El Eternauta por Netflix (ensayo)
(f.a.g.)
Leo que El Eternauta llega al cine, a Netflix. No tengo TV y nunca usé Netflix. El Eternauta es una de mis historietas preferidas, después de Nippur y Dago. Que la lleven a la TV no me gusta, porque de esa forma la van a liquidar a la gran historieta y quitarle ese ícono de culto que tiene. Pero siempre pasa eso, se destroza una obra al llevarla a la TV. La TV no sirve, porque desnaturaliza la literatura. Que El Eternauta, que salió en Hora Cero a fines de los 50 (1957/59), llegue a la pantalla de la TV no es bueno. Oesterheld dejó por escrito que su obra nunca sea llevada al cine. ¿Por qué? Oesterheld pensaba que darle rostro y cuerpo a su obra gráfica desnaturalizaba el sentido de la obra. Muchos escritores pensaban igual. La naranja mecánica de Burgess llevada al cine le quita mucho de la calidad literaria. Cujo pierde sentido como película. Y Papillon es un asco el filme. El cine tiene otro lenguaje, la literatura en el cine hace agua. Generalmente me gusta que el cine sea cine, no literatura; el cine debe nacer de un guión propio sin depender de una novela. Muy pocas obras literarias lograron ser plasmadas muy bien por el cine. Expreso de medianoche es una obra maestra tanto como obra fílmica como literaria. Es una excepción a la regla. También El deseo, de Kulkirlu logra esa empatía necesaria entre cine y literatura. Muy pocas lo logran.
El Eternauta es una obra donde se habla de la familia, de ese amor hacia los hijos y la esposa. Oesterheld en 1957 era un escritor con impronta individualista. Y su obra nace con ese amor hacia los suyos. Juan Salvo proteje a su familia y de ahí se va convirtiendo en algo colectivo, pero siempre pensando en su familia. Es distinto El Eternauta 2, escrita en 1976, porque Oesterheld acá habla del héroe colectivo. De ser un anti peronista gorila, en los sesenta pasa a militante de Montoneros. Esa militancia, a mi entender, mata su obra(eso no quiere decir que esté mal su militancia. No hablo de lo "malo" y lo "bueno". Estoy hablando de otra cosa) Un escritor debe ser ante todo un individualista, porque la política lo sumerje en otro mundo muy distinto al litetario. El Eternauta dos deja a un lado el amor hacia los suyos y transforma a El Eternauta en un salvador de lo colectivo. El final muestra a Juan Salvo priorizando lo colectivo y no a su familia. Deja morir a los suyos en pos de la salvación de "la humanidad". A Oesterheld lo llevan los servicios y es un desaparecido. Sus hijas son asesinadas (eran militantes de Montoneros) y eso lo hace sufrir mucho. Una a una van siendo liquidadas por los servicios. Y Oesterheld sigue militando. Y lo plasma en su obra. Eran tiempos de vida o muerte.
La literatura es un hecho individual, diría Nietzsche. Y Céline dice claramente: "el escritor debe priorizar su pensamiento y no dejarse influenciar por el pensamiento social". Es una norma literaria. Pero siempre los escritores caen en el pensamiento colectivo, quizás por esa necesidad de ser aceptados por los lectores. ¿Por qué? Creo que siempre caemos los que escribimos en esa disyuntiva de necesitar el aplauso, porque la sociedad absorbe la obra de todo escritor. Y cuando esa obra logra aceptación social pierde la esencia de la impronta individual. La obra al institucionalizada deja de ser literatura.
Creo que El Eternauta funciona mejor si sigue en los márgenes, y leída por una minoría. Las mayorías no son literatura.
No me interesa lo popular. No me interesa porque la escritura no es para la mayoría.
Escribir es algo puramente egoísta. Por eso escribo, porque primero estoy yo y después todo lo que me rodea.
Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 20 de febrero de 2020, una y veinte de la tarde)
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