Mis libros publicados y La pasión de Leonor
(f.a.g.)
La fotografía es una de mis grandes pasiones, y amo tanto la fotografía que detesto la fotografía de celulares modernos. El celular es la muerte de la fotografía. Con la foto pasa algo parecido que con la escritura, todo el mundo saca fotos y todo el mundo escribe (estados en Facebook o cualquier otra red, mensajes de texto y Wassap y hasta recibos de compra y venta), pero eso no quiere decir que todo el mundo sea escritor. Todo el mundo saca fotos, pero eso no quiere decir que todo el mundo sea fotógrafo. No me considero fotógrafo, pero sí escritor. No escribo por pasatiempo ni para comunicar algo, escribo porque soy escritor, y escribir me libera y me hace vivir y postergar el suicidio un día más (sé que mi muerte va a ser el suicidio. Lo intenté tres veces y me salvó mi hermano dos de la muerte. Una vez estuve en coma dos días y desperté y mi hermano estaba a mi lado) Saco miles de fotos y las imprimo y guardo, pero no soy fotógrafo. Ese don de la fotografia no lo tengo. Pero sí amo sacar fotos. Quizás no tenga ningún don, pero escribo igual y me considero escritor. Cuando me preguntan profesión digo que soy novelista. Y quieren leer mis novelas, y desgraciadamente son ediciones agotadas de 300 ejemplares. Me quedan pocas de cada libro, así que mis libros publicados circulan poco. Soy un escritor de pocos ejemplares. Y saco fotocopia y se las doy a quien me pida un libro. Hace unos meses una chica me pidió mis libros. Le saqué copia y me hizo una crítica de Entre calenturas y otras cosas, una crítica muy buena. Vio cosas que yo no ví en ese libro. Y me dijo que no suba más cosas a las redes que perdía el tiempo ahí. Pero no soy famoso, no tengo acomodos políticos para publicar y nunca nadie me dio una mano editorial. Mis quince libros publicados ocho ediciones de autor y siete en dos editoriales desconocidas. De los quince libros solamente cobré dinero por una novelita pornográfica: La pasión de Leonor. Es una novela corta muy fuerte, que publiqué con seudónimo. Muy pero muy fuerte, que se vendió mucho. Hasta en Chile y Perú y Bolivia llegó esa novelita. Fue en el año 1999, un buen año en mi vida. 1996 con Entre calenturas y otras cosas y 1999 con La pasión de Leonor tuve mi cuota de fama, una fama efímera que se agotó pronto. Soy un escritor sin fama y sin prestigio. Y sin editor en la actualidad. Voy a publicar pronto una novelita de amor y un libro de cuentos, todo de mi bolsillo.
Mis libros siempre fueron controvertidos o mal entendidos. Fui censurado una vez y Entre calenturas y otras cosas retirado de las librerías de Rosario por orden judicial. Es quizás mi libro más conocido, pero no es el mejor. En Rosario no me leen y me ignoran los otros escritores. No frecuente círculos literarios y no soy lame culo de libreros ni de nadie que esté vinculado a la Literatura en la ciudad. Creo que no gustan mis escritos, me lo han dicho. Y me consideran en la ciudad un mal escritor. O se burlan de mis escritos o simplemente lo ignoran. Pasan desapercibidos mis textos en la ciudad. Salvo Reinaldo Sietecasse que un vez me escribió algo sobre mi obra (una contratapa en Rosario /12) nadie se molestó en publicar nada mío en un diario de la ciudad. No me interesa, sé que estoy condenado a ser un escritor de pocos lectores. Pero eso no quita que sea escritor. Ni en las redes, también ahí mis texto no son leídos. Salvo cinco o seis "me gustan", nunca paso los diez. Y algún comentario burlón de mal gusto o algún comentario simple de tres líneas. Creo que muchos tienen miedo de quedar pegados a lo que digo, ese miedo que se acerca a la cobardía del lector. El lector es cobarde y alaba a los consagrados, no a los escritores fracasados como yo.
La pasión de Leonor fue mi única novela que llegó lejos. En Perú fue un éxito de ventas. Fui a Lima un día y me reía que las chicas adolescentes eran fanáticas de la novela. Pero como fue publicada con seudónimo no sabían que era yo. Fue divertido acostarme con una peruana y que me hablara del libro y yo decirle que era pésimo y la chica (de clase alta) decirme que yo era un bruto por no apreciar esa novela. Le digo a la chica: "las mujeres no saben escribir, es mentira todo en esa novela". Nunca más la vi a mi chica de Lima. La pasión de Leonor tiene seudónimo de mujer. Es una novelita donde una mujer adulta recuerda a sus ochenta años un amor de su madurez por un joven de 18 años. Es real el tema, pero ficcional. Leonor fue una mujer que conocí cuando tenía 20 años, ella tenía 39. Fue algo que duró muy poco, dos meses. Fue una pasión más que un amor, pero el amor también es pasión. La conocí cuando yo era estudiante de Historia. Ella cursaba conmigo. Ya era grande (vieja a mi vista de 20 años), y nos hicimos muy amigos. Nos acostamos y fue una pasión cargada de erotismo. Ella era casada con dos hijas de mi edad. Un día (recuerdo y me pongo melancólico) estábamos en un bar enfrente de Humanidades y me dice: "basta Fabián, te dejo. Amo a mi marido y no quiero verte más" y pagó los café y se fue. Y no fue más a clases. La ví hace poquito y le dije: "hola" y me dijo "hola". No sé si me reconoció pero siguió caminando. Quizás yo esté cambiado, aunque sigo siendo con cierta impronta física juvenil y pelo como antes y delgado.
De Ella no tengo fotos, nunca nos sacamos una foto. En esos tiempos no se andaba siempre con la cámara de fotos. Recuerdo que tenía el pelo enrulado, de piel morena, labios finos y dedos de las manos largos. Era atractiva, no sé si hermosa. Pero muy atractiva. Me gustaba de Ella su mirada y esa transgresión de que tenía esposo e hijas. Siempre me gustaron las mujeres casadas o con novios. Me atraen seducir a una mujer de otro. Bueno, no siempre es así. También he sido muy leal, pero algún día escribiré sobre eso. Toda mi literatura está relacionada con mis mujeres, y creo que a todas les he escrito algo. Los escritores siempre les escribimos a nuestros amores y los libros que publicamos, aunque sean muy ficcionales, son autobiográficos. De eso se trata escribir.
La pasión de Leonor es una novela de esa relación con Ella. Una ficción/autobiográfica. Y termina con los amantes suicidados. No muestro la tapa del libro porque están los amantes desnudos ensangrentados. Y no se pueden mostrar desnudos en Facebook.
Quisiera tener una foto de Leonor. Pero no tengo, y debo confomarme con mi memoria para reconstruir su rostro y su cuerpo, un cuerpo delgado y de tetas chicas y que alguna vez hace muchos años fue una gran pasión sexual en mi vida.
Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 01 de febrero de 2020, una de la madrugada)