domingo, 19 de abril de 2020

El mundo

Hay que afeitarse para ser feliz (ensayo)

(f.a.g.)

Recién hablando con una amiga por Wassap me dice: "¿sabés la última?", "No miro noticieros nunca, me aburren. Vos sabés", "recomiendan afeitarse a los hombres y no usar anillos ni aros a las mujeres". Mi amiga siempre informada, me dice todas las cosas del mundo TV. Yo no uso aritos hace años, usé hasta los 27. Y el pelo largo ya no uso más. Pero odio afeitarme, me parece una pérdida de tiempo. Una o dos veces al mes voy a la barbería. Yo cumplo con todo lo que dice la Ley: uso barbijo, salgo poco y trato de cuidarme mucho. No creo en nada de lo que dicen, pero cumplo con la Ley. Estudié Derecho, y debe ser que eso me hace cumplir por miedo a la represalia de la Ley. Ya no quiero entrar en polémicas sobre el Gobierno, no sirve ninguna tipo de critica. No sirve en una sociedad tan vulnerable y tan fanática que agrede al que no se amolda. Primero vino el aislamiento, se cumple con el mandato del Estado. Después todo el día con la musiquita del discurso médico, que me tiene podrido. Siempre odié el discurso de la medicina, debe ser porque estudié Derecho. Y porque leí mucho Foucauld y mucha Antropología. Pero uno cumple, es la Ley. Después vino el barbijo, algo insoportable porque es incómodo y ahoga. Pero cumplo, es la Ley. Y ahora los bigotes. O sea, todos los días nos imponen algo nuevo. Y usan el discurso autoritario médico, algo que ya cansa. Y el sexo virtual, o sea la paja virtual viendo a tu amiga ahí del otro lado de la pantalla tocándose la concha y vos con la pija y así se coge en tiempos de pandemia. Todo da asco. Ya sabemos que hay que aguantar, aislarse y toda esa cosa. Pero que los médicos se dediquen a su oficio y no a normalizar. Y los periodistas que no rompan tanto los huevos.
A la tarde mientras ordenaba libros siento el ruido de la computadora, me voy al comedor y una amiga en la pantalla. Estaba desnuda cocinando. Siempre hace lo mismo, cocina desnuda. Pero ahora la veo por la pantalla, y me recuerda una novela de ciencia ficción. Me dice: "hola, ¿qué hacés?", "acomodo libros y escribo un artículo", "bien, yo preparo milanesas para mamá y mis hermanos". Al final le hice caso al Gobierno y cumplí con el mandato estatal de lo virtual. No es tan terrible, tiene su lado lindo. Pero la verdad tengo ganas de chupar una teta, de lamer una concha y de martillar fuerte. Pero es así, uno debe cumplir con la Ley. La Ley dice que seamos zombies y poco a poco nos vamos acostumbrando a la pajoneta de la modernidad.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 20 de abril de 2020, dos y veinte de la madrugada)

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