domingo, 19 de enero de 2020

Las ratas

Los cadáveres son tu alimento diario  (relato)

(f.a.g.)

Las ratas tienen una historia muy particular. Siempre hubo ratas, en la Biblia, en el Libro de los muertos egipcio y en textos de Mesopotamia y chinos se habla de ratas. Marco Polo en su brillante libro de viajes cuenta que las ratas en algunos lugares de China cumplían una depuración higiénica: comían los cadáveres depositados en fosas comunes. Quemar a un muerto en China y la India es sagrado, y de ricos. Los pobres son devorados por perros y ratas. La peste negra en la Edad Media es consecuencia de la rata, de una rata color negro que se traslada en los barcos mercantes escondida entre las cajas. Las ratas casi mata a toda Europa. Los conquistadores llevaron la rata a América. En Perú las ratas hicieron estragos. Cuentan cronistas que atacaban en banda a los indios dormidos y se lo comían. En Hondura y México las ratas hicieron estragos en la población indígena. La rata gris, la rata de alcantarilla, en 1849 invadieron París. Los ciudadanos salieron con escobas y hachas a combatirlas. Cinco millones de ratas quedaron en las calles. Su piel se vendió para abrigos y zapatos.
La rata es peligrosa, sobre todo cuando andan de a muchas. La rata te puede atacar dormido y comerte lentamente.

Es 2034 en Argentina. Un país en ruina, con más de ochenta millones de indigentes. Argentina fue hundida en la pobreza por los sucesivos gobiernos que se sometieron al FMI. De noventa millones de habitantes ochenta viven en la casi extrema miseria. Las calles han sido tomadas por bandas delictivas y los muertos se apilan en las esquinas, y son deborados por perros, ratas y personas. No hay Ley, no hay nada. Gobierna la Argentina una coalición de partidos de izquierda y grupos peronistas y macristas (Unidos Todos, es el partido), corrompidos y burócratas que siguen endeudando al país y mintiendo a la gente con que debe tener "esperanza". Tantos años de "aguantar y esperanza" ha llevado al país al sometimiento total. No hay trabajo, no hay Ley, la policía está corrompida, la Justicia casi privatizada en manos de grupos de corporaciones de estudios jurídicos, y no hay viviendas saludables. La mugre, el olor a muerte, a orín y caca y la inseguridad es la vida cotidiana en las calles. El gran problema cotidiano es la comida. Y la comida son cadáveres, "comerás a tu padre y a tu madre y a tu hijo", es la norma para no morir. La cadena alimenticia es la muerte y morir es dar vida a otro.
Marco camina por las calles y ve desplomarse a un anciano. Marco lleva su cuchillo en la cintura. Se arrima al anciano y se agacha y toca su pulso. El anciano todavía vive. Pero Marco le corta la garganta y bebe la sangre del anciano y después le saca el pantalón y hace un tajo en el cuerpo del hombre y corta un gran trozo de carne y lo guarda en una bolsa y se lo lleva a su casa. En su casa sus padres lo abrazan y besan. Hoy hay comida, hoy Marco llevó el pan a su vivienda. Marcos tiene 14 años y sabe que sin comida no hay nada. A la mañana siguiente vaga por las calles en busca de cadáveres. Y caminando mirando para abajo tropieza con una chica de su edad. La chica también busca cadáveres. No hay tiempo para el amor cuando hay hambre. Se miran a los ojos, y el chico saca su cuchillo y se lo clava a la chica en el corazón. La desnuda y llena la bolsa de carne. Carne fresca y sabrosa. Carne para toda la semana. Una patrulla policial pasa por el lugar y se detiene. Dos uniformados descienden y descuartizan a la joven y vuelven al patrullero con dos bolsas con carne. Y Marco se arrepiente de no haber llevado la cabeza de la chica, esos ojos y pómulos rosas hubiesen sido el postre para su familia.
Las ratas vagan por las calles y comen la carroña de cadáveres. Los ancianos se desvanecen de hambre y son comida para los hambrientos. Las ratas están en todas partes, ratas humanas y ratas de rata que invaden la ciudad.
Una rata está mordiendo a un niño y el niño grita y nadie acude a su salvación. Nadie acude porque no hay tiempo para salvar a nadie; cada cual se salva como puede. Y el niño se cae y la rata se sube en su cuerpo y camina y camina desesperada y muerde el rostro del niño y otras ratas acuden al banquete. El niño ya no grita, está muerto. Y miles de ratas devoran su cuerpo.
Marco pasa por la Casa Rosada y mira el balcón y recuerda a su abuelo que le contaba de ese balcón. Marco ve a miles de ratas que se dirigen a La Rosada. Marco observa con miedo. Y con armas lanzafuego las ratas son muertas. Armas que salen de La Rosada en manos de hombres barbudos y musculosos. Son los guardianes del Presidente. Marco siente tristeza. La bolsa con la carne de la chica es apretada por Marco. Y llega a su casa y sus padres lo besan. Marco es un héroe en un país donde el hambre ha terminado con los actos heróicos.
Marco duerme y una rata se sube a su cuerpo. La rata muerde, muerde su pene y muerde sus testículos. Marco siente un dolor que lo sacude. Alumbra con una linterna y ve a cinco ratas. Marco no grita, porque gritar no sirve en un país donde las ratas son las dueñas de la vida y de la muerte.

Fabián Ariel Gemelotti

(Cuenta una leyenda árabe que el hombre desciende de las ratas. Y las mujeres también)

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