jueves, 23 de abril de 2020

Destino nos alcance

Cuando el destino nos alcance

(Cine)

(f.a.g.)

Siempre me pregunto por qué me gusta tanto la ciencia ficción y el terror. Y siempre encuentro la respuesta en mi adolescencia. En los ochenta cuando iba al secundario compraba la colección de Ediciones Orbis, ahí me leí todo. El número 22 Ojo en el cielo me enloqueció y fue el disparador a buscar todo lo que sea ciencia ficción. Salía de la escuela e iba a las librerías de viejo y ahí conocí la revista Péndulo y los libros berretas de la colección Mundos ocultos. Un día completé los 100 números de la colección Orbis y se lo muestro a mi novia: "eso es porquería", me mató. Se los muestro a un amigo: "basura". Mi mamá me dice: "tus libros juntan polvo". Yo tenía mi biblioteca en mi cuarto y ya explotaba. Libro que veía de Verne y Salgari compraba. "¿Qué vas a estudiar?", me preguntaban en el Colegio, "Historia o Antropología o me gusta Letras", "basura", me decían todos. Pero había una chica que yo no la tenía en cuenta. Una chica tímida y que se sentaba al fondo del salón. Mi novia era la más linda (creo, o era mi fantasía) y odiaba a la chica tímida. Las chicas populares odian a las chicas tímidas, mi novia era eso: la chica popular. Un día salgo del Colegio y entro a una librería de viejo por Oroño (no me acuerdo el nombre) y estoy buscando libros y detrás mío siento una voz suave y tímida que me dice: "acá encontré algo para vos". Me doy vuelta y la chica de sonrisa timida y de pecas y cuerpo muy delgado y cabello rojo estaba ahí con una novela: Make Room! Make Room!, de Harry Harrison. Creo que ese día descubrí a una mujer que marcaría mi vida. Y también descubrí a un autor nuevo: Harry Harrison. Esta chica leía todo y era fanática de la ciencia ficción y me venía estudiando en su timidez. Le dije ese día "gracias" y no le dí más nada. A los días voy a Humanidades a anotarme en Historia y la veo en la fila. Y nos pusimos a hablar. Bueno, me enamoré como pocas veces en mi vida. La dejé a mi novia y cursamos el año común juntos con esta chica. No era tan tímida, es que era lectora, muy intelectual y eso hace a la gente solitaria. Los libros te hacen solitario, porque leer es alejarse de la gente. Y la gente no soporta a los que leen mucho. Lo ven como seres extraños y lo alejan. Ella siguió Letras y yo Historia. Estuvimos un años juntos, muy poco para un amor tan potable. Después yo tenía otra novia y ella un novio y cada tanto estábamos juntos, pero poco a poco cada cual siguió su camino. La recuerdo siempre, pocas veces ví a alguien que lea tanto y tenga mis gustos. Leer te acerca al amor. Y el amor por los libros es algo que tengo desde niño. Leer y ver cine. No me gusta la música, no sé nada. Lo mío es la Literatura, la Historia, el cine, la historieta y el derecho porque también lo amo.

