La mierda y el amor
(f.a.g.)
Te daré una flor
Y me sentaré a tu lado
Y cagaremos juntos
Mierda, nunca pude escribir poesía. No me gusta la poesía. Así que escribamos sobre la mierda en un ensayito con olor a mierda.
Lo que Barthes nunca escribió es si el olor a mierda puede cagar al amor o hacer crecer el deseo. Cagar es un placer, todos cagamos. Pero que un amor se eche una cagada en un telo, ¿es romántico? Una cagada que se expande en ese olor a cagada, ¿es tan romántico como podría ser una flor o el aroma de un chicle de menta? Las rubias cagan y cagan lindo. La mujer caga y caga con olor, quizás un olor que si uno está enamorado lo saborea como parte del amor. El olor a mierda nos devuelve la cuota de machismo que vamos perdiendo en el siglo 21. Cagar y cagar también es romántico. Las negras, las rubias y las coloradas cagan igual, porque cuando se caga todos unidos sin racismo y sin nada. Las chicas ricas cagan al igual que las chicas pobres. Los guisados que comen las pobres también los comen las chicas ricas, pero por esa moda "de la salud y comida sana". En invierno el mondongo al ser cagado larga un olor a muerte, ese olor que es la podredumbre. "Te amo tanto", "yo también, mi niña terrible", "me estoy cagando amor", "cuando cagues cerrá la puerta", "no me tengas asco", "yo te amo igual, con cagada y todo". Ella es rubia, pecosa y se hace la fina. Ayer me sorprendió con su cagada; nunca pensé que ese olor podría salir de ese culo sin celulitis y tan perfecto. El olor a mierda en el amor Barthes nunca se lo planteó.
Cagar es un placer. Todos cagamos. Dios también cagaba. Pero la mejor cagada es la cagada del amor
Cagar es lo único que lo virtual no puede robarnos.
Me voy a echar un cago porque me estoy cagando.
Fabián Ariel Gemelotti
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