viernes, 29 de enero de 2021

Céline

Céline

(f.a.g.)

¿Qué sería de la literatura sin Ferdinand? ¿,Qué sería de la literatura sin Viaje al fin de la noche? Céline, siempre Céline. El escritor del odio, el "traidor" traicionado por todos. El escritor antisemita y panfletario del París ocupado por los nazis. Céline el escritor del asco y el vómito. ¡Cuánto odio en sus novelas!!!! ¡Cuánto estilo en frases contundentes y sin metáforas!!!! Hay un antes y un después de Céline. Céline el Cervantes del siglo 20, pero el Cervantes del odio y la desesperanza. En Céline no hay esperanzas y futuro. Todo está perdido, como cuando narra el destrozo personal pos Segunda Guerra. Recluido en un castillo escribe su mejor escrito del odio: De un castillo a otro. Ahí está todo. En ese estilo sin puntos y aparte, sin comas y donde no hay una linealidad concreta. Ese era Céline, el escritor del odio.
Pero Céline, siendo un escritor del odio, ilumina a la humanidad mejor que cualquier escritor del amor. El odio es lo que canaliza su esperanza de vivir. Sin odio no hay vida posible y la única vida posible está en la traición. Céline fue traidor de los ideales de "progreso" de esa humanidad que vive en una fachada de mentiras y deshonestidad. Céline fue honesto como casi muy pocos. Céline, el escritor descuidado y no tan prolijo pero de frases exquisitas y estilo culto y llano y panfletario.
Los panfletos de Céline te amasan el alma. Céline y nada más en la vida. No hay otro. Nunca habrá otro igual.
¿Qué sería de la literatura sin el odio y sin el vómito? La literatura es odio, porque del amor a la humanidad no puede nacer literatura.
Gracias Céline por ser tan hijo de puta con la humanidad.

Fabián Ariel Gemelotti
(29/01/2021)

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