La Argentina miedosa
(f.a.g.)
Ayer me puse a hablar con una chica francesa en la playa. Me gusta hablar con franceses, italianos y con ingleses. Práctico mi inglés (en Europa todo el mundo habla muy bien el inglés) y aparte pregunto sobre condiciones laborales, me interesa el tema. La chica me dice si yo era Peronista. "Soy peronista", le digo. Para la gente de izquierda francesa el Peronismo es de derecha. Quienes han estado en Italia, y Francia y Alemania lo habrán visto. El Peronismo para los franceses de izquierda no es sinónimo de buena cosa. Salvo algún intelectual muy leído, no se comprende allá. Y empecé mis indagaciones políticas:"¿cuántas horas trabajan allá", "seis o siete, ningún sindicato permite más horas. Los sindicatos tienen control estricto de esas cosas. No son corruptos como en Argentina". Yo no doy opinión, pregunto. Quiero saber y escucho. "¿Los salarios son altos?" Muy altos, un empleado del Estado gana mucho, porque tienen sindicatos combativos", "¿se toleran los aumentos como acá?, "Noooooo, allá si aumenta diez centavos la leche sale toda Francia a la calle", "¿son de derecha los chalecos amarillos?", "Noooo, un trabajador no se hace esos planteos si es de derecha o de izquierda. Un trabajador lucha por su salario, no le rinde cuenta a los partidos políticos". Yo escucho y escucho y hago mi propia lectura.
En Argentina la gran pobreza no es culpa solamente de Macri. A Macri lo dejaron hacer, principalmente la CGT (totalmente patronal y anti trabajadores) y la oposición que le votaban a favor a Macri. La deuda se contrae con complicidades del Peronismo (que fueron cómplices del endeudamiento), el radicalismo y todo el aparato político nacional. Ahora parecería que Macri está tranquilo, nadie lo va a tocar, porque hay un pacto de silencio. Macri saqueó el país gracias a que nadie le opuso resistencia. Alberto llega al poder con el beneplácito del FMI, y del macrismo (un pacto de entrega que algún día se va a ventilar). ¿Kristina? Solamente voy a decir que no es la Kristina de antes. Y me deja sus dudas en muchas cosas.
En Argentina tenemos tres problemas muy graves:
1) la gente se manifiesta por sentimientos, no por razonamientos. Vota con el corazón, no con la razón. El fanatismo nubla la mente y no deja ver la realidad del país. Si alguien es traidor sea quien sea, un trabajador le debe lealtad a ser trabajador no a una persona.
2) la gente pertenece a partidos, no se siente identificada como clase trabajadora. La gente no comprende que el salario es su dignidad. Y quien toque el salario es un traidor y un enemigo de la clase trabajadora.
3) el Argentino es burlón, no sabe respetar ideas de otro. Es un país que no se sabe convivir.
Le pregunto a la chica francesa: "¿ustedes hubiesen permitido que un gobierno llegue tan bien como Macri?", "Noooooo, allá un trabajador no permite eso. Y un trabajador pone la cabeza de la dirigencia en una picota si permite que rebaje su salario".
En definitiva no somos tan vivos e inteligentes como nos hicieron creer nuestros abuelos. Argentina es un país sin conciencia de clase.
Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 25 de enero 2020, cuatro y cincuenta y cinco de la madrugada)
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