El filme de Fleisher

Soy un devoto admirador de Charlton Heston y todos los filmes donde trabajó. Amo El planeta de los simios (me debo un escrito sobre esta genialidad de la ciencia ficción) y amo Los diez mandamientos y amo con toda mi alma The War Lord y amo The Naket Jungle, producida por el genial George Pal y amo Julio César y amo Alaska. Amo todos sus filmes. Y amo que haya sido de derecha, porque siempre me gustaron los actores e intelectuales a la derecha, mucho más libres y más potables. La izquierda no produce intelectuales, produce fanáticos y gente muy lineal. Prefiero novelistas conservadores, de derecha o anarcos. Escriben mejor, no son devotos de la religiosidad de los populismos y las ideologías colectivistas. Mi chica tímida siempre decía: "un escritor no debe ser parte de un proyecto político porque así lo bloquean y lo esclavizan y lo chupan y lo anulan como pensador" Es así, escribir es algo muy de uno, muy individual, muy del ego y muy del narcisismo del autor. El que escribe debe sentir tres cosas ante la hoja en blanco: odio al lector, asco al mundo en que vive y sobre todo mucho individualismo para poder crear su obra. Sin odio y sin ego no funciona la literatura. El amor al mundo y a la gente no produce obras, produce basura literaria. Y la basura es popular porque la gente quiere basura para leer. La basura es de consumo masivo, llena estanterías, llena vidrieras y llena auditorios donde se aplauden obras que son basura para el hombre masificado. Esa basura literaria no me interesa, por eso me gustan los escritores que tuvieron una vida de mierda y que fracasaron y no triunfaron en vida. Pero Heston triunfó en vida, pero los progresistas lo odiaban. Eso me divertía, que ignorantes de la izquierda norteamericana odien a este genio. Eso me hace reír mucho. Me divierte ver ese odio visceral de los populistas hacia autores como Céline y actores como Heston. Es una diversión y un goce ver eso.
Bueno, basta de irme por las ramas. Siempre me pasa a esta hora. Me distrajo un mensaje de Wassap de una chica. Me preguntaba qué estaba haciendo "escribiendo", "estás al pedo", "escribiendo sobre Heston", "¿sobre qué?", "¿no lo conocés?", "¿es periodista de la TV?", "Nooooo mi bella niña", "yo estoy viendo el noticiero y dicen que el coronavirus bla bla bla bla bla" Los hombres por sexo aguantamos cosas así. Así es la vida.
Soylent Green es un filme raro y está basado en la novela que mi bella pelirroja descubrió para mí. La novela me la comí en dos noches. A ella también la comí, pero en varias noches y tardes y mañanas. No era tan tímida, me sorprendía cada día que descubría su cuerpo y sus besos únicos. El filme fue dirigido por Richard Fleischer (que dirigió 20.000 leguas de viaje submarino con Kirk Douglas) y la música de Fred Myrow y la genialidad fotográfica de Richard H. Kline. El filme dura 97 minutos, el tiempo ideal en cine. Lo produce y distribuye la Metro Goldwyn Mayer. Filmada íntegramente en Los Ángeles, California (en la patria del cine, Estados Unidos) Ya dije de Heston, pero también trabajan Edward Golfenberd Robinson, ese genio que hizo tanto cine policial negro y de gánsteres. La bella Paula Kelly también trabaja. Todos hemos soñado echarle un polvo a esta dama. Y el actor de Matar a un ruiseñor, ese negro tan genial llamado Block Peters. Y el más grande de los feos del cine, el gran Chuck Connors. Y Leigh Taylor Young y Roy Jenson y Celia Lovsky y Leonard Stone. Y el gordo Richard Vincent Van Patten. La película es de 1973. El filme y la novela responden a la obsesión de Estados Unidos del crecimiento poblacional. Se hablaba mucho de la exposición demográfica. Había temores y miedos. Ahora los temores son los virus. Siempre el temor sirve para las políticas públicas y los Estados manejan el miedo de la población y ese miedo produce estas genialidades literarias. Sin miedo y sin pueblos tan ignorantes no podría haber literatura ni cine ni nada. El cine bélico le debe mucho al nazismo y a la guerra de Vietnam. Pelotón y Apocalipsis y Combate son productos de que existió la guerra.
Me vuelve a llamar mi amiga "¿el sexo virtual dicen que puede ser para siempre?", "¿de dónde sacaste eso?", "lo dice un periodista y me aterra?", "¿qué cosa te aterra?", "que no se coja más", "bueno estoy escribiendo", "¿sobre qué?", "sobre Heston, ya te dije", "tengo miedo del coronavirus", "dejame escribir", "quiero sexo virtual", "cuando termine lo hacemos", "¿qué cosa?", "Sexo virtual", "pero puede ser para siempre", "y sí", "¿y las mujeres cómo se van a embarazar?", "artificialmente", "pero eso es feo", "es el futuro amor y dejame escribir que después te hago un buen sexo virtual"
El mundo es hacinamiento y contaminación y el calentamiento global es una realidad. Así vemos al principio del filme gente amontonada y pobres y basura y superpoblación. Es el año 2022 en este futuro distópico y Nueva York está habitada por 40 millones de personas. Las verduras y la carne son un lujo de los ricos y los pobres viven hacinados con agua en garrafas y se alimentan con un producto comestible (Soylent amarillo) Los sectores de poder nada más comen alimentos naturales, el pobre come solamente estos alimentos enlatados que son elaborados por una multinacional a nivel mundial. Ahí aparece Heston que es un policía detective. Vive con un anciano de nombre Sol (Robinson) Este anciano es una enciclopedia y vive hablándole del pasado, cuando la gente era libre y comía alimentos naturales. Es un mundo en ruina. No hay libros, no hay bebidas alcohólicas y el tabaco un lujo de ricos. Pero los ricos viven muy bien con alcohol y tabaco y sexo. Un día el detective va a la escena de un crimen y ahí descubre la vida lujosa de un accionista de la multinacional. Se empieza a involucrar en ese homicidio. Hay un lugar llamado el Hogar. Ahí va la gente a dar fin a su vida. Ahí va Sol, el anciano. El secreto de esas latas de alimentos que todo el mundo come son carne humana. Los mares se están secando, no hay alimentos. Y esta multinacional genera dinero con el monopolio de cadáveres. Ese secreto que nadie sabe es lo que descubre Heston. Y el filme distópico es un filme de culto. Y la novela mucho más lograda. Y me vuelve a llamar mi amiga "¿terninaste de escribir?, "creo que sí", "tengo las tetas paradas", "me gustan", "estoy muy mojada", "bien guacha como siempre", "pero no me digas así, soy decente", "bueno, empecemos", "¿qué cosa?", "sexo virtual", "¿y qué hacemos?", "una paja cada uno y nos miramos en la pantalla", "dicen que el semen en la pantalla puede arruinar la computadora", "apunto para otro lado", "es tu computadora", "estás linda", "soy linda", " me gusta esa cosa ahí abajo que tenés", "¿qué tengo abajo?", "tu concha", "¿te gusta mucho?", "Sí", "quisiera tocarte", "está prohibido", "tengo ganas de besarte", "está prohibido", "¿hay que usar barbijo para besarse cuando esto termine?", "dicen que por un año no se va a poder coger", "estoy muy caliente", "yo también".

Fabián Ariel Gemelotti
(Viernes 24 de abril de 2020, tres y cuarto de la madrugada)

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