Las redes sociales y la agresión individual
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Las redes sociales son un cultivo de agresiones de todo tipo: insultos, discriminación y amenazas verbales. Las redes sociales nacen en los noventa como una forma de control social. La internet es control de las subjetividades: emociones de todo tipo canalizan frustraciones personales. Todos hemos caído en la bajeza emocional, todos. Las redes no admiten reflexión, porque es algo rápido donde el pensamiento queda anulado. Entonces el pensamiento se reduce a tres o cuatro frases donde en ese rincón literario de un fraseo corto hay que resumir un pensar: más de cuatro líneas de palabras no se lee, porque las redes nacieron para la emoción del momento. La internet nace en proyectos de laboratorio en los sesenta en Estados Unidos y Rusia, nace como un proyecto de penetrar en países pobres con imágenes. Ya a fines de los ochenta internet tenía el control del sistema en sus manos, de ese sistema de red global que en los noventa sería el furor de una década de asentamiento del control poblacional. Ingresamos al siglo 21 con la internet ya institucionalizada: casi el 70% de la población conectados. Y en 2019 el 90% conectados. ¿Cómo se costea internet? Con publicidad de las multinacionales. Las corporaciones económicas manejan la red. Y no hablo de Coca Cola o Marlboro, cuando digo corporaciones estoy hablando de grupos económicos financieros que agrupan a países ricos, o sea los dueños del mundo. La internet y las redes forman opinión. Primero penetran con imágenes y discursos bien planificados y así logran voltear gobiernos populares y dirigir a la población a votar a las corporaciones. Macri o Bolsonaro o los gobiernos de derecha de Europa son corporaciones económicas. Macri es un soldado a sueldo de esas corporaciones. El préstamo en dinero a la Argentina es una forma de dominación, preparado previamente desde la internet. Si en el pasado el Poder necesitaba dictaduras armadas y campos de concentración para alzarse con el Poder, ahora simplemente penetran a tu casa con ideología desde tu computadora. La internet y las redes son el arma letal de la modernidad tecnológica. Por medio de la internet y las redes se hace estudio de campo de las poblaciones a dominar: gustos sexuales y de consumo y odios y amores ideológicos. Se le da al consumidor de las redes lo que quiere escuchar y leer. La Embajada de Estados Unidos para emitir visa empezó a revisar el facebook de los futuros visados. Una forma de discriminación y persecusión ideológica sobre el que quiera ir al país del norte. Así también actúa el mundo laboral moderno: para ingresar a un trabajo ya no hace falta declaraciones juradas de ideas y gustos. Ahora los equipos de control laboral de las empresas vigilan mediante las redes. Así saben si una persona fuma, es homosexual o tiene una ideología política que no va con el puesto laboral ofrecido. Una forma sutil y legalizada de eliminación de personas sin caer en denuncias por discriminación laboral.
Si bien Facebook nace como un juego de chicos universitarios para levantar mujeres, va mutando y el Poder lo incorpora como sistema de control poblacional. Recuerdo ese filme genial Escape de Los Ángeles, donde al final de la película el personaje destruye los satélites que controlan todos los aparatos de vigilancia universales y dice: "el mundo ahora debe empezar de vuelta". Película que anticipa y lee en los noventa el control social moderno.
El mundo cada día es más vigilado, pero no con tanques y armas y campos de exterminio. El mundo es vigilado desde las redes sociales. La TV es un juego de niños para el siglo 21. Ahora está en juego las emociones instantáneas. Esas emociones del momento donde se agrede verbalmente sin mostrar nombre y apellido y sin tener frente a frente al Otro. El Otro ahora es un celular donde en la pantalla podemos insultar y enamorarnos sin el compromiso de sentir la emoción real del Otro.
Quizás en cien años el Poder logre eliminar hasta el contacto físico y los olores corporales del sexo. Quizás, y lo creo posible, el sexo (que es la firma de libertad de todas las sociedades) sea controlado para las clases explotadas. Y las clases altas sean las únicas en gozar de los placeres de la carne.
Estamos en el siglo 21 y Un Mundo Feliz y 1984 cada día se hacen más reales.
Fabián Ariel Gemelotti
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