viernes, 5 de febrero de 2021

La modernidad

El virus

(f.a g.)

Hay una nueva modernidad. Una modernidad que destroza y avanza hacia convulsiones estomacales. El dolor de la modernidad es profundo y penetra las entrañas. Hay una vida que como una mandarina se abre en gajos y salpica el rostro. Estamos en la modernidad coronavirus. No es gratuito decir que el caronavirus está en el momento justo de la Historia. Ni antes ni después. Es el tiempo justo para que el virus esté ahí presente y transforme a la Historia. Son los tiempos de la hiper información y el virus juega su papel histórico. El virus es el paradigma de la nueva modernidad.
Hablar del virus no es fácil, es patrimonio de los médicos. También hablar de Historia no es fácil, pero todo el mundo habla de Historia. La Historia sufre manoseos y no es respetada como la medicina. La Historia no es una ciencia, y su discurso está ahí como marcando el ritmo de lo nuevo. Estamos en tiempos complejos porque el virus mata y mata. El virus es el cáncer del siglo 21 y come al sujeto como una célula cancerígena. El virus ha logrado sociedades temerosas y tibias, porque el virus es el programa en acción de las virtudes del presente. El virus ha logrado que nada se discuta y nada se oponga a su acción de contagio. Todos desconfiados y todos nos cuidamos. El virus está ahí presente en cada sujeto y cualquiera puede ser portador de la enfermedad. La enfermedad es la soledad, la falta de empatía y el virus sabe que vino como un asesino serial a matar y matar.
¿Existe el virus? No soy médico ni tampoco sé nada de medicina ni biología. El virus está ahí cuando veo TV o escucho algún comentario. El virus es una cosa y esa cosa mata. Al menos eso vemos por TV. Y la TV es la realidad de la modernidad. El virus es como si fuera una serie de TV por temporadas, ahí está y ya penetró tu alma y se transformó en una realidad de tus pesadillas nocturnas.
Un amigo me dice que casi muere del virus. Le creo, es un gran amigo. El virus es como la fé, se debe creer o estás condenado al pecado eterno. Y el pecado son las plagas del dios que crea miedos para que vos creas en él.
El virus no admite que se juegue, porque el virus es el discurso de la modernidad. Negar ese juego de Poder es correr peligro como las brujas medievales y la hoguera mediática está ahí para ponerte en el póster y prender la leña.
El virus es la modernidad y cada cual es hijo de su tiempo. Y el virus vino para transformar a la Historia y para quedarse incrustrado  en tu cuerpo como una enfermedad que mata tus ganas de vivir.
El virus es el discurso de la modernidad.

Fabián Ariel Gemelotti

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