El sobaquero es el intelectual que lleva un libro bajo su sobaco y no lo lee. Lo lleva por pelotudo que es, nada más. Muy típico de los intelectuales rosarinos (mejor dicho, esos "poetas" de salones literarios y premios municipales del Socialismo). Sábato y Cortázar y los rusos y todo nombre difícil de pronunciar y de escribir son los preferidos para el sobaco. Siempre me dieron asco los que escriben con palabras difíciles, esas palabras rebuscadas que solamente una "élite" puede comprender. En todas las profesiones hay cultores del vocabulario rebuscado: "la angustia me anima la flor de mi esperanza", leo por ahí. Y me entra ganas de reír. La metáfora me molesta, es una cosa que usan los que tienen miedo de decir las cosas.
Ayer escribí sobre los viejos y las jubilaciones. Hoy me dice una amiga: "me plagiaste". Ayer hablando me gustó su pensamiento sobre los viejos y le robé la idea. Robar ideas es hermoso, y no es una metáfora ni una disculpa: el que escribe es un ladrón, porque vive robando lo que dicen otros no se animan a escribir. (Aclaro, no doy nunca nombres personales cuando escribo. Quién quiera oír que preste atención).
Hoy me puse un perfume muy caro y el desodorante es del bueno. No me gusta sobaquear libros. Los libros se arruinan debajo del sobaco.
F.A.G.
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