viernes, 10 de enero de 2020

La mujer

La mujer menguada (relato)

(f.a.g.)

La novela The Shrinking Man de Richard  Matheson es una de mis preferidas. Acá una versión libre, con algo de terror. La novela es de aventura y fantasía. Matheson quizás sea el mejor narrador de la ciencia ficción. Su novela Soy leyenda marcó al cine del género de vampiros y El hombre menguante plantea algo que está presente en la obra del estadounidense: la soledad y la mirada de los otros.

El labio lo tenía apoyado en la espalda de su esposo, y besó esa espalda áspera y cansada. Fue un beso suave y la noche los sumió en un sueño profundo. Susy, una mujer de 40 años y un cuerpo delgado y ojos claros y el gimnasio y sus piernas largas y deseables todavía. Carlos, un hombre de 45 años y su cuerpo ágil y sus pelos en el pecho y su rostro duro y su sangre hirviente al sentir que la vida pasaba como un rayo y se detenía y pegaba y él siempre listo para salvar su vida. "El otro día fui a comprar ropa al shopping y gasté diez mil pesos", en la peluquería hablaba Susy con el peluquero. "Me gusta y me gusta tu rostro aniñado", el peluquero amanerado y muy puto para el gusto de Susy siempre decía lo mismo a las clientas. Buen peluquero de manos suaves y de precios elevados. "Cuatro mil pesos". "Te dejo cinco mil porque eres bueno". Y Susy es hermosa todavía, con sus piernas largas y flacas y sus labios dulces y su sonrisa afable y el pantalón se le marca en el culo y siente la mirada de un joven y el joven debe tener veinte años y el pantalón del joven se hincha y una verga gorda y grande debe tener ese chico piensa Susy. Llega a la casa cansada y su esposo la mira y la vuelve a mirar y ve felicidad en su rostro y Susy se pega una ducha y el semen pegado en sus tetas es el semen joven del muchacho de pantalones ajustados y verga larga, y gruesa y cogedora. Susy siente el agua caer por su espalda y se enjabona y entra Carlos a la ducha y le apoya el falo y ella no quiere saber nada y lo empuja y Carlos la agarra del pelo y la tira contra los azulejos y la penetra por el culo y Susy se siente violada y siente frío y grita y goza esa violación y recuerda la verga del joven en su boca y el sabor del semen.
Susy se levanta una mañana y se mira en el espejo y se ve más gorda. Carlos la mira y la vuelve a mirar y la ve más gorda. Va a la peluquería y el peluquero amanerado la ve más gorda. Y su amante de veinte años también la ve más gorda. Susy empieza a engordar día a día y sus piernas flacas empiezan a ser gordas y su culo se deforma y se le caen las tetas y su rostro se hincha y parece una carne barata de carnicería de pobres. Susy va al médico y el doctor le dice que no es nada y son los años y que deje de fumar y que no tome cerveza y bla bla bla bla. Y ya el joven de verga gruesa y grande no la llama más y su marido ya no entra al baño a violarla en la ducha. Susy se baña y se mira y no puede ver su concha porque la panza la tapa. Sus tetas son muy grandes y esas tetas pequeñas ya son un recuerdo del pasado.
Susy ya no quiere ir a la peluquería porque el peluquero puto se ríe de ella y sus amigas le dicen gorda. El joven de verga grande y gruesa ahora se coge a la mejor amiga de Susy. Y su esposo Carlos debe tener amantes piensa Susy y es así y descubre un día mirando el celular de Carlos un mensaje de Wassap de la hija de su amiga: "mañana cogemos si querés", la pendeja tiene 18 años y Susy siente celos y la ve en la peluquería y es hermosa y ve a su amiga con el muchacho de verga grande y gruesa y siente celos y Susy se va destruyendo día a día.
Una mañana se levanta y se mira en el espejo y está hecha una pelota de redonda. Y no quiere salir a la calle y no habla con nadie porque ya nadie le manda mensajes de Wassap y las amigas se ríen de ella. Y Susy se encierra en el sótano de su casa y su esposo se olvida de ella y siente a la pendeja de 18 que coge con su esposo allá arriba en la habitación matrimonial y Susy ve una araña y la mira y la vuelve a mirar y la araña la persigue y Susy no puede moverse de gorda que está y la araña se posa sobre sus tetas y va descendiendo esa araña gorda y fea  y se mete en su vagina y Susy grita y nadie acude a salvarla y Susy llora y las lágrimas son de pesadumbre y siente soledad y ya nadie se apiada de ella y siente miedo y siente un dolor en el pecho y empieza a engordar cada minuto ahí en el sótano con la araña en su vagina y engorda y engorda y va a explotar y explota y la carne se desparrama y la sangre es espesa y un ratón mordisquea un ojo de Susy que fue a caer a un rincón y el gato que aparece de la nada agarra el otro ojo y lo lleva con la boca y lo deja en un rincón y después persigue al ratón y lo mata y arriba en la habitación matrimonial Carlos agarra a la pendeja del cabello y la pone boca abajo y le penetra el orto y la sangre sale y la chica grita y Susy ya es espíritu y un espíritu con vida y agarra una tijera y se la clava a Carlos en la cabeza y después mira a la pendeja y le sonríe, una sonrisa fresca y la luz y el túnel y el espíritu de Susy viaja al infinito.

Fabián Ariel Gemelotti

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