El fútbol como pasión familiar
(crónica/memorias)
(f.a.g.)
¿Por qué soy de Newell's? Uno puede renegar de una ideología política, apartarse e irse de ese espacio. Uno puede ir mutando y cambiar de pensamiento a lo largo de la vida, así funciona la vida. Pero lo que uno nunca pero nunca puede dejar de ser es ser hincha fanático del equipo que ama desde niño. Soy de Newell's por herencia y porque lo siento. El negro es mi color preferido, me gusta la ropa negra. No uso amarillo, nunca me gustó como color. Azul solamente los pantalones vaqueros. Y marrón me gusta muchísimo también, por ese amor que tengo también por Platense. Ser de Newell's es tener siempre presente a mi abuelo que jugó en Newell's y poder compartir e ir a la cancha con mi padre y mi hermano y primos, ver a Newell's es muy importante. Pero uno va creciendo y va dejando de ir tan seguido a la cancha. En los ochenta y noventa viajaba a ver a Newell's a todos lados, pero uno era adolescente y después joven y después se pasan los cuarenta y uno deja de viajar. A los 15 años lo acompañé a un amigo a probarse en Central, un gran amigo que jugó en la primera de Central y después fue a River y después a España y jugó en el Barcelona. No digo el nombre, nunca doy nombres en mis escritos. Un entrenador de Central me quiso probar y no quise. El fútbol es eso, uno es de Newell's y lo ama y no puede traicionar los colores heredados por la familia, ahí están el amor al padre y al abuelo. Los colores transmiten la transpiración del amor.
El clásico siempre fue mi pasión. Creo que nunca me perdí un clásico de visitante hasta 2010 que Central desciende y más tarde cuando regresa a primera estaba prohibido ir de visitante. Cuatro clásicos recuerdo como si fueran ayer. El del 75 en cancha de Central por la Libertadores cuando Kempes nos hace el gol y nos eliminan. Recuerdo que las piedras iban y venían. Yo era un niño y también tiraba piedras. Con mi primo rompíamos baldosas y tirábamos. Mi abuelo nos vio y me cagó a sopapos. Ese fue el clásico más violento de los setenta (y uno de los clásicos con más heridos), mucho más que el del 74. Después recuerdo mucho el de los dos goles de Chazalde, el equipo de Cubilla. Fue un sábado de noche, creo que un 3 de febrero de 1980. Hubo piedras y pelea mano a mano afuera. Yo todavía era chico y me escapé por la terraza para ir a la cancha y al volver mi mamá estaba furiosa. Tenía toda la ropa llena de sangre, me pegaron una piedra en la cabeza y me abrieron. Y tenía un puñete en el rostro y la ceja partida. Es el clásico del 3 a 0, con ese gol de Chirola que se queda en el piso después del gol como si estuviera muerto. Un clásico para filmar una película.
Otro clásico que amo y recuerdo es el de 1996 de las bombas en Arroyito que Ñuls gana 2 a 0 y hace de local en Arroyito, cuando Ñuls estaba arreglando y haciendo la segunda bandeja. A la salida la policía nos apuntaba a la cara, y los garrotes llovían. Ese día agarramos a un auto con hinchas de Central y lo rompimos todo. Le robamos las banderas y los tipos dejaron el auto y salieron corriendo. Lo alcanzaron y los reventaron a puñetes. La policía llegó y empezó a los tiros y la hinchada de Ñuls le hizo frente y la policía retrocedía y pidieron refuerzos. Nos rodeó la cana y pudimos salir a las piedras y palos. Un gordo policía tiró una bomba de gas y ese humo nos sirvió para poder quebrar el cerco policial, pero como el humo no dejaba ver salimos todos con lastimaduras de balas de goma. La policía cuando tira gases lo hace para dispersar y para matar en las tinieblas. Y el cuarto clásico que más amo es el de 2004, el clásico del Tolo. El clásico que fue determinante para el empujón de ese equipo único en la Historia de Ñuls. Maidana de cabeza hace el uno a cero. El gordo puto del Chacho jugaba para Central. Y fue un deleite. A la salida bajando del viaducto se agarraron las hinchadas (y mi hermano que es muy diferente a mí, muy pacífico y no pelea) me agarraba y no entendía que yo tirara piedras y agarrara un fierro para pelear. Me dijo mi hermano: "hermano ya no tenés veinte, vamos". Llegó la policía y empezó a los tiros, y ahí todo el mundo salió a lo loco, y tanto una hinchada como la otra se desparramó. Miles de clásicos de visitante, porque de visitante se goza más que de local. Eso siempre fue así. He visto muchos otros clásicos de otros equipos. El Huracán San Lorenzo, yendo con la hinchada del Globo. El Boca River vi muchos, neutral en plateas. El Chaca y Atlanta, yendo a la tribuna de Atlanta. Pero callado, no soporto a Chaca por eso fui con Atlanta. Y hasta ví un Cerro Porteño y Olimpia en Asunción y ví un San Martín y Atlético en Tucumán una vez que había ido de vacaciones de invierno a los Cerros.
Newell's se lleva en el alma.
Pero uno crece y ya no tiene ganas de ir a la cancha. Ya no soporto que me revisen la policía, no soporto más hacer colas en el baño para mear y no soporto la popular y transpirar todo. Ahora voy solamente a los clásicos de local o algún partido de copa. Y voy de visitante sacando platea porque están prohibidos los visitantes. Este año fui con Arsenal allá porque estaba en Capital. Y el año pasado con River y con Gimnasia.
Mi abuelo, que era anarquista y jugó en Newell's (mi otro abuelo era Peronista y de Central) me decía: "Newell's tiene los colores de la libertad y Central los colores de la Iglesia". Mi familia se divide en Central y Newell's y en Peronismo, liberales y radicales. Ya no discuto con nadie, no me interesa. Lo único que puede sacarme es una conversación de fútbol, pero trato de no hablar.
Uno crece y el fútbol aburre. El fútbol va pasando a un segundo plano y uno se da cuenta que la vida es otra cosa. Pero los recuerdos perduran y siempre que voy a un mercado retro o estoy en Capital busco figuritas de Newell's, revistas, objetos Leprosos y hasta camisetas viejas. Y cuando veo a un ex jugador me pongo a hablar. También habló con jugadores de Central, y hace poco un jugador de Central se acordaba de los clásicos y me dijo: "el fútbol murió hace años, ahora no es lo mismo". Este jugador de Central, que jugó en Racing, es muy amigo mío. De mi barrio, jugamos juntos a la pelota.
Las piedras, la sangre y los puñetes siempre serán lo más lindo de los clásicos. El partido es la excusa para que las hinchadas se encuentran y se den sin asco.
Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 26 de abril de 2020)
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