Los zombies
(Uno)
(f.a.g.)
En Rosario hay muertos vivientes. Hace años un viejo muy viejo solía narrarme que en los galpones abandonados de una fábrica de galletitas de la ciudad vivían zombies. Me decía: "nunca pases por ahí de noche". Una noche una familia es atacada en su domicilio por una patota. La policía al investigar descubre que le comieron los cerebros. El sargento de policía Pepe Santoro investiga y sus investigaciones lo conducen a la fábrica abandonada. ¿Qué encuentra ahí?". Cuerpos mutilados, restos de masa encefálica y joyas y dinero. El sargento manda cercar la propiedad. A los días el sargento aparece descuartizado en los alrededores de Villa Cariño de Zona Oeste.
Los zombies de Rosario se mudan a una propiedad abandonada y desde ahí su líder organiza una carnicería de cuerpos mutilados en la ciudad. Aparecen mujeres y hombres descuartizados y todos sin cerebro. El diario La Capital aumenta su tirada hablando del tema. Esto ocurre en la década del ochenta y cuentan que un día un periodista de policiales aparece tirado su cuerpo en pleno centro con el cerebro comido. La policía investiga. No logran descubrir nada. En un partido de fútbol entre Argentino de Rosario y Almirante las Peras se produce una invasión zombie. Los jugadores son atacados y se arma una guerra en la tribuna. Diez jugadores son asesinados y sus cerebros comidos. Se forma un cuerpo policial especializado en caza de zombie. El gobernador nombra a Jacinto Perrone como Jefe de esa Unidad. En una batalla campal en los arrabales de Zona Oeste los zombies son asesinados. Sobrevive un solo zombie que con el tiempo se integra a la vida ciudadana. Logra estudiar en la Universidad y se recibe de abogado y pone un estudio jurídico y logra hacer mucho dinero. El zombie se casa con una descendiente de un vampiro. Tienen dos hijos, uno con cara zombie y el otro nace con dientes afilados que lastiman los senos de su madre.
Se comenta por ahí que una invasión. Zombies se espera para 2021. Dios nos proteja.
Fabián Ariel Gemelotti
(Dos)
(f.a.g)
Los zombies no son un invento del cine de terror ni de la Literatura. Los zombies existieron siempre. En la Antigüedad hubo zombies y están registrados en documentación. El prefecto Tulio Moscatto en su libro Los Cristianos son un buen bocado para los leones, dice que los muertos se levantaban de las tumbas y atacaban a las gentes en las calles. Un ejército de zombies atacó una tarde el circo romano y mataron a todos. Ya en la Edad Media se habla también de zombies. En su libro La carne fresca, el alquimista Luciano Perlutti cuenta que a la peste negra la trajeron los zombies. En un barco anclado en un puerto de Roma se encontró un manuscrito que decía: "queremos cerebros". Perlutti cuenta que en el Monasterio de los Frailes de la Hueva tenían un zombie atado y querían convertirlo al Cristianismo. Fue tan tenaz esa forma de luchar por convertirlo que al final el zombie aprendió a rezar el Padre Nuestro y el Ave María. Pero en un oficio matrimonial llegan otros zombies al templo y se comen los cerebros de los religiosos y del futuro matrimonio campesino. Desde ese día el Monasterio fue habitado por zombies. Y el zombie religioso logra convertir a todos los zombies en buenos creyentes.
En Rosario se registraron diez casos de zombies. Hace treinta años fue el último caso. Un joven amigo conoció a una chica rubia, la invita a comer y comen hamburguesas y se van a un hotel alojamiento y ahí son atacados por zombies en la circunvalación. Un zombie se come los cerebros de los dos. Ese zombie es detenido y juzgado y encarcelado. Sale en libertad a los quince años y ahora tiene una carnicería en Zona Sur. Pero el caso más emblemático es el del concejal Pepe Lagarta, concejal por el Movimiento al Socislismo Capitalista Populista y Nacional y No Popular. Este concejal era hijo de un zombie que se había casado con una de las herederas del diario más prestigioso de la ciudad.
Los zombies siempre se integran. Al contrario de los vampiros que sufren de aislamiento social.
Fabián Ariel Gemelotti
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