Salgari (ensayo)
A mi amigo Walter Alves, gran lector de Salgari.
(f.a.g.)
Emilio Carlo Giuseppe María Salgari nace en 1862 en Verona, Italia. Y junto a Julio Verne, Alejandro Dumas y Haggard construyen la novela de aventura. La vida de Salgari fue compleja. Hijo de comerciantes de clase media, quería ser marino por esa cosa que siempre le apasionó del mar. Estuvo un tiempo en una embarcación mercante, pero no viajó mucho en su vida. A diferencia de Verne y Dumas, no ganó mucho dinero con la escritura y no fue un escritor de mundo.Tuvo cuatro hijos y fue fiel a su esposa toda su vida. A diferencia de Verne que tuvo muchas amantes y ganó muchísimo dinero con sus libros.
Salgari fue un escritor anticolonialista. Su gran novela Sandokan, que se escribe en varios libros conectados entre sí que forman una historia contra el colonialismo inglés en Malasia, es su obra más famosa. Pero también escribió otras obras importantes, como la serie de El corsario negro y una obra de ciencia ficción (2000, una obra muy buena sobre el año 2000, donde aparecen autos y la gente es esclava de un aparatito que da información sobre cualquier cosa que uno consulta. ¿El celular?) También escribió una novela sobre el tesoro oculto de Solano López. La novela tiene errores históricos, pero es tan buena que esos errores la hacen más buena todavía. La edición en español de esa novela, aparecida después de su muerte, muestra en tapa a un indio piel Roja norteamericano. Escribió en total 84 novelas y miles de cuentos y un par de ensayos y una autobiografía muy buena. En esos tiempos se escribía a pluma, y un escritor tenía que leer muchas enciclopedias para poder armar una novela. Escritores que escribían todos los días y su obra era su vida entera.
Si bien Salgari, Verne y Haggard no fueron escritores políticos, tenían ideologías firmes. Salgari entendía que Inglaterra era imperialista, y lo plasma en su personaje Sandokan. Este es un príncipe nativo que lucha contra los ingleses en Malasia. Enamorado de una mujer inglesa (Lady Mariana) encabeza una rebelión. Su amante muere y esa tristeza será parte de su fuerza en toda la serie de novelas de Sandokan. Novela llena de aventuras, amor, y sobre todo se nuestra que los nativos no son "animales" y tienen sentimientos nacionalistas. Una novela que fue un éxito de venta y marca el comienzo de su saga de novelas de aventura.
Muchos toman a estas novelas del siglo 19 como superficiales y para niños. Una tendencia de ciertos intelectuales que subestiman la aventura. Esa tendencia nace con los escritores de izquierda, que piensan que la literatura "debe tener metáforas, palabras rebuscadas y contenido político". Pero también nace esa forma de etiquetar a estos escritores por los editores de principios del siglo 20. En España el gran editor Saturnino Callejas es el primero en editar a Salgari en idioma español. Las tapas de estos libros (son tapas muy hermosas) van dirigidas a un público infantil. Se vende a Salgari para niños. Recién en los años ochenta del siglo 20 se reivindica la novela de aventura, cuando la historieta adquiere personalidad propia y logra abrirse camino como arte literario. Antes la literatura en español era manipulada por la izquierda que veía "todo como un hecho político" y no podía ver estética y que la aventura era "literatura de la buena"(Jorge Luis Borges) Una tendencia política e editorial había etiquetado a ciertos escritores. Pero la literatura de aventura acá pasa a ser identificada con la historieta. Otra etiqueta. De ser considerada para niños nada más, pasa a ser parte de la literatura gráfica. Una tendencia que todavía sigue. Cosa que no pasa con el policial (que pudo salir del lugar de "literatura vulgar" para transformarse en "literatura seria") En definitiva no importan las etiquetas, porque ¿qué es literatura para niños o para grandes? Catalogar a algo para infantes o adultos es etiquetar una obra literaria. Muchas veces por una mera cuestión de dinero y otras por ignorancia de los editores. Pasó con El Principito y con Alicia en el país de los espejos. La literatura y los escritores siempre fueron etiquetados, porque el lector necesita etiquetas para comprar los libros. Una cuestión de plata, ahí está la cuestión de todo.
Volvamos a Salgari. Sus novelas tienen un lenguaje muy simple, no hay nada de metáfora (a diferencia de Verne, que escribía difícil y usaba palabras muy intelectuales) y no hay imposición ideológica (a diferencia de Dumas, que era Napoleónico y siempre imponía eso en sus libros) La novela de Salgari es aventura pura, descripción de lugares sin hacer compleja la lectura al lector. Cuando habla de Malasia no llena las páginas de cosas difíciles de comprender. Se limita a los hechos en forma simple pero cargadas de aventura. Una estética de frases cortas, bien definidas y bien trabajadas donde nunca hay una palabra de más ni de menos.
¿Es machista la literatura de aventura? Es injusto esa etiqueta. Creo que responden al siglo 19, una sociedad donde el capitalismo estaba naciendo. La mujer ocupaba un lugar muy diferente al de ahora. Y Dumas, Verne, Salgari y Haggard escribían en una hegemonía muy particular. La mujer no es subestimado, al contrario. Dumas pone a la mujer en un lugar de seducción y crea heroínas. Verne en La vuelta al mundo en ochenta días reivindica el enamoramiento y la fuerza femenina. Y Salgari pone el sufrimiento en Sandokan por su amada muerta. Era otro siglo, otros tiempos. Estas novelas también la leían mujeres, no solamente hombres. El folletín, que es el lugar de aparición de la novela de aventura, era leído por mujeres y hombres y niños. Creo que se etiqueta más ahora que antes. Voy a ser franco ¿qué importa si un literato es machista o nazi o de derecha o de izquierda? El escritor es escritor, y no tiene que responderle a nadie lo que escribe, no le debe fidelidad ni a sus lectores. ¿Qué importancia tiene que Céline haya sido nazi o que Borges haya sido muy antiperonista? No tiene ninguna importancia, porque sus obras están más allá de su ideología. En definitiva la ideología del escritor es ser fiel a su impronta individual. No tiene que pedir permiso para escribir sobre algo.
El editor de Salgari le paga muy poco, se enriquece a costa de la obra de Emilio. Siempre con deudas, y una depresión muy grande. Era depresivo y su vida atraviesa la tragedia del suicidio de su padre en 1889. Dos de sus hijos se suicidan también en 1931 y 1963. Salgari se suicida a lo japonés en 1911. El harakiri es su forma de decidir su final.
Sus novelas son excelentes. Su impronta es única. Un escritor que viajó muy poco y que decide morir por manos propias. Ese era Salgari, un escritor fundamental para comprender el siglo 19. Y sobre todo para gozar leyendo y soñar con la aventura, que al fin y al cabo eso es la literatura.
Fabián Ariel Gemelotti (escritor)
(Desde Mar del Plata, miércoles 22 de enero de 2020)
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