Cine Capitol de Rosario, el cine de los senos y las señoritas bellas y provocadoras
(Cine)
(f.a.g.
El cine Capitol en los ochenta pasaba películas que no se podían ver en otros cines. No era el Gran Rex ni el Radar ni el Heraldo ni otro cine serio. Era el Capitol, ese cine que cerró sus puertas en julio de 1992. Fue fundado en 1927 por el austriaco Max Glucksman. Un cine fino, para gente fina. El austriaco también fue documentalista y el realizador de los noticieros Actualidades, época que se iba al cine a ver noticias de actualidad. El cine Capitol contaba con 800 butacas y en 1956 se le incorpora una pantalla en Cinemascope y fue la primera sala de Rosario en contar con 3D. El cine Capitol en noviembre de 1989 cierra sus puertas pero era tan característico que reabre un año después como cine Láser, pero cierra definitivamente el 11 de julio de 1992. Ahora el edificio, que conserva sus butacas y estructura edilicia, es un Centro de Convenciones Cristianas. Fue un cine para la familia, para ver cine "serio". En los ochenta cambia su perfil, con la apertura democrática es un aluvión de filmes eróticos y de terror y raro y bizarro que aterriza al país. Todo el cine prohibido y censurado fue a parar al Capitol, al Imperial y a los cines club de la ciudad. El Radar, el Gran Rex y el Palace absorben todo el cine convencional y de grandes premios cinematográficos, marginando otro cine más "común" a salas como el Capitol. El Capitol cae en esos tiempos en "cine marginal", y empieza una caída en su cuidado edilicio y la moral puritana de la ciudad lo bautiza "cine de las tetas". También caían esos filmes "raros y bizarros" a cines como el Gran Fisherton, el Echesortu y el Lumière. Pero no todo lo "raro" llegaba a estos cines. El Capitol en sus últimos cuatro años como cine Capitol (1985/9) se dedicó a pasar mucho cine italiano y brasileño y norteamericano muy pero muy raro. Ese cine que ya no se encuentra ni en internet, y que hay que rastrear mucho para ver esos filmes. Característica de esas cintas eran los afiches, donde se veían tetas y sangre y muerte. Muchos de esos afiches de ese cine "raro y berreta" fueron a parar a la basura, otros a museos del cine y otros a coleccionistas. Tengo unos diez o más afiches con el sello del Capitol, me los regaló hace años un compañero del trabajo que es comentarista de cine en la radio. Afiches dibujados y sobre todo muy raros con pezones muy rojos y cinturas hermosas de mujeres salvajes. Esas cintas de el Capitol fueron en su momento consideradas pornográficas, ahora son obras de arte del cine. En esos años estudiaba Historia y estaba todo el día en el Centro. Vivimos con mi familia en barril Belgrano y no podía ir y venir. Me quedaba de la mañana a la noche en el Centro, cursaba, iba a leer a la biblioteca de Humanidades y a la tarde para hacer tiempo me iba al cine. Veía una película por día, iba al Radar y al Gran Rex. Un día caí al Capitol y me gustó un filme italiano de Duccio Tessari. Después pasaba por ahí y si me gustaban los afiches entraba. Ahí ví mucho cine brasileño de los setenta y cine norteamericano policial. Y mucho cine de desnudos, de terror. El cine Capitol fue marcando mis gustos sobre cine. Época que todos los universitarios leían muchísimo y sabían mucho de cine. Y había mucha libertad para escribir y leer.
Voy a enumerar diez filmes que ví en el Capitol. Tengo las cajitas de vídeo de todos los que voy a nombrar. En 1994 al cerrar un video pusieron a la venta todo. Me llevé cien películas, muchas ya no las tengo. Pero lo esencial y que más amo las conservo.
1) Bienvenidos a la ciudad sangrienta: este filme es de esas películas que te marcan para siempre. Fue dirigida por Peter Sasdy y trabaja el genial Jack Palance. La ví en el Capitol un día de lluvia. Sali de la clase de Historia Argentina Dos y me metí en el cine para hacer tiempo esperando para encontrarme con una chica a la tarde. Una organización totalitaria (una especie de Gran Hermano) secuestra a un grupo de personas y mediante una máquina los transportan a una ciudad imaginaria del Oeste. Ahí los vigilan mediante computadoras y van estudiando sus movimientos. Hay sangre, hay muerte y hay amor. Un filme de ciencia ficción al mejor estilo Philip José Farmer y con esa cosa del wéstern duro de Palance. Un filme que miro y miro mil veces.
2) Historia policial: acá trabajan tres duros del cine, el recordado sargento de Combate Vic Morrow; el gran actor de policiales Ed Asner; y Chuck Connors, ese actor que ser asesino y maníaco le caía tan bello. Un policial donde hay una rehen y Vic Morrow se enfrenta a un maníaco como Chuck Connnors. Lo vi un viernes a la tarde, después de soportar tres horas de clases de griego. A la salida del cine me tomé una cerveza en El Cairo, el viejo bodegón cuando era un bodegón para universitarios y militantes de izquierda.
3) Las enjauladas: es de esos filmes característicos de el Capitol, donde podías ver tetas y tetas. En una prisión de mujeres de Connorville se tortura a sus reclusas. Hay orgias, muerte y corrupción de mujeres. Cuatro internas se rebelan y escapan y una vez afuera forman un cuarteto para vengarse. Y ahí se invierten los paradigmas: los torturados pasan a ser los guardias cárcel. La ví un día de invierno de mucho frío. A la noche me encontré con una chica y fuimos a comer pizza a la Pizzería Argentina y después a un telo.
