La Argentina actual tiene una grieta que no es la grieta que todos piensan. La única grieta importante en este 2019 es la de los que pueden llenar el estómago y los que se están cagando de hambre. Ayer al anunciar Kristina la fórmula presidencial las redes sociales se llenaron de pavadas contra el kirchnerismo y contra el Peronismo. Pavadas que venían de intelectuales de izquierda y de derecha, unidos siempre en un mismo objetivo: ese anti Peronismo de los que tienen el estómago satisfecho. Pero también en las redes sociales hay gente que salió a defender la fórmula presidencial, y fueron mayoría. Los que comen todos los días empezaron con esa sutileza psicobolche típica de nuestra izquierda criolla: marxismo mal leído mezclado con la mística anarco primitiva y las ciencias ocultas. O sea, un cambalache comunista de entre casa. Ese nihilismo kafkiano de la insatisfacción en lo institucional. Soy lector de Kafka, me leí todo. Pero debo decir que Kafka era un tipo negativo. Sus escritos tienen ese pesimismo del pajero. Kafka no cogía, y tenía ese negativismo de los que no cogen: le buscaba el pelo siempre al pelado. Ese nehilismo pavote es el que cultivan nuestra izquierda criolla. Ayer leía en las redes críticas muy sutiles y muy inteligentes, usando esa inteligencia de los militantes de izquierda para crear confusión en la gente. Conozco a mucha gente de izquierda muy inteligente, pero con el estómago satisfecho. Esto es muy simple y no usemos la sutileza. Si no tenés para llenar el estómago, a la mierda la filosofía y la teoría. Llenemos el estómago y luego hablemos de Kafka. El 50% del pueblo argentino se está cagando de hambre. Y no es literatura; se cagan de hambre y se están muriendo. El desempleo trae hambre. La quita de subsidios trae hambre. No se pueden pagar los alquileres y las villas crecen día a día con nuevos habitantes de las clases bajas y media. Los ancianos no pueden comprar los remedios y aceleran su muerte. Hay hambre y mucha hambre. Es algo real el hambre. No es ficción.
En la Argentina 2019 no sirve retroceder en el tiempo y hacer análisis históricos pavotes. Esto no es la década del 70 donde la pobreza era del 4% y Montoneros podía plantear la patria socialista. Esto no el "granero del mundo" de principios de siglo 20 donde la gente comía en un país conservador. Había pobreza, pero se comía. Esto no es el Peronismo del 45 con un pueblo satisfecho en su estómago. Esto es 2019 donde la pobreza es sinónimo de muerte por falta de comida y remedios. Quienes no entiendan esto no pueden entender al Peronismo en este 2019. Jesús en el sermón de la montaña primero llena el estómago con pan y pescado y vino, y una vez que todos están felices por comer recién ahí predica. No se puede predicar teorías a los hambrientos. El hambre es el peor pecado de la humanidad.
Es hora que la izquierda deje a un lado esa sutileza nihilista y se ponga en la piel de los hambrientos. Es hora que todos unidos hagamos un país industrial, con empleo y comida para el pueblo. Cuando ese día llegue, recién ahí podremos plantear las bellas teorías marxistas y anarquistas. Mientras tanto la teoría te la podés meter en el orto, porque la gente se está cagando de hambre y es muy egoísta dejarlos morir por hambre.
Fabián Ariel Gemelotti
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