De manual
(f.a.g.)
Muchos militantes de partidos políticos me recuerdan a los Testigos de Jehová. No son mala gente, pero llevan el manual del militante abajo del sobaco. Y responden y están a la ofensiva en todo momento. Son personas de manuales religiosos. La política y la religión tienen estructuras parecidas, desde la conformación de los estados en la Antigüedad al presente. Siempre se gobierna con doctrina y se condena al disidente. Siempre fue así y así será siempre. Sin esquemas y sin estructuras no hay posibilidad de mando.
Los evangélicos tratan de llevarte a su rebaño, luchan denodadamente y usan armas no muy nobles. La arma más importante es la culpa, trabajan la culpa de cada persona a evangelizar. Buscan ese lugar débil de cada uno y ahí atacan con armas de palabras. La palabra es el arma del evangélico. No es el catolicismo que es más abierto al pensamiento y no necesita de la palabra para evangelizar. Usa otros métodos. Pero el evangelista es fanático, tiene una "verdad" revelada y piensan que el Otro siempre está en el error y no sabe interpretar la verdad del Supremo.
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