sábado, 23 de noviembre de 2019

Las iglesias 2

Las iglesias evangélicas y la derecha

(Segunda parte)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La fe y la salvación del mundo

La primera parte de este escrito habla de la construcción de Jesús como personaje de la mística religiosa. El Jesús histórico da paso a otro Jesús, no tan humano sino más bien una figura representada en una imagen o en una razón de ser. Cuando el hombre no puede encontrar respuestas a la vida crea dioses, y esos dioses serán los depositarios de las dudas humanas. Las iglesias evangélicas tienen la ideología de la fe. Sin fe no hay religión posible, porque el pensamiento religioso no es tangible, sino que se representa en un acto de fe. Si el hombre primitivo tuvo al teten para representar su mundo espiritual, el hombre moderno tiene a Jesús y la comunicación con Jesús es un acto de fe. Sin fe no existe Jesús ni el mundo espiritual. Las iglesias evangélicas se fundamentan sobre la fe. 'La fe mueve montañas" nos dice Los Evangelios. No creo que Jesús haya dicho esto, esta frase es una creación de los cristianos del siglo 4. En textos encontrados anteriores a ese siglo no aparece. En los Evangelios Apócrifos, en el texto de San Isidoro hay una frase que dice mucho: "Jesús ve a dos mujeres recoger agua de una fuente. Jesús las observa pensativo y piensa que el agua es el alimento de la vida y sin agua no hay vida". Jesús era un materialista, no habla de fe, porque la fe es un condimento de la liturgia romana incorporado al Cristianismo. El agua es tangible, sin agua no hay vida. La vida no es una cuestión de fe, porque la vida tiene un sentido material. No sé si se puede entender este concepto que quiero explicar, a mí estas frases que estoy escribiendo me llevó años y muchos libros y mucho estudio. No es tan simple como parece. Cuando Jesús está muriendo pide perdón, un perdón que nunca pude entender. Pero si lo pensamos un poco, tiene su entendimiento. Jesús pide perdón a Jehová y no a los humanos. El Jesús material que cura y se mezcla con los pobres pide al Ser perdón por su muerte. En ese acto de perdón se ve la soledad de quienes deciden un camino de vida diferente al común de la gente. Jesús no habla de fe, habla de "perdón", porque el perdón es un acto de culpa. Jesús siente culpa por no tener "¿fe?". El tema de la fe es una construcción religiosa. No es palabra "real" de Cristo. La religión cristiana se construye sobre bases paganas: el sufrimiento de los dioses de Mesopotamia; el amor infinito de los dioses griegos; la materialidad de los Persas; y la liturgia y ritualismo sacerdotal de Roma. Sobre esas creencias se crea un mito: Jesús. Se rompe con la tradición de los hebreos y Roma crea una religión de un solo Dios. Del politeísmo Roma pasa al monoteísmo. Era necesario, lo necesitaba porque los diferentes dioses romanos estaban en decadencia. Es un proceso histórico de cuatro siglos. Y así construyen un mito: Jesús. Del Jesús real perseguido y asesinado por Roma la misma Roma se sirve de ese Jesús real para crear su religión: La Iglesia Romana.
Ya tenemos en este ensayo dos cosas: el mito y la fe. A partir de acá se puede partir para ver lo fundamental del ensayo que estoy escribiendo: la fe es un elemento de dominación. Las Iglesias evangélicas se sirven de la fe romana para hacer del capitalismo un "acto de fe". Sin "fe" no podría haber surgido el capitalismo. Y sin "fe" no puede haber clases dominantes tan firmes y tan decididas a eliminar al "diferente". Si en en Antigüedad la fe "no mueve montañas" porque los dioses antiguos son tangibles y no son un acto de fe, en las religiones modernas la "fe" es el acto político que determina todo: el golpe en Bolivia es un acto religioso de las clases dominantes. Bolsonaro en Brasil se sirve de la "fe" cuando dice: "somos la verdad" y las iglesias de Brasil en las favelas predican la fe y la salvación por la fe. "El pobre sin fe va al Infierno", dice un pastor de las iglesias evangélicas. Pero hasta acá llegamos, sobre pobreza y fe será el tercer capítulo.
Las Iglesias evangélicas toman prestado de la Iglesia de Roma toda su filosofía y hacen su propia filosofía al servicio del capital. Pero es más complejo que esto, y no es fácil de escribir. Trataré en el tercer capítulo de abordar la construcción de la pobreza y la figura del pobre en el mundo capitalista.
Trataré, pero es degastante escribir algo que nadie lee. Degasta porque en este escrito está parte de mi vida. 

Fabián Ariel Gemelotti

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