Nunca rendirse ante una mujer
(Por Fabián Ariel Gemelotti)
Un hombre debe ser muy paciente con una mujer. Son otros tiempos los femeninos a los masculinos. La conquista (palabra ya vieja de viejos diccionarios) podemos encausarla desde lo económico y lo literario. La economía rige nuestras vidas y determina nuestra moral y nuestra idiosincrasia. Me gusta Barthes mucho. Lo leo desde chico. Me gusta el Psicoanálisis muchísimo. Mi tía es psicoanalista. Y mi gran amor era analista. Pero para hablar de la conquista y la espera me gusta recurrir a la Literatura, para no traicionar a mi gran pasión que es la novela. Hay libros que pecan de machistas, y me gustan mucho. Soy pecador. Me gusta el pecado. Amo la novela norteamericana. Amo esos libros donde el macho es bien macho. Donde hay lenguaje salvaje y donde todos cojen. Me gusta Miller y su Trópico de cáncer y de capricornio. Me gusta el salvajismo de Kennedy Toole y su literatura entre mística y pornográfica. Me gusta Carver. Me gusta Lamborghini. Me gusta el erotismo de los griegos. Pero sobre todo me gusta Bukowski y sus novelas autobiográficas. La conquista debe ser salvaje al igual que el amor. No hay amor sin salvajismo.
Cada mujer es un universo distinto. Cada conquista es un laburo diferente. No todo funciona de la misma manera con diferentes mujeres. No somos animales, somos hombres. Y por eso encaramos cada cual con el arma que tiene en sus manos. Si con una funciona el romanticismo con otra no funciona. Con una funciona la histeria y con otra no. Otra quiere verte elegante y otra roñoso. Cada mujer tiene distintos gustos. El hombre es un cazador y la mujer la presa. O se invierte, como dice mi amigo Walter. Conquistar es un arte. Un arte que lleva años aprenderlo. Y muchos golpes que destrozan el alma.
El hombre es una gran novela minimalista. Hay que escribirla todos los días. No hay que descansar. "Si querés coger, tenés que laburar a destajo", decía Bukowski en Escritos de un viejo indecente.
Es así.
Escribo en un bar este escrito mientras espero a una conquista nueva que conocí hace poco y laburé muchísimo. ¿Qué pasará? Todo es una incógnita, porque uno nunca sabe lo que tiene una mujer en la mente. Lo que sí sé lo que tengo yo en mi mente.
Fabián Ariel Gemelotti
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