La muerta y el féretro (relato de terror)
El terror es mi género favorito. Amo el cine de terror y no lo cambio por ningún otro género. Pero también me gustan la ciencia ficción y la aventura. La literatura compleja, esos libros que se escriben con palabras raras no me interesan. Y no miro cine que sea para "intelectuales". El cine debe ser simple, una historia debe tener sobre todo mucha simpleza y partir de lo cotidiano. Las historias están en la vida diaria, no en cosas que nadie entienda. No me gustan Joyce ni Camus ni Vallejos ni Cortázar. Escribían para aburrir y que nadie entienda nada. Creo que ni ellos entendian lo que escribían. En cambio Céline, Fante, Salgari, Julio Verne y Stoker eran simples y profundos a su vez: tenían algo que contar y lo hacían legible al lector. Bueno, esta historia me la contó mi mamá. Ella es fanática del terror y de chico me enseñó a amar ese cine.
Cuando mi madre tenía 17 años una amiga murió de muerte súbita. Cayó muerta en el patio de la escuela secundaria. Era una chica hermosa (según mi madre y mi abuela). Una chica morocha, de piel morena y ojos oscuros grandes. Y de un cuerpo único. Los padres de la chica en el velatorio estaban muy pero muy mal. Y el novio desconsolado. La muerta estaba en el cajón rosagante y no se enfriaba el cuerpo. En esos tiempos no se hacían autopsias y las cocherias no cambiaban la sangre como ahora por líquido de conservación de cadáveres. La muerta estaba como viva. La madre tocaba la cabeza y las manos, y estaba tibia. Todo el barrio no entendía que en ese féretro una chica tan bella descansara para la eternidad. Pero llegó la hora de cerrar el cajón. Fueron llantos y patadas y gritos de los padres y hermanos y el novio. Pero el cajón se tuvo que cerrar. Y la muerta fue depositada en una tumba en La Piedad. Pasaron los días y la familia lloraba y decía la madre que quería ver el cuerpo de la chica. Mi tía que era estudiante de medicina hace la gestión para que abran el féretro. Van al cementerio y lo abren. No se sentía olor de descomposición, y la muerta yacía en la tumba como si estuviera durmiendo.
Una noche las amigas de la muerta van al cine y al salir sienten una voz que las llama. Y miran y no ven nada. Y así en otras salidas, escuchan esa voz como si viniera de otro mundo. El novio de la chica una noche siente que lo tocan en la cama. Prende la luz y la ve a la muerta. El chico no grita, simplemente quiere tocarla y la muerta desaparece. Lo cuenta y nadie le cree. Otra noche mi madre camina con mi tía por el Centro a tomar un ómnibus para regresar al barrio luego de haber ido a las clases de inglés. Y ven en una esquina una figura blanca y sienten la voz de la amiga muerta. Mi madre se asusta y sale corriendo y mi tía se queda ahí y cuando quiere ir tras la muerta esta desaparece. Mucha gente vio a la muerta durante un año. Una presencia blanca iluminada,y la voz de ella en un susurro de otro mundo.
Hace diez años al morir la madre de la chica los hijos deciden poner el féretro en la misma tumba que su hermana. Cuando están colocando el féretro se cae el cajón de la hermana. Es que para juntar los dos cajones primero tuvieron que mover uno y quedó inclinado y resbaló de las manos de los peones del cementerio. Al caer el cajón se rompe la madera podrida y se abre. Y la muerta estaba ahí tal cual en vida. El cuerpo entero y la ropa hecha pedazos polvorienta y toda comida por gusanos pero el cuerpo sano como si tuviera vida. Pero había algo que llamaba la atención. La muerta sonreía, y era una sonrisa de felicidad.
Fabián Ariel Gemelotti
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