La vida fluye desesperada hacia el goce
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
La vida es hermosa, porque está llena de goces que nos dan felicidad. Vivir es una bendición de los dioses. Vivir es respirar el aire mañanero y ver salir el sol que ilumina tus sentidos. La piel dorada y las aguas del mar bañan a los cuerpos tirados en playa. La vida se santifica en la hermosura de la piel. Vivir es contemplar el rostro de tu padre y tu madre, porque ellos te dieron vida. Ellos sacrificaron sus goces personales para que vos tengas educación y seas pleno de felicidad. Vivir es sentir el gusto del café que tu padre te prepara cuando vas a visitarlo. Hay que ser agradecido de lo padres. Nunca le levantes la voz a tus padres. Ellos ya están grandes y merecen la caricia de tu bondad. Un padre y una madre no duran toda una vida. Cuando se van la melancolía te destruye, porque nada puede reemplazar el amor de los padres hacia un hijo.
Vivir es saber que fuiste amado intensamente por muchas mujeres. Que esas mujeres te dieron goces y abundancia de placer; que los cuerpos desnudos de ellas fueron el alivio a tus sufrimientos. Vivir esos momentos que quedan grabados en tu memoria es el goce de la plenitud de tu sabiduría romántica. ¿Por qué amamos y por qué deseamos? Amamos porque queremos ser felices y no unos desdichados de la vida. Nadie puede vivir sin amor. Nadie puede vivir sin una mano que acaricie tu piel. Un beso apasionado de una mujer en tus labios es el mayor goce de la vida de un hombre. Gozar y gozar y gozar mil veces. Gozar en tu adolescencia con tu primer amor. Gozar a los veinte años con tu segundo gran amor. Y vos que habías pensado que la vida terminaba con ese amor adolescente, pero otro amor florece en tu vida. Y después vendrán más amores. Se termina uno y comienza otro, porque todo tiene un final y siempre encontrarás otro amor nuevo que cubra tu piel de besos y caricias. Amar es saber que el amor es finito e infinito. El amor no termina en un solo amor. Amores hay muchos, todos con una intensidad diferente: el primer amor y el segundo amor de aprendizajes mutuos. Y los otros amores que a lo largo de tu vida van penetrando en tu cuerpo. Hay amores para todos los momentos de la vida. Amores tiernos y amores salvajes.
Hay que ser agradecido de la vida, porque la vida es una sola. No se repiten esos momentos que vivimos hoy. Cada momento es único.
La vida fluye desesperada hacia el goce.
Fabián Ariel Gemelotti (8/7/2019)
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