martes, 9 de junio de 2020

Leer

Leer

(quizás sea un ensayo pero no lo es)

(f.ag.)

El olor que viene de las islas es insoportable. Hace años que tenemos que soportar este maldito humo que invade Rosario desde otra provincia. Nunca nadie dice nada, a nadie le interesa nada y si hacen algo lo hacen para aparentar, nada en concreto. Ni el Peronismo ni el Socialismo nunca hicieron nada por evitar el humo de las islas. Un asco, que hace mal a los pulmones y a todo el sistema respiratorio. Pero así estamos en Rosario, donde importa más el shopping y el Casino que la queja jurídica a otra provincia por el humo que invade toda la ciudad vivas donde vivas.
Iba a escribir sobre libros, eso. Leer y leer. ¿Por qué leemos? No lo sé, no hay respuesta. No tendría sentido buscarla. Leer es como cagar, algo natural en todos. Pero no todo el mundo lee, pero todo el mundo defeca. Mi vecina debe cagar con olor a humo, porque siempre tiene la ventana abierta. Y si uno pasa por su ventana escucha que lo caga a puteada al esposo, un gordo con cara de malo y dominado por la esposa. Así son muchos hombres. Leer. No sé para qué escribo esto. El humo invade Rosario, y la gente preocupado por otras boludeces, habría ( el verbo ) que ir a Entre Ríos e invadirla con nuestros mosquitos. En Entre Ríos toman mate, y lo toman con naranja. Nunca soporté a los entrerrianos, siempre con el mate en la mano. Odio el mate. Nunca en mi vida tomé mate. Compartir la bombilla es un asco. Chupar una concha es más sabroso. Leer. De eso iba a hablar.
Hay libros que amo, como Viaje al fin de la noche y El Quijote. Amo a Céline y a Cervantes. La primera vez que leí a Céline tenía 15 años y encontré Viaje en una librería de viejo. Me lo llevé y lo leí todo la noche y toda la otra noche y así en tres noches lo terminé. Desde ese día empecé a escribir. Le digo a mi profesora de Literatura de tercer año: "¿Qué piensa de Céline?", la vieja me mira y me dice: "nunca lo leí". Desde ese día comprendí que los profesores de Literatura son unos imbéciles. Mi profesora de Literatura, culona y de piernas hermosas. Se le marcaba la argolla en su pantalón ajustado, unos treinta años en esa época cuando la Dante era la Dante y marcaba diferencia social con los otros secundarios. En la Dante iban los señoritos, yo no era soñorito pero me mezclaba con los señoritos. La Dante era como Miguel Cané dice en Juvenilla: "un colegio de clase" En Rosario eso pesa, porque si uno iba a buscar laburo y decía que sabía italiano te miraban raro y te daban el laburo porque tenías el diploma de la Dante. ( Ahora se lo meten en el orto, no hay laburo para nadie aunque hayas ido a un colegio de clase ) Una estupidez del Rosarino, siempre tan mediocre y chupa verga. El Rosarino es muy idiota en muchas cosas, pero este escrito es sobre libros. Hablemos de libros.
Me gusta mucho la novela, es mi género preferido. Me gusta Chase, he leído unos cincuenta libros de él. Novelas de suspenso, un género que me apasiona. También me gusta la hija de un amigo, la pendeja coge muy bien. Pero estoy hablando de libros, no de sexo. Miller y sus Trópicos. Un guacho escribiendo. Me gusta mucho Verne, creo que leí todo lo que escribió. De chico mi abuela me regalaba libros, todo lo de Verne me compraba y yo leía. Mi abuela leía muchísimo. Debe ser la persona que más quise en mi vida. Ella me regalaba libros y me daba plata para salir y escribía muy bien mi abuela. Tengo cinco cuadernos con poesías de Ella y un par de cuentos de amor. Todo con un lenguaje muy culto, nada de palabras vulgares.
Escribir no sirve para nada, porque nadie me lee. Aunque que te lean o no te lean no tiene importancia. Prefiero coger a escribir. Pero pensándolo bien es interesante escribir. También es interesante la hija de un amigo, y sabe lo que hace.
Me gustan las rubias, pero las morochas también. No me gusta la mujer gorda, pero le he dado a algunas gorditas, también merecen que se la cojan. La mujer gorda no es fea, lo que ocurre que nadie se banca a una gorda de novia. Tenía una amiguita gorda en el 2000. Íbamos al telo y matraca a lo loco. Pero siempre me decía: "llevame al cine". Yo ni loco, era muy prejuicioso y para salir prefería una flaquita. Después con los años me dí cuenta que yo estaba discriminando. Todos lo hicimos alguna vez. Somos unos hijos de putas. Bukowski cuenta que se cogía una gorda y una vez rompen la cama de una pensión y viene la dueña y le dice: "la gorda pesa mucho" y Bukowski se saca la verga y se pone a mear en el suelo y la dueña de la pensión le patea ahí abajo entre los huevos y la pija. Un cuento hermoso, creo que forma parte de su libro La máquina de coger. Prefiero Cartero, una novela que leí muchas veces. Se la regalé a cuatro mujeres. La única que comprendió la novela fue Alejandra, siempre inteligente y sabía. Me dice un día: "una novela muy buena, una antropología de Estados Unidos" Yo quería coger. No prestaba atención a sus palabras. Después con el paso del tiempo me dí cuenta que aprendí mucho de Ella. Me gustaba su piel muy blanca y sus ojos grises y su pelo rojo. No valoraba su inteligencia. A todos nos pasa con las mujeres esto cuando estamos con la pija bien dura.
Me gusta mucho la literatura. Más me gusta la Historia. Y mucho más el cine. Y muchísimo más la historieta. También me gusta cuando me la chupa la rubia. La mujer morocha es hermosa, con esa piel de morocha. Leer.
Tengo muchos libros Peronistas, creo que todos. Me aburren. También tengo libros fascistas. De colección. Veo libros de Perón o Mussolini o Hitler y los compro. Son lindos para una biblioteca. Me gusta Cooke. Y me gusta mucho Feinmann. Me gusta mucho El barro de la Historia. La Filosofía es lo que más manejo. También me gustan las motos. Cuatro choques en motos, y nunca me maté. Si me hubiese matado no estaría escribiendo esto. Recuerdo que a los 19 años había ido a bailar y me hice amigo de una morocha que la rompía. Nos fuimos a un telo, yo con mi moto deportiva y la morocha atrás haciendo cosquillas en mi espalda. Y la verga la tenía ya que explotaba. Llegamos al telo, uno de Zona Sur. Entré con la moto a toda velocidad y fui derecho contra una cortina que cubría la entrada al lugar para dejar moto o auto. Yo le dí con rabia a la moto y me metí salvaje. La cortina se desprendió y cubrió mi cabeza y con moto y la chica volamos a una habitación que estaba abierta. La chica se emocionó. Fueron unos polvos maravillosos.
Leer. Hablar de leer. Pero no sé. Tengo sueño. Y antes de dormir me echaré un cago para dormir mejor.
Cervantes, siempre recomiendo leer El Quijote. El mejor libro de todos.
Ahora sí, a fumar un marlboro mientras me echo un placentero cago.
Odio la Literatura pavota de los escritores que se cuidan con las palabras. Son unos imbéciles.

Fabián Ariel Gemelotti
(martes 10 de junio de 2020, una y cuarenta y cinco de la madrugada)

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