miércoles, 13 de enero de 2021

El plagio

De plagiadores seriales y escritores olvidados

(f.a g.)

El plagio literario es más viejo que la Litetatura. Nace primero el plagio y después la literatura. Plagiadores griegos desde Homero (que es un nombre ficticio, la Odisea es un relato oral que circulaba entre soldados y no la escribió ningún Homero) pasando por Platón (un plagiador de pensadores sin acceso al poder) y pasando por la cultura hebrea (el Antiguo Testamento es un plagio, una mezcla de Egipto, Grecia y cierta cultura de profetas olvidados y no registrados por los escritores bíblicos) y las garras de Shakespeare (no sabemos casi nada de él, pero sabemos que fue un plagiador ), y ahí también tenemos a Alejandro Dumas el gran plagiador creando la literatura de mercado para el mundo industrial del siglo 19.
Cervantes también fue un plagiador. Y el inicio del Quijote toma versos de un escritor sin fama llamado Juan Manuel. Cervantes tampoco tenía fama, pero le gustaba la plata y por plata surgen los plagiadores. Shakespeare (si fue real que existió alguien con ese nombre) fue un eterno plagiador. Dice Borges que el inglés de fama infinita plagiaba a escritores menores, a escritores que para comer vendían por monedas sus obras. Todo lo que toma Shakespeare es del siglo 12 plagiado en su siglo por otros que vendían sus obras a cambio de alimentos y ropa o dinero para consumir alcohol y prostitución y así de plagio en plagio surge la literatura inglesa moderna. Va a lo olvidado en una época donde no había registros de obras. Recién el siglo 17 tiene una forma de registrar y legislación sobre autoría.
El plagiador no tiene ética y poca capacidad creadora. Se plagia a escritores sin fama, porque la Literatura es un gran negocio. La gente lee a consagrados, nadie lee a escritores ignotos. Los consagrados muchas veces llegan a la cúspide literaria gracias al plagio, a acomodos, o son portadores de apellido o por contactos políticos; la literatura es política sucia. Y los que  llegan después de muertos llegan corregidos. Todos sabemos que a Carver lo corrigen y que no leemos sus cuentos tal cual él los escribió. Lo corrigen porque escribía "mal" para el negocio. Cierta literatura no es vendible, y lo que no se vende no es negocio. La literatura es un negocio muy sucio y lleno de ñoquis literarios vinculados al poder de turno. El cine es el mejor ejemplo de los subsidios y el gran negocio que es vender cultura. Pero estamos hablando de Literatura y a eso vamos.
El primer tratado internacional sobre derechos de autor es de 1886. Y como todo tratado es quebrado por el robo de "ideas", otra forma de plagio más "fina" y más difícil de probar en Derecho. Julio Verne hacía plagio de ideas, sus obras están llenas de plagios científicos. 20.000 leguas... es un plagio científico de un artículo aparecido en París escrito por un científico y arqueólogo francés. De ahí se "inspira" (en realidad la inspiración no existe, lo que existe es el plagio). El tratado de 1886 es ampliado en 1996 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
Alejandro Dumas nació en 1802 y murió a los 68 años en 1870. Es el creador de la literatura para la venta. Su obra más reconocida no la escribió Dumas, sino el portugués Alfredo Hogan. A Hogan se le reconoce la continuación del Conde de Montecristo publicada nueve años después de la aparición de la obra original. Pero también se le atribuye haber escrito la obra atribuida a Dumas. Alejandro tenía escritores pagos para escribir, crea una industria editorial. El le daba el toque final, corregía nada más. Pero el caso de El Conde... es diferente porque fue escrita y corregida por Hogan, el cual se la vende a Dumas por necesidad económica. El hombre de la máscara de hierro también la escribió otro autor, Emile Ladoucette. Dumas utilizaba escritores fantasma en sus obras, escritores que trabajaban para él. Obreros literarios en el capitalismo industrial del siglo 19. En la actualidad los guionistas de cine son obreros de la literatura y los suplementos literarios son armados por equipos literarios y firmados los artículos por "consagrados" o portadores de apellido/s. Según Pérez Reverté en su novela El club Dumas, nombra a un "fantasma" literario de los talleres de producción de novelas de Dumas: Auguste Maquet; este autor a cambio de mucho dinero (promesa de famoso) le escribía los textos y Dumas le daba el toque final (Maquet nunca recibió un peso, y murió en la indigencia). Así nacen Los tres mosqueteros. Cuentan que el final de la novela fue escrita por un adolescente de 14 años y que Dumas nunca le pagó un centavo de más, simplemente el jornal como obrero literario.
Todos hacen plagio, todos viven de las ideas de otros. A Evita le escribieron La razón de mi vida, lo cual es lógico porque no sabía narrar. Y no está mal porque Evita no era escritora. Las biografías que venden millones como las de Maradona o Sandro o Susana Giménez o Reagan o políticos consagrados (de izquierda a derecha) son encargos a escritores sin fama que escriben por encargo y por un cheque bancario. Los discursos de Hitler lo escribía un miembro del Partido Comunista que estaba en prisión y así vivió unos años más y finalmente muere en la cámara de gas. Hay un filme muy bueno contando la historia.
Cuentan que La conjura de los necios que leemos todos (y amamos) no es el original tal cual escribió Kennedy Toole, que los editores metieron mano. Ese es otro formato del plagio, meter ideas y frases que no pensó ni por asomo el escritor y dan otra visión estética de su obra. Con Nietzsche pasó, dejó muchos borradores que fueron retocados por su hermana y los primeros editores. Con Kafka pasó también, sobre todo en El proceso que fue retocado y en América que fue muy corregido por editores.
La literatura no es la pureza que se cree. En las redes sociales es costumbre citar escritores con el rostro del autor y una frase modificada. Con Bukowski pasa mucho, le atribuyen frases "humanitarias" y todo con un objetivo: usar al escritor para decir cosas fuera de contexto que nunca hubiese dicho. Sacar una frase de contexto juega un papel muy peligroso, porque esa frase fuera del texto es usada para decir algo que no corresponde al texto entero. Con Borges pasa con los poemas de la "felicidad" que nunca escribió. Pero el peor plagio de la historia son los Evangelios, atribuyendo a Jesús palabras, ideas, frases, etc. que nunca dijo porque Jesús fue analfabeto y aparte todo escrito por escritores cristianos del siglo Uno. Había que darle "identidad" a un movimiento como el Cristianismo y por eso se escriben los textos llenos de mitos y creando una historia fantasma y dudosa sin documentación histórica de contemporáneos de Jesús. Los Evangelios responden a relatos orales que circulaban por las comunidades de los primeros cristianos.
De plagio viven los escritores y de plagio se llenan muchos de dinero y otros mueren en la pobreza. Al fin y al cabo la Literatura es tan corrupta como cualquier actividad dentro de los mercados.

Fabián Ariel Gemelotti
(Artículo registrado previamente en Registro de la Propiedad Intelectual. Ya me plagiaron Las librerías de viejo y por eso registro todo antes de subirlo a internet. Aunque el plagio de Las librerías... lo hubiesen plagiado mejor porque lo escribieron pésimo)

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