4) Las deportadas de la sección especial: no es el filme de Costa Gavras tan famoso "Sección especial". Las deportadas es un filme duro, pornográfico y dirigido por el maestro del gore italiano Rino di Silvestro, ese productor y director italiano que gustaba del morbo y nos regaló ese filme tan de culto Los sueños eróticos de Cleopatra (1985). Las deportadas es su filme más duro, de 1976. En un campo de concentración nazi hay violaciones, lesbianismo, y muerte. Los nazis experimentan con mujeres y las violan. Tiene una escena que creo es la más violenta del cine gore. Una prisionera es violada todos los días por un SS. Esta chica un día decide suicidarse, y se pone muchas hojas de afeitar en la vagina. Cuando el nazi va a violarla y mete el pene se lo corta todo y se ve el pene todo sangrando y la chica sangra. Y los dos mueren y un charco de sangre es enfocado y la pantalla se llena de sangre. Acá fue censurada durante la dictadura. En Rosario se vio entera en el Capitol. La ví con un compañero de Antropología, y nos hizo mal esa escena. Le comenté a una novia y quiso verla y fuimos al cine. La Segunda vez que la ví me enfoqué en la cámara y la fotografía del filme. Mi novia salió del cine con ganas de coger y coger. Nos cogimos todo esa tarde en un salón abandonado de Humanidades y Artes.
5) Los olvidados: un wéstern muy pero muy bueno. Un capitán confederado sabe que hay un botín con oro de la Unión enterrado en algún lugar. Y se une a un grupo de negros rebeldes para apoderarse de ese botín. Trabaja un actor que hizo muchos western Jonathan Bliff. No recuerdo el día que lo ví, pero recuerdo que ese filme me hizo amar el wéstern. Un filme excelente.
6) La Ragazza de triestre (una locura de amor): si te gustan las mujeres raras y flacas y hermosas este es el filme ideal. Un hombre de más de cuarenta años se enamora de una chica de 19 años. El es un dibujante de comics (Ben Gazzara) y la joven una chica con trastornos psiquiátricos (Ornella Muti) Una obsesión, sexo pasional y mucho dolor al descubrir una verdad oculta. Dirigida por el maestro del cine erótico italiano Pasquale Festa Campanile. La vimos con mi novia Judith, una locura de mis veinte años. Un cuerpo único, una mujer tan pasional como el personaje del filme.
7) Los muchachos del verano: es de esos filmes, como El campeón y Carrozas de fuego, que te dan vuelta la cabeza y te dicen que a partir de acá sos cinéfilo. Un filme que ganó un premio Oscar y un Globo de Oro, pero también es un filme olvidado. En Argentina no se pasó en todos los cines y la crítica fue "película floja", y cayó al Capitol. La ví un viernes de noche. Trabaja Dennis Quaid y dirige Peter Yates. Es de 1979. Acá llega en 1981, con cortes. Un grupo de muchachos viven en un pueblo universitario, son los "pobres del pueblo", hijos de obreros. Ellos no trabajan ni estudian y odian a los universitarios con dinero que van al pueblo y tienen autos deportivos y bellas mujeres. Es un filme tan pero tan bueno y tan de radiografía de las clases sociales en Estados Unidos que acá se le cortaron varias partes y se le cambiaron diálogos en el subtitulado. Me identificó con este filme porque me crié en un barrio de trabajadores y nosotros también odiábamos a los ricos.
8) Noches prohibidas: es de esos filmes de hampones, prostitución y drogas. Un filme muy fuerte. Acá se vio cortada en el Capitol, en plena democracia también se cortaban filmes. Dirigida por Osvaldo de Oliveira, ese director brasileño que dirigió La hija de Emanuelle, versión carioca de la historia erótica. Un filme prohibido para 21 años en Argentina y era plena democracia. La película es muy fuerte, mujeres hermosas y mucho sexo salvaje muy pornográfico. La ví con mi novia Judith, y a la salida fuimos derechito a un telo.
9) Saló o los 120 días de Sodoma: un filme prohibido en casi todo el mundo. Acá se vio solamente en el Capitol, con muchos cortes. Es el filme elogiado y condenado de Pier Paolo Pasolini. Está inspirada en Los 120 días de Sodoma del Marqués de Sade. La Historia transcurre entre 1944 y 1945 en el Norte de Italia. Hay nazis, obispos, magistrados y prostitutas y jóvenes homosexuales. Hay mucha tortura y sangre. Tiene una escena donde los protagonistas comen mierda de verdad. Existen muchas versiones del filme, la original dura 145 minutos. Acá se vio la versión corta de 80 minutos. En internet tampoco está la versión original. Filmada en 1975, es de esos filmes malditos y de culto del cine. Me impresionó mucho, sobre todo las escenas con mierda, y cuerpos con sangre. Hace mal verla, salvo que uno esté preparado con mucha lectura previa y sea muy amplio en Literatura y cine.
10) El imperio de los sentidos: un filme japonés y francés. El filme de Nagisa Oshima es pornográfico al mejor estilo japonés. La historia transcurre en 1936, una ex prostituta trabaja en la servidumbre de un hotel y con el propietario del hotel, un hombre casado y serio, se hacen amantes. Experimentan todo tipo de goce sexual, y mucho alcohol y drogas. El filme es de 1976, y fue prohibido en Japón y todavía no está permitida su exhibición en cines del país. En Argentina se vio con muchos cortes y la ví en el Capitol. Estuvo tres días nada más, la sacaron por presión de la Liga de la Decencia de Rosario. Creo que se vio anteriormente en cines convencionales una semana. No estoy muy seguro. En internet está cortada. Yo tengo la versión original en vídeo sin cortes.
El Capitol, un cine único de Rosario.
Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 16 de abril de 2020, tres y veinte de la madrugada)
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