lunes, 18 de enero de 2021

El rey

El Rey

(f a.g.)

Había una vez un rey que prohíbe reír a sus súbditos. En el reinado de Marcos V allá por 1200. Los soldados del Rey llegan a la plaza del pueblo y pegan el edicto en el árbol más grande de la aldea. Todos los aldeanos se juntan alrededor del árbol y tratan de ver de qué trata ese escrito. No todos sabían leer y solamente cinco aldeanos podían leer correctamente. Se acerca el más culto de todos y lee en voz alta: "el Rey condenará a muerte a quien ría en público y en privado deberá ser denunciado por su familia los que rían". Los aldeanos se asustan y tiemblan de miedo. Se acerca otro aldeano que también sabía leer y lee en voz alta: "el Rey condenará a prisión eterna a quienes rían en público y a quienes rían en privado se les cortará la lengua". Los aldeanos se asustan muchísimo y se miran entre sí con ojos de miedo. Y llega otro aldeano que también sabía leer: "el Rey torturará hasta que mueran a los aldeanos que rían en público y a los que rían en privado los quemará en una hoguera". Los aldeanos agachan la cabeza y nadie quiere mirar a nadie. Llega otro aldeano que también sabía leer: "el Rey matará de un piedrazo en la cabeza a quienes se rían en público y en privado les cortará las orejas y después los matará con un palo en el ano".
Llega trotando montado en un caballo el enano de la aldea. Es deformado y su rostro lleno de granos. El enano también sabía leer y los aldeanos lo miran con ojos de súplica. Y el enano se baja del caballo y se acerca al árbol. Todos le piden que lea el edicto del Rey. El enano los mira y siente el desprecio en los rostros de todos ahí reunidos. Y mira el edicto y a los cuatro que habían anteriormente leído e interpretado a su manera el edicto del Rey. El enano lee y alza la voz como si fuera un rey gritando a sus súbditos: " el Rey prohíbe reír en público y quienes se rían serán asesinados por el enano de la aldea o tendrán la opción de entregar mujeres vírgenes para que el enano no los mate. El Rey manda matar por manos de los aldeanos a los que leyeron este edicto y midan más de un metro setenta". Los aldeanos se abalanzan sobre los lectores y los asesinan a golpes de garrotes. El enano mira a los aldeanos y se sube a su caballo y se va galopando despacio. Llega a la puerta de la aldea y mira para atrás y ve que todos ríen. El enano retrocede y se dirige de vuelta a la plaza y baja del caballo y dice que va a matarlos. Los aldeanos piden piedad y entregan a sus hijas vírgenes. Esa noche el enano deja embarazada a todas las hijas de los aldeanos.
El Rey se entera y manda investigar y llevan al enano a presencia del Rey. El Rey lo observa y lo mira con piedad y miedo. El Rey le dice al enano que deberá matarlo por tomar una iniciativa que no le correspondía. El enano está firme y mira al Rey con ojos serios y le dice con voz tranquila: "mi Rey, en la aldea nadie leyó correctamente su edicto y yo quise darles una lección porque soy un súbdito obediente". El Rey llama a su consejero y viene una mujer alta y muy bella y se sienta al lado del Rey. La mujer saca un escrito y se lo pasa al Rey. Es el edicto y el Rey lo lee en voz alta: "Yo Marcos V prohíbo reír en la aldea a todos mis súbditos y condenaré a muerte a quienes no cumplen este edicto". El enano lo mira al Rey y le dice: "Señor yo quiero vivir y no quiero morir". El Rey agarra una espada y se acerca al enano y suelta la espada y lo abraza. El enano vivió feliz en ese reinado y se casó con la consejera del Rey y tuvieron muchos hijos y comieron perdices y la aldea se llenó de enanos que fueron los hijos de las aldeanas embarazadas por el enano.
Nunca subestimes al enano de la aldea y colorín colorado este cuenta ha terminado.

Fabián Ariel Gemelotti

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