La Literatura del acomodo
(Por: F.A.G)
Hay literatura que irrita, esos escritores que para decir algo usan el diccionario y se hacen los finos. El otro día me regalaron un libro de cuentos, de un porteño de unos treinta años. Lo hojeo y veo un párrafo que me pareció una estupidez: "Leonor con sus senos templados de luna se acercó a mi rostro y la miré con ojos tristes. Leonor quería algo de mí y no podía adivinar lo que quería". En definitiva Leonor quería coger, que el tipo la agarre y se la meta. Pero este escritor porteño para decir coger usa frases que irritan a la Literatura. Sigo leyendo: "ella era una mujer de cuarenta años, y yo un chico joven. Yo no quería una madre, simplemente contemplar a Leonor". Este tipo es un pelotudo escribiendo, porque Leonor quería cogerse al pendejo. Y el escritor usa mil frases para decir simplemente que se la va a coger. Y sigo leyendo: "al tener mi pito en su profundidad siento que soy un hombre feliz". Cuando uno coge lo único que siente es que coge, y coger es un goce que va más allá del estado de felicidad, la felicidad vendrá después de acabar. Aparte la palabra pito es horrible, suena mejor verga o pija. Entonces cuando se escribe y se detalla el acto sexual hay que ser explícito. O si no que se dedique a la poesía de las flores o escriba sobre política internacional. Uno de los errores de muchos escritores es querer adornar un escrito con frases para quedar bien con el lector. Se escribe sobre todo para uno mismo, porque si escribimos pensando lo que el lector va a pensar de nuestros escritos vamos a autocensurarnos con frases suaves. Hay poetas que me irritan mucho, como esos que le escriben a una flor y se olvidan del olor de la mierda. La literatura es mierda, porque la mierda debe salpicar el rostro del lector. Hay escritores que fascinan. Céline escribía con la mierda y salpicaba. Una vez un alumno me dice: "usted me recomienda a Céline que era nazi". Le digo: "claro, eso lo bueno de Céline". Muchos no comprenden que la Literatura no es política. El escritor no debe quedar bien con el lector, debe irritarlo y sacarle el odio que tiene adentro. Céline provoca, y sus libros son un vómito literario. A los veinticinco años di clases. Después me di cuenta que no me interesaba enseñar, y renuncié. No tengo paciencia de docente. No soporto repetir mil veces lo mismo. En esos tiempos una alumna me dice: "¿qué opinás de los libros de Neruda". La miro y le digo con humor: "un pelotudo, no sabía escribir". La chica se puso tensa y me dijo: "mi novio me regala libros de Neruda". No dije nada, y ahí quedó la cosa. La verdad que no soporto a los que regalan libros de Neruda. Una vez una novia me regaló los Veinte poemas de amor. Me dieron asco. Pero no se lo dije, porque era muy sensible. Y le regalo Las once mil vergas de Apollinaire y me dice : "era un degenerado". Le digo: "es un clásico de la literatura". Se quedó pensando y me dice: "un buen escritor". Para el común de la gente que no lee literatura y sabe de autores por lo que escucha o le dicen los docentes brutos, si un clásico es un clásico es bueno. No lo van a leer nunca, pero es bueno para ellos porque es un clásico. ¿Cuánta gente leyó El Quijote entero sin resumir? Creo que muy pocos. Saben del Quijote porque es un clásico. ¿Cuánta gente leyó el Facundo de Sarmiento? Muy pocos, y entonces repiten como loros: "Sarmiento viejo oligarca". No leyeron ni una página de Sarmiento en su vida.
Le regalé a una novia de este año como treinta libros. Leyó uno solo, El cazador oculto. Me dice que le gustó porque puteaba. Ella se quedó con la puteada de Salinger. No pudo ver otras cosas. Le digo que lea La conjura de los necios de Toole. Y me dice que es aburrido. Bueno, me molesta regalar libros y que no lo lean. Pero ya no importa porque no estamos más juntos. Me dice el diariero: "tengo la revista qué juntás", "¿qué revista?", "la de historieta" Para el diariero los tomos de Nippur son revistas, no puede distinguir un libro de una revista.
Me dice un amigo el otro día: "no gastes tanta plata en libros, ahorrá". Para mí los libros son parte de mi vida. No gasto tanto, más cara es la comida.
Tengo en las manos un libro de un escritor Rosarino. Es un libro de hace diez años: SOY UN PÁJARO DE LUZ. Nunca vi algo tan aburrido en mi vida. Este libro se lo editó la Municipalidad, tuvo prensa y se vendió muy bien. La verdad que para publicar hace falta prensa y acomodos municipales. De otra forma, estás condenado al olvido.
Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 16 de noviembre de 2019)
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