La izquierda y su fantasía anti consumo
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Ser de izquierda no es lo mismo que ser de izquierda en Argentina. ¿Me explico? El pensamiento de izquierda en Argentina no es pensamiento. Es una pose de moda de cierto sector de la burguesía. Ya he hablado de la burguesía, de la construcción de una burguesía nacional revolucionaria. Pero hay dos burguesías en la Argentina: la burguesía que busca un país industrial y crecimiento de las exportaciones y tiene un pacto social con el proletariado. Y la burguesía que se identifica con la oligarquía. La izquierda en Argentina ha caminado por esas dos burguesías. El golpe del 55 es un pacto entre todo el anti Peronismo: la derecha militar y civil y los sectores de la izquierda burguesa identificada con la oligarquía. No es fácil de digerir, pero la izquierda en el país siempre fue funcional al Poder. No es lo mismo ser de izquierda en Bolivia o Brasil o Chile, donde el PC y las fuerzas marxistas tienen presencia y empuje en el proletariado, que ser de izquierda en Argentina, donde el proletariado no tiene identificación ideológica con el marxismo. Acá el bienestar y el clasismo es Peronista. Ya he hablado de la construcción ideológica del Peronismo. No hace falta que vuelva a repetirlo.
La izquierda en el país se construye en dos etapas muy distintas: la izquierda y el anarquismo de principios del siglo 20, con los inmigrantes que importan las teorías revolucionarias europeas. Esa izquierda no logra llegar al corazón del proletariado. El proletariado era radical o socialista, no marxista y menos anarquista. Y la otra construcción de izquierda es la que surge después del 45. Surge una izquierda muy anti Peronista. José Pablo Feinmann la define como una izquierda no proletaria y gorila. Esa izquierda tiene un componente de clase muy particular: son los hijos de los oligarcas que como rebeldía al mandato paterno se vuelcan al pensamiento de izquierda. Juan José Sebreli y su grupo de izquierda burguesa traen a la Argentina el Existencialismo. Sartre pasa a ser el teórico de la izquierda nacional. El Existencialismo sartreano contra el Peronismo proletario. Dos formas de filosofía diferentes y dos formas de conección con la clase obrera. Sebreli dice en uno de sus libros claves: "el Peronismo es un retroceso en nuestra Historia". Para la izquierda nacional el Peronismo es mala palabra, y ellos como militantes de izquierda se sienten como vanguardia del pensamiento. La izquierda argentina construye su pensar con teorías y posturas ideológicas europeas: un marxismo mal leído y un existencialismo de importación que no llega a la clase obrera. La clase obrera en Argentina es el eje de construcción del Peronismo, porque el Peronismo le da bienestar e incorpora al proletariado al consumo. Sin Peronismo no sería posible pensar una Argentina igualitaria y de bienestar. El Peronismo es idiosincrasia nacional, con todo lo que implican los valores de nuestra construcción histórica, desde 1810 hasta el 45. La izquierda siempre vivió en otra "dimensión" y equivocada en su forma de atrapar a la clase obrera. Pitrola y sus posturas anti capitalistas y el Partido Obrero y su discurso seudo marxista. Formas de un discurso que no tiene nada que ver con la construcción que hace el Peronismo de un país industrial e igualitario.
La izquierda Argentina no es izquierda, es una mezcla agiornada a nuestra cultura que mezcla un naturalismo ecologista y anti industrialismo con posturas anti populistas. Ser de izquierda en Argentina es ser parte de la burguesía gorila y no comprender a la burguesía nacional construida por el Peronismo. Entonces uno ve a los militantes de izquierda de nuestro país que usan un lenguaje fino para hablar y tienen gustos "burgueses" que contradicen su pensamiento anti consumo. El militante de izquierda acá no sale del proletariado. Y por lo tanto no puede comprender los deseos y fantasías de la clase obrera. El militante de izquierda en el país mezcla todo. Es una especie de adorador del ocultismo y un trotskismo con una mezcla del anarquismo utópico de fines del siglo 19. Entonces el militante de izquierda en el país ama ir a ver platos voladores a Capilla del Monte y meditar sobre "la vaquedad de la existencia humana". Entonces el militante de izquierda se siente un hippie con una mezcla de la cultura ocultista. Es ateo pero a su vez cree en él más allá. Se hace el popular pero no se banca un choripán en un carrito con olor a sobaco. Lee a Cortázar y desprecia la historieta nacional. Todo lo que sea nuestra cultura es despreciado por el militante de izquierda. Y si dice "amar" lo nacional "mezcla lo nacional con lo extranjero", porque 'la cultura es Europa no América latina"(sip).
En Rosario me da risa la militancia de izquierda. Van al bar El Cairo (una mezcla rara, donde confluyen gorilas, clase media alta y no tan alta, y los psicobolches de nuestra izquierda regional. Hablan de la pobreza mientras saborean comidas a $500 el plato. Y después se van al shopping y se compran zapatillas importadas a $4000. Y por último a la noche reparten comida a los mendigos que duermen en la calle. Un combo de izquierda gorila).
El Peronismo es el único camino. No hay otro. El Peronismo no es de importación. Es algo que surge acá y es nuestro. Es nuestro pacto social entre burguesía y clase obrera. Es nuestra igualdad. Es nuestra industria. Es el bienestar. Es la liberación de las cadenas de la explotación. Es la Justicia social, por eso soy Justicialista. Por eso soy Kirchnerista.
Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 14 de julio de 2019)
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