viernes, 1 de enero de 2021

La Mary

Entre la Mary y la Mirtha y el macho spaghetti

(cine de culto)

(f a.g.)

Hay tres filmes que siempre me impresionaron por su dureza, su estética y sus guiones. Dos son nacionales y otro es italiano, pero trabaja Carlos Monzón y Susana Giménez junto a la tan bella Melisa Longo, una actriz del cine del desnudo. Ese cine italiano que de la mano de Margheriti nos nuestra la cultura de Roma en filmes como La caída de Roma y Gigantes de Roma y las genialidades de la ciencia ficción bizarra  y que fue un director de culto. Me enganchó siempre el péplum italiano, ese cine de Roma donde hay peleas, gladiadores y músculos. Siempre me gustó el culto al cuerpo, por eso me gusta el cine. Pero no voy a hablar de cine italiano de gladiadores o platillos voladores, voy a hablar de cine argentino de culto.
La patota es un filme de Daniel Tinayre rodado en 1960 y donde trabaja su esposa Mirtha Legrand. A los 33 años Mirtha era de una belleza deslumbrante y daba el perfil para este filme. Me gusta Tinayre como director y siempre voy a su filme fundamental: A sangre fría, un thriller de 1947 filmado en blanco y negro y que es cine de manual para cualquier crítico de cine y estudioso del séptimo arte. Tinayre dirige también La Mary, el otro filme en cuestión en este ensayo.
En 2015 se estrenó una remake de La patota con Dolores Fonzi, pero no le llega a la punta del zapato a Mirtha. Es más, creo que nunca nadie podrá superarla en ninguna remake. Y encima un director como Santiago Mitre quiere emular a Tinayre.
La patota trata de una violación y fue filmada en el color del cine: el blanco y el negro. Junto a Mirtha trabajan Ignacio Quiroz, Walter Vidarte, Luis Medina Castro, José Cibrián y el Gato Barbieri. Y muchos otros actores nacionales que llevaría muchas páginas enumerar. Y el tiempo y el espacio es un tirano para el que escribe de cine. La patota es un cine que toca tabúes para la época: el aborto y  las pandillas. Mirtha es una profesora de Filosofía hija de un juez adinerado. Al recibirse de profesora va a dar clases a una escuela nocturna de los suburbios de Capital Federal. Una noche es violada por alumnos del colegio en un descampado cerca de la parada del Ómnibus. Los alumnos la confunden con una "buscadora" de hombres. Luego esconden su identidad pero la conciencia juega su papel. El logro de este filme es el tratamiento de las imágenes narradas en flashbacks. Eso es novedoso en cine en los sesenta. El cine nacional siempre había sido lineal y las cámaras no apuntaban al rostro completo. El filme tiene un tratamiento que muestra imágenes como si fueran reales. Se rompe con la narrativa ficcional de filmes anteriores. Patotas y pandillas y una chica rica enfrentando la dureza de clase. Un filme que es narrado como un policial negro con alumnos de barrios obreros y mujer adinerada mezclada en esas escenas que perduran en el tiempo.
Carlos Monzón no hablaba bien. Era un bruto, no pronunciaba bien las palabras y tenía ese tono de cabecita negra desclasado de los basurales de Santa Fé. En La Mary Luis Medina Castro lo dobla y fue efectivo. Quizás en los noventa Monzón hubiese dado con ese tono de voz villera para directores como Caetano para Pizza, birra y faso. En 1998 Monzón estaba muerto. Y Susana ya era una vieja buscando pendejos. La Mary es un filme alucinante y dirigido por el esposo de Mirtha. De La patota a La Mary pasaron cosas. La Mary puede adivinar el futuro y de niña salva a tres obreros de la tragedia del tranvía hundido en 1930 en el Riachuelo. La Mary así ya de niña va a ser considerada como una adivinadora. Ya joven la Mary conoce al Cholo, un boxeador que trabaja en un frigorífico. El Cholo es alto, morocho y tiene pinta de cogedor. (cuentan el detrás de escena que Monzón se la coje a Susana en un pasillo mientras filmaban). El tema del aborto era una obsesión para Tinayre y lo toca en el filme. La Rosita es una amiga de Mary y le dice que se casa porque quedó embarazada y no quiere abortar. Y la Mary grita: "son todas unas putas... todo es una mierda". El Cholo se quiere coger a Mary antes de casarse pero Mary no cede. El cholo la tiene ahí marcando el pantalón. La escena de la verga dura marcando el pantalón es cortada en Argentina. Yo pude ver esa escena en los ochenta en Uruguay, acá creo que no se vio nunca. Sigue censurada. Al final se casan Cholo y Mary y en un hotel de Capital el Cholo y Mary cogen en una escena que también fue censurada y que por esa escena casi no se permite su exhibición. Hay una muerte por aborto de la cuñada del Cholo y Mary entra en pánico y locura. La Mary está pirada y cree que Dios le anuncia "cosas". Mary es depresiva, manipuladora y tiene ataques de celos. Hay una muerte muy violenta en el filme del Ariel, la familia va muriendo anunciado todo por la Mary. La Mary se siente cada día más triste y es cada día más manipuladora y enfermante. El Cholo está cansado y ahogado de Mary.
El final es digno de un filme de Carpenter. La Mary ve al Cholo durmiendo y se desnuda y se pone el vestido de casamiento y agarra un puñal y se lo clava en el corazón. Y fin.
La Mary es de esos filmes que dejan una marca por las escenas, el tono de voz y la violencia argumental. El filme consagra a Susana y a Monzón. Años después dirá Susana: "el negro era una máquina de coger y Tinayre tuvo que llamarlo al orden porque quería coger después de cada escena filmada. Yo ya no daba más". Después vendrán Darín y el cenicero del Corcho. Ahora Susana se baja pendejos de 20.
La Mary inaugura el lenguaje villero en el cine nacional. Trata el tema de los desclasados en tiempos de la Triple A. De chico mi tía me llevó a verla en una exhibición que hizo Montoneros en una casa del centro (cine clandestino cuando el peronismo creía en las armas y no en discursos pedorros). La Mary es un filme de culto y junto a La Patota, La Guerra Gaucha, Al maestro con cariño (vida de Sarmiento), Pizza, birra y faso, No habrá más penas ni olvido y 9 Reinas son mis filmes preferidos nacionales.
El macho es el otro filme en cuestión en este ensayo. También trabajan Monzón y Susana. Ya con 33 años todavía era una mujer atractiva. Ahora atrae su dinero a la pendejada. El filme lo dirige Marcello Andrei, director italiano que nos deleitó con Verginitá en 1974.
El macho es un spaghetti para comerlo con salsa y un par de cervezas. Monzón es un jugador de cartas y un sheriff lo convence para que se haga pasar como un pistolero para recuperar un dinero robado. Trabaja Giuseppe Castellano, ese actor que me gustó tanto su impronta en Attila fragello di Dio en 1982. Época que siendo adolescente iba mucho al cine Lumiere y me veía a mitad de precio todo. Fue mi escuela de cine, con ese acomodador que te dejaba ver las de Olmedo o el cine italiano de desnudos si uno dejaba unos pesos para los cigarrillos. Ahí me vi todo el cine italiano, francés, norteamericano y alemán. Antes si no eras mayor de edad no veías una teta nunca. ¡Y todos queríamos ver una teta!, antes para tocarle la teta a tu novia tenías que trabajar dos meses con flores y bombones. Y así y todo no siempre la teta veías.
El Macho es de esos filmes del Oeste filmados por el cine italiano. Es de 1977 y ver al negro santafesino andar a caballo y haciendo sus negradas por Europa es un deleite que nada más que el cine puede brindarte. La música es muy buena de Ramoino.
Mirtha, Susana y Monzón tres figuras polémicas, odiadas y amadas. De algo hay que estar seguros y nadie sobre esto puede decir algo, filmaron tres filmes fundamentales de la historia del cine. Quien opine lo contrario que vaya a ver las telenovelas de la tarde o los noticieros de la noche. Aunque por canal 26 hay una tal Sol que tiene unas piernas dignas para un filme erótico nacional de los ochenta.
Hay algo que siempre dije y no me canso de decir: el cine es para disfrutar y al igual que el sexo se disfruta cada día mejor.

Fabián Ariel Gemelotti
(viernes 01 de enero de 2021, veinte y cuarenta de la noche)

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