domingo, 23 de febrero de 2020

El amor

El amor

(f.a g.)

Siempre me meto en kilombo con mujeres. Desde que era adolescente que voy de acá para allá, y tengo una acá y otra allá. Escribo esto con libertad, porque tengo bloqueadas a dos chicas amigas y otra de Capital nunca la tuve en las redes y no sabe mi nombre real. Aparte mis dos amores de Rosario saben que son amores, no parejas. Son amores libres, cada cual hace lo suyo. Así que puedo escribir con total libertad, sin caer en "trampas" ni en tabúes de pareja. Siempre creí que se puede amar a muchas mujeres a la vez. Y lo experimenté miles de veces. No es que sea infiel, creo en el amor libre que es otra cosa. No me planteo el tema pareja, no podría sostener un amor formal. He tenido amores formales y he sido monogámico muchas veces. Pero fueron otros tiempos. Ahí hubo semilla y tengo mis herederos, que ellos sí son formales y "leales" en el amor.
A los 16 años tenía cuatro novias. Una de 13 y otra de 14 y una de 16 y otra de 29. Mis amigos no entendían nada. Iba al baile con la de 16, que era ni novia oficial. Pero me gustaba la de 13, que era la que más "amaba". La de 14 era gordita y tenía dinero y me compraba cosas y yo aprovechaba. ¿Estaba mal? Creo que no, todos nos hemos protistuido alguna vez por dinero. La de 29 era una vecina. Cuando el esposo se iba a trabajar yo me saltaba el tapial y me metía al patio y ella me hacía pasar a la casa. Nos echábamos dos polvos y me iba por el patio y atravesaba terrazas y llegaba a mi patio. Era divertido. No era linda mujer, más bien fea. Pero siempre me daba dinero, y me hacía chocolate con vainillas. Un día estábamos cogiendo y sentimos abrir la puerta, y el marido alegre gritando: "sorpresa amor salí antes del trabajo". Me metí debajo de la cama y ella metió toda mi ropa en un armario. El marido entró a la pieza y la agarró a ella de la mano y la llevó al comedor. Yo salí de debajo de la cama y fui al armario a buscar mi ropa y no pude abrirlo. Estaba desesperado. Y decidí hacerme paso hasta la galería y de ahí al patio. La ventana de la pieza daba a la galería. Y de ahí salí al patio completamente desnudo. Empecé a ir de terraza en terraza, y justo una vieja estaba tendiendo la ropa y me vio desnudo y empezó a gritar y un perro gigante apareció de golpe y me ladró y se me venía encima. Yo vi un árbol a poca distancia y salté y me agarré de una rama y me balanceé y me caí en un gallinero de una vecina. Estaba muy asustado. Entonces empecé a trepar por el fondo de esa casa y salí a la cuadra de atrás y tapándome la cola y adelante llegué a mi casa. No tenía llave. Golpeé y apareció la chica que limpiaba y me hizo entrar sin hacer preguntas.

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